El periodista titulado de la Universidad de Chile, Ignacio Briso Ortega, es el autor de “Beausejour Coliqueo. Sangre, tierra y fútbol”, la biografía de Ediciones Radio Universidad de Chile que aborda la vida del jugador Jean Beausejour.

El libro, que fue su memoria de grado, abarca sus herencia mapuche y haitiana, sus opiniones políticas y las historias de fútbol que se entrelazan con los últimos 10 años de la selección chilena.

¿Cuándo comenzaste la investigación?
-Esta idea surgió en 2015, después de la Copa América. Y la investigación la empecé formalmente el segundo semestre de 2016 con el ramo de Periodismo de Investigación. Conocí también a Víctor Herrera y él me motivó bastante a seguir haciéndolo. Después me fui por un tubo en 2017, apoyado por Víctor, y decidí convertirlo en libro. Que de pasadita fuera mi tesis, pero que principalmente fuera un libro. Yo estaba en cuarto de universidad cuando empecé y cuando terminé, yo estaba saliendo, en enero de 2018. Lo entregué en diciembre y ahí la empasté y todo. Se la entregué a la radio también ese mes.

¿A qué fuentes relevantes pudiste acceder dentro del reporteo?
-Accedí a la familia, no solamente a su familia de Santiago o su primo, que es el que más habla con los medios, sino que también a la familia que tiene en Freire, en la comunidad Andrés Coliqueo. Viajé allá y conocí a gente importante para él. Otra de las personas que también me encontré fueron jugadores de su época en Suiza, Bélgica, del América y yo creo que el más sabroso fue el jefe de cadetes que tuvo en la Universidad de Chile, cuando era un niño. Cuando se fue de la U, se contaba que este gallo lo echó y él contó su versión en el libro, pese que no había hablado nunca. En el libro se puede ver como él cuenta los hechos según su perspectiva. Contrastado con el punto de vista de Mariano Pullol, Juvenal Olmos, entre otros.

¿Qué fue lo que más te llamó la atención en la investigación?
-Me llamó la atención su bajo perfil, no era un jugador que destacara por ser chacotero o por ser medio loco o fiestero. Destacaba más por introvertido. También me llamó la atención que cuando era joven, y antes de conocer a Bielsa, el no veía el trabajo como futbolista como su profesión, como algo a lo que se dedicara 100%. Cuando chico, y según sus técnicos, era considerado como un jugador flojo. Cuando conoció a Bielsa eso cambió.

¿Por qué no incorporar a Jean Beausejour en las fuentes del reportaje?
-Decidimos intentarlo, pero no puede llegar a conversar directamente con él a través de su representante o la misma Universidad de Chile. De todos modos nunca estuve tan interesado, pero no por lo que él me podía contar, sino porque siempre mi idea fue hacerlo alrededor de él, no centrado en lo que él me dijera. Eso es complicado. A veces pueden contarte una historia que no funciona, que no da cuenta del lado b o más oscuro. Aunque quizás no esconda nada, pero siento que es una mejor forma de investigar. Además me basé en otras biografías como la de Agustín Edwards o el mismo Gary Medel, en donde el biografiado no tiene voz. Me quise guiar más por eso.

Estuvo involucrado en el ‘Bautizazo’, ¿pudiste conocer el lado más b del personaje?
-En la investigación aparecen fiestas. No encontré nada al nivel del ‘Bautizazo’. Salidas en Bélgica, en la Universidad de Conce, carretes con Vidal o Valdivia. Pero lo que haría cualquier sujeto a los 25, 30 años.

¿Cómo se enriquece el personaje con sus raíces?
-Yo siento que culturalmente Jean Beausejour se divide en tres. El lado mapuche, el lado chileno y el lado haitiano. Ahora muchas personas creen que tiene el lado haitiano tan desarrollado que sabe francés, pero es mentira porque tuvo que aprender francés en Suiza para su equipo, pero siente bastante arraigo con el pueblo haitiano, con su raíz familiar. El pueblo mapuche es el que más le resalta en el alma, y lo enriquece. Por eso intenta pasar tanto tiempo en Freire, en la tierra, junto a sus tres hijos y que ellos también conozcan su origen. Por eso se involucra en las causas, se lleva con intelectuales mapuche, lee e investiga sobre temas vinculados al pueblo. No es algo de cartón.

¿Por qué lo elegiste a él?
Porque era un futbolista poco atípico. Una vez un político le dijo: “Pastelero a sus pasteles”, y él se molestó harto, porque cree que no hay una sola una forma de ser futbolista. No quiere ser encasillado. Es de los que reflexiona y cuestiona. Eso es súper valioso.

Lee el extracto en exclusiva para The Clinic.
Radio Universidad de Chile
166 páginas