Paula Ziegler

El miedo y la rabia de Natalia Valdebenito

Una parte de esta entrevista se hizo cuando el estallido y el sueño del plebiscito de abril aún estaban en el aire. La comediante presentaba cuatro shows a tablero vuelto en el Teatro Nescafé de las Artes. Allí dijo fuerte y claro: “Reír es resistir”. Días después todo paró abruptamente. Llegó la pandemia y, al igual que a todos, el coronavirus le cayó como un látigo, la confinó y la puso en otro lugar. Esta conversación de The Clinic con Natalia Valdebenito tiene dos tiempos, dos lugares distintos, dos estados de ánimo cruzados por un contexto convulsionado. Miedo y rabia la atraviesan. “Soy una persona muy miedosa, para nada temeraria, entonces, me pregunto ahora cómo voy a salir de mi casa. Hoy siento más miedo de estar afuera que adentro”.

El último reporte del Ministerio de Salud informó que a la fecha hay 13.813 personas contagiadas por covid-19 y 192 fallecidos. El plebiscito definido para el pasado 26 de abril, se aplazó para el domingo 25 de octubre. Los llamados a Carabineros por violencia física contra las mujeres han aumentado un 19% durante los días de encierro. Y a la fecha se ha decretado cuarentena en 24 comunas de Chile. El pasado viernes, el presidente Sebastián Piñera anunció el Plan de Retorno Seguro, para instalar lo que llamó “una nueva normalidad”. El encierro se prolongó por más días, pues la proyecciones dicen que el peak no será uno, sino varios, y que la enfermedad que tiene el mundo en vilo se extenderá por lo menos un par de años más. 

Por videollamada:

¿Cómo habitas la incertidumbre?

Bueno, soy actriz, sé que el trabajo va y viene. Puede ser una actitud natural en mí, pero siempre creo que todo se va a caer, siempre creo que todo se va a destruir rápidamente. Siempre he pensado que de las muchas cosas que uno acumula no sirven para nada. Creo que llegó el momento de aprender a vivir de otra forma y siento que esta pandemia nos va a enseñar eso. No tengo mucha aprensión a lo material, solo lo justo y necesario, también me he dado cuenta de eso. Por suerte tengo unos ahorros ahí, pero sé que se van a acabar, así que no me doy mucho color tampoco. 

¿No tienes la sensación de que toda esta incertidumbre nos hermana de alguna manera?

-Sí, siento que a veces la inseguridad es la que nos tiene unidos ahora. Para el estallido, creo que todos nos conectamos en la calle. Yo sé que las comunidades se conectan y las poblaciones desde siempre que viven en comunidad, pero ahora más que nunca hay que desarrollarla. Hay que saber quiénes son los vecinos, a quién hay que cuidar. Puta, yo me cuido porque abajo viven personas viejas, entonces no quiero que les pase nada. Si esto nos permite pensar en el otro como pensamos en nosotros mismos, puta, habremos ganado algo con toda esta mierda. 

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Desde lunes el 16 de marzo decidió no salir más de su casa. Lo que parecía una pandemia muy, muy lejana, llegó al país y ya ha causado estragos. Hasta la fecha de esta videollamada en Chile hay 1.610 personas contagiadas y cinco fallecidos, y las autoridades todavía han decretado cuarentena total en Vitacura, Lo Barnechea, Las Condes, Ñuñoa, Santiago, Independencia y Providencia, comuna donde vive.

¿Cómo estás?

Bien. A pesar de todo, bien. Porque tengo lo mínimo: tengo salud.

¿Cuánto te complica este estado?

-Más allá de pensar en mí, pienso en los comediantes en los actores, en los que están recién empezando, para los que no tenían carreras sólidas ni la posibilidad de juntar plata. Si soy justa, siento que personalmente no me afecta, porque pude tener ahorros, sé que voy a poder aguantar gracias a eso. Por otro lado, no me dan ganas de hacer stand up por live todavía. Siento que mi ánimo está puesto en la radio y desde ese lugar sirvo. Desde ahí hago las entrevistas, desde ahí me comunico con el público. 

También lo hace en sus redes sociales. En Instagram, por ejemplo, sube historias en su casa que dan cuenta de su ánimo. También las usa para visibilizar las causas que la convocan. Apoyó recientemente a Izkia Siches por las amenazas de muerte y violación en su contra. También se refirió a las denuncias de abuso y acoso sexual en contra del fotógrafo del espectáculo, Carlos Müller: “Lxs abrazo fuerte. Apoyo sin duda alguna sus testimonios y desprecio profundamente cada abuso”, dijo. 

Desde el 16 de marzo estás transmitiendo desde tu casa el Café con Nata. ¿Qué significa para ti enfrentar toda esta nueva crisis social a través de un medio, como comunicadora? 

-Creo que vivimos una preparación para el estallido. Hicimos programas en toque de queda, cuando se estaba todo derrumbando al frente nuestro. Siento que esa fue una preparación que, a mí por lo menos, me sirvió desde el lado comunicacional. Yo también he aprendido mucho estos siete años. Yo antes era súper zafada y yo sé que todo el mundo piensa que sigo siendo zafada, pero creo que ya sé decir las cosas, sé comunicar a pesar de todo lo que a mí me envuelve, pese a la rabia, a los sentimientos de injusticia o de ganas de reírme que me dan ciertas autoridades. Creo que en la radio he aprendido, no a moderar, sino que a decir lo mismo, pero con las palabras precisas, sin mentir ni ofender a nadie. Y siento que la radio online también te permite conectar más fácil. No sé, la gente que escucha el programa sabe que me duché, que ando sin calzones, no sé, que también estoy de mi casa.

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El otro día en la mañana, antes del #cafeconnata, subí esta foto a twitter (sí, si sé, es una red de mierda) y para mi no sorpresa recibí contundentes críticas, pero esta vez por no salir sonriendo. La foto está sin filtro además y eso tampoco fue del agrado de algunas personas. Hombres sobre todo. “Una sonrisita po”, “te ves cansada y triste”, “yo le habría puesto un filtro para no salir tan arrugada”, “me gustas más cuando sonríes”, entre muchas otras. Un tipo se tomó el derecho de calificar mi estado mental por esta foto (¿?) y no me aguanté (nunca lo hago) y le respondí. Básicamente le dije que me faltaba paciencia para leer a tanto weon comentando mi físico ..! Las respuestas a esto fueron peores. Les molestó muchísimo que además de no ser “tolerante” a recibir comentarios, fuera tan amargada porque cómo no entendía que me lo decían en buena. Que todos tienen derecho a decirme lo que quieran. Que es culpa mía por subir una foto. Que ando a la defensiva. ¿Cómo andan ustedes estos días me pregunto yo? Que rico es sonreír. No sabré yo cómo me gusta reír y dedicar mi vida a eso. Pero ¿qué pasa si no disimulo y no sonrío para la foto? ¿Por qué les molesta la verdad o una parte de ella? Entiendo que lo que primero que tengamos sea la pulsión de opinar. Yo también lo hago. Pero no deja de ser sorprendente el contenido altamente violento que se lee. Solo subí esta foto para contarles esta anécdota incómoda y gratuita a propósito de una foto con cara de culo. Pa hablar de otra wea también. Y porque hoy ha sido un día nublado y eso me desinhibe. Es posible que también me arrepienta de subir la misma foto a esta red aunque no sea tan de mierda. Cuídense mucho. No le crea a Lavin. No siga los consejos de Mañalich. Cuídense más. Piñera violador de dd.hh. ♥️♥️♥️

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A nivel emocional, la imposibilidad del contacto con los seres queridos ha sido duro para ella; extraña a sus papás. Cuenta que esta cuarentena voluntaria no le ha permitido tocarlos; que ha tenido que ver a sus hermanos y sobrinos desde lejos, sin abrazos. Hace días subió una foto en Instagram de su sobrina, que da cuenta de ello. “La extraño muchísimo. Pero no me pierdo sus avances porque pese al encierro ella sigue entrenando. Sigue con su espíritu arriba, llenando de risas y ánimo a quienes la rodean, y a mí aunque sea a la distancia”, publicó.

¿Cómo te llevas con el encierro?

-No soy mucho de andar carreteando, entonces como que eso no lo echo de menos. Por otra parte, vivo con mi pareja, entonces eso también es un desafío. Nos hemos reído mucho de eso igual. Por suerte tenemos espacios en que podemos distanciarnos a veces. Entreno, eso me hace súper bien para cansarme, pero igual es súper raro llegar a la noche igual que como te amaneciste. Tengo ene planes de escribir, de leer y todo, pero la concentración no me alcanza para eso, está súper difícil. Soy una persona muy miedosa, para nada temeraria, entonces, me pregunto ahora cómo voy a salir de mi casa. Hoy siento más miedo de estar afuera que adentro. 

¿Qué has recogido de todo esto?

-Siento que puedo cuidar al resto. Quiero ver a mis tatas, no puedo. Prefiero que estén ahí seguros con quienes los cuidan. Quiero ver a mis papás, no puedo y me voy a aguantar de hacerlo. El otro día se dieron una vuelta con el auto por acá y nos miramos de lejos, fue triste. Quiero darle un abrazo a mis sobrinos y no puedo y esa hueá me tiene enferma. A veces me pregunto cuánto rato va a durar. Es raro, esta es como la peste de los abrazos, no nos permiten acercarnos. Nos tenemos que querer de lejos, mirándonos de una ventana a otra. Debe ser una lección, tal vez porque siempre andamos huyendo del otro. 

Pese a todo, Natalia sigue queriendo conectar con otros, con el público. Este fin de semana se anunció su regreso al teatro, al drama. Si bien la idea la rondaba hace rato, la contingencia lo transformó todo. Se trata de “Mentes Salvajes”, texto del sueco Marcus Lindeen bajo de la dirección Víctor Carrasco. El montaje recreará testimonios originales de un grupo de apoyo en línea. Ella, junto a Paulina Urrutia, Francisca Gavilán, Héctor Noguera y Gabriel Cañas se presentarán desde el 15 de mayo hasta el 26 de  julio a través de la plataforma virtual del GAM. 

“No dejar de crear es la cuestión (…) Lo que en un principio fue una invitación a volver al teatro de la forma más convencional, terminó siendo un paso a la vanguardia”, escribió.

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-El miedo es mi primera emoción en la vida- dice de pie, frente al público.

El 21 de enero anunció un show de stand up en marzo que se agotó de inmediato. Sumó tres fechas más y las vendió todas. Durante la primera función, cita a la que asistió The Clinic, Valdebenito fue presentada por Cecilia La Incomparable y la comediante Vanessa Miller. Cerró la música chilena Cami. La misma dinámica se repitió todas las jornadas.

Show del día 4 de marzo en el Teatro Nescafé de las Artes. Foto: Valentina Palavecino

Es 5 de marzo de 2020, un día después del espectáculo y tres días antes de la multitudinaria marcha del 8M. Estamos en un café de calle Andrés Bello en Providencia. Llega con lentes de sol y viste una blusa café con jeans. Afuera hace calor. Mucho. Llega enérgica por la noche anterior y pide un jugo de naranja. Al preguntarle por el show de anoche habla del compañerismo, de la admiración que siente por las invitadas sorpresa -el dúo Yorka, Mariel Mariel, Camila Moreno, Daniela Vega, Gloria Münchmeyer, la activista afrolatina Juliette Micolta-, le dedica palabras a cada una de ellas, también a su equipo, al público.

“Fue súper especial, me fui con una energía muy bonita. Estaba muy emocionada desde el amor, no desde el sacrificio. Ellas se dieron el tiempo y estaban ahí conmigo. Además, a mí me cuesta mucho que me convenzan como para hacer shows grandes, soy insegura en ese aspecto. Y no lo digo desde una falsa modestia, lo digo porque creo que son tiempos difíciles para llenar un teatro (…) Uno de los rollos que yo me paso es que la gente de verdad se gasta un poco de su plata en mi, yo me vuelvo loca pensando en eso, es parte de mi terapia incluso. Y no es un asunto romántico, no va por ahí. Pienso mucho en lo que les gustaría ver, en lo que ya no quieren escuchar. Me importa ver que se rían y que se muevan cuando se ríen”, dice.

Foto de Manuela Bocaz

En el show dijiste una frase que me gustó mucho: “Reírse en este contexto es resistir”.

-Siempre me pregunto cómo lo hacen las personas para poder seguir en la lucha. Pienso en las madres de los detenidos desaparecidos, pienso en las mujeres migrantes que resisten este Chile hostil. ¿De dónde sacan la fuerza? Me lo pregunto y no tengo respuestas. Creo que una de las cosas que más me impresiona es ver a alguien que lo ha pasado tan mal y ríe con tanta facilidad. Lo observo con mucha admiración. Y he aprendido que la risa es incluso un arma de resistencia, porque a mí me van a apagar entera, me pueden bloquear, me pueden amenazar, pero si yo te hago reír, gané. Y desde ese lugar, siento que sí, que reír es encontrar fuerza. Como que algo pasa cuando te ríes un buen rato, de alguna forma dices no estoy sola en este ejercicio colectivo. La catarsis que significa reírse, es de alguna forma encontrar fuerza para seguir mañana. Cuando pasas un buen momento, eso te permite sostener tu fuerza para llegar a otra cosa. 

Foto de Valentina Palavecino

Profundizaste en dos emociones: el miedo y la rabia. ¿Qué significan para ti hoy?

-El miedo viene desde que nací, es mi primera emoción. Es mi mochila a cargar, a trabajar, a mirar por fuera, para alejarme y tomar distancia. Es lo que tengo que terapiar, es mi calvario. Pero tal como dije en el show; trato de enfrentarlo. Y la rabia ha sido mi salvación. Hace mucho tiempo atrás yo llegué con mucho odio a la terapia y le comenté: “nunca había sentido esto”. En ese momento la terapeuta me dijo “si no fuera por eso, tú no estarías acá y probablemente te habrían matado”. En ese sentido siento que la rabia me salvó. Para mí la rabia es salvación. Aparte es una emoción mucho más movilizadora, que si uno sabe conducirla bien y logra no hacerle daño a nadie, se vuelve un motor. 

¿Cómo te afecta todo lo que está pasando alrededor, el rumor de marzo y “lo que se viene”? Da la sensación de que justamente el miedo y la rabia andan de la mano, que están cerca. 

-A mí, personalmente, me afecta mucho y tengo que asumirlo. Cualquiera podría asumir que yo soy fuerte y dura, pero no soy tan valiente ni tan corajuda, me cago de miedo por muchas cosas. Todavía me perturba el helicóptero en mi cabeza. Creo que convivir con esas situaciones es rudo. Lo que viene, espero que no sea tan violento como lo que vaticinan, porque honestamente, se siente como si nos estuvieran amenazando. Creo que es importante estar más alerta y participando. O sea, tampoco excederme. Creo que hay personas que deben estar en los momentos, yo no tengo ninguna necesidad personal ni ganas de participar en una asamblea constituyente, por ejemplo, no podría dejar de hacer mi trabajo para dedicarme a eso. Soy súper honesta. O sea, mucho más allá de que a uno le importe su país, creo que hay mujeres que se han preparado para eso y a ellas les debemos dar ese espacio. 

Entonces no sé, pienso que vienen cosas buenas, cosas bonitas, pero también estoy mirando, porque el estado en el que estamos todo es muy vulnerable, entonces como que pareciéramos planear las cosas y en realidad no sabemos qué va a pasar. 

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