El Código Sanitario chileno le entrega la facultad al Presidente de la República de decidir si quiere forzar a alguien a vacunarse, incluso obligarlo con el apoyo de la fuerza pública. Sin embargo, pese a las enormes atribuciones que le da la ley, se ha desechado esa ruta y se ha optado por seguir la línea de la OMS, es decir, que se vacune el que quiera vacunarse. The Clinic conversó con dos expertos en salud pública para ahondar en los conflictos éticos que subyacen en esta decisión y en la trascendental disyuntiva entre libertades individuales y derechos sociales.
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