Académicos advierten la pérdida de legitimidad si la convención no define un reglamento, al menos, provisorio

Reglamento provisorio o perder legitimidad: el dilema de una convención que carece de normas de funcionamiento

Luego de que algunos constituyentes de derecha amenazaran con ir a la Corte Suprema para impugnar una caótica votación para ampliar los integrantes de la testera de la convención, académicos advierten la posibilidad de que el órgano encargado de redactar una nueva Constitución pierda legitimidad al carecer de normas escritas de funcionamiento, sugiriendo la urgencia de un "reglamento provisorio". Este vacío ha sido capitalizado por el PC, quienes ayer difundieron un documento donde llaman a "desconocer" el quórum de 2/3 para aprobar normas, única referencia procedimental hasta ahora. Mientras, el vicepresidente de la testera, Jaime Bassa, ha transmitido en su entorno una suerte de "soledad política" al no tener feedback de las resoluciones operativas que debe adoptar. La prueba de fuego: la votación de esta tarde sobre los presos de la Revuelta.

“Como hemos dicho, estamos en un proceso de construcción lento y difícil. Hemos cometido errores, somos conscientes de ello y estamos haciendo todo lo posible para poder generar condiciones que nos permitan participar de la deliberación y votación de la mejor manera posible”.

De esta manera, el vicepresidente de la Convención Constitucional, Jaime Bassa, inició su intervención de la mañana de este jueves frente a los integrantes de la instancia. Sin embargo, pese a la ausencia de normas de funcionamiento de la convención, el primer punto de la tabla era la eventual declaración que presentaría el órgano respecto a la libertad de los presos del Estallido Social.

No obstante, Bassa dedicó gran parte de su intervención a detallar el protocolo de debate y votación que se ocuparía durante la jornada de esta tarde, donde se deberá resolver una declaración sobre la situación de los presos de la Revuelta. Así, el mecanismo expuesto por Bassa en la convención, dice que cada propuesta sea patrocinada por 30 constituyentes. Ganará la que obtenga mayoría absoluta. En caso contrario, se cierra el proceso. Esto, a fin de generar “incentivos para el diálogo”, según sostuvo el vicepresidente de la convención.

Un esfuerzo por acercarse a una especie de procedimiento que tuvo un crítico trasfondo. El día anterior, la anulación de una votación sobre la ampliación de la mesa, que había fijado la creación de un “comité ejecutivo” de constituyentes que colaborarían con la testera, irritó a algunos constituyentes de Vamos Chile, quienes acusaron arbitrariedad en el proceso. Alegaban que la votación se había revocado debido a que un grupo de constituyentes afines a Bassa y Loncón, se dirigió a la testera para presionar por la reformulación de la pregunta.

Así, se abrió una nueva votación para ampliar la mesa a cinco nuevos integrantes y dos escaños para los Pueblos Originarios, modelo que los convencionales de Vamos Chile rechazaron, pues son contrarios a que la mesa tenga más vicepresidencias. Sin embargo, este diseño fue aprobado por 127 votos a favor, 8 en contra y 11 abstenciones.

Luego del episodio, algunos convencionales del oficialismo incluso amenazaron con realizar un recurso de reclamación ante la Corte Suprema, como el constituyente Manuel José Ossandón Lira, quien junto a Rodrigo Logan, estudiarían acciones legales para anular el actuar de la mesa directiva del ayer miércoles.

No obstante, esa idea tampoco genera consenso en Chile Vamos. Este jueves, se les consultó a los constituyentes sobre esta acción judicial. Consultado sobre si acudirá ante el Máximo Tribunal, Arturo Zúñiga, escuetamente, señaló: “Yo no”. Misma respuesta de Pablo Toloza, quien afirmó que “yo tampoco iré a la Corte Suprema”.

Así, la ausencia de reglamento en la convención, abrió espacio para que los convencionales del Partido Comunista impulsaran una agenda donde persisten en revocar el quórum de 2/3 para la votación de las normas al interior del órgano constituyente, única referencia procedimental de la convención, según lo acordado en el Congreso a partir del Acuerdo del 19N. Por lo mismo, el PC difundió un documento titulado “Consideraciones sobre el derecho de la Convención Constitucional para definir su quórum”, donde llaman a que sea la propia convención la que defina el umbral de votación.

“No se trata de cuestionar el quórum, sino algo más relevante; la radicación o el lugar donde reside el poder de tomar una decisión”, dice un extracto del informe, donde plantean que la convención puede “desconocer” el quórum fijado por el Parlamento, pues “muchos poderes que surgen desconocen de facto los poderes instituidos normalmente por estimar que carecen de legitimidad”. Así, plantean diversas vías para modificar esta regla, que pasan por reformular el voto a través de una reforma legislativa, “adoptar una decisión propia” o “recurrir a un mecanismo de participación”.

En este sentido, los comunistas incluso llaman a “paralizar” el funcionamiento de la convención en caso que, en un eventual proceso de modificaciones al quórum, “surjan dificultades” como, por ejemplo, que se acuda a la Corte Suprema a objetar este camino. Incluso, plantean la posibilidad de que se abra una “consulta popular” sobre el punto en el mes de noviembre, fecha de elecciones presidenciales.

Nota: el candidato presidencial del PC, Daniel Jadue, mantiene la línea del PC, en orden a revisar este quórum que, argumentan los comunistas, dificultaría impulsar transformaciones estructurales con un posible poder de veto para la derecha.

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Reglas transitorias

La academia, sin embargo, coincide en que esta era precisamente una de las principales dificultades del inicio de la Convención. La ausencia de reglas claras de votación y de actas que registren estos procesos, puede llevar a que las decisiones del órgano constituyente pierdan legitimidad.

El docente de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, afirma: “Lo primero que tiene que hacer la Convención es establecer su reglamento interno, pero eso se demora. Por eso quedó en evidencia la necesidad de que la mesa directiva establezca junto a los constituyentes un marco procedimental transitorio, que es como un pre reglamento”, sugiere el cientista político, donde se pueden resolver asuntos elementales de funcionamiento: registro de votaciones, quórum para definiciones administrativas y qué se puede votar mientras se prepara el reglamento definitivo.

En relación a los riesgos que pueden provocar estas discrepancias, Fuentes advierte que “se corre un riesgo de deslegitimar las decisiones de la mesa si es que no se establece un proceso claro pronto. Es necesario establecer un reglamento transitorio para evitar este tipo de suspicacias y aumentar la legitimidad de las decisiones que tome la convención. En el fondo es para no dejar espacio a dudas y críticas”.

Sobre la urgencia de contar con un reglamento transitorio, coincide el abogado constitucionalista e investigador del Observatorio Nueva Constitución, José Ignacio Núñez. “La primera pega que tiene la convención, después de elegir la presidencia y la vicepresidencia, es redactar el reglamento. Se ha dicho que hay distintos plazos para hacerlo. Bassa dijo que se demoraría tres meses en redactarlo, pero es un plazo excesivo y está tratando de no casarse con los plazos. No perdamos de vista que Jaime es abogado y los abogados tienen clarísimo que cuando uno se impone un plazo, es uno el que se pone la espada de damocles encima”, argumenta.

¿En qué pie queda la mesa dirigida por Loncón y Bassa al ser objeto de presión de convencionales al no existir un reglamento? ¿Puede la testera, por ejemplo, “pasar máquina”, popular concepto en los subterráneos de la política?

“Es un argumento más político que retórico que se podría estar favoreciendo a la mesa. Yo creo que todo lo contrario. Mientras no tiene sus atribuciones claras, difícilmente las pueden ejercer y no podrán exigir que se cumplan”, advierte Núñez, también académico de la Universidad Central, quien, además, proyecta otro escenario crítico.

“Recordemos que la mesa directiva, sin la estructura del reglamento, tampoco tiene más poderes que el resto de los convencionales: son primus inter pares. Basta que la mesa directiva adopte algo, y el resto de los convencionales no estén de acuerdo, y no le van a hacer caso a la mesa, no más”, agrega.

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La “soledad” de Bassa

Consciente del escenario crítico que podría venirse encima, el mismo vicepresidente de la mesa de la convención, Jaime Bassa, transmitió entre sus cercanos un sentimiento de “soledad” política: no tiene feedback para socializar y afinar sus ideas de protocolo y reglamento, comentan fuentes de su entorno a The Clinic.

Además, Bassa ha hecho hincapié en la precariedad de recursos con los que cuenta la mesa, como que no se le ha puesto a disposición ni siquiera una secretaria por parte del Ejecutivo, a pesar que este jueves se cumplen cuatro días desde la inauguración de la convención.

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