1 vs 1: Stigma, el rapero que dejó el mic en alto

Como en cualquier disciplina, en la improvisación existen ciertas figuras claves. Entre ellos está Cristobal Palacios, un joven rapero que representó a Chile siendo apenas mayor de edad. En esta entrevista, se refirió a uno de los acontecimientos más polémicos del freestyle a nivel internacional -su encuentro con Detoke- y mostró su lado más amigable (y deportivo).

Tenía 18 años cuando cambió el freestyle.

Dicen que fue una de las batallas más polémicas de la historia latina. En 2013, Cristóbal (Stigma) competía de visita en escenario argentino, contra el representante local. Su rival, Dtoke, vestía pilchas anchas al mas puro estilo rap de los 90, dejaba colgar una bandera argentina de su cuello y se movía con hostilidad. Stigma le clavó la mirada desde el inicio.

No terminó muy bien:

El resultado fue un encuentro por el que se establecieron nuevas políticas en las batallas de rap, como los micrófonos personales. Esto, producto de un segundo en el que Dtoke dejó el micrófono en el suelo en vez de entregárselo en la mano, hito que se transformó en referencia de culto en el rap.

Pero lo más relevante es que esa batalla ayudó a transformar el freestyle en una disciplina más visible y profesional. También demostró el gran potencial que existía en Chile, gracias al desempeño de un joven puentealtino que llegó hasta la semifinal en un país tan contendiente como Argentina, y que para muchos debió haber clasificado. Desde entonces, es considerado y se mantiene como uno de los mejores MCs del país. También de los más controvertidos.

¿Qué ocurrió tras bambalinas después de ese enfrentamiento?

-Ni nos vimos después de la batalla. Ellos fueron a celebrar y nosotros nos quedamos en el hotel, en la pieza con los chilenos. Después nos vimos a las 5 de la mañana. Me acuerdo que nos abrazamos, todo bien. Nos cagamos de la risa. Somos amigos.

¿Pero en el momento estaban enojados de verdad?

-Más que con él, estaba enojado con el mundo. Fue una frustración, estaba muy concentrado por ganar. Era parte del plan. Exceso de fanatismo, también. Es que después de que ganó no vi al Deto, se fueron a otra parte.

1 vs 1: Chás

Para esta entrevista, Stigma desafió a The Clinic a jugar básquetbol. La cita transcurre una mañana en el Parque Araucano, después de un largo viaje desde su casa en Puente Alto. Dice que cuando niño jugaba, y que después de bastante tiempo, decidió volver a practicar en sus tiempos libres.

“Estoy feliz porque seré papá por segunda vez”, dice el Mc, apurado por volver a su casa y recoger a su hija del jardín. Con 26 años, Stigma es un hombre de familia cuya vida está más bien resuelta.

Me sorprende tu edad, cuando chica yo veía tus batallas y te veía mucho mayor que yo.

-Sí, suelen decírmelo.

A continuación te desafío a responderme estas preguntas lo más rápido posible, mientras hacemos trucos con el balón, ¿te parece?

-Dale.

¿Momento épico con un fan?

-Cuando te abrazan y se pone a llorar de emoción.

¿Dtoke o Arkano?

-Dtoke, sin duda.

¿Cantar en el Metro o en el escenario?

-Me gustan ambos, pero siento que el escenario le da el toque de que seamos hartos y podamos vibrar fuerte.

¿Arrepentimiento en alguna batalla?

-Con Sony. Cuando tuve ese problema.

En 2016, Stigma se enfrenó a Sony, otro reconocido rapero argentino, batalla en la que también se agitaron los ánimos. “Disculpe por ser temperamental mi hermano, pero a mi mamá no me la toca nadie”, decía un enfurecido Cristóbal.

Hoy en día, esa temperamento que lo caracterizó como uno de los raperos más intransigentes parece haberse ido. Su personalidad es complaciente y tiene una visión más amigable de las competiciones.

El estigma hacia su persona está cambiando también.

Volver al Home.

Comentarios