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Cine & Streaming

17 de Abril de 2023

Coordinadoras de intimidad de la serie “Élite” revelan los nuevos estándares para grabar escenas sexuales en ficciones

Tábata Cerezo y Lucía Delgado, quienes realizaron talleres para los socios de Chileactores y DYGA Chile, conversaron con The Clinic sobre su trabajo con IntimeAct en distintas producciones al mando de una labor que cada vez es más pedida por actores y actrices para no verse vulnerados y establecer los límites a la hora de filmar sexo.

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Como algo muy similar a lo que hacen los responsables de las escenas de acción, pero aplicado a las escenas de sexo simulado, es como definen su labor Tábata Cerezo y Lucía Delgado como coordinadores de intimidad en distintas producciones de ficción.

Las españolas son las creadoras de IntimeAct, iniciativa que está dedicada exclusivamente a este tipo de grabaciones en todo tipo de rodajes con la misión de que lograr una intimidad auténtica, libre de clichés y prejuicios.

“Trabajamos mucho con los directores de coreografía también para conseguir que por cámara esas escenas parezcan muy realistas, pero que ningún actor se vea vulnerado”, cuentan a The Clinic durante su visita a Chile donde realizaron una clase magistral y talleres para los socios de Chileactores y DYGA Chile. “Hacemos mucho hincapié en que haya una representación cada vez más auténtica y más realista de la sexualidad en todos sus ámbitos”, explican.

Este tipo de equipos responsables de las escenas de sexo cada vez son más habituales en la industria y series como “Euphoria” y Sex Edcation” han contado con un coordinador de intimidad en sus producciones. Incluso, Sydney Sweeney estrella de la exitosa producción de HBO ha dicho públicamente que todos los rodajes deberían contar con uno.

Pero también hay críticas que apuntan a que limitan la capacidad de improvisar de los actores en este tipo de escenas. Por ello, Tábata Cerezo, quien junto a Lucía Delgado han trabajado en proyectos como “Élite”, “Red flags”, “Smiley” y The eyes”, asegura que es clave “abrir un canal de comunicación muy honesto que permite que la información desde los directores hasta los actores y de los actores hacia directores sea muy claro” y agrega: “Con esto conseguimos que los límites estén claros desde el principio y vamos a dibujar un marco con unas líneas muy definidas de los límites en donde todos estén claros”.

Luego este trabajo se diseñan las coreografías que se filmarán, incorporando “detalles creativos” que son conversados con los directores y directoras, “para que, al fin y al cabo, podamos contar su historia”. “En estos ensayos lo que queda muy claro es que los participantes, los actores involucrados, sepan qué pueden hacer y qué pueden no hacer con los compañeros y compañeras”.

“Si se pacta que puede haber cierto lugar a la improvisación y está claro para todas las partes y hasta dónde puede ir ese rango de improvisación, de esta manera, pues sí, también se puede incluir”, plantea.

– ¿Se han encontrado en alguna filmación en la que ustedes han sido parte de este tipo de objeciones o han tenido que explicar mayormente esta situación, ante la negativa de algún actor o alguna actriz

Lucía Delgado (LD): Nuestra experiencia en España es del 90, 95 por ciento buenas. Casi todos comparten experiencias en donde se han sentido muy incómodos, muy vulnerados, entonces por consecuencia, están muy agradecidos. Sí que es verdad que actores con más experiencia han enfrentado estas escenas de otra manera y se sentían cómodos.  Nunca hemos tenido una situación de conflicto ni mala al trabajar con nosotros. Creo que es muy “jugoso” esos titulares en prensa, que en realidad son tres actores que han salido diciendo algo negativo, pero es más anecdótico. La realidad actoral es que todos están muy agradecidos y entienden que un guion no te resta libertad creativa o espontaneidad porque te dice lo que tengas que decir. El trabajo del actor nunca es libertad, siempre tienes más marcas a dónde ir, entonces somos una parte más de una producción y lo único que hacemos es rellenar un vacío si es guiando en estas secuencias. Y es que nadie diría a unos actores que improvisen, que se peguen, porque se van a hacer daño, la producción va a enfrentar muchos riesgos. Probablemente quede sucio y poco realista y lo mismo pasa con el sexo, tenemos que conseguir que parezca real y sincero, entonces ahí hay un montón de decisiones que son técnicas, como en cualquier otra cosa.

– ¿Quiénes son las personas que realmente quedan en la grabación de una escena de intimidad? ¿Cómo se define quiénes son los que quedan?

Tábata Cerezo: Proporcionamos en un documento de forma que todos los miembros del equipo técnico sepan quién debe y quién no debe estar. Siempre tiene que haber normalmente un maquinista para sujetar la cámara; los directores y directoras muchas veces salen fuera; alguien para sonido. Nosotras nos solemos coordinar con el equipo de vestuario, para estar una o dos personas como de apoyo. Al final depende del tipo de escena, si se hace en un dormitorio pequeño, minúsculo en donde hay uno o dos actores, puede quedar menos gente, pero si estamos hablando de una escena íntima, de repente de una orgía, donde hay treinta figurantes o más, todo cambiará mucho y habrá que proteger el espacio de otro tipo de manera.

El trabajo de IntimeAct no solo se dedica a las escenas de sexo. También han coordinado rodajes en el que un actor joven da su primer beso en cámara. “Siempre decimos que los besos es lo único que no se puede trucar, no se puede fingir y al cuerpo le pasan muchas cosas”, expone Tábata Cerezo.

“Nos hemos encontrado con actores que dan el primer beso y nuestra función ahí, sobre todo recae en que no se pase de cero a cien en un momento, sino que esos actores se vayan conociendo poco a poco, se vaya generando un entorno de trabajo, de profesión, que podamos hacer los comentarios necesarios, que podamos hablar del beso, podamos hablar de la calidad que va a tener ese beso, de la duración”, dice.

A su vez, el trabajo de coordinador de intimidad contempla rodajes donde hay contacto íntimo no erótico y relaciones entre adultos y menores sin connotación sexual. “Un menor no tiene por qué estar acostumbrado a tener contacto físico estrecho con personas que no sean de su entorno. Tenemos que conseguir que ese contacto ocurra de forma natural, que parezca de mucha confianza, eso requiere también de unas dinámicas de ensayos, también del consentimiento con el menor, si el menor no quiere ser tocado o ser besado o escenas en donde los adultos tienen que bañar a un menor. En todas esas escenas también ayudamos con ello”, cierra.

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