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Mundo

30 de Mayo de 2024

Marcus Rediker, historiador especialista en piratas: “Hollywood ha creado una imagen de ellos que es mucho menos interesante que la real”

Marcus Rediker. Gentileza Universidad Finis Terrae

En su primera visita a Chile, el profesor de la Universidad Pittsburgh cuenta alguna de las conclusiones que ha sacado tras más de cuatro décadas investigando el océano Atlántico. El historiador asegura que "cuando los piratas se hicieron con el control del barco, lo reorganizaron por completo. Lo convirtieron en un lugar mucho más democrático. Los piratas comunes, antes marineros comunes, votaban en todo".

Por Felipe Betancour

Marcus Rediker es un historiador que ha hecho su carrera investigando la historia social del mar Atlántico. Desde su tesis en la Universidad de Pennsylvania el año 1976, ha estado interesado en contar la historia del punto de vista de aquellos que quedan fuera de las narrativas clásicas. Aún más específico, se interesó en estudiar la vida de los piratas. Esta pasión la define como “contraintuitiva” debido a que nació en Kentucky, estado norteamericano sin salida al mar.

Esta visita a Chile es la primera del profesor Rediker, quien fue invitado por la Universidad Finis Terrae para dictar una conferencia bajo el título: “Freedom Ship: Escapando de la Esclavitud por Mar en la América Antebellum del Atlántico”. Antes de dictar la conferencia en Santiago, visitó Buenos Aires, dónde quedó encantado con el barrio de La Boca y firmó copias de la edición en español de su libro “La hidra de la revolución”.

¿Cuál es su imaginario de los piratas creciendo en Estados Unidos?

-Mi madre me enseñó un disfraz de pirata para Halloween. Y ahí estoy yo con una espada, un sombrero y un parche. A finales del siglo XIX, los piratas entraron en la imaginación de los niños gracias al libro de Robert Louis Stevenson: La isla del tesoro. Después, el pirata se convirtió en una figura importante de la cultura popular, en películas, novelas y obras de teatro.

Y una cosa que he aprendido a lo largo de los años es que hay una auténtica obsesión mundial con los piratas. Hace unos años viajé a Mombasa, Kenia, por mar. Bajé del barco y justo delante de mí había una bandera negra gigante de piratas. Está por todas partes.

¿Hay alguna similitud entre los piratas de las películas y los que usted ha investigado?

-Hollywood ha creado una imagen de ellos que es mucho menos interesante que la historia real. Lo que descubrí en mi investigación es que los barcos piratas, que estaban poblados por marineros comunes, se organizaban de una manera completamente diferente a la de todos los demás barcos de la época.

Por ejemplo, el barco mercante o el barco naval, todos eran muy jerárquicos, con todo el poder invertido en el capitán, disciplina extrema, privaciones, mala comida. Cuando los piratas se hicieron con el control del barco, lo reorganizaron por completo. Lo convirtieron en un lugar mucho más democrático. Los piratas comunes, antes marineros comunes, votaban en todo. Elegían a sus oficiales y abandonaron el látigo. Comían mucho mejor. Así que el barco pirata era una especie de utopía para un marinero trabajador común. Eran realmente libres a bordo de esos barcos.

-¿Dentro de la brutalidad al interior de los barcos había espacio para los aspectos más humanos?

-Mi argumento es que, a contracorriente, los piratas no eran simples animales codiciosos, eran personas complicadas con experiencias propias. Y las experiencias que traían al barco pirata eran las experiencias de opresión en otro tipo de barcos en los que el capitán tenía este poder sobre un marinero en cualquier momento.

Así que resulta que no solo tienen objetivos económicos para capturar riqueza en alta mar, tienen un objetivo social. Tienen experiencias sociales, y quieren usar esa experiencia para re imaginar la vida del barco. Así que lo que ofrecí, básicamente, fue una interpretación social en la que tratas a los navegantes como figuras complicadas con pensamientos sobre cómo debería ser el mundo.

El “terracentrismo” para narrar la historia

El profesor Rediker relata con entusiasmo la historia del océano Atlántico y sus navegantes, sin embargo, lamenta que con el correr del tiempo se haya perdido el protagonismo que tenía en siglos anteriores. “En el siglo XVIII, la navegación era la forma en que el mundo estaba conectado. Ahora, en nuestra conciencia moderna vemos los océanos del mundo como lugares que no son reales”, asegura el profesor.

¿Por qué cree que la narrativa de la historia del mar quedó de lado?

-La historia ocurrió en el mar. La formación de las razas ocurrió en el mar. La formación de clases ocurrió en el mar. Todas estas cosas sucedieron en el mar. Así que he inventado una palabra para describir este sesgo en nuestro pensamiento. Se llama terracentrismo, lo que significa que tenemos esta idea centrada en la tierra de cómo sucede la historia. Y eso nos ciega a gran parte de la historia que tuvo lugar en el mar.

Usted utiliza el término de “historia desde abajo” para contar historias ¿Qué significa eso?

-Esta forma de investigar no se trata de los presidentes, los primeros ministros, los filósofos o los almirantes. Se trata de la gente trabajadora ordinaria que construyó el mundo en que vivimos.

Y lo que verás es que en el siglo XIX, en el siglo XX, hay desafíos a ese tipo dominante de historia. Los historiadores del trabajo, por ejemplo. Pero luego, en los años sesenta y setenta, hay todo un grupo de movimientos sociales en los EE.UU. Es el movimiento por los derechos civiles, el movimiento por el poder negro, el movimiento contra la guerra, el movimiento de las mujeres, especialmente. Todos ellos exigen nuevos tipos de historia.

Estos desafíos desde abajo a las formas dominantes de escribir la historia, que durante mucho tiempo solo se referían a las élites, han puesto la historia patas arriba. Y creo que esto es crucial. Ahora tenemos una historia mucho más democrática e inclusiva, porque esto es lo poderoso de la historia desde abajo. Todo el mundo cuenta y se valora la experiencia de todos.

Marcus Rediker, gentileza Universidad Finis Terrae

Las similitudes con los piratas actuales

En 2013 Tom Hanks interpretó al Capitán Richard Phillips en la película homónima. La cinta, que narra una historia real en alta mar, puso nuevamente el tema de los piratas – esta vez armados con armas de fuego – a escala global.

El profesor Rediker comenta que cuando ocurren asaltos de este tipo en alta mar, los periodistas lo buscan para que de sus impresiones de estos ataques. “Recibí muchas llamadas de periodistas, y todos querían que dijera lo mismo: que los piratas de hoy no se parecen en nada a los piratas del siglo XVIII, de los que tienen una visión romántica. Pero yo les di la respuesta contraria”.

-¿Por qué son tan parecidos?

-Son gente pobre. Ellos tienen el control de un cierto tipo de tecnología. Estos piratas somalíes tienen lanchas rápidas y tienen armas. Somalia se hizo pobre por la sobrepesca de las flotas japonesas y europeas en sus aguas, por lo que, en consecuencia, habían perdido su medio de subsistencia.

Si echamos la vista atrás miles de años, cada vez que los pobres ven un transportes rico navegando cerca, probablemente van a atacarlos e intentar conseguir algo de esa riqueza. Así que eso, creo, es una cosa muy importante. Hay grandes continuidades en la historia de la piratería.

-¿Se puede comparar los marineros con los migrantes que tratan de entrar a Europa desde África por el mar?

-Los marineros son un gran ejemplo de ello, desplazándose por todo el mundo, tratando de encontrar una situación mejor para sí mismos. Hemos llegado a una etapa en la que tanto la migración forzada como la libre elección son un hecho importante de la historia mundial. Así que creo que para entender estos temas contemporáneos, necesitamos emplear los métodos de la “historia desde abajo”.

¿Qué significa hoy, cuando vemos a miles de personas intentando escapar de la pobreza desesperada y construirse una nueva vida?

-Creo que se trata de movimientos cruciales en la historia del capitalismo global. Tenemos que pensar en la larga historia de estas luchas por la libertad de movimiento. Y el mar parece una libertad imaginaria, ya sabes, como una forma de escapar y llegar a otro punto. Bueno, el mar en realidad tiene el potencial de ser un sitio de extrema libertad y un sitio de extrema, extrema esclavitud. Así que puede ser ambas cosas.

Para cerrar la conversación el profesor cuenta una de las tanta anécdotas que recopiló del océano Atlántico. En 1768, los comerciantes instituyeron un recorte salarial generalizado para los marineros, quienes respondieron yendo de barco en barco por la noche bajo la cobertura de la oscuridad y arriando las velas para que los barcos no pudieran zarpar. En inglés, arriar la vela se llama “strike the sail”, y de ahí proviene la palabra “huelga” – en inglés “strike”- . Este movimiento, que comenzó desde abajo para luchar contra el recorte salarial, dio lugar a una nueva forma de poder para la clase obrera. Las huelgas, por supuesto, serían una parte importante de la historia desde entonces.

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