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13 de Julio de 2024

La “Fábrica de la Felicidad”: Así funciona la cárcel en que los padres se encierran para entender mejor a sus hijos

En la "Fábrica de la Felicidad" las personas logran aislarse del mundo exterior y conseguir largas jornadas de reflexión en la que pueden darse cuenta de cosas que antes no.

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En Corea del Sur una gran cantidad de padres decide cada año encerrarse en un lugar llamado la “Fábrica de la Felicidad”, con el único fin de entender mejor a sus hijos.

Sí, así como lo lee, muchos adultos deciden ingresar por voluntad propia a una celda con uniforme tipo carcelario.

No han cometido ningún crimen ni deben cumplir algún tipo de castigo por hechos cometidos. Simplemente buscan comprender mejor a sus hijos.

En este lugar las personas logran aislarse del mundo exterior y conseguir largas jornadas de reflexión en la que pueden darse cuenta de cosas que antes no.

Este grupo se queda en habitaciones pequeñas de 5 metros cuadrados, con paredes blancas. Solo poseen una ventana por la que ingresa la luz del sol.

Por su parte, cuentan con una rendija por donde el personal del lugar les entrega alimentos.

En 1990 en Japón se comenzó a usar fuertemente el término hikikomori, para referirse al retraimiento social de algunos jóvenes e incluso adultos.

Los hikikomori son personas que se encierran durante 13 semanas en un plan de educación que busca entender mejor a los hijos. Dentro de esta iniciativa está la exigencia de vivir 3 días en completo aislamiento

Según consigna BBC Mundo, una señora tenía un hijo de 24 años que llevaba 3 años encerrados en su pieza.

Pues bien, ella decidió probar la experiencia de entrar a la “Fábrica de la Felicidad” para entender ese comportamiento.

“Me preguntaba qué hice mal para que mi hijo terminara así, y es doloroso pensar en ello”, dijo.

Agregó que “ahora al reflexionar obtuve algo de claridad”.

Su hijo desde pequeño que padecía enfermedades y no podía lograr mantener amistades. También sufría trastorno alimenticio. Sus padres no notaban muchas de esas cosas.

Un día este joven decidió abandonar la universidad y encerrarse en su habitación.

“Leer esas notas me hizo darme cuenta: ‘Ah, se está protegiendo con el silencio porque nadie lo entiende’”, concluyó la mujer.

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