
Libros
19 de Julio de 2024Una selección en 100 palabras: cuentos sobre redes sociales, likes, selfies e influencers
Todos los viernes, The Clinic presenta una selección de cuentos del evento literario "Santiago en 100 palabras". Esta semana, la temática es las redes sociales. Los relatos exploran desde la alegría que se olvida de ser publicada, hasta una versión moderna de la Guerra de Troya en Instagram, pasando por la cotidianeidad de una señora que encuentra nuevas amistades en sus transmisiones en vivo.
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Como ya es habitual todos los viernes, The Clinic y Santiago en 100 palabras presentan una selección de los mejores cuentos que han participado del evento literario. Hoy son once los relatos, inspirados en las redes sociales.
Los cuentos de esta semana abordan diversas experiencias y emociones relacionadas con las redes sociales. Desde la felicidad de un momento que es tan intensa que se olvida de ser publicada, hasta una versión moderna de la Guerra de Troya narrada a través de selfies y hashtags.
Los relatos también incluyen la historia de una señora que se convierte en influencer durante la cuarentena, compartiendo recetas y tutoriales de bordado en Instagram, y el dolor de un joven al descubrir que su pareja se salta sus historias de Instagram.
Redes sociales
Y fui tan feliz que hasta olvidé publicarlo.
Antonia Echeverría Cisternas, 14 años, Puente Alto.
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La guerra de Troya
Desde lo alto del muro de Troya, Paris se toma una selfie mostrando sus calugas y sus imponentes brazos. Helena lo mira de reojo sin entender qué pasa por la mente del hombre que ella ama. Pero el troyano egocéntrico, sin miedo, sube la foto a Instagram. #Helenaesmía #chaoMenelao #fuerzaHéctor #eltalonesladebilidad . Príamo, su padre, furioso, lanza el smartphone muro abajo. Héctor tropieza con el celular, Aquiles lo mata y la foto alcanza mil likes.
Fernanda Norambuena Troncoso, 17 años, Pedro Aguirre Cerda.
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Historia de Instagram
Caché que mi polola se estaba saltando mis historias de Instagram. La verdad, hubiese preferido una infidelidad.
Alex Trincado Salvo, 17 años, Puente Alto.
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Influencer
Desde su casa, se ha vuelto cotidiano para la señora Noelia compartir con sus seguidores de Instagram sus «en vivo» preparando algunas recetas de cocina dos días a la semana. También enseña a bordar los días martes, creando maravillosas mascarillas estampadas para salir con glamour los días jueves, con todas sus nuevas amistades. Ahora, en tiempos de cuarentena, tiene más amigos que en el club de adultos mayores que frecuentaba y, en el encierro, recibe más cariño que el de sus hijos. La señora Noelia se siente más regia y conocida que la Tonka con su propio matinal.
Alejandra Vallejos Navarro, 38 años, San Miguel.
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Maldito concurso
El primer paso había sido ponerle seguir en Instagram confiando en la solicitud de vuelta. Luego, esperar (todos los días) que subiera una historia para poder reaccionar o comentar. Hasta que le apareció en su inicio, dentro de los primeros, el círculo rosa con naranjo avisando su publicación. Esperó unos minutos, no quería ser la primera en ver la historia. Nerviosa, lo abrió, para terminar encontrándose con: «¡Concurso! Sorteo par de calcetines y jockey». ¿Qué se responde a eso?
Bernardita González Ugarte, 27 años, Vitacura.
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Reencuentro
Sigo revisando su Facebook a diario. A veces la veo dar like a la publicación de algún amigo en común. Doy like también y volvemos a estar juntos.
Gustavo Morong Villanova, 27 años, Macul.
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Cruz pa’l facebook
Se le quedó el Facebook abierto y me volví loquita. Los mensajitos dulces con su amiguita amarga. Tragué saliva y como cien lágrimas bañadas en rímel me chorrearon por la cara como en la comedia del Siete. Las hice todas letras y se las escupí en la cara junto con una lapa. El último cigarrito me calentó hasta el alma, y me tragué como cien pastillas que me dejaron pálida.
Francisca Muñoz, 21 años, Puente Alto.
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Posdata
Lo intenté todo. La carta certificada enviada a tu oficina en Providencia. El e-mail intenso y dulce. Las ochenta y tres llamadas a tu celular. Seis mensajes de texto un poco estúpidos. Un chat entrecortado con tus silencios. El estado de Facebook que obtuvo setenta «me gusta» (ninguno tuyo). Hasta por Twitter, en ciento cuarenta caracteres, te lo dije y me retuiteó algún ex. Pero no hay forma. Ni siquiera me escuchas cuando te lo digo en la noche, antes de dormir. Pese a mi insistencia, sigues utilizando mi lado de la cama.
Mireya Tabuas, 50 años, Providencia.
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Por Facebook
La niña estaba triste porque descubrió que su mejor amiga, la que conocía desde hace años, no existía.
Claudia Andrade Sánchez, 15 años, San Bernardo.
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Lectura diaria
Leía todo el día… El diario por la mañana, los mensajes de WhatsApp, el relato viral de Facebook, los papeles de la oficina, y a ratos avanzaba en el libro que juró terminar antes de junio. Cumplía su cuota de lectura diaria y, entre letra y letra, la jornada avanzaba rápido. De pantalla en pantalla, de papel en papel, olvidaba leer lo más importante: la alegría en el saludo del conserje, el cansancio de la señora en el metro, la pena en los ojos de su compañero de trabajo y la satisfacción de su esposa al verlo llegar cada tarde.
María Pilar Oyarzún Navarrete, 37 años, Huechuraba.
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Este mensaje ha sido eliminado
Y entremedio de una charla insustancial y los horribles emojis de la nueva actualización de WhatsApp le escribí inconscientemente un te quiero y lo envié por accidente. Tres segundos después, un mensaje eliminado y una carita sonriente. Detesto esto, dijo. ¿Detestas que mande caritas felices?, pregunté. No, rio: detesto que eliminen los mensajes, contestó. No dije nada que no supieras, con un emoji que saca la lengua. Enviar. No me escondas nada, dijo. Yo no escondo nada, respondí. Bueno, si se llega a publicar esto, ahora quizás sepas que te quiero. Enviar.
Mitzi Manríquez Muñoz, 20 años, Quinta Normal.