Puerta giratoria

“Los encargados de cualquier clínica local se ponen hoy muy nerviosos ante el ingreso de una persona enclenque y temblorosa, a quien tratan de sentar en una silla de ruedas. Con lo cual se ponen a resguardo de tambaleos que pueden terminar en acciones legales onerosas”, comenta Roberto Merino en su columna de vida cotidiana para The Clinic.