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Mon Laferte Foto: Mayra Rodríguez

Entrevistas

26 de Octubre de 2024

Mon Laferte: “Antes pensaba que el arte era para personas con plata, pero me di cuenta que puede ser para todos”

Próxima a inaugurar una ambiciosa exposición de Artes Visuales en Matucana 100, la solista es optimista sobre el rol de la mujer en la sociedad, habla sobre sus comparaciones con el trabajo artístico de Violeta Parra, asegura que la complejidad humana nutre su trabajo y, aunque desconocía el caso Monsalve, indica que si alguien cometió una violación, “no importa quien sea, jamás podría defenderlo”.

Por Felipe Rodríguez
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Un día antes de la entrevista, el equipo de prensa de Mon Laferte advierte que, en el contacto por videollamada desde México, estará con la cámara apagada porque “está con mil cosas”. Parece un gesto de divismo. Pero no lo es. En medio de la conversación, la artista menciona sus actividades laborales diarias y son exigentes.

Llamados desde Chile por el montaje de su exposición, reuniones de trabajo, sesiones de entrevistas, ensayos y visitas al Auditorio Nacional de la capital mexicana por un concierto que realizará en los próximos días. Es un ritmo duro que sobrelleva bien. “A veces, es muy estresante, pero me divierto. Me gusta lo que hago. Hay días que son una locura. Semanas en las que estoy en cuatro países y otras en que estoy en mi casa, con mi familia. Cocinando, yendo al supermercado. Teniendo una vida bastante piola”, dice.

Hace dos semanas, por ejemplo, tuvo unos “días de locura”. Estuvo poco más de un día en Santiago supervisando la instalación de su exposición “Autopoiética” -el mismo nombre que su sobresaliente último disco-, que se inaugurará el 30 de este mes hasta el 19 de enero en la galería principal de artes visuales de Matucana 100. Inspirada en la llamada autopoiésis -concepto creado por los biólogos chilenos Francisco Varela y Humberto Maturana en 1973-, un postulado que se refiere a que todos los seres vivos están constantemente reparándose y modificándose, la obra visual de la viñamarina se desplegará en siete espacios donde, a través de distintos estilos de expresión artística como performance, escultura, arpilleras y pintura, entre otros, se explorarán situaciones siempre actuales como la violencia a la mujer, la culpa y los discursos de odio.

“Llevaba un par de años en mi cabeza cocinando este trabajo con bocetos, pinturas. A través de mi obra visual quiero generar puntos de conversación y reflexión. Invitar a la gente a pensar. Dejar de lado sentimientos de culpa, de ira. O sea, saber que existen y dejarlos ir. Quizás puede ser muy hippie el tema de la autosanación y el amor. Pero la invitación es que todo está bien, que somos seres humanos y seguiremos cometiendo errores. Debemos tratar de llevar una vida más liviana, más leve”.

Aunque en sus obras visuales, cuenta, “tenemos participación masculina”, el enfoque está dirigido a las mujeres. La cantante asegura que, en estos días, su relación con las redes sociales es sana y que, a través de ellas, envió una invitación colectiva para que hombres y mujeres le enviaran sus historias de vida para su exposición. Recibió respuestas de jóvenes, mayores y niños de distintos sexos. Todas atravesadas por un sentimiento común: la culpa. “Son pocas las personas que no sienten culpa. Y la culpa se manifiesta en diferentes direcciones: como se sienten con su cuerpo, que no se sienten queridas, que necesitan a alguien, que hay mucha soledad. Es un tema profundo. También se repite el tema de la violencia a la mujer. Hubo muchas historias de mujeres que fueron violadas a los 7 años. La violencia a la mujer existe, está muy presente”.

—Los cambios sociales son paulatinos. ¿Sientes que hay una toma de conciencia de la sociedad con respecto a los abusos a las mujeres?

Puede que sea muy optimista, pero siento que hay un cambio, pero es lento. Noto los cambios en mis amigos que tienen mi edad y que son padres que están mucho más comprometidos con la paternidad. En la industria musical hay más mujeres participando. Hay un avance. Pero también siguen desapareciendo mujeres y, lamentablemente, se siguen violando niñas. No es un problema que se erradicó, pero ha ido cambiando. Y soy positiva. Espero que cada día sea mejor.

—Tu obra visual linkea con Violeta Parra, que también se dedicaba a la pintura, a las arpilleras, además de la música. ¿Quieres seguir su mismo camino?

No sé. Admiro mucho a Violeta. Es de las artistas que me inspiraron, la escuchaba mucho con mi mamá. Creo que cualquier artista chileno está inspirado en Violeta y no te podría decir que continuaré su legado porque no conozco toda su obra. En mi casa, siempre se hizo de todo: pintaba, bailaba, hacíamos obras de teatro con mi mamá y mi hermana. Era algo natural. Nunca dije ‘voy a ser cantante o pintora’. Estaba segura que sería artista. Y elegí la música porque creí que era lo más fácil. Cantaba en fiestas, en cumpleaños y las puertas se me abrían. De adolescente me invitaban a cantar y me pagaban. Pero nunca abandoné la escritura. Siempre he escrito poemas, he bordado, pintado. Eso siempre me acompañó.

—Hace un tiempo también hiciste unos murales muy expresivos y frescos en Valparaíso y el estadio Nacional…

Me encanta hacer murales, pero después que nació mi hijo no he vuelto a hacerlo. Hice muchos en el pasado. En Ciudad de México, en Los Angeles. Me interesa la expresión de colores y que los seres que pinto transmitan esa sensación. Ser mamá te quita bastante tiempo y son horas de soledad que ahora no tengo. Hay algunas ideas de murales para el próximo año en México, donde quiero invitar a mi hijo a pintar. Tengo un proyecto en Viña, en el barrio donde crecí. Pero está algo estancando.

—¿Qué te pareció cuando vandalizaron dos veces tu mural en Valparaíso?

Cuando haces un mural, lo más seguro es que lo van a rayar. Hay quienes lo respetan y otros que no. Yo no taparía un mural, pero se entiende que así es la calle. Es normal, así que no me pasa nada.

—¿Tienes la idea que tu exposición sea itinerante por Chile?

-Me encantaría. Me gustaría llevar mi obra a todas partes para que pueda estar cerca de la gente. Antes pensaba que el arte era para personas con plata, que era difícil acercarla a la gente, pero me di cuenta que puede ser para todos. No hay una agenda, pero está en mis planes que la exposición se muestre en un montón de lugares.

—¿Qué te nutre como artista?

-La gente es mi inspiración máxima. Me interesan los seres humanos, la complejidad de las relaciones. Como siempre estoy con mucha gente y tengo conexión todo el rato, siempre estoy absorbiendo información.

En todo momento, Mon Laferte se percibe como una artista con los pies en la tierra. No expresa una distancia con el resto ni tampoco utiliza un lenguaje alambicado para manifestar sus opiniones. Le recuerdo unas declaraciones de Noel Gallagher, el líder de Oasis, después de publicar su tercer disco, “Be Here Now” (1997). Ante cada canción nueva que les mostraba a sus colaboradores, lo llamaban genio. Cuando se publicó el álbum fue un fiasco a nivel comercial y de crítica y el guitarrista comprendió que, a futuro, las canciones tenían que gustarle a él, más que a la mayoría.

La viñamarina indica que para renovarse artísticamente no necesita las alabanzas externas. Sino que siempre cree en lo que hace. “La creación tiene etapas. Uno es salir a andar en metro, me junto con personas para que me cuenten sus vidas, voy a un café y escucho las conversaciones ajenas. Y dos, como vivo en una casa en el campo, estoy meses sin asomar la nariz. En el encierro trabajo muy solita, no le muestro mi obra a nadie, ni lo visual ni la música. Trabajo en mi mundo e invito a mi mejor amigo, Jalil. Pero no tengo gente que me soba el hombro. Si alguno me dice que una determinada canción no tendrá éxito ni repercusión, no hago caso. Soy terca. Lo fundamental, para mí, es que como artista sea un trabajo honesto. No puedo hacer una canción pensando que será un hit mundial. Solo me tiene que emocionar porque la tengo que salir a defender en vivo. Lo mismo me pasa con mis obras visuales”.

—¿Cómo valoras tu libertad artística?

Como artista visual no tengo que generar algo que vaya a vender. Siempre he sido totalmente libre. Eso es precioso porque es un arte que no está viciado, tocado ni manoseado. Por eso, le tengo mucho cariño al mundo visual. En la música, tuve que hacer muchas concesiones porque había que ganar plata y tenía que hacer lo que me decían. Nadie quería escuchar mis canciones y con los años logré una libertad total. Es parte del proceso y está bien. No tengo estudios en nada, aprendí de manera solitaria, cantando otras cosas. En lo visual, aprendí a través del ensayo y error y ahora sé hasta qué punto el error es parte de la obra.

—¿Las mujeres deben hacer más concesiones que los hombres?

No sé. Cuando era más chica, estaba muy presente la imagen. De hecho, cuando llevé canciones mías al programa de la tele –“Rojo”-, ese gran personaje, Jaime Román, me dijo que mis canciones eran muy inteligentes. Tuve que cantar los temas que me pasaban. De adolescente, mis canciones eran de protesta, porque todas las bandas que me gustaban eran políticas. Estaba bastante encerrada porque me sentía creadora y compositora. Y la compositora, en esa época, tenía que presentarse a cara lavada y sin maquillarse. A mí me gusta usar tacones y pintarme los labios rojos. Pasaba como que era una artista superficial, tonta. Ese prejuicio es muy distinto al mundo de hoy.

—¿Cómo ha cambiado tu vida con la maternidad?

Un montón. Es preciosa la vida con mi hijo. He aprendido a redescubrir el mundo a través de sus ojos. Observar la primera vez que probó el helado de chocolate, escuchó cantar, el sonido de un piano. Todas sus primeras experiencias las miro en sus ojos y es muy divertido.

—Tu hijo tiene dos años. ¿Cómo compatibilizas tu trabajo con la maternidad?

-Casi siempre viajo con él. Para viajes cortos, prefiero que se quede en la casa. Si es largo, prefiero que estemos juntitos. Aunque estoy segura que siempre lo extraño más yo a él que él a mí.

—Sigues enterada de lo que pasa en Chile…

-Creo que sí. Ahora no tanto. He estado sin celular. Porque desde hace dos semanas he estado ensayando, pintando.

—Tuviste una participación protagónica durante el estallido y fuiste rostro del feminismo en esos días. ¿Supiste del caso de supuesta violación del Subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, con una subalterna?

No tengo la menor idea. Me siento terrible por no estar informada. No he tenido idea de lo que pasa en el mundo en estas dos semanas. Soy súper ignorante en temas de política. Soy artista y me interesan otros temas. Pero si me preguntas que opino acerca de una violación, me parece horrible. No importa quien sea. Si alguien cometió una violación, jamás podría defenderlo. Solo eso puedo decir.

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