Hay 1.838 casos de niños bajo protección del Estado en listas de espera por cirugías y atenciones médicas
Hay una lista de espera invisible a la que nadie hasta ahora le había puesto atención, la de niños y niñas bajo cuidado del Estado que engrosan las listas de espera del sistema de salud. En una investigación de The Clinic, entre julio y octubre del año pasado los casos aumentaron de 1.661 a 1.838. En promedio, han debido esperar 248 días por consultas médicas y 277 días por cirugías. Existen casos como los de Fabián (17) e Isidora (10): él con una cirugía pendiente por secuelas de un balazo; ella con crisis mientras esperó más de un año la atención de un psiquiatra del sistema público de salud. En las instituciones no hay una respuesta única: el Ministerio de Salud afirmó que estos casos son prioritarios, el Sename entregó datos contradictorios y Mejor Niñez dijo que nunca han tenido la lista completa de los niños a su cargo que forman parte de listas de espera.
Por Benjamín Bravo Yusta 14 de Enero de 2025
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Los nombres reales de niños y niñas mencionados en este reportaje fueron cambiados para resguardar su identidad.
A sus 16 años a Fabián le colgaba del estómago una bolsa que drenaba sus heces. La llevaba consigo desde que tuvo una pelea callejera y a alguien se le ocurrió dispararle. El balazo, según un informe del Servicio Nacional de Menores (Sename), le hirió uno de sus muslos y un glúteo. En la Unidad de Cirugía del Hospital San Juan de Dios, continúa el documento, lo operaron y le pusieron lo que se conoce como bolsa de colostomía. Era octubre de 2022.
Un año después -octubre de 2023-, según otro informe del servicio, Fabián fue trasladado a un centro de régimen cerrado del Sename en Tiltil, luego de ser condenado a tres años de encierro por robo con intimidación. Ahí nada mejoró: peleó con otros jóvenes del centro y sufrió descompensaciones por salud mental. No solo eso. Esperó, al menos por cinco meses, una cirugía para que su bolsa de colostomía fuera extraída de su cuerpo.
Su nombre engrosó la lista de niños bajo protección estatal que esperan atención de la salud pública. Para octubre de 2024, según cifras que solicitó The Clinic al Ministerio de Salud, había un total de 1.838 casos de niños, niñas y adolescentes que esperaban atenciones médicas. Del total, 1.490 casos esperan consulta de nueva especialidad, 216 consulta odontológica y 132 en cirugía. Según la cartera de salud no hay niños bajo tutela estatal en lista de espera que hayan fallecido.
En cuanto a la lista GES (enfermedades contenidas en el AUGE), para julio de 2024 había 58 casos de niños con garantías retrasadas: 17 niños entre 0 y 5 años; 15 entre 6 y 10 años; 14 adolescentes entre 11 y 15 años; y otros 2 jóvenes que tenían entre 16 y 20 años.
Las cifras exponen la realidad médica de niños de las dos instituciones que resguardan a menores de edad vulnerados: Sename, que desde 2021 se encarga solo de adolescentes infractores de ley y que a la fecha, según cifras solicitadas por transparencia, tiene 964 jóvenes en sus centros; y el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (Mejor Niñez), encargado de niños vulnerados que fueron derivados por orden de un tribunal. Según su sitio web, Mejor Niñez, resguarda a cerca de 95 mil niños entre programas ambulatorios y residencias permanentes.
Informes del Sename trazan la trayectoria de la espera de Fabián: al menos desde mayo de 2024 el joven tenía pendiente una cirugía para extraer su bolsa de colostomía. La solicitud de interconsulta quirúrgica fue ingresada al Hospital San José, dice uno de los documentos.
El centro médico al que fue derivado el joven pertenece al Servicio de Salud Metropolitano Norte, que tiene una de las demoras más altas a nivel nacional. Para septiembre de 2024, asegura un informe de ese mes, Fabián aún no recibía la atención quirúrgica.
Las demoras son transversales en las dos instituciones. En Mejor Niñez hay casos como el de Isidora (10), que hace más de un año está en una residencia colaboradora de ese servicio ubicada en Valparaíso. Su espera es distinta a la de Fabián: ella estuvo más de un año sin ayuda psiquiátrica del sistema público.
Según documentos de la residencia, en septiembre de 2023 se elevó al Hospital Psiquiátrico del Salvador de Valparaíso la solicitud de atención para Isidora. Antes de que esa atención se concretara –en octubre de 2024– fuentes del centro le dijeron a The Clinic que la niña tuvo varias crisis: se azotó la cabeza contra muros, hirió su lengua a mordiscos, rompió muebles y hasta un televisor.
Un documento del Minsal, elaborado en julio de 2024, afirma que el promedio de tiempo de espera para que los niños bajo protección institucional accedan a una consulta médica es de 248 días. En el caso de las cirugías el número asciende a 277 días.
¿Los servicios de salud con más demora? Tarapacá, Viña del Mar-Quillota y el Metropolitano Norte. Un ejemplo: este último servicio, donde Fabián estaba ingresado, presentó un promedio de espera de 373 días en cirugía y 510 días en consultas de nueva especialidad, según el Minsal. En el servicio de Valparaíso, donde está Isidora, hubo una espera de 233 días para una consulta médica y de 123 días en cirugía.
Confusión en el Sename
Del total de 1.838 casos, el 93% (1.715) corresponde a jóvenes de Mejor Niñez. El director nacional de la institución, Claudio Castillo, reconoció a The Clinic que, si bien hay atención y análisis de casos particulares, el servicio que lidera nunca –desde que entró en vigencia, en octubre de 2021– ha tenido el detalle de los niños con atenciones pendientes. “La lista de espera en particular es la única que todavía no nos ha llegado, por lo tanto nosotros estamos muy expectantes respecto a cuando nos llegue esa información, porque necesitamos hacer gestión respecto a esto”, aseguró.
La jefa de la División de Gestión de la Subsecretaría de Redes Asistenciales, Andrea Solís, aseguró que hay prioridad en la atención a estos niños. “El 80% de ellos, más o menos, tiene una espera menor a un año. Eso significa que es una lista de espera joven. Si uno ve los tiempos de espera medianos que tenemos, son bastante mayores que eso”. Además, especificó que “se le da mayor prioridad a los niños que están en residencias y, en el caso de los niños de Sename, los que están privados de libertad”.
Inicialmente la directora nacional del Sename, María Eugenia Fernández, aseguró a The Clinic que “no tenemos niños en lista de espera, porque nosotros tenemos un sistema de trabajo hace mucho tiempo con el Ministerio de Salud”. Aunque después agregó que “yo nunca puedo descartar que puede ser que uno u otro (joven de Sename) esté en lista de espera”.
Pero cuando The Clinic le mostró las cifras entregadas por el Minsal que indican que, según datos de octubre pasado, 123 jóvenes del Sename están en lista de espera, ella corrigió: “Hay que considerar que, independiente del trabajo que realizamos y de las unidades médicas que tenemos al interior de los centros, los jóvenes ingresan a un sistema de salud que es para todas las personas igual, por ende, hay que esperar las atenciones correspondientes” (vea aquí respuesta actualizada).
Consultada por casos de atenciones pendientes a jóvenes heridos por armas de fuego, la directora nacional de Sename respondió que “no tenemos ninguna información de ningún joven que esté pendiente con una cirugía porque haya sido baleado u otro tipo de cosas”.
Fabián y las cirugías que no llegan
La historia de Fabián, dice una trabajadora del centro de Tiltil, no es distinta a las de los otros jóvenes que llegan al Sename. Según documentos de la institución, el padre del adolescente estaba preso. La madre, ausente. Fabián, cuando pequeño, quedó al cuidado de su abuela, que luego cayó en la cárcel por tráfico de drogas. Después, continúa el informe, vivió con una tía paterna y se fue de la casa. En ese vacío, aparecieron las drogas y los delitos.
La primera consulta que tuvo Fabián después de que le pusieran la bolsa de colostomía, luego de que lo balearon en octubre de 2022, fue en mayo del año siguiente. Por ese entonces ya había ingresado a un centro de internación provisoria del Sename, en San Bernardo. En octubre de 2023, ya condenado por robo con intimidación, llegó al Centro de Régimen Cerrado Metropolitano Norte, en Tiltil. Un informe que ese centro elaboró en mayo de 2024 dice “pendiente cierre de colostomía. Interconsulta generada en Hospital Clínico San José”.
Una trabajadora del centro donde Fabián estuvo privado de libertad asegura: “No se aplica prioridad en la atención a los niños por ser usuarios de Sename. Es bastante complejo darle continuidad a los tratamientos y a las interconsultas en general”. La funcionaria apunta a un hecho concreto: en al menos cinco meses, entre mayo y septiembre de 2024, Fabián no tuvo atención quirúrgica de su bolsa de colostomía.
No fue el único sin atención. Para octubre pasado, de acuerdo al Minsal, había 132 casos de cirugías pendientes. Del total, 10 corresponden a adolescentes de Sename y las 122 restantes a niños de Mejor Niñez.
Según la cartera de salud, el 60% de las intervenciones quirúrgicas que estos niños reciben corresponden a otorrinolaringología, dermatología y traumatología. Además, el 80% de las cirugías demora menos de un año en concretarse.
Otro informe del Minsal entrega detalles sobre los tiempos de espera. El documento, obtenido por The Clinic a través de la Ley de Transparencia, asegura que, para esa fecha, había 29 casos con demoras de más de un año: 15 casos tenían demoras entre uno y dos años; siete por más de dos; y otros siete casos de niños que esperaban por más de tres años por una operación. Estos últimos en los servicios de salud de Viña del Mar-Quillota, Los Ríos y Bío-Bío.
Los servicios de salud con más cirugías pendientes son Viña del Mar-Quillota, con 13 casos y un promedio de espera de 479 días; Metropolitano Oriente, con 12 casos y una espera de 162 días en promedio; y el Del Maule, con la misma cantidad de casos y un promedio de 252 días de espera.
En cuanto a los servicios de salud con más días de espera en promedio para cirugías, además del ya mencionado Metropolitano Oriente, están: Tarapacá, con un caso y 621 días de espera; el de O´Higgins, con dos casos y 515 días; el servicio de Bío-Bío, con cinco casos y 637 días de demora; y el servicio de salud de Los Ríos, con cuatro casos y 712 días de espera.
La agonía de Isidora
—¿Qué sientes cuando te sientes mal?
—Rabia.
—Y cuando estás triste, ¿qué te da pena?
—Que no puedo ver a mi hermana ni a mis primas.
Esta es la reconstrucción del diálogo que Isidora, de diez años, sostuvo con el médico que, el 23 de mayo de 2024, le hizo una “pre consultoría médica”. No era atención psiquiátrica. Ni siquiera una consulta: era una evaluación, por Zoom, para definir si es que la niña –con problemas de salud mental desde que llegó a una residencia de Mejor Niñez un año antes– era apta para la atención psiquiátrica. Ella estaba en lista de espera desde septiembre de 2023. La consulta con un psiquiatra se concretó recién en octubre del año pasado. 13 meses de espera.
El listado del Minsal que cuenta a los niños a cargo del Estado que esperan atenciones en salud se divide en cirugías, como la de Fabián, y atenciones médicas, como el caso de Isidora. Al igual que ella, en octubre pasado había otros 1.490 casos de niños de Sename y Mejor Niñez esperando una consulta médica. De ese total, 84 eran de Sename y los otros 1.406 de Mejor Niñez.
Isidora tenía nueve años cuando un tribunal ordenó que fuera derivada a una residencia permanente de Mejor Niñez, ubicada en uno de los cerros de Valparaíso. Llegó, asegura una trabajadora de la residencia, porque sufría maltrato de sus padres.
Para septiembre de 2023, cuando un Cesfam de Valparaíso la derivó a un psiquiatra infantil, Isidora ya presentaba descompensaciones. El paso del tiempo, cuenta la funcionaria, solo las agravó: rompió el árbol de navidad del centro, intentó arrancar el extintor, se hería la lengua, se golpeaba la cabeza en las paredes. Entremedio, dice la trabajadora, Mejor Niñez le financió a la pequeña una consulta psiquiátrica privada.
Cuando la niña se atendió con un psiquiatra del Hospital del Salvador de Valparaíso, el 8 de octubre pasado, llevaba más de un año esperando la consulta hospitalaria. A mediados de 2024, el Servicio de Salud de Valparaíso tenía 70 casos de niños institucionalizados que esperaban una consulta médica, con un promedio de espera de 233 días.
La confusión de las instituciones
La de las listas de espera es una realidad cruda. Según cifras del Minsal, a mediados de 2024 había 2.555.918 usuarios con atenciones pendientes en la lista no GES de la salud pública. Los que esperan cirugía están en la larga fila de 365.257 casos. Los niños del Sename y Mejor Niñez son parte de esa cifra.
Según Andrea Solís, jefa de la División de Gestión de Redes Asistenciales, “hay una prioridad en la atención de este grupo de niños”. Esto, dado que “a nivel centralizado se hace un monitoreo del estado de las listas de espera” y después el Minsal genera “indicadores de desempeño en cada uno de los servicios de salud (…) en los que hay uno en particular, que está vigente desde el año pasado, que mira específicamente a los niños, niñas y adolescentes de estos grupos más antiguos. Entonces se monitorea desde ahí y se les da una reportería trimestral o semestral”.
El número de casos de niños del Sename o Mejor Niñez en listas de espera creció entre julio y octubre del año pasado de 1.661 a 1.838. Consultada por ese aumento de cifras, Solís afirmó: “Todo esto son flujos. Obviamente no es bueno cuando hay mucha gente, pero en realidad lo que importa es el tiempo de espera”.
Cada uno de los 29 servicios de salud del país cuenta con los denominados “gestores”: funcionarios que se encargan de reportar las cifras de niños institucionalizados que esperan atención médica en la salud pública. “Ellos coordinan con las residencias y con programas ambulatorios. Desde ahí se hace la coordinación intersectorial con salud para darles una llegada más directa”, dijo Solís.
La directora nacional del Sename, María Eugenia Fernández, aseguró a The Clinic que “nosotros tenemos un sistema de trabajo hace mucho tiempo con el Ministerio de Salud. Tenemos un convenio que funciona”.
Consultada por las cifras de octubre, en las que el Minsal informó de 123 casos de espera en Sename, Fernández defendió la gestión del servicio:
“Nosotros logramos dar respuesta oportuna e integral a las necesidades de salud que tienen jóvenes y adolescentes que ingresan a los centros de régimen cerrado y a internación provisoria. En esa línea, nos preocupamos, cuando entran, de que tengan sus temas de salud al día y si no, los inscribimos recién en el Cesfam (…) Es ahí cuando se generan estas cifras de interconsultas de nueva especialidad y odontológicas porque los adolescentes no estaban en la red o en alguna espera al momento de entrar al Sename. Hay que considerar que, independiente del trabajo que realizamos y de las unidades médicas que tenemos al interior de los centros, los jóvenes ingresan a un sistema de salud que es para todas las personas igual, por ende, hay que esperar las atenciones correspondientes”.
Mejor Niñez sin cifras
Hasta fines de 2024, Mejor Niñez no había recibido la información de cuántos niños de ese servicio había en listas de espera. Su director nacional, Claudio Castillo, reconoció a The Clinic que si bien hay análisis de casos particulares, la institución que lidera nunca ha tenido la información detallada. El 13 de noviembre, aseguró Castillo, firmaron con el Minsal un “convenio de información”, que implica que la cartera de salud debe reportarles las cifras de niños de Mejor Niñez con atenciones pendientes.
“Hoy lo que hay funcionando es un sistema intersectorial que está en los 29 servicios de salud. Pero no había una transferencia de datos (…) Nosotros no hemos accedido a la información completa de listas de espera, y por eso firmamos este convenio. Estamos muy expectantes respecto a cuando nos llegue esa información, porque necesitamos hacer gestión en las listas de espera”, agregó el director nacional.
Desde octubre pasado, cuando Isidora tuvo control psiquiátrico en la salud pública, no ha vuelto a tener otra consulta médica, asegura la trabajadora de la residencia. No porque no la necesite, dice, sino porque es difícil el acceso.
En cuanto a Fabián, en octubre pasado fue aprobado su traslado a otro centro del Sename, en Graneros. Una funcionaria del centro de Tiltil afirma que lo cambiaron porque tenía peleas con otros jóvenes del centro. Recuerda que la última vez que ella lo vio aún colgaba de su abdomen la bolsa de colostomía. Nunca más, desde que Fabián se fue, volvió a saber de él.



