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Enero al rojo vivo en el PC: la profunda grieta tras acusaciones de personalismos, “pasada de máquina” y el dilema por estar en el poder

Las relaciones al interior del Partido Comunista no gozan de buena salud. Si bien hay visiones contrapuestas sobre el grado de tensión que han tenido sus últimas instancias partidarias, sí se reconoce en sectores una disconformidad de la conducción política. La molestia se hizo evidente en la lista que entregó la mesa conducida por Lautaro Carmona para conformar el futuro comité central: hay acusaciones de un intento de "pasada de máquina", así como también de proponer una nómina "a la medida de Daniel Jadue". Un ejemplo que se da es la ubicación que recibieron figuras menos afines a la mesa, como algunos ministros de Estado. Las diferencias, en todo caso, no son nuevas y han expuestas en más de una ocasión, como ha ocurrido con lo sucedido en Venezuela, las pensiones y la prisión preventiva de Daniel Jadue.

Por 18 de Enero de 2025
El Partido Comunista comenzó el año exponiendo diferencias en su Congreso Nacional. Ilustración: Sandro Baeza
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Fue la noche del sábado 11 de enero cuando la división se hizo palpable. Miembros del comité central del Partido Comunista recibieron la lista de los candidatos a dirigir la colectividad promovida por la directiva actual, que lidera Lautaro Carmona y Bárbara Figueroa. “Es impresentable”, dijo en voz baja un integrante a un compañero de confianza.

La sesión, que se llevaba a cabo en el Salón de Honor del Congreso en Santiago, subió de tono una vez conocidos los nombres que estaban en la nómina y evidenció lo que para muchos se viene arrastrando desde la muerte del exlíder del PC Guillermo Tellier: una verdadera e inédita grieta al interior de las filas comunistas. 

Y es que es el partido de la alianza de Gobierno hoy atraviesa por un proceso de renovación y de definiciones políticas, que finaliza mañana con la votación de los principales representantes del partido para los próximos cuatro años.

La instancia se da en uno de los momentos en que el partido ha acumulado mayor poder: son un eje clave del Gobierno del presidente Gabriel Boric al ocupar cuatro ministros —dos de los cuales forman parte del comité político, con Trabajo y Segegob— y tres subsecretarías. Además, hoy cuentan con nueve diputados y dos senadores, además de más de 45 mil militantes, convirtiéndolos en la segunda tienda con más adherentes tras el Frente Amplio.

El ciclo de renovación comenzó en abril del año pasado, cuando las 650 células comunales del PC pusieron en marcha una serie de diálogos de cara al encuentro que se realiza por estos días. Tal como tiene establecido el partido, el proceso continuó luego con instancias provinciales y regionales, hasta llegar al vigesimoséptimo Congreso Nacional del PC que se realizó el fin de semana pasado. 

Esto culminará este domingo y lunes con la votación de la lista electoral para elegir a los nuevos órganos rectores del partido. Ambos asumieron sus cargos tras el fallecimiento de Teillier, completando así el periodo del expresidente de la colectividad.

El Partido Comunista realiza acto solemne de inauguración de su XXVII Congreso Nacional. Foto: AgenciaUno.

El diseño de una elección comunista

Para saber por qué esa noche del sábado se hizo evidente la grieta que aqueja al partido es necesario comprender cómo el Partido Comunista escoge a sus representantes, algo que a ojos de otras colectividades políticas parece peculiar.

El PC no realiza una elección interna de un militante, un voto, como organizan partidos como Renovación Nacional, el PPD o el Frente Amplio.

En este caso, tras un proceso de evaluación entre los miembros de su actual comité central, la directiva comunista presenta una lista de 135 candidatos para la futura instancia que tendrá el poder en la toma de decisiones del partido.

De estos 135, la militancia —los que están al día con sus cuotas— escoge solo 96 para el comité central. Es por eso que la lista original tiene también un orden de prelación, en el cual los dos primeros de la nómina corresponderán a los cargos de la presidencia y la secretaría general del partido. Básicamente, estar más arriba en esa lista es leído por algunos como una señal de tener una mayor valoración para influir dentro del partido.

Es decir, quien aparece en el número 5 pesaría políticamente más que quien aparece en el número 48. A su vez, quien aparece después del número 96 difícilmente entraría al comité central, debido a la disciplina que suele caracterizar a los militantes, los cuales, en teoría, deberían aprobar el orden establecido.

Y si bien en el partido sostienen que es usual que en este tipo de instancias surjan tensiones, pues se discuten decisiones que podrían marcar el futuro de la tienda, para algunos presentes durante estas jornadas el Congreso Nacional del pasado fin de semana se convirtió en uno de los más ásperos y de “cuchillos largos”.

La lista de Carmona y la marcha atrás

Pese a que al consultar sobre el desarrollo del Congreso Nacional del PC se encuentran a veces versiones contrapuestas —hay quienes, de hecho, afirman que fue una instancia “fraternal” y de sano encuentro— y con distintos énfasis, son varios de los presentes los que reconocen que hubo un grado de conflicto pocas veces visto.

Aquello se dice sobre todo de lo ocurrido el día sábado 11, cuando la jornada se extendió hasta largas horas de la madrugada con la presentación de la lista electoral que presentó la directiva.

Fuentes del partido aseguran que la molestia se hizo evidente al constatar que en esa nómina se incluyera a personas cercanas a Carmona y Figueroa en las primeras posiciones. De hecho, algunos aseguran que esto se impulsó cuando ni siquiera se había hecho una evaluación de la comisión política al respecto.

Pero lo que más habría generado malestar fue que la propuesta incorporaba al exalcalde de Recoleta Daniel Jadue entre los primeros 20 lugares de la nómina. El exprecandidato presidencial de la tienda hoy se encuentra en arresto domiciliario por delitos de corrupción, lo que ha puesto a prueba la férrea defensa que han sostenido líderes del partido con uno de sus máximas figuras, al tiempo que otros han tomado distancia.

A la vez, ministros de Estado, junto a nombres emblemáticos del PC ligados al movimiento feminista, estaban más abajo. 

Por ejemplo, miembros del comité aseguran que la ministra Camila Vallejo (Segpres) estaba cerca del número 30 y la exalcaldesa de Santiago, Irací Hassler, cerca del 60. También estaba alejada de los primeros lugares la actual presidenta de la Cámara, Karol Cariola.

“Era una lista a la medida de Daniel Jadue. Fue una pasada de máquina”, acusa un militante, que recuerda que también hubo un momento de tensión por la inclusión del exconvencional Hugo Gutiérrez.

En su caso, se asegura que un grupo de dirigentes de la Región de Tarapacá objetó su aparición en la nómina, lo que generó una revisión del tribunal supremo del partido. Sin embargo, Gutiérrez se mantuvo en la nómina en el lugar 94 (de los 96 que conformarán el comité central).

Otras fuentes también aseguran que algunos advirtieron a la directiva que era una mala señal situar a la diputada Daniela Serrano, cercana a Vallejo y presidenta de las Juventudes Comunistas, cerca del lugar 50. En la misma línea, advertían de que esto podría generar un “descuadre” del peso de las juventudes en el partido y poner el riesgo el recambio.

Precisamente, una queja que expresan algunos militantes es el poco recambio que incluía la nómina.

Así las cosas, la molestia por el orden de prelación de los dirigentes obligó a actuar. La directiva recogió las críticas y trató de revisar los nombres. De ese modo, durante la mañana del domingo se presentó la lista que ahora es pública y que, según militantes del PC, innovó en cuanto a la lógica de ordenamiento.

Foto: AgenciaUno.

La nueva nómina a votar

Tras las quejas, la nómina finalmente conformada del siguiente modo: en el primer y segundo lugar se mantuvo a Carmona y Figueroa, de quienes no había dudas de que se mantendrían a la cabeza del partido por los siguientes cuatro años.

En tercer lugar se dejó a Eric Campos, presidente del sindicato de Metro y secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores.

En cuarto lugar, en tanto, se ubicó a Serrano, que escaló desde el lugar 50. 

De ahí, se optó por poner en los primeros lugares a los dirigentes sindicales, luego a los ministros de Estado y a la diputada Karol Cariola. Después, a figuras reconocidas del partido como la propia Irací Hassler (37) y Jadue (38).

En el partido aseguran que este tipo de ordenamiento responde finalmente a agrupaciones por distintas labores, lo que, se recalca, nunca antes había ocurrido. De algún modo, se apunta a esa lógica para quitar peso a la idea de la estricta prelación.

Si bien es un ordenamiento que calmó los ánimos en relación a la primera lista, para varios miembros del comité central lo que terminó pasando es que a quienes ocupan puestos institucionales, como los ministros de Estado y a la diputada Cariola, se les hizo pagar un costo por, supuestamente, alejarse de la línea del partido. 

Por ejemplo, todavía genera molestia que el ex asesor del Ministerio del Interior, Juan Andrés Lagos —cercano a Carmona y Jadue—, ocupe el número 14 de la tabla, pese a haber terminado su paso por La Moneda con una serie de polémicas y con duras críticas al Gobierno.

Diferencias previas: pensiones, Venezuela… y Jadue

Así, la grieta del Partido Comunista, como ilustran militantes, se pudo ver en la conformación de esta lista para el comité central. Aunque en rigor, las diferencias llevan tiempo exponiéndose en público.

Para muchos esto tiene que ver con que ser parte del Gobierno trae costos con las bases, más si el programa con el que se llegó a La Moneda ha debido cambiar drásticamente al no contar con las mayorías necesarias en el Congreso.

“La lealtad no es obsecuencia”, ha dicho, en todo caso, Lautaro Carmona.

Un ejemplo de las fuerzas que se contraponen dentro del PC fue en el marco del debate por la reforma de pensiones. En medio de las negociaciones de Chile Vamos y el Gobierno, liderados por la ministra del Trabajo, Jeannette Jara (PC), el exalcalde Jadue llamó a retirar el proyecto por no acabar con las AFP, justo cuando la secretaria de Estado acercaba posiciones con la oposición.

Hubo apoyo de un grupo de diputados del PC a la idea de Jadue, a pesar de que la colectividad ya había resuelto respaldar la iniciativa en el pleno del comité central. Hasta que la directiva debió intervenir. “La opinión formal del Partido Comunista la representa Bárbara Figueroa como secretaria general y quien habla como presidente del partido”, dijo Carmona.

Otra diferencia entre el Partido Comunista y el Gobierno, particularmente con sus ministros, ha sido la calificación del régimen venezolano liderado por Nicolás Maduro, del cual el presidente Gabriel Boric ha tenido una actitud crítica, calificando los recientes comicios presidenciales como un fraude y retirando a Jaime Gazmuri de la embajada nacional en Caracas.

“Desde la izquierda les digo que el gobierno de Maduro es una dictadura”, dijo la semana pasada el mandatario.

En contraste, Lautaro Carmona se ha negado a calificar al régimen venezolano de esa manera. En una entrevista con La Tercera, el líder del Partido Comunista evitó polemizar, pero señaló: “Todos saben que nosotros tenemos una mirada distinta, pero hay una razón. ¿Quién califica qué es una dictadura? Y si aplanamos, y todo lo que sea repudiable es dictadura, ojo, que estamos de alguna forma también alivianando lo que fue la real dictadura en Chile”.

Esta postura dista de la que han expresado los ministros comunistas. Cada vez que se les consulta, insisten en que la política internacional la define el Presidente de la República y, en su rol como secretarios de Estado, no pueden expresar algo diferente.

Por otra parte, la situación del exalcalde de Recoleta también enreda al partido. Que apuntara a que el Frente Amplio estaba “interesado” en que enfrentara la justicia o la defensa férrea que le han otorgado militantes también divide a la tienda.

Hay dirigentes, entre ellos Carmona, que lo visitan periódicamente, lo que ha llevado a la ministra Vallejo a ser consultada por su parecer por el respaldo a un político acusado de corrupción.

Una de las situaciones de mayor incomodidad se generó cuando Carmona, en Radio Nuevo Mundo —ligada al PC— reveló que había llamado al entonces subsecretario de Justicia, Jaime Gajardo (PC), para cuestionar los protocolos de Gendarmería respecto a las visitas a Jadue. Y alegó contra la prisión preventiva, afirmando que esta “elimina, desaparece la presunción de inocencia”.

Además, el presidente comunista sumó críticas a una de las medidas más valoradas por el Ejecutivo en la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado: el Plan de Búsqueda.

En Radio Nuevo Mundo, comentó tras una visita a Linares: “La gente allá siente que el Plan de Búsqueda, y no se olviden que ese territorio incluye a Colonia Dignidad (…), está muy verde, tiene poca forma y poco involucramiento del resto de la gente. No puede ser un plan de búsqueda hecho desde un gabinete encerrado”.

Los ministros Nicolás Cataldo, Jaime Gajardo, Jeannette Jara y Camila Vallejo asisten al “Caldillo de Congrio con receta nerudiana” del Partido Comunista. Foto: AgenciaUno.

El dilema de tener “un pie en la calle y otro en La Moneda”

Una frase que pena en el Partido Comunista es la que sus dirigentes han planteado en distintas entrevistas. A juicio de dirigentes la frase de estar con “un pie en la calle y otro en La Moneda”, abre flancos por dos lados: una con el presidente Boric y la “lealtad” con el proyecto, y otra con las propias bases, al muchas veces tener que ceder en materias clave.

Para los sectores que se consideran disidentes a la conducción del partido, Carmona y Figueroa no han logrado balancear la presencia en las movilizaciones sociales junto con el protagonismo que tienen los militantes comunistas en el gobierno.

Se recuerda como a ratos incluso los ministros han quedado expuestos con algunas posturas del partido.

Incluso, que los han expuesto a las autoridades de Gobierno en diversas oportunidades.

Así ocurrió a inicios de diciembre cuando a través de sus redes sociales el Partido Comunista y las juventudes de la tienda emitieron una declaración en la que hacían un llamado a la “movilización” y al “cambio estructural” debido a lo que calificaron como un crítico financiamiento y precariedad laboral en las universidades.

El problema es que el llamado a la movilización puso en jaque al ministro de Educación, Nicolás Cataldo, militante comunista. Así, la directiva del partido debió comunicarse con el secretario de Estado para aclarar la situación y tomar distancia.

“Lo conversé con el presidente y la secretaria general, esto no fue visto por la dirección nacional y fue una expresión de una comisión auxiliar del partido. Los partidos tendrán que dar su explicación. Yo discrepo de la forma, de los llamados, creo que se pudo haber expresado lo mismo de una forma distinta”, reconoció el propio Cataldo.

Jaime Gajardo, histórico comunista: “Más de una vez señalé que había que salir del paso de los egos y personalismos”

Otra muestra de los problemas al interior del PC la dio Jaime Gajardo Orellana, histórico comunista, expresidente del Colegio de Profesores y padre del actual ministro de Justicia, homónimo suyo.

A través de un grupo de WhatsApp de militantes del PC, Gajardo comunicó que no quería formar parte del comité central por razones familiares, pero aprovechó la ocasión para advertir que el partido necesitaba mejorar la conclusiones políticas y dar mayor relevancia a las opiniones colectivas.

Este mensaje se filtró a la prensa, lo que llevó al dirigente a emitir un comunicado.

“Siempre expresé con preocupación los acontecimientos que vienen ocurriendo al interior del partido”, expresó Gajardo en su declaración. Estos eventos, agregó, requieren medidas urgentes “para enfrentar los egos, personalismos, el afán de lograr cuotas de privilegio, poder y otras prácticas reñidas con nuestros principios marxistas-leninistas y, definitivamente, escuchar y pensar en la gente”.

Gajardo lleva 51 años militando en el Partido Comunista, de los cuales 20 ha sido miembro de la comisión política. A sus compañeros les planteó la necesidad de reflexionar: “¿Estamos avanzando o retrocediendo? ¿Cómo caracterizamos la situación de los trabajadores? ¿Es precaria o no precaria?”.

El dirigente enfatizó que estos temas son los que deberían estar en el centro de la discusión, pero lamentó que “no hemos podido sintetizar de manera adecuada. Está claro que esto genera dispersión”. Además, advirtió que en diferentes instancias del PC “se acuerda una cosa y se hace otra”.

El próximo vicepresidente del partido es precisamente Eric Campos, presidente del sindicato del Metro y secretario general de la CUT, lo que no pasó desapercibido en el diagnóstico crítico de Gajardo.

El análisis del dirigente, que se extiende por tres páginas, concluye con un balance negativo del trabajo realizado con los trabajadores. Señala que “no hay respeto por la autoridad e institucionalidad del partido”.

En uno de los pasajes, Gajardo lamenta que “un simple WhatsApp conmocione tanto”. Y se pregunta: “¿Acaso nuestros cimientos están firmes?”.

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