La noticia de la muerte de Marco Cantillana Paillao, un joven tetrapléjico y oxígeno dependiente que fue desconectado por su madre, abrió el debate sobre la eutanasia y el derecho a una muerte digna. Lo cierto es que el hecho estuvo lejos de una motivación altruista y fue la cruel resolución de una relación madre-hijo marcada por el abandono. ¿Qué elementos llevaron a una madre a deshacerse de su hijo? Aquí la historia de un joven de La Pintana, que quedó inmovilizado tras una balacera, y también la de Margarita Marchant, su cuidadora que lo conoció en la sala de rehabilitación de un hospital y que desde entonces evidenció los deseos de vivir de Marco.
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