The Clinic Lab
Hablemos del cambio digital: ¿Cómo están cambiando los hábitos de consumo?
La era digital no solo ha cambiado cómo compramos, sino también cómo vivimos, nos entretenemos y decidimos. Hoy, el consumidor chileno post pandemia es más exigente, informado y emocional. En este nuevo escenario, las marcas deben adaptarse a un entorno donde la personalización, la inmediatez y la confianza son claves para conectar.
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Algo está cambiando en nuestro país. Y no se trata solo de nuevas tecnologías, sino de una transformación que va mucho más allá y que afecta la manera en que consumimos, decidimos y vivimos el día a día. Y no es una hipótesis futurista. Es nuestra cotidianidad.
Basta con mirar un día cualquiera en una ciudad cualquiera. En el metro ya no se hojea el diario sino que dedicamos los dos minutos previos a la llegada del metro para hacer scroll up en TikTok o Instagram. O en los supermercados, donde las filas se acortan porque cada vez es mayor el número de clientes que prefiere comparar desde su casa a través de una aplicación. Esto también puede verse en las alternativas de entretenimiento, donde plataformas como YouTube, Twitch o incluso los videojuegos, ya lideran las primeras posiciones entre los chilenos.
El consumidor post pandemia es ahora práctico, informado y exigente
La pandemia fue la guinda del pastel. Con unas normas y restricciones que obligaron, no sólo a los chilenos sino a la sociedad en general, a pasarse de forma forzada a la digitalización, terminó por crear un hábito que empezó como una necesidad temporal. Y este cambio digital ha quedado arraigado en la sociedad actual.
Según distintos informes se reveló que en 2024 más del 65% de los usuarios chilenos ya prefería comprar en los canales digitales. Esto implica un proceso de compra más complejo que pasa por buscar y comparar opiniones, reseñar y experiencias reales. Entonces el cliente promedio actual antes de confiar, googlea y se informa.
Y esa exigencia y búsqueda constante con el fin de “encontrar la mejor opción” se refleja en todas las acciones; desde la comida que pedimos hasta el producto final que elegimos en Amazon. Es por esto que ahora el usuario no se descarga una app o decide suscribirse a un servicio sin antes haber dedicado tiempo a estudiar si de verdad vale la pena.
¿Cómo ha afectado este cambio digital al ocio y entretenimiento?
Pero esta necesidad también ha llegado al sector del entretenimiento y ocio digital: plataformas como Netflix, Spotify o iCloud han visto la necesidad de adaptar sus estrategias con períodos de prueba gratuitos, una opción muy eficaz para demostrar a los usuarios lo que van a tener si se inscriben y, como resultado, fidelizarlos.
Y si nos enfocamos en los videojuegos y el juego online vemos que la lógica es la misma: si no ofrecen un beneficio inmediato y tangible, se pierde el interés. Entonces, recursos y alternativas más recientes como, por ejemplo, los casinos con giros gratis son opciones muy atractivas para ofrecerle al usuario la oportunidad de experimentar sin compromiso alguno.
Es esa transparencia, ese pruébalo antes de pagar que ha resultado especialmente efectiva entre aquellas personas que valoran tanto la diversión como la sensación de control.
La importancia del algoritmo o “el nuevo vendedor”
Vivimos en un contexto donde la personalización lo es todo. Y en este ecosistema digital los algoritmos han pasado de ser una herramienta técnica a convertirse en auténticos vendedores silenciosos. No hay nadie detrás ofreciendo recomendaciones personales sobre qué serie ver o qué producto comprar, son más bien estos algoritmos que estudian los pasos, búsquedas y comportamientos de compra y nos guían en las elecciones finales. Porque… ¿Quién de nosotros no ha caído, al menos una vez, en comprar ese objeto para la casa que nos apareció dos veces en la publicidad de Instagram y ya parecía que lo necesitábamos?
Podemos verlo claramente en plataformas como Instagram, YouTube o incluso plataformas de mercados libres. El usuario ya no busca; encuentra y compra en base a las “recomendaciones”. ¿A qué se debe esto? Los algoritmos se anticipan a nuestras necesidades (directas o indirectas) y esto está generando cambios en los hábitos de consumo.
Pero esto es algo muy positivo para las empresas, aunque conlleve oportunidades como responsabilidades y retos: adaptarse al nuevo comportamiento digital, entender las métricas y, sobre todo, lograr esta confianza en un entorno donde la información y competencia es constante, son factores fundamentales. De este modo la clásica publicidad tradicional, es decir aquella masiva y generalista, ha ido perdiendo valor. Ahora, debido a este cambio digital, los clientes buscan acciones personalizadas y que conecten con ellos a nivel emocional.
Las decisiones de compra se han vuelto más rápidas pero, se ha indicado, también son más emocionales. Y por eso mismo solo las marcas que logran conectar con el usuario no son necesariamente las más grandes, sino las más auténticas y las que lograrán sobrevivir a esta situación.