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14 de Agosto de 2025La improbable historia de cómo unos scooters olvidados del Hogar de Cristo dieron paso a Fantasilandia: el imperio de la diversión que fundó Gerardo Arteaga
Este jueves se informó sobre el fallecimiento, a los 81 años, del destacado empresario Gerardo Arteaga, fundador de Fantasilandia, Mundo Mágico y Happyland. La historia de cómo Arteaga entró al negocio de la diversión se remonta a 1978, cuando estableció una estrecha relación con el sacerdote belga Josse Van Der Rest en el Colegio San Ignacio.
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Este jueves se informó sobre el fallecimiento, a los 81 años, del destacado empresario Gerardo Arteaga Oehninger, fundador de Fantasilandia, Mundo Mágico y Happyland. El deceso fue confirmado por su familia, mediante una declaración pública, en la que señalaron que “Gerardo deja una huella imborrable en la historia del entretenimiento nacional”.
“Su visión emprendedora y pasión por entregar alegría a personas de todas las edades transformaron a Fantasilandia, como también a Happyland, en íconos de la diversión familiar, marcando a varias generaciones con momentos inolvidables”, agregan en la declaración.
Arteaga fue un destacado empresario agrícola y uno de los exportadores de fruta más relevantes del país, actividad que desarrolló en Paine. En tanto, en el ámbito gremial, fue vicepresidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), también fue dirigente de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) y presidente de la Feria Internacional de Santiago (FISA).
La historia de cómo creó Fantasilandia
La historia del parque de diversiones Fantasilandia comenzó mucho antes de su apertura en 1978, cuando Arteaga conoció al sacerdote belga Josse Van Der Rest en el colegio San Ignacio, cuando participó del grupo scout. Con el tiempo, ambos perdieron contacto, Arteaga entró a estudiar Agronomía, comenzó varios emprendimientos ligados al campo y se casó con María Inés Cerda.
Sin embargo, en 1975, un llamado telefónico urgente los acercó nuevamente: el Hogar de Cristo, entidad que estaba bajo la tutela de Van Der Rest, enfrentaba serios problemas económicos. Este último le pidió ayuda a Arteaga y ofreció devolverle el préstamo con unos autos scooters que estaba vendiendo.
“Van Der Rest había traído de Europa esos scooters o autitos chocadores y durante muchos años fueron una fuente importante de financiamiento para el Hogar de Cristo. Los arrendaban principalmente a la FISA y a otras ferias similares en regiones. Sin embargo, con el arribo de la Unidad Popular al gobierno, en 1973, fueron requisados y entregados a los trabajadores. El mal cuidado y la falta de mantención terminaron dejándolos en estado de abandono”, plantea el sitio web de Fantasilandia.
Arteaga llevó esa chatarra a talleres mecánicos para ver si podía rescatar algo y con eso inauguró los autos chocadores en el Estero Marga Marga de Viña del Mar, con gran éxito. Luego de eso, los trasladaron a Santiago, a un sitio ubicado en Avenida Kennedy, frente a lo que hoy es el Parque Arauco, donde también tuvieron una gran afluencia de público.
Pero fue un viaje de negocios a Brasil lo que despertó su interés por instalar un parque de diversiones en Santiago. Cerca de su oficina en Sao Paulo, se acababa de inaugurar un recinto de ese estilo, y se convenció de impulsar uno en nuestro país.
De regreso en Santiago, llamó a la Municipalidad de Santiago en búsqueda de patrocinio, y con el apoyo del entonces alcalde de la comuna, Patricio Mekis. y de tres socios -Enrique Rodríguez Calvo y los hermanos Juan Pablo y Alfonso Barroilhet Correa, lograron conseguir un crédito Corfo, que tenía como garantían un fundo de propiedad de la familia Arteaga, y trajo desde Europa las primeras atracciones.
Fantasilandia abrió sus puertas el 26 de enero de 1978, con la bendición del sacerdote Van Der Rest, quien ese día se subió nuevamente a los scooters que le había vendido a Arteaga y fue construido en 115 días. En su inauguración contaba con ocho juegos: Pulpo, Century 2000, Mansión Siniestra, Carrusel, Ford T, Amor Express, Alfombra Mágica y los autos chocadores. Desde entonces, el parque opera hasta hoy.
El 6 de enero de 1984 se inauguró la ampliación de Fantasilandia tras seis años de funcionamiento y luego de que más de cinco millones de personas visitaran el recinto, se sumaron12.500 metros cuadrados adicionales, que entonces albergaban 25 atracciones. El proyecto significó una gran inversión y recibió el apoyo de la Municipalidad de Santiago, que ese año tenía como objetivo “Regalar Santiago a los niños”.