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13 de Octubre de 2025

Deberán pagar más de $183 millones: condenan a exfuncionarios de la Municipalidad de Alto Hospicio por malversación de caudales públicos

El Tribunal de Iquique condenó a Francisco Lizana y Rubén Rivera por malversar fondos municipales entre 2014 y 2016. Deberán pagar $183 millones en reparación civil y multas. Fueron absueltos del cargo de lavado de activos.

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El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Iquique condenó a dos exfuncionarios de la Municipalidad de Alto Hospicio por el delito continuado de malversación de caudales públicos. Se trata de Francisco Lizana Catalán y Rubén Rivera Tudela, condenados a 853 días de presidio por los ilícitos ocurridos entre 2014 y 2016.

En fallo unánime, el tribunal aplicó las accesorias legales de suspensión de cargo u oficio público durante el tiempo de las condenas y el pago de una multa equivalente al doble del monto sustraído. En el ámbito civil, el tribunal acogió la demanda interpuesta por el Consejo de Defensa del Estado y ordenó a los sentenciados pagar solidariamente la suma de $183.290.000 por concepto de daño emergente.

Por otro lado, el tribunal absolvió a ambos -por falta de pruebas- del delito de lavado de activos. Junto con eso, se decretó la absolución de la acusada Lorena Segovia Marín, como coautora del delito de malversación de caudales público. Toda vez que “la intervención probada a su respecto dice relación con hechos ocurridos después de consumado el delito, esto es, después de traspasados fondos municipales”, consigna el fallo.

El tribunal dio por acreditado, que en 2008 la Municipalidad de Alto Hospicio suscribió un contrato de prestación de servicios con el Banco de Crédito e Inversiones, previa licitación, para el manejo de distintas cuentas bancarias y otros servicios financieros. Posteriormente, se procedió a la creación, habilitación y uso de cuentas primas o vistas para trabajadores dependientes de la municipalidad para facilitar el pago de sus remuneraciones.

¿Qué ocurrió al interior de la Municipalidad de Alto Hospicio?

En dicho contexto, entre mayo de 2014 y abril de 2016, los acusados Francisco Lizana Catalán, director de Finanzas, y Rubén Rivera Tudela, jefe de Administración y Finanzas de la Municipalidad de Alto Hospicio, “aprovechando que por sus funciones mantenían a su cargo las cuentas fiscales de esta Municipalidad y la información del personal contratado, idearon una fórmula para sustraer sistemáticamente parte de estos dineros a través de la creación de cuentas primas o vista a personas que trabajaron un corto tiempo en dicha Municipalidad. Pero que ya no prestaban servicios o que se aprestaban al término de sus contratos”.

Lo anterior, “para quedarse con las tarjetas bancarias de dichas cuentas primas de aquellos que finalmente no las retiraban y proceder a la transferencia de dinero desde una de las cuentas de la Municipalidad a estas cuentas primas por el falso concepto de pago de remuneraciones. Por trabajos que ya no se realizaban y por montos muy superiores a los que realmente se pagó en su momento a estas personas cuando prestaron sus servicios, dineros que una vez depositados en las cuentas primas eran retirados a través de cajeros automáticos, empleando para ello las tarjetas bancarias que mantenían en su poder”.

Este mecanismo se descubrió gracias a la denuncia de extrabajador de la Municipalidad, lo que generó una investigación interna que detectó las transferencias irregulares a cuentas primas.

En total, ambos realizaron 118 traspasos de fondos de la cuenta municipal del Banco BCI que tenía a su cargo hacia 10 cuentas primas de funcionarios que ya no trabajaban para la Municipalidad. Todas, las cuales no contaban con decretos alcaldicios de pago, que fueron cargados, autorizados y firmados con una única clave de acceso al portal BCI empresas, para después utilizar el dispositivo Multipass, en poder de Francisco Lizana Catalán en su calidad de director de Finanzas. Esto provocó un perjuicio fiscal de $183.290.000. Luego de transferidos los dineros fiscales desde la cuenta Municipalidad de Alto Hospicio a las cuentas primas de los exfuncionarios, se procedía a concurrir a cajeros automáticos, sustrayendo el dinero depositado.

Una fallida transferencia

Gracias a la investigación, también fue posible establecer que Francisco Lizana realizó una transferencia desde la cuenta municipal a la cuenta de una exfuncionaria por $1.260.000. Debido a que no les era posible retirar el dinero a través de un cajero automático, Lorena Segovia Marín, instruida por Rubén Rivera, se contactó con la extrabajadora señalándole que por error la Municipalidad de Alto Hospicio le había depositado dineros en una cuenta prima abierta a su nombre.

De esta forma, le solicitó que concurriera junto a ella a retirar el dinero por caja en la sucursal del Banco BCI más cercana, lo que hicieron con fecha 31 de marzo del año 2015 retirando todo el dinero de la cuenta ascendiente a la suma de $1.260.000 y entregándole este monto por mano a Lorena Segovia, la cual después lo entregó a Rubén Rivera.

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