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Opinión

16 de Noviembre de 2025
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic

Nada termina con la elección: diez escenarios para entender el Chile que amanece

Foto autor Marco Moreno Por Marco Moreno

El columnista Marco Moreno entrega 10 posibles resultados de la elección y aborda cómo moverán el tablero en el Congreso y La Moneda. "Las proyecciones más consistentes anticipan un reacomodo en la correlación de fuerzas del Congreso, con una derecha que podría lograr mayoría o acercarse a ella", escribe el analista.

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Pensar el futuro inmediato es, en política, una forma de entender el presente. La prospectiva política no pretende predecir resultados, sino explorar escenarios plausibles que ayuden a leer los efectos de una elección antes de conocer sus cifras. La jornada del 16 de noviembre no solo elegirá al próximo presidente o presidenta: definirá la geometría del poder, la capacidad de gobernar y la dirección del nuevo ciclo político chileno.

A partir de las tendencias observadas, los discursos, las estrategias de campaña y las proyecciones parlamentarias, es posible delinear diez escenarios posibles que podrían configurarse la noche del 16N.

1. El sorpaso parlamentario

Las proyecciones más consistentes anticipan un reacomodo en la correlación de fuerzas del Congreso, con una derecha que podría lograr mayoría o acercarse a ella. Este “sorpaso” marcaría un punto de inflexión: los próximos cuatro años se definirían en el Parlamento, donde el oficialismo quedaría sin margen de maniobra y obligado a construir alianzas transversales para cada ley. La gobernabilidad volvería a depender de los acuerdos, no de las mayorías.

2. Jara rompe el techo del Gobierno en la elección

Jeannette Jara logra romper el umbral del 30% de apoyo, superando el voto estrictamente “boricista”. La estrategia de autonomía controlada —mantener vínculos con el Gobierno, pero sin quedar atada a su evaluación— se demuestra eficaz. La candidata instala una identidad propia, más socialdemócrata y menos refundacional, que le permite competir en una segunda vuelta más abierta y disputar el centro político.

3. El abrazo del oso de Kaiser

La votación de Johannes Kaiser entra con fuerza en la ecuación. Si se acerca a Kast, o incluso lo supera en ciertos segmentos, el liderazgo dentro de la derecha quedará en disputa. El llamado “abrazo del oso” refleja un dilema clásico: el aliado que fortalece, pero a la vez asfixia. Kaiser podría emerger como figura con poder propio, capaz de tensionar desde dentro al mundo republicano y condicionar la agenda de un eventual gobierno de Kast.

4. La colaboración crítica de Chile Vamos

Si Evelyn Matthei queda fuera del balotaje, la derecha tradicional deberá reordenarse. RN, la UDI y Evópoli enfrentarán la disyuntiva entre apoyar a Kast desde una colaboración crítica o reconstruir su espacio político. De optar por lo primero, serán socios incómodos; si lo segundo, deberán competir por el mismo electorado conservador. En ambos casos, el eje de la derecha institucional entrará en fase de redefinición.

5. Fin del ciclo oficialista tras la elección

Una derrota presidencial acompañada de un retroceso parlamentario del oficialismo confirmaría el cierre del ciclo político iniciado en 2021. Las dos listas legislativas —de mayoría y minoritaria— habrán fragmentado el voto progresista. Más que un revés electoral, sería un punto de inflexión estructural, donde el progresismo queda en reflujo, obligado a repensar su identidad y sus liderazgos tras el desgaste del gobierno.

6. Fragmentación sin hegemonía

El resultado arroja un empate político prolongado. Ningún bloque logra hegemonía, ni en el Ejecutivo ni en el Legislativo. Chile entra en un escenario de minorías gobernantes, donde cada reforma deberá construirse voto a voto. Este escenario consolidaría la era del “Congreso bisagra” y la lógica de negociación permanente. El desafío para quien gobierne será construir legitimidad desde la gestión más que desde el mandato.

7. La vuelta del voto de orden

La inseguridad, el miedo al descontrol y la fatiga con el conflicto político pueden activar un voto de orden. Los ciudadanos eligen autoridad antes que cambio, estabilidad antes que identidad. Este escenario consolida un giro cultural: el país no se mueve tanto hacia la derecha como hacia la búsqueda de control. El “voto de orden” expresa el anhelo de que la política vuelva a ofrecer certezas.

8. El retorno del voto útil

Si la competencia entre derechas y oficialismo se cierra, el voto útil reaparecerá con fuerza. Los electores se alinearán para evitar extremos o para impedir la continuidad del gobierno. El voto deja de ser emocional y vuelve a ser estratégico. En este escenario, la segunda vuelta será menos ideológica y más táctica: votar “en contra de” puede volver a definir el resultado final.

9. La revancha de los independientes

Candidaturas locales y sin partido obtienen votaciones inesperadas, reeditando el fenómeno de la elección de 2021. La “revancha de los independientes” reflejaría la fatiga con las élites políticas y el deseo de representación directa. Sin embargo, su irrupción también podría acentuar la fragmentación del Congreso y complicar la gobernabilidad, convirtiéndose en actores decisivos pero difíciles de articular dentro de coaliciones estables.

10. Segunda vuelta inesperada

La volatilidad electoral podría entregar un resultado que contradiga las encuestas: una segunda vuelta no prevista en los cálculos tradicionales. Esto reconfiguraría todas las alianzas y relatos de campaña. El balotaje se transformaría en una elección nueva, con clivajes distintos: orden versus cambio, experiencia versus riesgo, identidad versus estabilidad. En este escenario, la incertidumbre vuelve a ser el motor de la política chilena.

Epílogo: leer el futuro para entender el presente

La noche de elección del 16N no cerrará un ciclo; abrirá otro. Los discursos de triunfo o derrota serán solo el comienzo de una reconfiguración más profunda del sistema político. Porque en política, el poder no se conquista en las urnas, sino en la capacidad de gobernar el día después.

Y como enseña la prospectiva, anticipar los escenarios no es un ejercicio de predicción, sino una forma de prepararse para comprender lo que vendrá.

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