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Carlos Ominami
Carlos Ominami, exministro y exsenador. Fotos: Felipe Figueroa / The Clinic.

Política

21 de Noviembre de 2025

Carlos Ominami, miembro del comando de Jara: “Es un riesgo repetir el resultado del Apruebo y el Rechazo, pero hay que hacer todo por evitarlo”

El histórico dirigente socialista oficializado este viernes en el equipo de la candidata sostiene en esta entrevista que la clave para la segunda vuelta es que esta no se convierta en un plebiscito sobre el Gobierno, como, dice, quiere hacer la oposición. "Tenemos que explicarle a la gente las cosas que se hicieron mal", afirma. Y añade que "más que las genialidades de la derecha, lo que ha estado pesando hoy en día son errores nuestros".

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A un lado de Jeannette Jara fue donde posó la mañana de este viernes Carlos Ominami, exministro de Patricio Aylwin, exencargado de la campaña presidencial de Ricardo Lagos en el 2000, exsenador, y desde ahora parte del comando de la candidata oficialista de cara a la segunda vuelta, en donde la abanderada disputará los votos de las urnas con José Antonio Kast (Partido Republicano).

Ingeniero comercial de la Universidad de Chile, Ominami es optimista sobre la elección del 14 de diciembre, para la que restan casi tres semanas. Señala que no estaba cómodo con la estrategia de Darío Quiroga, quien integró el comando hasta ayer, luego de que Jara le solicitara la renuncia. “Lo propio de un encargado de estrategia es aplicarla y no vocearla”, comenta sobre el tema, añadiendo que quienes integran esos equipos deben ser “cautos e, incluso, inhibirse de dar opiniones públicas”.

Por otro lado, es de los que considera que el Presidente Gabriel Boric y el Gobierno han cometido un error al establecer disputas con Kast, sosteniendo que los ha vuelto en interlocutores con el republicano cuando ese rol debía pertenecerle a Jara. Y afirma que ha faltado “convicción” en la izquierda para apoyar a la abanderada oficialista.

¿Por qué se involucra ahora al comando?

—Porque las causas progresistas han sido las causas de toda mi vida. Estamos enfrentado una amenaza que no es la de las viejas dictaduras, pero sí trata de una regresión democrática fuerte en un país que tiene un gran oportunidad para crecer y desarrollarse, que tiene todas las cosas que este mundo necesita. Tenemos esas oportunidades, pero estas no se logran con un piloto automático, como propone el neoliberalismo: se necesita estrategia público-privada. 

—¿Lo que le motivó a ingresar al comando fue más por enfrentar a Kast que apoyar a la propia candidata?

—Son las dos cosas. Chile es un país que ha hecho las cosas razonablemente bien en los últimos 30 años. Tenemos una oportunidad y puedo aportar en eso, creo profundamente en la posibilidad de crear estrategias para aprovechar lo que tenemos. Uno no puede eludir el desafío que significa una amenaza de regresión democrática. Esto no es un cuento ni campaña de terror. Cuando uno ve las cosas que dice José Antonio Kast, los aliados, sus referentes… le gusta Bukele, Bolsonaro, Trump. Son países que están enfrentando regresiones democráticas. No es un invento decir que Kast es una amenaza desde el punto de vista de las ideas que tiene en la cabeza.

¿Qué es lo que le convence de Jara para sumarse al comando?

—Ella representa algo que es la posibilidad de generar acuerdos en el país. Eso es lo que necesitamos. Tengo el diagnóstico que desde el 2009 en adelante han sido años malos porque hemos entrado en un ciclo de alternancia destructivas del poder. Y el gran mérito que tiene Jeannette es su capacidad de generar acuerdos: salario mínimo, ley de 40 horas, reforma de pensiones. En todo eso era difícil alcanzar acuerdos y ella tiene justo lo que Kast no tiene.

Ha sido habitual que se le denomine a Jara como la candidata de la “continuidad”, dicho en una forma peyorativa. ¿El Gobierno ha favorecido al uso de ese término?

—Hay algo que es de dulce y agraz. Es un mérito de Jara decir “mire, fui capaz de generar acuerdos donde estaba todo bloqueado”. Pero es cierto también que el calificativo del continuismo es una desventaja por una razón evidente: todas las campañas electorales son definiciones sobre el futuro, no de balances, por bueno que sea el balance. Hay excepciones, como en el ’94 con Eduardo Frei cuando hizo una campaña de continuidad, cuando bastaba decir “soy de la Concertación, soy igual que Aylwin” y te elegían, pero eso ya no pasa.

Las campañas hoy en día son disputas sobre el futuro y la adscripción pesa más bien como mochila. No es por casualidad que a estas alturas la crítica de la derecha va mucho más la candidata de continuidad que la candidata comunista. La derecha va a buscar transformar esta segunda vuelta en un plebiscito sobre el gobierno, sabiendo que la aprobación es del 30%, entonces no hay cómo perderse.

Por eso es justo y correcto que la candidata diga que es ella, que es Jara, que representa un punto de vista distinto, una coalición más amplia, una resolución de un problema que este Gobierno no resolvió, que fue no tener una gran coalición desde el principio. Este Gobierno partió con la tontera de los círculos concéntricos, que aquí había dos coaliciones, y que nunca lo resolvió. Ahora, esto se está logrando, pero ya parte desde una manera distinta.

Ominami: “Más que las genialidades de la derecha, lo que pesa hoy en día son errores nuestros”

—¿Qué ve hoy en la candidata Jara de segunda vuelta de distinto de la primaria? Porque usted habrá votado por Carolina Tohá por entonces.

—El programa que tiene Jeannette es completamente distinto a las 7 páginas de la primaria. Ella se constituyó como candidata del conjunto de la alianza y no de un partido. Eso le ha jugado bien. También le ha puesto una dosis de buena onda a una campaña que era bastante cuesta arriba, con un Gobierno termina con un nivel de desaprobación muy alto que hace que las cosas sean más difíciles. Jara es una buena exponente de este programa amplio de centroizquierda.

—¿Y qué le ha faltado a la candidatura?

—Le ha faltado más convicción al mundo que la apoya. Es un gran esfuerzo que tenemos que hacer estas semanas. No es casualidad que haya una brecha importante entre los partidos de la parlamentaria y el resultado que tiene Jara en la presidencial. Aquí es claro que hay campañas que se concentraron en la dimensión parlamentaria que no asumieron la presidencial. Hay que resolver eso en estas semanas.

—El resultado que se tiene en primera vuelta no fue el esperado.

—Estuvo por debajo de lo que uno hubiera querido, del 30%. Ahora, creo la brecha que hay entre un 36%, 37% de la de la Cámara de Diputados con el 26,9% de Jara es una oportunidad, un espacio para recorrer. Gente votó por parlamentarios de centroizquierda y no por Jeannette Jara. Hay que ver cómo eso se recupera.

—¿No teme que haya un nuevo resultado como el Apruebo y el Rechazo?

—Es un riesgo, pero hay que hacer todo el esfuerzo para evitarlo.

—¿Dónde tiene que dirigirse ese esfuerzo?

—La clave está en que la segunda vuelta sea una nueva elección. En la primera vuelta jugamos de visita y la derecha puso sus temas, la inseguridad y la inmigración. Incluso, en economía no tuvieron ni grandes ideas. Todo lo que nos ha ocurrido tiene que ver con que hemos hecho cosas mal y tenemos que explicarle a la gente las cosas que se hicieron mal. Fuimos débiles en la consideración del tremendo problema que significaba la seguridad y la criminalidad. La izquierda tuvo una visión un tanto buenista de la delincuencia y eso costó ajustarlo. Carolina Tohá pudo hacer algo, pero ha costado mucho. La gente ha visto que nuestro mundo es más débil para lo que perciben su principal peligro. Tenemos que corregir eso. La migración también. No es por nada que Franco Parisi gane en el norte.

Entonces, más que las genialidades de la derecha, lo que ha estado pesando hoy en día son errores nuestros. Tenemos un par de semanas para corregir eso. Siendo todo esto difícil y cuesta arriba, podemos transformar la segunda vuelta en una elección distinta y tener una discusión en serio a Kast. No aceptarle lo que hizo en primera vuelta, donde se escondió y habló solo de tres temas y de otros no. Y no es porque no tenga ideas sobre esos temas: no le gusta el aborto en tres causales, la píldora del día después, que haya educación sexual en los colegios. Esas cosas sabe que no le ayudan y por tanto las esconde.

“La izquierda equivocó el rumbo y dejó de lado la representación de los trabajadores. Se hizo un poco woke

—¿Cuándo dice que al sector le falta convicción sobre la candidatura de Jara, espera que otras personas con tonelaje político se sumasen al comando?

—Por cierto. Aquí tienen que florecer mil flores. 

—¿Les ha faltado el apoyo de un expresidente? Es difícil en el caso de Eduardo Frei, pero con Ricardo Lagos, pese a que está retirado de la esfera pública, ¿no hace falta un gesto?

—Hace falta, pero lo que pasa es que también hay que ser respetuosos. Él tomó la decisión de salir de la vida pública y no hay que tironearlo. Pero la verdad es que a mí me hace falta. Siento que una persona como Ricardo Lagos ayudaría mucho en el esfuerzo en el que estamos. Habría evitado también una sangría que hemos tenido, de gente que estuvo con él y que se fue con Matthei. Con el apoyo de Lagos eso no nos habría ocurrido. Lo echo de menos, pero no podemos tironearlo.

—¿Qué esperaría de las figuras de la Concertación que se inclinaron por Matthei?

—De arrepentidos es el reino de los cielos… tendrían que reflexionar.

—¿Tienen que ir a buscarlos?

—Yo estoy en eso, estoy en ese esfuerzo de convencer a alguno de ellos, quienes tenían buenas razones sobre las aprensiones que tenían a la candidatura. Hay que darles garantías a ellos y convencerlos. Y espero que sean los menos los que terminen apoyando a Kast. Creo que serán los menos. 

—Jeannette Jara tomó una estrategia esta semana de involucrarse en más espacios públicos. ¿Está conforme con esa salida comunicacional?

—Absolutamente. A estas alturas hay que ir a todos los espacios. Es importante que ella participe de todo. Ella tiene una capacidad de comunicación y empatía fuerte, además de una biografía bonita. Tiene todo para hacerlo bien en ese plano.

—¿La candidata no se desperfila cuando adquiere un tono severo sobre Kast? También concentró estas semanas sus comentarios hacia él. 

—No. Si la adversaria en segunda vuelta hubiera sido Matthei sería distinto. Acá hay un punto importante, que es central y no es algo puramente electoral: la mala trayectoria que tiene José Antonio Kast en su capacidad de generar acuerdos, consensos y de evitar las rupturas. Es legítimo, porque la esencia de un debate presidencial en donde lo que el país necesita el país es reencontrarse, lo que él hace es incentivar eso, que son malas tendencias.

—Franco Parisi tuvo un 19% de los votos en la presidencial. ¿Bajo qué condiciones se busca ese electorado?

—A Parisi hay que tomárselo en serio. Tomarlo en serio no es solo por su caudal de votos, sino porque ha logrado identificar cosas que son ciertas. Todo el tema de los altos sueldos de la administración pública es un escándalo y él ha puesto un dedo en la llaga y está bien. No se trata de oportunistamente acercarse a eso, sino que comprender que el servicio público no puede funcionar con lógicas de mercado. Si tú quieres dedicarte a la política, no puedes pretender hacerte rico.

En el norte, por otro lado, él dio con una sensación de abandono. Él apunta a hechos que son reales. Tiene razón cuando dice que el pobre viejo que compra pañales tenga que gastar un tercio o cuarto de sueldo pagando el IVA de los pañales. Tengo esperanza en la conversación que se dé con Jeannette con él en Bad Boys sea productiva.

—¿La izquierda perdió las causas populares?

—Es un tema mundial. La izquierda equivocó el rumbo y dejó de lado la representación de los trabajadores y grandes temas sociales. Se hizo un poco woke, perdió una universalidad en las causas para irse a a otras que son importantes, pero que las sumas estas, ecologistas o feministas, no hacen al conjunto. La expresión de eso es el primer proceso constitucional, con el resultado que tuvieron. La izquierda tuvo un proceso de wokismo y ha perdido la capacidad de representar al mundo de los trabajadores. Jeannette tiene cosas que ofrecer ahí. 

—¿Esperaría para esta última instancia de la segunda vuelta, el Gobierno tome un rol?

—Que el Gobierno gobierne y haga las cosas bien, que no se entrometa. Por una razón muy sencilla: lo único que quiere la oposición es que esto se haga un plebiscito respecto del Gobierno. Esto no tiene que ser un plebiscito respecto del Gobierno, sino del futuro de nuestro país. Todo lo que sea una intervención muy directa del Gobierno en esto fortalece la tesis de que esto es un plebiscito. Ayuda a la derecha. Creo que se equivocó el Presidente cuando mencionó a Kast en cadena nacional.

—¿Fortaleció el Presidente a la figura de Kast?

—Lo transformó a él en el interlocutor, cuando quien tiene que enfrentar a Kast es Jara y no el Presidente. 

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