“Mi perro es mi hijo”: Cómo la crisis de natalidad reconvirtió a Hairkids, una peluquería para niños con 22 años de historia, en un centro de estética canina
Hairkids dejó atrás sus cortes infantiles para reabrir como peluquería canina. Su dueño, Héctor Sayes, explicó a The Clinic que el estallido social y la pandemia también empujaron a su decisión de cambio de rumbo, especialmente en un país donde las mascotas ganan espacio como un miembro más de la familia. "Necesité visualizar cómo podía abrir un mercado nuevo. Me di cuenta que hoy en día, el tema de las mascotas se está potenciando y que la natalidad estaba bajando", cuenta.
Por Carolina Mardones L. 23 de Noviembre de 2025
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“Tiene un montón de juguetes, siempre que le compro su alimento vuelvo con un juguetito para él. También lo llevo a la peluquería para que lo dejen bien bonito y le corten su pelito y las uñas. Igual le pongo ropa porque es bien friolento. Sé que muchos no están de acuerdo conmigo, pero el Osvaldo es mi hijo. No es solamente mi mascota o un perro que está conmigo”. Esa es la respuesta de Graciela cuando le preguntan qué es para ella el perro que la acompaña hace cinco años.
Dice que aún no quiere ser mamá, que no sabe si realmente querrá hacerlo algún día. “Quizás no estoy preparada, en términos de plata tampoco lo estoy porque apenas puedo solventar mis gastos y los de Osvaldo. Hablar de un hijo son ligas mayores. Igual, mi perro es mi hijo y nadie me va a hacer cambiar de opinión“.
Y al parecer, esa es la realidad que están experimentando varias personas a lo largo del país, cuando el número de nacimientos en Chile baja precipitosamente y sin frenos. Nuestro país es el con más baja tasa de natalidad en toda América Latina, con 1,16 hijos por mujer.
El cambio demográfico -además de tener en alerta a expertos y autoridades- se va notando en postales particulares que, unidas, generan un tejido social nuevo: carros de supermercado adaptados para perros y gatos, líneas aéreas y de buses que incluyen cada vez más facilidades para mascotas, más estacionamientos de tercera edad que para embarazadas.
Y precisamente a este nuevo escenario se tuvo que adaptar la Peluquería Hairkids, la que tras 22 años pasó de atender a pequeños niños junto a sus padres, a perros con sus tutores.
La peluquería de niños que pasó a ser un salón de mascotas
“Se comunica que la peluquería se cierra. Desde hoy será una peluquería canina, gracias a todos“. Ese fue el escueto mensaje con que la Peluquería Hairkids -ubicada en la Galería Madrid de Providencia, en el local 193 D en la planta baja- anunciaba su cierre el pasado 18 de agosto de este año en sus redes sociales. Esos asientos de autito de carreras se irían al taller para dar foco a un nuevo estilo de negocio.
Dicha publicación se llenó de comentarios de padres decepcionados por el cierre. “Teníamos que ir esta semana”, “Pensé que era una broma, que pena que ya no estarán”, “Fuimos el sábado y nos dimos cuenta” y “Es la única parte donde mi peque y mi esposo quedan contentos con su corte”, fueron solo algunos de los comentarios que llenaron la foto. Un poco más de una semana después, la peluquería anunciaría su nuevo giro, sin embargo, no provocaría el mismo entusiasmo.
El fin no era un fin propiamente tal, porque nunca soltaron las tijeras. Así como bajó sus cortinas, a los días se volvieron a levantar, pero ahora bajo el nombre: “Peluquería canina Canicure”. En el mismo lugar ahora ofrecen los servicios de baño, corte de pelo, corte de uñas y limpieza de orejas.
Su dueño, Héctor Sayes, explicó a The Clinic que “la peluquería de niños llegó a durar 22 años. Después del estallido social y posteriormente la pandemia cambió absolutamente el mercado. Se fue deteriorando cada vez más el negocio”.
“Me di cuenta que el foco había cambiado, la situación económica también pegó un giro bastante fuerte y necesité visualizar cómo podía abrir un mercado nuevo. Me di cuenta que hoy en día, el tema de las mascotas se está potenciando mucho y desde hace muchos años. También noté que la natalidad estaba bajando y en Chile mucho“.

Un país sin niños
El Doctor en Antropología y director del Centro de Investigación en Sociedad y Salud de la Universidad Mayor, Nicolás Montalva, asegura que “la baja natalidad trae desafíos muy concretos: una población que envejece rápido, menos personas en edad de trabajar y una mayor presión sobre los sistemas”.
Sin embargo, destaca que “también refleja algo positivo: hoy muchas personas pueden decidir cuándo y cuántos hijos tener”.
“Lo que sí es particularmente complejo del escenario actual de la natalidad, es la velocidad del cambio en Chile. La caída ha sido muy abrupta y las instituciones no se adaptan a ese ritmo”, añade.
Con respecto a que si las mascotas están “ocupando el lugar” de los hijos, es cauto. “No estoy al tanto de que exista evidencia sólida de que tener mascotas ‘reemplace’ a los hijos. Sería interesante que se examinara, pero parece difícil establecer un vínculo causal sin una definición más clara de qué entendemos por ‘ocupar el lugar’. Lo que sí ha sido estudiado es que en algunas sociedades, cuando las condiciones económicas son difíciles y la crianza se percibe como muy demandante, algunas parejas retrasan o evitan la maternidad/paternidad. En resumen: es una simplificación entretenida, pero desconozco si hay abordajes serios que evalúen esa idea”, indica.
En las últimas cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), a nivel nacional se registró una caída del 11,3% de los nacimientos entre los años 2023 y 2024. También se detalló que de los 154.441 nacidos vivos, 78.306 fueron hombres y 76.127 mujeres. El informe también reveló que en las regiones de Valparaíso y Ñuble las defunciones superan a los nacimientos.

Incluso, durante una actividad, el Presidente Gabriel Boric bromeó sobre mejorar la baja tasa de natalidad que afecta a Chile. “Si es que todos nos ponemos las pilas con la tasa de natalidad, vamos a… yo estoy enfocado. De aquí al 2055 vamos a ser muchos más también y tenemos que actualizarnos, pensar a largo plazo“, aseguró el Mandatario.
Cuando en la peluquería habían niños
Sayes comenta que estuvo 22 años con el negocio de la peluquería infantil. Sobre la cantidad de sus clientes, es cauto. “No te voy a decir el número porque puede parecer mucho y puede ser un poco como que estoy presumiendo, pero la cantidad es bastante fuerte”, asegura confiado.
“Después de la vuelta de la pandemia el cambio fue bastante fuerte. Me di cuenta que empezó a caer cada vez más y el negocio había retrocedido en un 40% más o menos. Empecé a principios de año a evaluar la situación de la peluquería y me vi en la necesidad de ver por dónde podía atacar otros negocios”, recuerda.
En ese sentido, añade que “a principios de año empecé a darme cuenta que esto se estaba poniendo cada vez peor y la decisión la tomé como en julio y la peluquería la cerré definitivamente en agosto”.
“El corte de pelo de un niño, siendo que es importante, no es una prioridad”
Sayes también comenta que “siempre evalué que no era el momento para iniciar un negocio, pero me vi en la necesidad de tener que hacerlo porque ya estaba todo muy complicado. La situación era muy compleja, hay poca estabilidad económica. Entonces, la gente se empieza a dar cuenta de que el corte de pelo de un niño, siendo que es importante, no es una prioridad”.
“Creo que todos, de alguna manera, empezamos a hacer maniobras domésticas de cómo empezar a tratar de ahorrar por uno u otro lado”, reflexiona, sobre cómo inciden además las cifras económicas actuales en pequeños negocios como el suyo.
“Evalué que teniendo un piso, una base de una clientela bastante grande, podría ser bastante más fácil de lo que fue cuando comencé con la peluquería de niños. Pero fíjate que no, igual es complicado. Se está abriendo cada vez un mercado más grande, uno se empieza a dar cuenta que cada dos cuadras se empieza a visualizar una peluquería de mascotas. Creo que todos están como en la misma fijación, entonces se está haciendo un poquito más complicado”.
“Peluquerías de niños había muy pocas, hay muy pocas, porque es un mercado bien complejo, pero el tema con los animales se está convirtiendo en algo potencialmente muy atractivo”, afirma.
“Estamos trabajando de a poquito. Trabajo con gente que tiene mucha experiencia y gente certificada, yo mismo hice un curso porque sentí que esto era bien delicado y bien complejo porque hoy en día las mascotas se convierten como los niños, parte de la familia“.




