Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Reportajes

Con el fantasma de George Harris en la Quinta: Esteban Düch, el venezolano que se formó en bares chilenos y enfrentará su graduación en Viña

Esteban Düch no nació en Chile, pero entiende perfectamente el peso que tiene para un comediante presentarse en el Festival de Viña. Hace exactamente un año, el humorista venezolano recibió atención mediática tras el estrepitoso fracaso de su compatriota George Harris en el mismo escenario. El quiebre entre el público chileno y Harris hizo que aumentaran sus seguidores en redes sociales; sus shows comenzaron a vender más entradas y su nombre volvió a sonar con fuerza para integrar el certamen 2026. Ahora, el anhelo de subirse a ese escenario se cumplirá el próximo martes 24 de febrero. Estos son sus preparativos y sus últimos días antes de presentarse en Viña.

Por 22 de Febrero de 2026
Esteban Duch
Esteban Duch
Compartir

La semana previa a su presentación en el Festival de Viña del Mar 2026, Esteban Düch decidió seguir girando por Chile para ajustar los últimos detalles de su show. El humorista venezolano está a solo días del mayor desafío artístico de su carrera y no está exento del morbo que rodea su presentación. Esta llega justo un año después del estrepitoso fracaso de George Harris, episodio que generó tensión entre el público chileno y el venezolano que asistió a la Quinta Vergara, abriendo la discusión sobre integración y xenofobia en relación con la numerosa comunidad venezolana en Chile.

El fracaso de su compatriota y la polémica posterior, que se extendió durante meses con declaraciones de George Harris desde Miami, hicieron que en redes sociales posicionaran a Düch como “el comediante venezolano que entiende al público chileno”.

Y no es para menos…

Su carrera en el stand up se complementa con videos virales en TikTok, donde bromea sobre la adaptación como migrante en Chile, la idiosincrasia del país, sus modismos y tradiciones. Este comediante entiende los códigos: el chiste corto, subido de tono y poder reírse de sí mismo. El remate constante.

Tal como ha contado el propio Düch, su nombre estuvo en la lista larga del Festival de Viña pasado. Cerca de 30 nombres fueron analizados por la producción. Sin embargo, finalmente se optó por la extensa trayectoria de George Harris y su arraigo con la comunidad venezolana en Chile.

Este año, en cambio, tal como comentan otros comediantes a The Clinic, el nombre de Düch sonaba desde hace meses como una carta fuerte para el festival. El círculo es tan reducido que los acercamientos vuelan rápidamente en la escena local. La apuesta no era fácil para la organización: el fracaso de George Harris golpeó directamente en el equipo que eligió los humoristas. La carga sobre Düch no es menor.

La confianza de sus colegas en la rutina del venezolano que llegó a Chile a los 24 años es total. El comediante Esteban Araya conoce a Düch desde hace tres años. Comenzaron a coincidir en bares y shows, compartieron escenario e incluso, durante un tiempo, realizaron una gira en conjunto, aprovechando el alcance de ambos nombres.

Ad portas de la gran jornada de Düch, Araya asegura: “Está relativamente tranquilo. Creo que tiene harta confianza en su material, en su show, y eso siempre es bueno. Esas son nuestras herramientas. Y él, como dije, tiene un buen chiste. Tiene un buen show”.

La relación entre ambos también se ha construido a través de conversaciones sobre referentes de la comedia. “Esteban es muy fanático de la comedia. Siempre que sale el especial de algún comediante lo mira, ese es el tipo de conversaciones que tenemos”.

Araya también compartió con Düch en el momento que la atención mediática se volcó sobre el venezolano. “Se lo tomó muy bien, él siempre ha sido ordenado laboralmente, fue un momento bonito para él”, revela Araya.

“Cuando el foco cayó sobre él, cuando llegó la atención, tenía una pega grande y sólida para sustentar todo eso”, dice su colega, quien además recalca que “no solamente uno necesita estar en el lugar correcto a la hora indicada, sino también tener el trabajo que valide esa oportunidad. Y Esteban lo tenía”.

“Yo siento que la oportunidad lo pilló trabajando. Si uno se metía a su perfil, Esteban tenía todo listo para sostener un buen show. Eso no es improvisado”, suma Erwin Padilla, comediante que hace poco se presentó en el Festival de Olmué y que también comparte escena con Düch.

“Es constante y ordenado. Siempre está trabajando y tiene un material sólido”, agrega Padilla.

Un venezolano que entiende los códigos del humor chileno

Años antes de que llegara esa oportunidad, Düch arribó a Chile sin el objetivo de presentarse en el Festival de Viña del Mar. El comediante creció en Maracaibo y estudió Contador Auditor en la Universidad del Zulia. A los 24 años llegó a Chile, tras un paso por Miami. Su familia está repartida por el mundo como consecuencia de la diáspora venezolana.

En entrevista con La Cuarta, en marzo de este año, Düch contó que su interés por la comedia nació en 2021, cuando descubrió Comedy Central, canal de cable dedicado al humor. Mientras trabajaba como freelance, entró al Comedy Restobar. Allí subía posteos a redes sociales y “pistoleaba” las entradas del público. El trabajo le pareció entretenido y le permitía estar cerca de su nueva pasión. Tal como ha relatado en diversas ocasiones, cuando sintió la chispa se atrevió a hablar con el productor del Comedy para pedirle una oportunidad, sin embargo, se la negaron.

Fue a finales del 2023 cuando Esteban Düch decidió dedicarse solo a hacer contenido para él, para crear su propia marca en los escenarios y en redes sociales. El eje de su comedia es ser migrante, haciéndose cargo de los estereotipos con el que cargan sus compatriotas incluyendo todas esas preguntas frecuentes que un chileno hace cuando conoce a un venezolano. Esa formula es la que hoy lo tiene ad pórtas de presentarse en el Festival de Viña 2026.

Para la noche del 24 de febrero, Düch llegará acompañado solo de su equipo a la Quinta Vergara. Desde ese círculo cercano comentan que canaliza los nervios tocando música: él toca guitarra y otros instrumentos, y además tiene una banda llamada Los Düches. Ese espacio le ha ayudado a procesar y encauzar la ansiedad propia de un momento como este.

El proceso creativo para los chistes de Viña es el mismo que ha mantenido durante los últimos años. Escribe su guion solo; no trabaja con asesores. A veces lo comparte con comediantes amigos para recibir opiniones, pero el material es cien por ciento suyo.

De hecho uno de sus grandes referentes es Luis Sliming, a quien califica como amigo. “Los comediantes de bares no tenemos plata para pagarle a guionistas”, dice uno de sus colegas, que ha estado cerca del proceso y explica que muchas veces todo parte con una premisa que luego se convierte en chiste.

En cuanto a la rutina que presentará en la Quinta Vergara, es un material que viene trabajando hace al rededor de dos años, de Arica a Punta Arenas, lo ha probado varias veces. Quienes lo han acompañado en el proceso, dicen que es un trabajo bien ajustado y que la confianza está en que funcione. “Está bien orgulloso de el trabajo que ha desarrollado”, dicen desde su entorno.

Este año ya tuvo una prueba con gran público. En agosto de este año participó de “El Gran Chiste” junto a varios comediantes chilenos que ya pisaorn la Quinta Vergara como Fabrizio Copano, Luis Slimming, Pamela Leiva, además de la popular Paloma Salas.

“Además, ya ha estado en escenarios masivos, como el Movistar Arena con otros comediantes. Tiene experiencia con multitudes y en el circulo se habla muy bien de él. Obviamente, los nervios aparecerán cuando falten pocos días, porque Viña es Viña, pero respecto a su trabajo, yo creo que está tranquilo”, añade Padilla.

Otra comediante que ha compartido con él durante los últimos años y ha sido testigo del ascenso de su carrera destaca que, de partida, “tiene chistes muy buenos, y eso es muy importante. Lo encuentro muy mateo, sus chistes tienen estructura y son muy eficaces. Además, tiene algo muy cercano; no es una persona altanera ni alguien que vaya a pasar por encima tuyo, sino alguien próximo, y eso es clave, porque la gente igual quiere eso. En Viña esperas ver a alguien así”.

La misma comediante también comparte la idea de que Düch saldrá victorioso tras enfrentarse al monstruo. “Le va a ir bien, se le ve tranquilo. Ya se ha presentado frente a mucha gente. Reitero que tiene chistes muy buenos, que espero que lo dejen contar, porque son muy graciosos. Son como agudos y todo”.

Esa agudeza puede herir algunas sensibilidades el de algún chileno “más resentido”, advierte su colega. “Pero tiene chistes muy buenos sobre su llegada a Chile, en realidad. Y espero que pueda contar todo eso y que la gente lo conozca, porque se le ve tranquilo, la verdad”, añade.

Desde su círculo reafirman algo que Düch ha dicho en más de una ocasión: el venezolano considera que el Festival de Viña del Mar es la “graduación” del comediante, el paso de ser comediante a convertirse en humorista.

Tal como ocurrió con otros que terminaron de consagrarse sobre la Quinta Vergara, como Juan Pablo López en 2025, quien pasó de los reels y los teatros a las grandes audiencias. Además, su rutina acumula hoy 6,5 millones de reproducciones en YouTube. El gran salto está al alcance de la mano.

A días de enfrentar al “monstruo”, su apuesta parece clara: trabajo constante, material probado y una identidad que ha sabido construir sin atajos. Si la Quinta Vergara es, como él dice, la graduación del comediante, la noche del 24 de febrero será más que una prueba de fuego: será la confirmación de si años de disciplina, bares pequeños y videos virales pueden transformarse en consagración. Porque en Viña no basta con llegar; hay que sostenerse. Y Düch, según quienes lo conocen, lleva tiempo preparándose para ese momento.

Notas relacionadas