Tiempo Libre
6 de Marzo de 2026El director Juan Pablo González la semana después de Viña 2026: “La animación del Festival es muy compleja, no todos tienen el aplomo para enfrentar al monstruo”
El director del Festival de Viña 2026 por parte de Mega, Juan Pablo González, aborda en entrevista los desafíos de trabajar con Bizarro, la crisis tras el corte de Ashka Sumatra, el rol de los coanimadores y el futuro de Rafael Araneda en la animación.
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Luego de una extenuante semana de Festival de Viña, las piezas en Mega vuelven a acomodarse. El director Juan Pablo González regresa a sus labores como director de “Mucho Gusto”, tras haber asumido un puesto que ya había ocupado en su etapa en Chilevisión: director del certamen viñamarino. Esta vez no lo hizo en solitario, sino junto a Daniel Merino, el director por parte de Bizarro, en la alianza que este 2026 vivió su segunda experiencia.
Viene la época de evaluaciones, fuentes al interior del canal aseguran que esta versión sí tuvo números azules, a diferencia de lo sucedido en la versión anterior. Lo suficiente para mirar con optimismo la gestión de este año. Una que cambió de la mando de una nueva administración al interior de Mega.
En conversación con The Clinic, González abordas los desafíos de trabajar en dupla con Merino, los abucheos por Asshhka Sumtahra que tuvo que manejar el coanimador Fernando Godoy y las preguntas que dejaron las últimas palabras de Rafael Araneda con sabor a despedida en la última noche del festival.
—¿Cómo evolucionó la relación con Daniel Merino desde que se confirmó como dupla de directores del Festival de Viña?
—Tuvo el proceso que tiene toda relación entre dos profesionales que lideran sus áreas de trabajo, que de un día a otro tienen que empezar a conocerse y trabajar en conjunto. Al principio es un tema de adaptarse a las formas. Yo creo que Daniel y yo estamos acostumbrados a resolver, a tomar decisiones, y no estar a veces preguntando mucho hacia el lado. Creo que al principio nos pasaba un poco más eso. Ahora, en la medida en que fue avanzando el tiempo, nos fuimos sincronizando, compartiendo, conversando, discutiendo y trabajando como un bloque en conjunto.
—¿Queda contento con el resultado?
—Estoy muy contento con lo que logramos este año en un tiempo bastante rápido. Todos sabemos que armar equipos no es fácil; a veces las personas simplemente no coinciden. En este caso pasamos por un período de adaptación inicial, pero hoy, en este festival, hemos hecho un trabajo muy cohesionado, muy en equipo, muy coordinado y muy coreografiado.
Creo que prueba de ello se refleja en la atmósfera que sintió todo el equipo de trabajo de Bizarro y Megamedia, y también la municipalidad: hubo respaldo, calma y coordinación. No hubo dos o tres voces; supimos coordinarnos. En lo personal, estoy muy contento con el trabajo que logramos hacer en conjunto y con cómo nos organizamos.
—Volviste a un cargo que ya habías ejercido hace un tiempo. ¿Qué particularidades tiene este festival en relación con tus trabajos anteriores y qué sello intentaste darle a esta edición?
—Viña sigue teniendo la esencia de siempre. Lo que lo hace cambiar hoy día es, por ejemplo, la inclusión de las redes sociales, donde la gente dentro de la Quinta Vergara ya está opinando y mostrando su postura. Eso empieza a generar una caja de resonancia aún mayor de la que ya era Viña, cuando estaban todos los medios y toda la prensa atentos a lo que pasaba en el festival.
Hoy es toda la gente la que está opinando de un show, de lo que ocurre, de la galería, de si algo se hizo bien o mal. Creo que eso lo lleva a un nivel donde el Festival de Viña sigue siendo un evento con una caja de resonancia impactante, tanto en la televisión abierta como en las redes. Y uno tiene que estar muy atento a esas reacciones, conectarse y mantenerse conectado con la gente.
—En cuanto a sofisticación y tecnología también hay avances
—El nivel de sofisticación hoy día en los trabajos, los equipos y la tecnología que hay detrás —en las visuales, la iluminación y el sonido— es muy alto. Ese es un aspecto en el que el Festival de Viña busca permanentemente mantenerse en el más alto nivel mundial en cuanto a tecnología.
Yo creo que eso está muy bien logrado, al igual que el esfuerzo por perfeccionar cada puesta en escena y cada competencia, sin dejar de conectar a los animadores con el público y con el factor humano de la Quinta Vergara, que es lo que hace la diferencia de este festival y lo que siempre lo ha caracterizado.
—¿Y en lo personal?
—Para mí, volver después de tantos años tiene un sentido romántico. Son casi treinta años desde la última vez que estuve en el Festival de Viña, y regresar permite reconectarse y darse cuenta de que, a pesar de que cambia la gente y cambian muchas cosas, se mantiene el mismo espíritu: un equipo de trabajo con ganas, consciente de que está en la primera línea mundial y de que participa en algo especial.
No es un programa más de televisión, sino un evento que está en la primera línea a nivel mundial, con recursos con los que muy pocos programas pueden contar para lucirse. Creo que esa también es una clave, antes y hoy: saber que uno está ahí y tratar de dar lo mejor para mantener ese alto estándar de trabajo y de puesta en escena.
La evaluación de los coanimadores
Uno de los momentos más tensos de la versión 2026 fue la presentación de Asshka Sumatra. El abrupto corte de la humorista, que luego fue justificado por la organización, provocó una sonora pifiadera que se extendió por más de 20 minutos.
Quien tuvo que lidiar con la inesperada situación fue Fernando Godoy, el coanimador designado de la noche, que debió afrontar el momento junto a Karen Doggenweiler durante el desarrollo de la competencia.
—Fernando Godoy vivió una situación tensa como coanimador al tener que enfrentar al “Monstruo” tras la presentación de Asskha Sumatra. Nuevamente se cuestionó el rol de los coanimadores. ¿Cuál es la evaluación de los cuatro rostros que intentó proyectar el canal y si vale la pena la exposición, considerando los riesgos de ponerlos en ese tipo de situaciones?
—En el caso de Fernando Godoy, primero voy al análisis de si vale la pena o no poner coanimadores. Esta conversación, esta discusión, la tuvimos largamente con el equipo de trabajo y nos hicimos la siguiente pregunta: ¿cuántos rostros de televisión quisieran estar arriba del escenario de la Quinta Vergara? Eso indica que, sin duda, es una vitrina importantísima que te puede disparar y gatillar cosas nuevas e inesperadas.
En ese sentido, hicimos el trabajo y tuvimos la visión de poner rostros que tuvieran las herramientas adecuadas para desenvolverse arriba del escenario, ya sea porque habían tenido alguna experiencia anterior o porque contaban con las herramientas y el cariño del público para ser bien recibidos.
—¿Y en el caso de Fernando Godoy?
—Me parece que el momento de Fernando fue difícil para él, pero en conversaciones posteriores estaba muy agradecido de haber vivido esa experiencia y de haberla sostenido de buena manera. Fue un momento crítico, pero también tuvo otros instantes de presentación en los que estuvo muy relajado, llevando el ritmo con humor, empatía, encanto y muy buen fiato con Karen.
La conducción la hizo de forma increíble: sostuvo el momento, no se desconcentró ni se desconectó emocionalmente de lo que estaba pasando en la Quinta Vergara, y pudo mantener firme su conducción en el Festival de Viña. Creo que esa es una experiencia única y que la llevó adelante de muy buena manera.
—¿El balance es positivo?
—Esto también es un espacio para abrir registros en los rostros, para decir: “Mira, yo no solo hago esto”. Puede haber rostros a los que no les interese, y a nadie lo obligamos. A quienes estuvieron ahí se les planteó la oportunidad y aceptaron porque quisieron, porque les pareció atractivo, porque era un sueño o porque les abre otra posibilidad. Además, es una vitrina para el canal, para mostrar a sus rostros y proyectarlos a otro nivel.
Por eso ellos están ahí, en un espacio que es sumamente valorado. Para llegar a ese escenario hay un trabajo, un cuidado, un entrenamiento y una conversación que se realiza durante muchos meses antes; no es simplemente llegar y apostar. Creo que, sin duda, este año cumplieron absolutamente con lo que habíamos pensado y estamos muy contentos con la función que tuvieron.
La continuidad de Rafael Araneda
Una de las interrogantes que dejó la última jornada de Festival de Viña 2026 fue la continuidad de Rafael Araneda. En la último conferencia junto a los tres socios estratégicos del certamen el animador habló de un cierre de ciclo luego de cumplir 10 versiones en ese rol. Sin embargo, desde la organización repitieron durante toda la semana que esas definiciones se tomarán una vez finalizado el certamen de este año.
“Con respecto a la evolución de un nuevo rostro en el festival, yo creo que hoy día estamos totalmente enfocados en que Rafa ha hecho un festival increíble con Karen, muy sólido, donde se nota su recorrido. Ya está consolidado en ese juego”, dice González.
—¿Se evaluará la posibilidad de poner a un rostro de Mega en la próxima edición del Festival de Viña en caso de que se concrete una salida en la animación de Rafael Araneda? ¿Es más conveniente para el canal contar con alguien de la casa?
—La animación del Festival de Viña es muy compleja, porque no es solo lo que pasa en pantalla, sino que, como comentaba anteriormente, a veces las redes hacen críticas muy fuertes y hay que estar firme, aplomado, para salir a enfrentar un “monstruo”, por ejemplo, que está molesto y sabemos que van a haber críticas. En ese momento, lamentablemente, muchas veces los animadores se transforman en la voz de las personas que estamos tomando decisiones detrás de cámara. Les toca a ellos ir a poner la cara en momentos difíciles. Y no todos tienen el aplomo, el carácter y la pachorra para enfrentar momentos complejos sin que eso afecte la marca o su propia imagen, y además poder después explicarse, corregirse y seguir adelante.
De todas maneras, tendrá que hacerse la conversación posterior al festival entre las tres partes. Pero tengo claro que la municipalidad, Mega y Bizarro estamos muy felices, una vez más, con el trabajo de Rafa, y ojalá podamos seguir trabajando juntos.

—¿Cuáles son los mayores desafíos de trabajar el festival en alianza con Bizarro y cómo se proyecta el trabajo en conjunto de cara al próximo año? ¿Es tu intención mantenerte en el cargo?
—El trabajo con Bizarro ha sido bien virtuoso. Ellos tienen toda la experiencia en los shows, la conexión con los artistas y toda esa expertise en los montajes. Este año, gratamente, me sorprendió ver que la interna en la Quinta Vergara, es decir, las dinámicas de trabajo de producción, están absolutamente coreografiadas.
En ese sentido, en realidad no hay mucho que yo pueda llegar a decir como “hágalo así” o “hágalo acá”. Ellos ya tienen la experiencia y la van corrigiendo sobre la marcha. Hay un espíritu permanente de mejorar lo que se puede mejorar, ya sea por tecnología, por novedad o porque algo se puede hacer de manera distinta. Eso lo tienen integrado en su ADN, y es lo que yo vi durante estos días de festival.
—¿Qué dice el rating de esta versión?
—Es un festival que ha marcado varios récords de sintonía y de audiencia. Además, ha roto bastantes paradigmas respecto a los shows musicales y el humor. Este año, por ejemplo, hubo varios shows musicales que superaron el rating del humor.
Entonces, me parece que los números indican que el trabajo conjunto y las decisiones que discutimos fueron las apropiadas y las adecuadas. En lo personal, además, ha sido un agrado trabajar junto a Bizarro y la municipalidad. Ha sido un proceso muy fluido y muy fácil de llevar.
—¿Esperas seguir en el cargo?
—Yo no sé si el canal me lo seguirá pidiendo. Entiendo que sí, que seguiremos los próximos años trabajando en el Festival de Viña, y me imagino que cada vez, a medida que avance el tiempo, será más fácil y más llevadero. La verdad es que ya ha sido un proceso muy fluido, y creo que en el futuro será aún mejor y más disfrutable.



