Opinión
19 de Abril de 2026
Bienvenidos a Parisi 2030
Por Kike Mujica
Presto y atento Franco Parisi ha aprovechado la telúrica instalación del gobierno para intentar posicionarse como el presidente que no fue pero que debería haber sido. Sin figuras relevantes de la izquierda, ofició estas semanas como contraparte de La Moneda en la discusión sobre el proyecto de reconstrucción. Parisi dejó de ser un avatar: ya está en campaña.
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Parisi decidió no ser avatar. Antes iba, pero no volvía. Hoy va y vuelve. Los primeros quince días vive en Chile. Los otros, en Alabama. Buscó trabajo acá. Cuenta que no le fue bien: dos universidades lo rechazaron por su CV político. En EE. UU., las oficia de consultor.
Pero hoy su profesión es candidato. Estuvo a 500 mil votos de JAK en la primera vuelta. “Contra Jara, ganábamos”, dice él.
Esta semana debutó el Parisi 2030. Un dirigente del socialismo democrático me dice, no feliz, que “Parisi es la figura que hoy interlocuta con el gobierno… para pesar nuestro”. Boric viaja por el mundo en modo Obama. Bachelet está ocupada por la ONU. Vodanovic en su alcaldía. Jara con sus cuitas internas en el PC.
Parisi sabe esto: estas dos semanas se desplegó en los medios de comunicación como nunca, encaró al gobierno, fijó posiciones, sugirió medidas.
Antes, cuando era avatar, rehuía las entrevistas. De hecho, fue candidato desde un inédito e inexplicable exilio autoimpuesto.
¿Rechazamos?
Parisi dice que tal como está el proyecto de reconstrucción, él recomendará a sus parlamentarios que lo rechacen.
Ese “tal como está” sugiere que el PDG negociará. Exigen medidas que ayuden a la clase media -ahí está su fuerza electoral-, reponer el FUT, exención del IVA para los medicamentos y los pañales. Y que el proyecto se discuta en tres comisiones: Hacienda, Economía y Medio Ambiente.
El gobierno quiere que sólo sea en Hacienda.
Pamela Jiles es más cauta: “No he rechazado el proyecto. Me interesa que nuestra bancada tenga un proceso legislativo serio y responsable. Somos la única bancada que ha votado unida y coherentemente. No opinamos respecto de un proyecto imaginario que no lo conoce siquiera el ministro Quiroz, porque aún no está redactado y que se le están haciendo modificaciones. Difícilmente Kast conoce el proyecto”.
Y agrega: “Por supuesto que nuestro candidato presidencial y líder, tanto del partido como de la bancada, puede dar las opiniones que él estime pertinente desde su especialidad -es doctorado en economía-, pero nosotros, como bancada, tomaremos la decisión autónomamente, unidos, y luego de una deliberación profunda”.
Parisi sabe que el rechazo obtuso -de gran parte de la oposición de izquierda- no deja margen a negociar para obtener algo. Gana más el que está en la duda y abierto a que lo convenzan “a cambio de”.
Los PDG reclaman que el gobierno los obvió en la discusión del proyecto de reconstrucción. Aseguran que recién este jueves el ministro Claudio Alvarado se reunió con el jefe de la bancada, Juan Marcelo Valenzuela. “Tuve el gusto de conocerlo”, dijo irónicamente. “Con esta “ley macedonia” no es posible avanzar”, agregó.
Parisi dice que no tiene claro quién manda en el gobierno. “Alvarado sentencia que la gratuidad universitaria no se toca y Quiroz, a los pocos minutos dice lo contrario”, señala.
Parisi ha dicho que nunca se ha reunido con JAK. Que lo llamó para felicitarlo por su triunfo. No hubo respuesta. En el PDG cuentan que, en enero, Jorge Quiroz, futuro ministro, invitó a Parisi a comer a su casa. Relatan que no fue una conversación grata. Quiroz, según ellos, les dijo “que no necesitaba a Franco, que no necesitaba al PDG y que no necesitaba a sus diputados”.
Fuentes del ministerio dicen que es efectivo que se reunieron a comer, pero descartan el tenor de la conversación: “al contrario, fue un diálogo bastante colaborativo y de buena disposición”, señalan.
El plan maestro de Parisi
Según el parisismo, desde hace más de dos años que Jiles, Pablo Maltés y Parisi vienen conversando sobre los pasos por seguir y la táctica política y mediática para llegar a La Moneda.
Un ejemplo: se meditó bastante cuándo era el mejor momento para que Parisi y Jiles hicieran pública su alianza. Efecto performático.
El primer éxito fue la elección pasada.
“Desde ese minuto en adelante, desde ese exacto segundo, desde la primera vuelta, estamos trabajando y tenemos un plan para Parisi 2030”, dice Jiles.
En el bencinazo atisbaron una oportunidad para situar a Parisi como el interlocutor del gobierno. La diputada Jiles dice que esta coyuntura –“la mala gestión del gobierno y del presidente- ha hecho pensar a la gente que “Parisi era”.
“Y por lo tanto naturalmente, se produce un proceso de reposición de su candidatura presidencial. Lo queramos o no. La verdad es que es un poco prematuro, un poco temprano, pero creo que es algo que se está produciendo en la realidad”.
Es más: Jiles opina que “las fuerzas políticas de oposición se dan cuenta de que muy probablemente estarán votando por Parisi en segunda vuelta el 2029”.
El plan contempla ecualizar con fineza el protagonismo de Parisi -cuándo sumergirse, cuándo no-. Moverse hacia la oposición cuando el gobierno “afecte a la clase media” y hacia el oficialismo cuando se trate de proyectos relacionados con la seguridad. “¿Quieren hacer una zanja con aire acondicionado? Apoyamos”, dice un dirigente del PDG.
“Los votantes de Parisi en primera vuelta partieron respaldando a Kast con fuerza y hoy lo evalúan peor que el promedio del país. Al inicio del gobierno, un 61% aprobaba su gestión; hoy esa cifra es 33%, y la desaprobación alcanza el 55%. La caída fue grande y fue rápida: el giro ocurrió en las primeras semanas. Es un dato que pesa, porque este segmento fue decisivo en el triunfo de Kast en segunda vuelta, y hoy aprueba menos que el promedio nacional (39%)”, dice Juan Pablo Lavín, director de Pulso Ciudadano-UDD.
Parisi ha pensado, en el mediano plazo, crear, al estilo de Inglaterra, un gabinete en las sombras.
El otro hito “es presentar una buena lista de gobernadores, alcaldes, concejales y cores”. Eso para potenciar “la infantería” que necesita un postulante presidencial. “Serán muchos candidatos. Y al lado de la foto del candidato, la foto de Franco. Pura ganancia”, señalan.
Otro objetivo es la gobernabilidad del partido. En la legislatura pasada, la bancada del PDG duró lo que dura un suspiro. Un bochorno político. El parisismo sabe que eso no puede repetirse: las ovejas descarriadas revelan ausencia de liderazgo.
En el PDG dicen que la diputada Jiles dedica tiempo y energía a lograr un método de deliberación profunda y luego síntesis.
Un paso atrás en esa cruzada vivió con el diputado Cristián Contreras. Se declaró en rebeldía. Lo expulsaron.
El diputado Javier Olivares ha hecho ver que él tiene convicciones y compromisos con sus votantes que son fundamentales. Más allá de lo que el partido determine como un acuerdo común.
Quiere aprobar el proyecto del gobierno. El PDG debe manejar con destreza la situación. De nuevo el trauma: dos diputados en rebeldía en menos de un mes. “Le haría mal a Franco”, señalan.
“El gobierno nos quiere dividir. Para ganar votos y perjudicar a Franco”, dicen en el partido. No pasó inadvertido que el ministro García Ruminot quien el pasado viernes anunció que el límite a la gratuidad en la educación superior por sobre los 30 años no estará en la Ley Miscelánea– invitara a su oficina en La Moneda al diputado Olivares.
Sólo a él.
Final
“Si la política no llega a acuerdos, el próximo será Parisi”, profetizan, como tragedia ad portas, en el mundo político.
Un dato: desde el retorno a la democracia sólo dos candidatos, sin ser presidentes, han aumentado su porcentaje de votantes sucesivamente.
Kast y Parisi.



