Carta a la directora: Habitar la montaña: una reflexión en los 35 años de Lo Barnechea
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Mucho antes de que Lo Barnechea fuera una comuna, ya era un territorio habitado.
Por sus caminos pasaban arrieros que cruzaban la cordillera, el río Mapocho marcaba el ritmo de la vida cotidiana y la montaña no era solo paisaje, sino también trabajo, esfuerzo y sustento. Era un lugar que se recorría, que se conocía y que se respetaba. Esa historia no está en los libros solamente. Está en la memoria de quienes han vivido este territorio por generaciones.
Este año, al cumplir 35 años como comuna, esa historia vuelve a hacerse presente como una forma de entender mejor el lugar que habitamos hoy. Lo Barnechea, por cierto, ha cambiado. De ese origen rural y cordillerano pasamos a ser una comuna diversa, donde conviven realidades muy distintas: La Dehesa, Los Trapenses, El Arrayán, La Ermita, el cerro 18, etc. Distintos modos de vida que comparten un mismo territorio.
Y en medio de todo eso, la montaña ha permanecido. A veces como horizonte y a veces como referencia. Pero siempre como una presencia que ordena el territorio y le da sentido.
Hoy, a 35 años de la creación de la comuna, tenemos la oportunidad de mirarla con nuevos ojos, desde la conciencia de que la montaña es parte de nuestra identidad. Es lo que nos conecta con nuestra historia, pero también lo que nos proyecta hacia el futuro.
Por eso, este aniversario es también una invitación a detenernos, a mirar con más atención y a volver a encontrarnos con aquello que ha estado siempre presente.
En ese espíritu nace Cumbre de Ideas, un encuentro que durante tres días reúne en la montaña a distintas miradas -arte, ciencia, pensamiento y comunidad- para abrir conversaciones sobre cómo habitamos nuestro territorio y qué lugar le damos en nuestra vida cotidiana.
Mi invitación es que esa conversación no se quede solo en Lo Barnechea.
Que quienes participen de este encuentro -y quienes se sientan interpelados por él- puedan llevar esta reflexión más allá, hacia otros territorios, otras ciudades y otras realidades que, al igual que la nuestra, también están profundamente marcadas por su geografía.
Chile es un país atravesado por la montaña. Está en el norte, en el centro y en el sur. Está en nuestra historia y en nuestra vida cotidiana. Y quizás por eso, abrir estos espacios de encuentro no es solo una oportunidad local. Es una forma de contribuir, desde un territorio concreto, a una conversación más amplia sobre cómo queremos habitar el país que compartimos.
A 35 años de su creación, Lo Barnechea quiere proponer ese diálogo. Porque la montaña no es solo lo que nos rodea. Es parte de lo que somos.



