Tiempo Libre
15 de Mayo de 2026Dominga Sotomayor: “Que haya un jurado chileno en Cannes y dos películas seleccionadas no es casual, no es una suerte ni solo talentos aislados”
La directora de "Tarde para morir joven" y "De jueves a domingo" estrenará "La Perra" en el Festival de Cannes. En conversación con The Clinic, la cineasta nacional destacó la fuerte presencia chilena en el certamen, con nombres como Diego Céspedes en el jurado y Manuela Martelli presentando "El deshielo", además de su propia cinta. “Para mí es muy especial que se hayan fijado en "La Perra", porque es una película que no responde a las temáticas que siempre quieren ver de Chile en festivales europeos, como temáticas sociales, la dictadura o casos reales”, señaló la directora.
Compartir
Dominga Sotomayor es parte de la delegación chilena en el Festival Internacional de Cannes. La directora chilena viajó hasta Francia para el estreno de “La Perra”, su nuevo largometraje basado en la novela de Pilar Quintana. La cinta forma parte de la sección Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, uno de los espacios más prestigiosos del cine de autor a nivel global.
La nueva película de Sotomayor llega después de “Limpia”, adaptación de la novela de Alia Trabucco Zerán, que tuvo su estreno en San Sebastián y luego a través de la plataforma de streaming Netflix.
“La Perra” sigue a Silvia (Giannina Fruttero), una mujer que vive en una remota isla azotada por el viento frente a la costa chilena, donde se gana la vida recolectando algas junto a su pareja. La aparición de Yuri, un cachorro abandonado, llena sus días de alegría, amor y una ternura que despierta en ella un anhelo de maternidad largamente reprimido.
“La novela me impresionó mucho y me dieron ganas de trabajar sobre ella, la relación de la protagonista con el paisaje, el vínculo misterioso entre la protagonista y la perra. Tuve una conexión fuerte e intuitiva con la historia sin saber todavía a dónde nos iba a llevar”, dice la directora a The Clinic en la previa del estreno, que está programado para el 18 de mayo.
La película tiene la particularidad de que la directora tuvo que trabajar con un perro. “Me gustaba la idea de dar a un personaje a la perra y que no fuera un símbolo para un humano”, sostiene.
“En mis películas me ha interesado mucho ese sentimiento o ilusión de propiedad que generamos con los lugares, personas o animales. Es misterioso el vínculo con un perro, uno cree controlarlo pero al mismo tiempo es un animal con una naturaleza incomprensible. Es tan familiar como ajeno, y eso me atrae”, agrega Sotomayor.

El desembarco de “La Perra” en Cannes
—“La Perra” se estrenará en la Quincena de Realizadores. ¿Qué significa para ti llegar a Cannes con una película que definiste como “muy libre”?
—No me puedo imaginar un mejor lugar para estrenar “La Perra” que la Quincena de Realizadores. Es una sección de Cannes que admiro por su programación; muchas de mis películas y directores y directoras favoritos han pasado por ahí. Pienso que es un lugar centrado en el cine de autor y abierto a nuevas propuestas y lenguajes. Es también una sección que reúne a cinéfilos de todo el mundo y donde se genera mucha discusión en torno a las películas.
Es especial saber que le gustó la película al comité de selección: reciben, creo, 1.800 películas y seleccionaron solo 16 ficciones de todo el mundo. Para mí es muy especial que se hayan fijado en “La Perra”, porque es una película que no responde a las temáticas que siempre quieren ver de Chile en festivales europeos, como temáticas sociales, la dictadura o casos reales. Aquí hay una mujer, una perra y pura ficción en un paisaje y tiempo indeterminado.
El momento del cine chileno
—Este año hay una presencia chilena muy fuerte en Cannes, con películas en competencia, productores y hasta Diego Céspedes en el jurado. ¿Cómo observas este momento del cine chileno desde dentro del festival?
—Es un momento muy especial. Hay, en total, en todo Cannes, cinco largometrajes latinoamericanos y dos son chilenos. Desde hace varios años Chile destaca en festivales con una presencia muy fuerte. Somos una industria muy pequeña en comparación con otros países de Latinoamérica, y llama la atención el protagonismo de Chile este año en Cannes. Es muy difícil hacer cine desde Chile, los fondos son muy competitivos y, en el caso de conseguirlos, no son suficientes para financiar una película. Por ejemplo, solo un tercio de los recursos de “La Perra” son chilenos y el resto es inversión internacional. En mi película anterior, “Tarde para morir joven”, solo un 10% eran recursos chilenos.
Nuestros fondos son limitados y ahora se van a reducir aún más. Que haya un jurado chileno en Cannes y dos películas seleccionadas no es casual. No es una suerte ni solo talentos aislados. Es el esfuerzo de una industria completa y un trabajo sostenido de muchos años a través de los fondos de cultura, delegaciones, gremios y profesionalización de este trabajo. Me parece clave entender la relevancia del cine, que no solo es parte de nuestra identidad, patrimonio y riqueza cultural, sino que también genera empleo y proyecta la imagen de Chile por el mundo.
La adaptación de la novela
Dominga Sotomayor ha dicho que no le interesa “llevar una novela al cine”, sino más bien adoptarla y transformarla. En el proceso particular de “La Perra”, la directora dice que la película no intenta abarcar una temática en particular, sino más bien “buscar estar cerca de la vida, observar la complejidad de los vínculos y seguir en ese vaivén de esta mujer y esa perra en una isla que las contiene”.
En este trabajo estuvo a la par con Inés Bortagaray, guionista uruguaya que ya trabajó junto a Maite Alberdi en “El lugar de la otra”. Con ella tuvo un diálogo cercano con la novela original, que define como un material muy particular: “está hecha de pocos pero intensos filamentos”.
“Nos interesaba sobre todo rescatar esos núcleos más vivos, los que tenían que ver con la relación de Silvia con la perra y con un desgarro ocurrido en el pasado. Todo con el paisaje como gran protagonista. La novela tiene otros episodios y tiempos que omitimos”, dice la directora, que decidió dejar fuera, por ejemplo, el intento fallido de la protagonista de quedar embarazada. “Preferimos omitir eso y que la maternidad fuera un tema más subterráneo”, dice.
El paisaje y la libertad del rodaje
La importancia del paisaje también fue clave al hacer la película. La mitad de “La Perra” se filmó en la Isla Santa María, ubicada en el Golfo de Arauco, Región del Biobío, y completaron la geografía con locaciones del continente. “Eso me motivaba mucho en este proyecto, pensar en una isla imaginada, construida. Es una película puramente de ficción, abierta al mundo que nos fuimos encontrando y que transformamos”.
“En los viajes de investigación nos fuimos encontrando con las algas, se fue haciendo evidente que ese mundo bajo el mar y el mundo de la recolección era nuestra propia selva (en el libro era la selva de Colombia). El mundo de las algas y la recolección en el mar era para la película ese territorio oscuro y permeable donde se fundía el humano con la naturaleza”, dice la directora.

“Y una vez en el rodaje hubo una gran apertura a lo no completamente guionado: si bien existía un guion, el rodaje fue un espacio donde las escenas podían desplazarse o entrar en lo inesperado. Esa tensión entre estructura y libertad fue central para la película”, cierra Sotomayor.



