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Reportajes

El salto al poder de Martín Arrau: de intendente de Piñera y convencional que usó un chaleco antibalas a ser el hombre que tomó el fierro caliente en Seguridad

Exintendente de Ñuble, exconvencional constituyente y uno de los hombres de confianza de José Antonio Kast durante la última campaña presidencial, Martín Arrau llegó al Ministerio de Seguridad tras años vinculados al debate sobre orden público. Cercanos lo describen como metódico y obsesionado con el control del tiempo, rasgos que el próximo lunes enfrentarán su primera prueba pública, cuando deba abordar en conferencia de prensa la compleja herencia que dejó la salida de Trinidad Steinert.

Por Sebastián Palma y Eduardo Monrroy 24 de Mayo de 2026
Arrau
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El martes 19 de mayo, mientras los ministros se acomodaban en el salón Montt Varas para el primer cambio de gabinete del gobierno de José Antonio Kast, Martín Arrau esperaba de pie con una postura erguida. Vestía un traje oscuro y una corbata a rayas y escuchaba en silencio la despedida que el mandatario le dedicaba a Mara Sedini y a Trinidad Steinert, la exfiscal que dejaba el Ministerio de Seguridad tras semanas golpeada por cuestionamientos políticos y errores de gestión.

Tras su despedida y los aplausos, vino el momento de Arrau. El ingeniero dejaba el Ministerio de Obras Públicas para asumir la cartera más sensible del gobierno. 

Kast lo miró directamente, girando su cara hacía atrás a ratos. Habló de su “método”, de su “trabajo incansable”. También nombró a su esposa, Luz María Izquierdo, sentada entre los invitados. “Le doy las gracias también a Luzma, por permitir que Martín haga todo este recorrido por Chile”, dijo.

La escena tenía algo de coronación. Porque el “método” que Kast mencionaba no era una frase al voleo. Sus cercanos coinciden en ello y repiten el concepto. Es un método sencillo, pero eficaz: estar antes que el resto. 

Entre quienes han trabajado con Arrau –desde antiguos colaboradores en Ñuble hasta exconstituyentes– la idea se repite: jornadas que empiezan antes del amanecer, a las cinco de la mañana, llamadas a primera hora y una obsesión por la agenda y el control minucioso de los detalles.

“Si bien viajaba constantemente a Ñuble, nunca dejó de ser el primero en la Convención”, recuerda el exconstituyente Alfredo Moreno Echeverría, uno de sus cercanos. “Muchas veces me reía con él porque lo desafiaba a que tal día llegaría antes que él. Pero siempre estaba. Fueran las 7:15 o las 7:00, él ya estaba ahí preparando la jornada”, añade.

Foto: Agencia UNO

Entre sus cercanos hay quienes atribuyen esa disciplina a un rasgo propio de personalidad. Otros la conectan con la influencia de Sebastián Piñera, conocido por imponer jornadas que comenzaban temprano y por valorar la hiperactividad de sus equipos.

Pero hay otro elemento que aparece de manera recurrente cuando se habla de Arrau: su esposa, Luz María Izquierdo, la misma a quien Kast agradeció durante el cambio de gabinete.

Quienes trabajaron con él durante la Convención cuentan que era ella quien muchas veces manejaba desde Chillán a Santiago en los días de sesión. En su entorno dicen que es difícil separar a Arrau de su círculo más cercano de trabajo y que Luz María ha sido parte permanente de esa rutina política y logística que lo acompaña desde hace años. La pareja, que no tiene hijos, vivió hasta marzo en Chillán, donde mantenían terrenos agrícolas con actividad de cereales y alfalfas.

“Luzma le llevaba sándwiches a los carabineros que trabajaban cerca de la Intendencia en los tiempos del estallido. Siempre está muy preocupada de lo que puede ayudar, pero también es consciente de las atribuciones y limitaciones de meterse donde no le corresponde”, cuenta un cercano a Arrau.

La escena ocurrió cuando Martín Arrau todavía era una figura más bien secundaria dentro de la derecha chilena. Hoy, en cambio, ocupa uno de los cargos más sensibles del país. La pregunta es cómo ese dirigente que orbitaba en segunda línea terminó convirtiéndose en uno de los hombres más influyentes del gobierno de Kast, que este lunes tiene agendada su primera actividad pública.

El “ignaciano” Arrau

Si algo tienen en común el ministro Arrau y el Presidente José Antonio Kast es su ligación con la educación católica. La vida del mandatario está profundamente unida al Colegio Campanario ligado al Schoenstatt, mientras que Arrau fue presidente del directorio de la Fundación Educacional San Bartolomé de Ñuble. 

El ministro es católico, de hecho, estudió en el colegio jesuita San Ignacio El Bosque, donde fue compañero de curso del actual senador y timonel del Partido Republicano, Arturo Squella, un nombre que lo ha acompañado durante su vida y con quien compartió proyecto político tras dejar la UDI.

Fuera de ese mundo, quienes lo conocen describen a Arrau como una persona particularmente ligada a la vida de campo y a actividades al aire libre. Cercanos cuentan que suele recorrer talleres mecánicos y desarmadurías buscando piezas o fierros que puedan servir en sus terrenos agrícolas en Ñuble. También le gusta correr, andar en bicicleta y durante años realizó viajes por distintos países de Latinoamérica para pedalear rutas largas.

En su entorno recuerdan además su afición por la montaña y una anécdota: durante una salida a la cordillera con parte de su equipo, mientras todos armaban carpas, Arrau decidió dormir a la intemperie únicamente con un saco de dormir, una práctica outdoor que –dicen– le gusta desde hace años. Sus cercanos añaden que no le interesa particularmente el fútbol.

La juventud de Arrau se dividió en dos mundos: durante el año escolar vivía en Santiago y en los meses de vacaciones se iba a Chillán, donde su padre Agustín Arrau Unzueta, quien también se dedicó al agro y que falleció el año 2024. Un antiguo cura del colegio jesuita quien le hizo clases lo recuerda así: “Era muy querido por sus compañeros. Era inteligente. Pero te diría que su principal característica es que era buena persona”. 

Un compañero de curso del San Ignacio también lo recuerda: “Era muy mateo. Especialmente reservado. Bastante callado y silencioso, cuando tomó un rol público era bien contraintuitivo para algunos. Aunque a nadie le generaba dudas, porque era alguien muy inteligente, pero no era de andar haciendo discursos en el colegio”.

El mismo compañero añade: “Fue ya como ingeniero cuando se metió en temas públicos, muy metido en los temas de agua (en Ñuble). En la universidad, por lo cuadrado que es, se sumergió en el estudio”. 

Tras salir del colegio, Martín Arrau ingresó a estudiar Ingeniería Civil de Industrias con diploma en Ingeniería Mecánica en la Universidad Católica. Sus primeros años profesionales estuvieron ligados al mundo privado, donde trabajó en áreas de finanzas y operaciones en distintas compañías.

Entre 2010 y 2012 fue coordinador de asesores del Ministerio de Agricultura, participando en la gestión y seguimiento de políticas vinculadas a la reconstrucción de infraestructura de riego tras el terremoto del 27-F. Más adelante también integró el directorio de la Fundación Educacional San Bartolomé, entidad a cargo de seis establecimientos educacionales rurales en Ñuble y de más de mil estudiantes.

En 2014 se incorporó a Picton Explotación Agrícola Ltda., empresa dedicada al manejo de más de mil hectáreas de cultivos anuales y frutales. Desde ahí comenzó a estrechar vínculos con el mundo agrícola y gremial.

Y entre 2015 y 2017 encabezó la campaña “Por una buena reforma de aguas”, impulsada junto a comunidades de aguas, asociaciones gremiales y juntas de vigilancia de ríos (el lideró la del Río Ñuble), en medio del debate por los cambios al Código de Aguas.

Su creciente influencia en el mundo agrícola y gremial de Ñuble comenzó a darle notoriedad en la región. En 2017, el diario Crónica Chillán lo reconoció como el “Personaje del Año” en la categoría Economía, una distinción que lo instaló como una de las figuras emergentes más visibles del desarrollo productivo local. Arrau recibió su reconocimiento sonriente en las oficinas del diario.

El salto político en Ñuble

Su reconocimiento local le valió ser convocado por el segundo gobierno de Sebastián Piñera. Primero como delegado presidencial para la instalación de Ñuble y luego como intendente regional. Arrau quedó a cargo de uno de los procesos administrativos más complejos de esos años: levantar desde cero la nueva región.

Quienes trabajaron con él en esa etapa recuerdan que buena parte de la instalación fue improvisada en sus primeros meses. “Nos entregaron prácticamente una hoja de cuaderno con el estado de avance. Martín le puso método a algo que estaba completamente desordenado”, recuerda uno de sus exasesores. Desde la búsqueda de oficinas hasta la conformación de equipos y servicios públicos, gran parte de la estructura regional comenzó a ordenarse desde la delegación.

Su gestión, sin embargo, no estuvo enfocada únicamente en temas administrativos. Durante esos años debió coordinar infraestructura pública, crisis sanitarias, despliegues territoriales y también materias de seguridad, un ámbito donde comenzó a adquirir experiencia directa debido a la relación permanente con Carabineros, policías y autoridades del Ministerio del Interior.

En abril de 2018, por ejemplo, encabezó reuniones junto al entonces subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, y altos mandos de Carabineros para coordinar la implementación de la XVI Zona policial de Ñuble. Ahí se discutieron nuevas unidades, infraestructura y la futura distribución operativa de la policía uniformada en la región. Más tarde, ya como intendente, impulsó también la implementación regional del sistema STOP de Carabineros, una de las principales apuestas del gobierno de Sebastián Piñera en materia de prevención del delito.

Por lo mismo, en el oficialismo desestimaron las críticas de falta de experiencia en materia de seguridad que acusó la oposición. 

“La responsabilidad que asume Martín Arrau es especialmente importante para el Partido Republicano, teniendo en cuenta que siempre ha formado parte de la comisión de seguridad del partido, donde nos hemos formado la convicción de que la crisis por la cual atraviesa Chile es mucho más profunda de lo que muchos se imaginan. Pero pese a eso, estamos todavía a tiempo de frenar el avance del crimen organizado si se restablece el sentido de autoridad, se reivindica el uso de la fuerza por parte de las policías y se entiende a la seguridad como un sistema integrado, sobre el cual recae la principal responsabilidad que tiene un Estado con sus ciudadanos”, dice a The Clinic Arturo Squella.

En el entorno de Arrau, además, aseguran que el estallido social y luego la pandemia terminaron siendo una especie de “intensivo” en manejo territorial y seguridad pública. En esos años, dicen quienes trabajaron con él, las coordinaciones con policías eran diarias y muchas de las decisiones operativas pasaban directamente por la Intendencia. Entre sus cercanos recuerdan que una de sus obsesiones era mantener el funcionamiento normal de la región incluso en momentos de crisis. “La calle no se corta”, era una frase que repetía en reuniones internas, según uno de sus antiguos colaboradores.

Foto: Agencia UNO

Su evaluación en Ñuble terminó siendo positiva incluso dentro del propio gobierno de Piñera. Exautoridades recuerdan que el exmandatario mantenía una relación directa con Arrau y que valoraba especialmente su capacidad de gestión. Diversas fuentes aseguran que incluso fue considerado para asumir la coordinación de seguridad de la Macrozona Sur durante el segundo gobierno de Piñera, aunque aquello nunca se concretó.

Fue también durante esos años cuando comenzó a dar un salto político más visible. Cercanos aseguran que la violencia del estallido social terminó empujándolo a competir en la Convención Constitucional, espacio donde más tarde se transformaría en uno de los representantes más duros de la derecha y donde consolidó vínculos políticos que luego lo acercarían definitivamente al proyecto republicano de José Antonio Kast.

La Convención de Arrau: su rol como vocero y su propuesta para defender la legítima defensa

El reconocimiento que Martín Arrau logró en Ñuble, primero en el agro y luego en política como delegado presidencial e intendente, le significó un colchón para apostar a una campaña como convencional constituyente, siendo invitado por la UDI.

Su nombre alcanzó la primera mayoría de su distrito con más de 20 mil votos, lo que representó el 14,14% de los sufragios muy por encima de de César Uribe (10,24%) de la Lista del Pueblo y de una solida figura política de la región como Felipe Harboe (7,06%)

Así, Arrau se convirtió en uno de los 37 constituyentes que representaron a la derecha, formando parte de la bancada que alineó a figuras conservadoras como Marcela Cubillos, Alfredo Moreno y Rocío Cantuarias. Además de otra futura republicana como Ruth Hurtado. 

Él poseía un perfil incómodo para una Convención como esa. Era alguien que se aprendía el reglamento, que preparaba los oficios, estaba atento a todos los detalles, enfrentaba los temas aun cuando eran puras locuras. Él es un muy buen comunicador, y eso desde la Convención causaba malestar, ya que era capaz de comunicar lo que muchos de nosotros queríamos decir de muy buena manera”, recuerda Moreno.

Foto: Agencia UNO

Esas características comunicacionales –que trabajó junto a su equipo de prensa mediante ensayos donde simulaban entrevistas y preguntas complejas– terminaron convirtiéndolo en uno de los voceros más visibles del bloque de derecha dentro de la Convención. Quienes han trabajado con él dicen que esa preocupación por el orden tiene también una expresión mucho más cotidiana en esta materia.

Durante la Convención Constitucional –según recuerdan antiguos colaboradores– llevaba la cuenta de los minutos perdidos por atrasos en las sesiones y al final del proceso calculó cuántos días completos se habían desperdiciado por desorden horario.  

Su exposición pública también lo llevó a protagonizar distintas controversias. Una de ellas ocurrió cuando fue denunciado ante el Comité de Ética por un video en el que afirmaba que la Convención había eliminado a la familia como núcleo fundamental de la sociedad, entre otras interpretaciones sobre normas discutidas en el órgano. Finalmente recibió una amonestación y una multa correspondiente al 5% de su dieta como convencional.

“En ningún momento del video, el convencional constituyente Sr. Arrau intenta matizar sus aseveraciones para hacer referencia a un proceso en desarrollo, como es lo que estaba ocurriendo. Muchas proposiciones fueron informadas como si se tratara de decisiones de la Convención. Se advierte que el acto denunciado tiene el efecto de confundir a la opinión pública“, indicó el comité de ética. 

Entre las propuestas más polémicas de Arrau, estuvo la de incorporar la legítima defensa en la Constitución, siendo uno de los impulsores de una indicación para blindar el derecho ciudadano a poseer armas de fuego. La medida, ingresada junto a otros convencionales en la Comisión de Principios Constitucionales, buscaba reemplazar el artículo 29 de la Constitución indicando que: “El Estado, la Constitución y las leyes no podrán menoscabar el derecho del pueblo para poseer armas y asegurar la legítima defensa propia y de la familia”.

Otro momento recordado entre los convencionales fue cuando asistió, junto a Eduardo Cretton y Ruth Hurtado, con un chaleco antibalas al órgano para presentar una norma que planteaba la disolución de las asociaciones violentas.  

Chile flaite: un traspié en la forma

Antes de llegar al Ministerio de Seguridad, Arrau ya había escrito el país que veía. Lo hizo en una columna de La Tercera titulada “Chile flaite”, que se publicó en medio de la discusión de la ley de usurpaciones y que terminó convirtiéndose en una de las intervenciones más polémicas de su carrera política.

No solo por el tono, también por la foto elegida para encabezarla. En ella aparecía Luis Castillo –el más polémico de los 13 condenados por delitos durante el estallido social que fueron indultados por Gabriel Boric– con la camiseta de Colo Colo. Para muchos, la imagen reforzaba una asociación clasista entre delincuencia, pobreza y cultura popular.

En la columna, Arrau cuestionaba el concepto de “usurpación pacífica”, acusaba al gobierno de relativizar la violencia y describía a Chile como un país “tomado por los vivos y por los choros”. También ironizó con la frase “hasta que la dignidad se haga costumbre”, transformándola en “hasta que lo flaite se haga costumbre”.

Las críticas fueron inmediatas. Desde el oficialismo lo acusaron de caricaturizar a los sectores populares, mientras que el presidente del Club Social y Deportivo Colo Colo respondió con otra columna defendiendo al “pueblo colocolino”. Incluso desde la derecha hubo cuestionamientos: Mario Desbordes lo calificó de “descerebrado” y en el propio Partido Republicano hubo incomodidad por el tono del texto.

Pero la polémica de “Chile flaite” no fue el único registro. Con los años, la cuenta de X de Arrau comenzó a transformarse también en una especie de bitácora de sus preocupaciones políticas.

Durante el estallido social alternó mensajes donde cuestionaba la violencia con otros donde destacaba las marchas pacíficas en Chillán y valoraba que fueran los propios asistentes quienes frenaran incidentes.

Más adelante, ya fuera de la Convención y convertido en figura republicana, endureció sus publicaciones. En 2024, por ejemplo, publicó un largo hilo contra Michelle Bachelet en el que responsabilizaba a sus gobiernos del “deterioro político, económico e institucional” que –según escribió– vive hoy el país. Ahí cuestionó desde la política migratoria hasta el manejo del terremoto de 2010 y el apoyo de la exmandataria al Apruebo.

Su aterrizaje en la campaña y la fuerte tensión al oponerse a un acto final en La Florida

El viento corría fuerte la tarde del 11 de diciembre en el centro de Temuco cuando José Antonio Kast interrumpió su último discurso antes del balotaje presidencial para hacer algo inusual dentro de su tercer y último intento para llegar a La Moneda. Ese día, el entonces candidato llamó uno a uno a los miembros de su equipo que lo acompañaron durante meses en una ardua y extenuante campaña.

Así, en el escenario aparecieron figuras conocidas, como Rodolfo Carter o la ahora exvocera Mara Sedini, además de miembros de su círculo más estrecho. Sin embargo, hubo un rostro que no se hizo presente ante la multitud, pese al alto cargo que ocupó rumbo a la segunda vuelta. Esa persona era Martín Arrau, el entonces jefe de campaña.

El ingeniero había aterrizado en Temuco para ser parte del acto final. No obstante, quienes conocieron detalles de los últimos días de campaña indican que Arrau optó por restarse del evento y volver a Santiago.

La escena fue un reflejo de las tensiones que marcaron al comando en las últimas semanas antes del balotaje y que pasaron casi inadvertidas a la luz pública en medio de una campaña planificada al detalle y que se caracterizó por evitar cometer cualquier error ante lo que se consideraba un triunfo seguro. 

Precisamente, la elección del lugar para realizar el acto de cierre de José Antonio Kast se convirtió en uno de los puntos más álgidos y una prueba de las divisiones dentro del equipo del entonces candidato, donde Arrau ocupaba un lugar relevante.

El ahora ministro era una de las figuras del comando que se opusieron férreamente a que el hito final, antes del balotaje, se realizara en el Estadio Bicentenario de La Florida, algo que estaba prácticamente definido por otros miembros del equipo que apelaban a dar una fuerte señal de fuerza electoral tal como.

En ese último grupo se ubicaba Antonio Barchiesi, quien cumplía un rol -entre otros- de productor y que desde un comienzo fue uno de los nombres detrás de que los actos de Kast se caracterizaran por una estética similar a los eventos estadounidenses.

A esa idea se opuso duramente Arrau, siendo respaldado por Arturo Squella, quienes plantearon que esa alternativa se alejaría del mensaje de austeridad que explotó Kast durante la campaña y además darían una imagen de excesivo triunfalismo. 

Finalmente, se escogió una opción distinta: realizar el cierre en Temuco. Sin embargo, la idea del estadio reapareció cuando se planificó dónde esperar el conteo de votos, lo que reabrió la pugna. 

“Qué íbamos a andar haciendo grandes eventos el día de la elección, con todas las dificultades que esto implicaba”, recuerda una persona que integró el comando. 

En la discusión, añaden otros, incluso intervinieron nombres como Alejandro Irarrázaval y Julio Feres —actuales jefe del Segundo Piso y administrador de La Moneda, respectivamente—, los que abogaron por organizar el encuentro en un hotel, como una medida intermedia. 

Cuando las tensiones por el posible uso del estadio de La Florida quedaron expuestas en la prensa, fue Squella uno de los más críticos internamente con las filtraciones, recuerdan algunos. 

Finalmente, se esperó el resultado en la misma sede del Partido Republicano, aunque el conflicto terminó por revelar una fractura dentro del equipo de Kast que para algunos se mantiene hasta hoy, aunque esta versión es desdramatizada por otros.

Dentro del partido incluso hay quienes sostienen que tras ese conflicto se pasaron cuentas y que a Arrau se le aisló. Además, se hace la lectura de que esto repercutió en que el ingeniero no fuera considerado para un ministerio político y fuera nominado en Obras Públicas, aunque en el entorno del republicano aseguran que siempre le motivó ese desafío y que tempranamente estuvo involucrado en el diseño de lo que sería su gestión en esa cartera. 

¿Piñerista o republicano? 

“Gracias, presidente, por hacerme parte de este equipo”, tuiteó Martín Arrau el 11 de marzo de 2019 cuando se desempeñaba como intendente de la Región del Ñuble bajo el segundo gobierno de Sebastián Piñera. 

El entonces UDI aseguró que fue un año donde “ordenamos la casa, pusimos a Chile en marcha, pusimos a los niños primeros en la fila y nos preocupamos de las urgencias”.

El ingeniero estaría hasta noviembre de 2020 en ese rol hasta que la UDI le propuso ser candidato por el Ñuble a la Convención Constitucional.

Foto: Agencia UNO

Fue ahí donde comenzó su proceso de transición hacia el mundo republicano. Dentro del fallido proceso constituyente, estrechó vínculos con figuras de ese partido, como la exsecretaria general Ruth Hurtado y terminó apoyando a Kast en primera vuelta. Meses antes, eso sí, había respaldado a Joaquín Lavín en las primarias presidenciales de Chile Vamos.

Para dirigentes de Chile Vamos, Arrau es un hombre más “kastista” que “piñerista”. Si bien se le destaca su lealtad, capacidad técnica y el rigor que es asociado a los equipos del exmandatario, se recuerda que siempre ha sido de posturas del ala mucho más conservadora de la derecha.

La mirada coincide en la tienda fundada por Kast, donde aseguran que se vio motivado luego de percibir la profundidad que el grupo le entregaba a las propuestas impulsadas enn la Convención. Aunque también ayudó en esto su cercanía con Squella. Más adelante, incluso, al ingeniero se le invitó a ser parte de la directiva republicana. 

En ese partido, de todos, hay quienes miran con desconfianza a Arrau por provenir del “piñerismo”. Y para otros, Arrau simplemente recoge lo mejor de ambos mundos. “Él saca lo mejor de Sebastián Piñera. Tiene un perfil técnico muy compatible con lo que es el piñerismo. Pero representa lo mejor de cuando los dos mundos se juntan”, dice Alfredo Moreno Echeverría. 

Si bien Arrau es cercano a Squella, en el partido hay quienes señalan que él ha formado sus propios equipos. Se recuerda, por ejemplo, que cuando asuimió como jefe de campaña rumbo a la segunda vuelta de 2025, trajo a su propio periodista, Guido Focacci, y su asesor Diego Sepúlveda. 

Con todo, en la derecha dicen que su llegada a Seguridad “compensa” el mayor peso político que sumó el UDI Claudio Alvarado en el gabinete, al quedar como biministro del Interior y de la Segegob. En el partido, así, hubo satisfacción al entrar uno de sus militantes a un área clave del programa de Kast, como es la seguridad.

Además, varios coinciden en que su nombre quedará consolidado como presidenciable en caso de tener una gestión destacada en una de las carteras clave para el Ejecutivo. 

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