Entrevista a Carlos Durán, exjefe de gabinete de Boric: “La oposición debe ser firme, defender los derechos sociales, y cuidar y respetar siempre la institución presidencial”
Carlos Durán, exjefe de gabinete de Boric, da su primera entrevista tras salir el 11 de marzo de La Moneda. Compara el equipo de asesores de Boric con el de Kast, asegura que el Segundo Piso nunca tuvo "yes man" y que la percepción del gobierno de Boric tendrá una buena vejez. Además, hace un llamado a cuidar la figura del presidente, sea quien sea, y también a trabajar en unidad.
Por Martín Browne 24 de Mayo de 2026
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El 11 de marzo de 2026 la vida de Carlos Durán tuvo un giro radical. El celular dejó de sonar todo el día. La intensidad disminuyó considerablemente. Ese día dejó de ser la sombra del presidente Gabriel Boric tras casi tres años. Ese día dejó de ser el jefe de gabinete presidencial.
Durán, de bajo perfil, volvió a su trabajo anterior como académico en la Universidad Católica Silva Henríquez donde tiene una pequeña oficina en el centro de Santiago. También tiene apariciones como panelista radial en Radio Infinita. Pero desde que asumió en el gobierno, primero en el área de Estudios de La Moneda y luego como jefe de gabinete, no había dado una entrevista en profundidad. Hasta ahora.
“El trabajo que desarrollamos, más allá de la evaluación que se puede hacer del mismo, es probablemente una de las experiencias más valiosas y dignificantes que una persona pueda tener. Yo me siento muy orgulloso del trabajo realizado. Estoy agradecido de haber tenido el honor de haber acompañado al presidente con un sentido de la responsabilidad muy grande, porque durante ese periodo uno no trabaja ni para un partido, ni para un sector, ni para una persona, uno trabaja para un país. Y nos fuimos con la tranquilidad de haber realizado la pega con todo el esfuerzo que ameritaba”, dice Durán a The Clinic.
Y agrega: “Por supuesto que una vez fuera, después del 11 de marzo, hay mucho más tiempo para pensar, para trabajar. Yo estoy aquí en un centro de investigación, que era el lugar donde trabajaba hasta el 11 de marzo del 2022, volviendo a retomar mis trabajos regulares. Suena mucho menos celular, la batería dura todo el día”.
—¿Qué aprendizajes se hicieron del proceso del presidente Boric y que permiten proyectar el futuro?
—Yo creo que más que aprendizaje, la experiencia del gobierno del presidente Boric vino a ratificar dos principios para la política transformadora que creo que son la base para la construcción futura. Uno de ellos es el de la importancia de la construcción colectiva. Los vanguardismos, avanzar a matacaballo, avanzar porque creemos que tenemos una idea correcta que debe ser impulsada, son cuestiones que pueden resultar en el corto plazo, pero en el mediano y largo plazo lo que queda es la construcción colectiva. Y lo segundo es que los procesos de cambio necesariamente son procesos que involucran la necesidad de construir mayorías políticas y sociales sólidas en el tiempo, que permitan realizar transformaciones en marcos de estabilidad, en marcos de gobernabilidad y generando permanentemente una relación de confianza con la ciudadanía.
—¿Y en primera persona cómo se vive esa construcción colectiva cuando se tiene que lidiar con tanto discolaje en un mundo político que está bastante en crisis?
—Sí, es un trabajo permanente. Yo diría que, tal como el presidente Boric lo ha señalado varias veces, que la construcción política requiere mucho diálogo. Y en ese diálogo hay legítimas posiciones. Cuando los partidos presentan sus posiciones, lo que hay que hacer, desde mi punto de vista, no es parapetarse en la posición propia, sino que es intentar buscar la mejor versión de aquellos argumentos que se dan ahí. Entonces, yo diría que a lo largo del ejercicio de estos cuatro años, una musculatura que se fue desarrollando en el gobierno, y que en mi caso me tocó verlo en primera persona, es la de esta capacidad de discutir buscando el horizonte de la generación de acuerdos y comprendiendo que las diferencias son legítimas. Y cada quien tiene posiciones que son válidas en el debate y en la construcción colectiva.
—¿Ve similitudes entre el inicio que tuvieron ustedes en el gobierno del presidente Boric con este inicio del Gobierno del Presidente Kast?
—Yo creo que de cierta manera nuestro gobierno fue capaz de ir construyendo un camino para volverse más sólido en su capacidad de gestión, en su capacidad de dirección política, y eso se fue notando a lo largo del tiempo. Está por verse lo que pasa con este Gobierno. Yo no me atrevería a anticipar el desarrollo futuro dado el hecho que desde mi punto de vista este es un gobierno que viene marcado con una impronta ideológica muy fuerte. Esto no significa que la ideología no sea una cuestión bienvenida en la interacción política, la ideología forma parte, pero cuando hay rigidez, cuando hay incluso expresiones dogmáticas de ciertas ideas respecto a lo que debe ser el acto de gobernar, yo no tengo claro cuál va a ser la capacidad de adaptación que este gobierno tenga en el futuro.
Espero, por supuesto, que al gobierno le vaya bien en lo fundamental, que es mantener la paz social, que es garantizar seguridad a los chilenos, que es promover el crecimiento y el desarrollo económico en justicia, que es mantener los derechos sociales conquistados por el pueblo de Chile.
—Pero pareciera que hay como similitud en los problemas iniciales en cuanto a los desafíos comunicacionales, en haber puesto a personas que no eran las idóneas para los cargos, hasta con lo ideológico, a ustedes les tocó el Apruebo.
—Hay que esperar a ver cómo se desarrolla esto, porque yo tengo la impresión que los problemas comunicacionales del actual gobierno son problemas que esconden una cuestión de diseño político, que hay que observar cómo se va desarrollando, así que todavía falta tiempo para hacer comparaciones.

“Estoy seguro de que el gobierno del presidente Boric, cuando transcurra el tiempo, va a ser muy valorado por los chilenos”
El 9 de enero de 2023, a menos de un año de asumir en el gobierno, el ahora expresidente Gabriel Boric nombró a Carlos Durán como su jefe de gabinete. Fue en medio de la crisis de los indultos, en la que Matías Meza-Lopehandía, el antecesor de Durán, decidió renunciar al asumir la responsabilidad en las desprolijidades y errores cometidos.
Así, Durán, un hombre de otra generación (no como Meza-Lopehandía que compartió con Boric en la Universidad de Chile), asumió uno de los cargos más complejos dentro del equipo de Presidencia.
La tarea no fue fácil. Sobre todo, porque las principales crisis de La Moneda, como el Caso Monsalve, o el Caso Democracia Viva, o la fallida compra de la casa de Salvador Allende, salpicaron también a los asesores del expresidente Boric.
De hecho, Durán debió asistir al Congreso, algo muy poco usual, tal vez inédito, para personas que desempeñaron su cargo, para entregar su versión por el Caso Monsalve.
Hoy, Durán es autocrítico y comparte las reflexiones que ha hecho el propio expresidente Boric.
—¿Se sienten responsables del triunfo de Kast? A propósito de tanta autocrítica.
—Es una discusión que siempre se hace respecto de los gobiernos en regímenes presidenciales, respecto de si el triunfo o la derrota electoral de su eventual sucesión es responsabilidad o no del gobierno de turno. En este caso del gobierno del presidente Boric.
Sobre eso yo tengo la idea de que hay un fenómeno global, que consiste en el surgimiento de una nueva derecha, que algunos llaman extrema derecha, derecha radical, o nueva derecha, que se expresa en todo el mundo. En América Latina tenemos el caso del presidente Milei, del expresidente Bolsonaro, que hoy está en la cárcel, del presidente Trump, que si bien forma parte del partido Republicano, que es tradicional, expresa una nueva forma de hacer política. Otros países también dan cuenta de un fenómeno global.
En ese contexto, se han dado liderazgos y formas de expresión de las izquierdas y progresismo que también son muy diversos. Por lo tanto, de lo que se da cuenta es que no hay una fórmula de un gobierno, o de un proyecto político de izquierda que sea la ‘receta correcta’ para detener a estas nuevas expresiones de la derecha, o para competirle. Por lo tanto, es mucho más complejo el fenómeno de emergencia de estas nuevas derechas que en Chile se representan en el partido Republicano.
—¿Qué hubiesen hecho distinto en el equipo más íntimo del Presidente?
—En primer lugar, yo creo que no hay fórmulas que permitan en abstracto garantizar que vías de acción alternativas hubiesen garantizado, valga la redundancia, la mantención de la alianza progresista en el gobierno. Dicho eso, más que rectificaciones, yo diría que hay caminos que el presidente Boric impulsó durante su gobierno que, pensado en abstracto, habría que fortalecer, que reimpulsar, que profundizar. El camino de la unidad, de la construcción colectiva, del diálogo con los partidos. Me parece que son las recetas que hacen un gobierno exitoso.
—¿Cuesta mucho alinear a una coalición en torno a la figura presidencial entre tanto discolaje y un Congreso diverso?
—En política la diversidad más que un problema es un dato de la causa y es un valor. En la interacción que tuvimos con los partidos siempre vimos una disposición colaborativa. Ahora, qué es lo que pasa, los partidos legítimamente representan intereses que son intereses de los partidos, en la perspectiva de la unidad, la diversidad, pero son intereses de partidos. Ahí lo que hay que hacer es extraer la mejor versión de los argumentos de los distintos sectores de la coalición y construir colectivamente.
—Este mito de la “soledad presidencial”, ¿se vive mucho?
—O sea, la Presidencia de la República, y esto no es un misterio para nadie, es una institución muy importante en Chile. El nuestro es un país presidencialista, y en ese marco el Presidente debe ejercer su rol con todas las condiciones. El presidente es jefe de Estado. Diría que la “soledad” que menciona, en el caso del presidente Boric, estaba acompañada de un equipo político muy solvente, que lo acompañó permanentemente y que estaba representado en el comité político de su gobierno.
—Pasando al Frente Amplio. ¿Ve a una oposición que mantenga ese mensaje o ese legado que dice de unidad que dejó el presidente Boric? ¿Lo siente así? ¿O ve una oposición que está a veces un poco banal, a veces un poco dividida en su estrategia?
—Mira, nuestro partido, el partido en el cual milito, que es el Frente Amplio, durante estos meses está llevando a cabo un congreso, en donde se da una discusión en la que participan cerca de 3.000 militantes de modo activo, semana a semana. Es una instancia muy valiosa de conversación entre los distintos militantes en unidades congresales. Y precisamente este fin de semana, en la unidad congresal que a mí me corresponde, donde hay militantes de diversos lugares, me llamó la atención la unanimidad que en la militancia existe respecto al valor de la unidad como el punto de partida para la construcción de un proyecto progresista. Yo diría siempre que la construcción de unidad es una cuestión difícil, pero yo diría que tras cuatro años de gobierno, la unidad es un punto de partida y ya no un punto de llegada de la construcción política, del progresismo, de las fuerzas de izquierda.
“La unidad es un punto de partida y ya no un punto de llegada de la construcción política, del progresismo, de las fuerzas de izquierda”.
—¿Y ve a todos en la misma sintonía?
—Yo en general así lo veo, más allá de las refriegas del día a día. Siempre en el día a día van pasando cosas, hay debates, a veces se generan debates ásperos, pero aquí lo que hay es un sentido de unidad muy extendido en el espacio de la oposición.
—¿Cree que el legado del gobierno salientes va a ir teniendo un mejor sabor a medida que pasen los años?
—Tengo la seguridad de que este gobierno del presidente Boric, en la medida en que transcurra el tiempo, va a ser muy valorado por los chilenos. Al gobierno del presidente Boric le tocó un tiempo extraordinariamente complejo. No olvidemos que Chile venía saliendo de una doble crisis, de una crisis social y política dada por el estallido, de una crisis sanitaria generada por la pandemia, y durante cuatro años el presidente Boric fue recomponiendo las fracturas del país, fue recuperando al país de sus problemas en la dimensión económica, en la dimensión social, en la dimensión política, y fue avanzando con la fuerza que le fue posible en consolidar y avanzar en derechos sociales para los ciudadanos que quedaron como su principal legado.
—¿Se imagina a Boric volviendo en 2030?
—No, no me lo imagino ahora porque creo que es una conversación completamente extemporánea. Lo que sí me imagino es el progresismo volviendo a gobernar Chile a partir del 2030.

“Los asesores del presidente no son ni ‘yes man’ ni ‘not man'”
Una de las principales críticas que tuvo el equipo del presidente Boric fue que eran catalogados como “los amigos del presidente”. “Yes man”, les decían. Durán descarta por completo esa lógica.
—¿Había muchos ‘yes man’ en el equipo de asesores de Boric? Decían que los asesores le decían que sí a todo, sin tanta crítica.
—Lo que pasa es que los asesores del presidente no le dicen lo que tiene que hacer, ni lo que no tiene que hacer. Los asesores del presidente dotan al presidente de las mejores condiciones posibles, a nivel de información y de criterios políticos, para la toma de decisiones que el presidente toma en ejercicio de su potestad y en coordinación con sus ministros. Por lo tanto, los asesores del presidente no son ni “yes man” ni “not man”.
—¿Ha sentido que está cambiado eso ahora? Asesores empoderados, que sí toman decisiones.
—He visto por lo que aparece en las versiones de prensa, y por algunas declaraciones de actores políticos, que el equipo del Segundo Piso al parecer tiene una agencia política que parece ser especialmente relevante en vista de lo que los mismos actores políticos dicen. En ese sentido, sin calificar, hay una cierta diferencia respecto al equipo de asesores anterior. En el sentido de que es un equipo de asesores que, al parecer, tiene una agencia política mucho mayor.
—¿De qué manera los asesores pueden cuidar o no la figura presidencial? ¿Ha servido la mediatización de los asesores?
—Esta es una apreciación personal. Cada gobierno conforma sus propias dinámicas. Desde mi punto de vista los equipos de asesores en primer lugar no están en el organigrama institucional, no forman parte de la estructura. Por lo tanto, el rol que han de cumplir es un rol de asesoría y de ejecución de ciertas acciones. En el caso de la Presidencia hay un conjunto de acciones que se deben llevar a cabo. La mediatización y la puesta en la palestra pública de los asesores a mí me parece que no es algo que en el ejercicio de su rol aporte sustantivamente al desarrollo de un gobierno.
—A ustedes les tocó fuerte eso. Ir al Congreso…
—Tocó más de alguna vez, al jefe de asesores y a mí como jefe de gabinete, asistir en algunas ocaciones al Congreso. Esto implicó cierta modificación de la interpretación que la institucionalidad hace del rol de los asesores, pero al mismo tiempo, es el ejercicio legítimo del rol fiscalizador que el Congreso realiza.
—En los casos que fue mediatizado, como el caso Monsalve, hay alguno en que haya pensado en que lo pudo haber hecho mejor.
—El presidente Boric ha dado cuenta de que el ejercicio del gobierno va teniendo algunos momentos en donde las cosas se pudieron haber hecho mejor. El sentido autocrítico está presente en todos los casos, más allá de la determinación de las responsabilidades.
—¿Y con respecto al Caso Monsalve?
—Respecto al Caso Monsalve lo que te puedo decir es que estuvimos largas sesiones de interlocución con el Congreso en donde respondimos todas las preguntas del caso.
“La mediatización y la puesta en la palestra pública de los asesores a mí me parece que no es algo que en el ejercicio de su rol aporte sustantivamente al desarrollo de un gobierno”.
—¿Cree que con estos dos meses de gobierno en que se han visto harto errores, la gente mira con otro análisis lo que hicieron ustedes?
—Yo creo que siempre el paso del tiempo va generando una lectura más ponderada de las cosas. Eso le ha pasado a los gobiernos pasados. Hay gobiernos que con el tiempo han ido envejeciendo mejor, o han sido objeto de una mirada ponderada. Y yo creo que es la ciudadanía la que va a ponderar al gobierno del presidente Boric.
—¿Cómo definiría que era el equipo de asesores del presidente Boric?
—Yo puedo hablar desde lo que a mí me competía, desde lo que era el impulso que nosotros intentábamos generar permanentemente. Y era la de un equipo cuyo único objetivo era dotar al presidente las mayores y mejores condiciones para bien gobernar. Y yo diría que en gran parte, más allá de los problemas que siempre se generan, se mantuvo ese espíritu de no buscar el protagonismo, de no generar polémica y de ser facilitadores del trabajo del presidente y de su articulación con los distintos espacios del gobierno.
—Si tuviera que recomendarle algo a los sucesores pensando en la República, como en el valor republicano y viendo lo que ha pasado, ¿qué sería?
—Es bien difícil ponerse en el lugar de alguien que recomienda a otros porque cada periodo, cada momento histórico en política tiene su propio desafío. Pero yo diría que en política el principal valor está en mantener las diferencias legítimas entre los distintos actores políticos que interactúan, pero estar dispuestos siempre a buscar en el otro la mejor versión de sus argumentos. Y no quedarse en quién es el que no está dando un argumento, un contrargumento, una contestación. Escuchar al otro buscando cuál es el argumento legítimo y útil que hay detrás de su posición.
—Ustedes sufrieron, al igual que hicieron sufrir, con las Acusaciones Constitucionales. ¿Apelaría a una oposición más constructiva?
—Sí, el rol de la oposición, como dice su nombre, es hacer oposición. Ser muy firme en exponer las diferencias respecto a las políticas que en este caso, y desde el punto de vista de la oposición, ponen en riesgo los derechos sociales. Pero esa firmeza tiene que ser al mismo tiempo una firmeza constructiva, responsable. Y en ese sentido, las acusaciones constitucionales son un mecanismo legítimo, un mecanismo institucional que existe, pero que tiene que ser utilizado con responsabilidad. De la misma forma, las interpelaciones y todas las acciones fiscalizadoras que batieron todos los récords durante el gobierno del presidente Boric. Entonces yo diría, no se trata de abandonar las herramientas que legítimamente tiene el Congreso, sino que más bien de utilizarlas cuando aquellas sean necesarias de utilizar.
—En el fondo, ¿la oposición igual debe cuidar la figura de la Presidencia?
—Claro. La oposición debe ser firme, defender los derechos sociales, y cuidar y respetar siempre la institución presidencial. La presidencia de la República en un país presidencial fuerte, como el caso chileno, es una institución muy relevante y probablemente la más relevante de nuestro sistema. Y tú bien dices, en ello todos los actores y la ciudadanía en general tienen la responsabilidad de proteger esa institucionalidad. Eso no significa adherir a la figura del Presidente. Eso no significa estar de acuerdo permanentemente con el Presidente. El respeto también se expresa cuando las diferencias se manifiestan con fuerza.
—¿Ha transmitido eso a sus pares? Usted vio de cerca esa fragilidad que tiene el Presidente y cómo se debe cuidar su figura.
—Yo creo que la izquierda debe ser firme, debe actuar, me estoy refiriendo a la izquierda política, a la izquierda partidaria, debe presentar sus argumentos oportunamente, con claridad, y debe respetar siempre a la institución presidencial.
—¿Y lo ha visto así?
—Yo por ahora lo he visto.
—Mirando un poco el futuro del Frente Amplio. ¿Cree que en el Frente Amplio hay una mayoría, como me decía antes, que está convencida de la unidad y de trabajar con la exconcertación, con los partidos del Socialismo Democrático, también con el Partido Comunista?
—Sí, yo veo completa disposición a la unidad, como te decía antes. La unidad hoy día pasa a ser, para el Frente Amplio, pasa a ser el punto de partida. Yo tengo absoluta certeza de que el Frente Amplio va a ser un partido que va a facilitar esa unidad de las fuerzas progresistas.
—Ministros del Gobierno están llamando al Socialismo democrático a alejarse del PC y el Frente Amplio.
—Las decisiones respecto a la deriva de las fuerzas progresistas la toman las fuerzas progresistas y no la derecha.



