Los pasos de Grau después de Hacienda: sus viajes a Uruguay, el temor por no volver a la U. de Chile y la dinamita que prepara el FA si prospera la AC
Un escenario poco auspicioso se espera para el exministro de Hacienda en la Cámara de Diputados, lugar en el que la ofensiva que iniciaron libertarios y republicanos encontró respaldo en la UDI, RN e incluso en el PDG, lo que daría por descontado que su acusación llegaría al Senado. En estos tres meses fuera de Teatinos 120, Grau encontró trabajo como consultor con el gobierno uruguayo. En la semana concurre diariamente a la oficina que tiene en la FEN, lugar en el que es investigador visitante; no hace clases ni recibe sueldo, aunque espera cambiar esa condición en el segundo semestre, según el curso de su juicio político. También se ha resguardado en su familia, retomó investigaciones académicas de su interés y comenzó a escribir un libro de economía de desarrollo con el apoyo de Rumbo Colectivo, think tank del Frente Amplio. Desde ese partido, sus diputados anticipan que si la ofensiva contra Grau persiste, devolverán la mano con acusaciones a ministros del Presidente Kast y no permitirán el ingreso de los subsecretarios a las sesiones del Congreso.
Por Jorge Palacios 14 de Junio de 2026
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Quienes conocen a Nicolás Grau lo describen como una persona hermética y cuidada de su vida personal, además de alguien poco inclinado a utilizar ciertas redes sociales.
De esto último hay evidencia en Instagram, espacio que deshabitó desde que dejó de ser ministro de Hacienda el pasado 11 de marzo. El uso de esa plataforma contrasta con su actividad en X, donde se mantiene activo y aprovecha de compartir cartas de apoyo que se han escrito a favor de él desde que diputados libertarios y republicanos anunciaron una acusación constitucional en su contra. El libelo se ingresó este lunes y ha sumado respaldos en el PDG y RN, por lo que la Cámara podría darle luz verde y dejar a Grau al borde del abismo ante el Senado.
“Muy agradecido“, publicó, por ejemplo, el 9 de junio, a propósito de una declaración que firmaron 50 economistas que se mostraron contrarios a la ofensiva iniciada en la Cámara de Diputados.
El origen de la arremetida está en la denuncia que hizo el actual titular de Hacienda, Jorge Quiroz, quien el 26 de mayo publicitó el primer Informe de Finanzas Públicas (IFP) del gobierno de José Antonio Kast. En su entrega denunció millonarias “inconsistencias” de su predecesor, dichos que iniciaron una carrera entre libertarios y republicanos por acusar a Grau.
El exministro, en esa misma jornada, recopiló antecedentes, se fijó en las proyecciones de deuda, revisó que no hubiera errores “aritméticos” en los cálculos realizados por su administración, y definió que al día siguiente daría dos entrevistas radiales para defenderse.
Ese rol, hoy en día, pasó a asumirlo Patricio Zapata (DC), abogado representante de Grau en la acusación, también vocero del economista y quien comparecerá junto a él en el hemiciclo de la Cámara y del Senado, si es que avanza la ofensiva.

La vuelta de Grau a la U. de Chile, aunque sin remuneración
Pero antes de que la acusación constitucional se posara sobre la discusión política, Grau pasaba por semanas tranquilas.
Tras su salida de Hacienda, destinó más tiempo a su familia, asunto que siempre trató de equilibrar con su vida laboral, según relatan exautoridades del gobierno de Boric que compartieron con él. De hecho, algunos rememoran que era “intransigente” con los tiempos destinados a su vida privada. Tanto así que en una oportunidad pidió postergar una reunión nocturna entre ministros de Estado para poder acostar a sus dos hijos de 5 y 8 años.
Hoy en día esas actividades las puede realizar sin problemas, según relatan en su entorno, pues tiene una rutina laboral que inicia cerca de las 8:30 y que termina a las 18 horas.
Su tiempo libre lo dedica la mayor parte a su familia, como forma de “saldar la deuda” —según cuenta un exintegrante de Hacienda— con su esposa, Catalina Amenabar, socióloga de la UC, quien se encargó principalmente del cuidado de sus hijos en los últimos 4 años.

En cambio, Grau pasa sus horas laborales en la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, a la que se dirige en micro desde Avenida Irarrázaval. Allí tiene una oficina, la misma que utilizaba cuando era académico de esa casa de estudios antes de ingresar al gobierno de Boric en 2022 como ministro de Economía.
Hoy en la Casa de Bello, sin embargo, es investigador visitante: no hace clases, no tiene una relación contractual con la Universidad de Chile, por lo que tampoco recibe una remuneración por parte de la FEN.
El espacio solo lo utiliza para continuar con las investigaciones que desarrolla sobre econometría y políticas productivas e industriales, temas a los que les dedicó máxima atención en su primer mes fuera del Gobierno y por los que viajó como invitado a universidades en el extranjero, como las de Sussex y Oxford en el Reino Unido —país en el que tuvo un foro con la connotada economista Mariana Mazzucato— y la de Bari en Italia.

Su interés está en retornar a su alma mater y eventualmente realizar clases en el segundo semestre, aunque eso dependerá del resultado que tenga la acusación en su contra, pues de concretarse, deberá cumplir la condena política de no estar en cargos públicos por 5 años, situación que Grau mira con cautela.
De todos modos, fuentes cercanas no descartan que al exministro se le puedan abrir las puertas de universidades privadas, aunque reconocen que para él sería doloroso ver frustrado su retorno a la U. de Chile.
Consultorías en Uruguay y libro en camino
Pese a que Grau desde que dejó La Moneda se dedicó principalmente a la investigación, su nombre apareció en el radar del gobierno de Uruguay, liderado por Yamandú Orsi, militante del Frente Amplio de ese país.
Desde el Ministerio de Economía y Finanzas uruguayo ficharon al exministro de Hacienda como consultor para una reforma que envió la cartera al parlamento, en la que uno de los temas que se abordan trata sobre permisos sectoriales.
Ese tópico es conocido de cerca por Grau, quien como titular de Economía en Chile impulsó un proyecto de ley en esa área, el que fue bien valorado por senadores opositores, el mundo político en general, y empresarios, pues combatió la denominada “permisología”, concepto que se instaló en la discusión pública para referirse a las “trabas” que generaban los permisos previos a cualquier proyecto de inversión y que terminaban afectando la ejecución del mismo.

“Se ganó el respeto de varios en el Congreso después de eso“, dicen cercanos al exministro, quienes destacan especialmente ese hito en su carrera política.
Si bien Grau desempeña su trabajo con el gobierno uruguayo de forma remota, en al menos dos ocasiones ha viajado hasta ese país. La semana pasada, de hecho, fue la última vez que se trasladó hasta allá. Esa actividad es la que “le da de comer”, dicen con risas en su círculo, refiriéndose a que es el único trabajo remunerado que realiza.
Pero en paralelo a la consultoría y a la investigación, Grau también ha tratado de conllevar la idea de un libro que hace poco comenzó a escribir.
En él, según cuentan conocedores, busca tratar temas como la economía del desarrollo y enfocarse en ideas sobre crecimiento, sin abordar necesariamente su experiencia en el gobierno, a diferencia de quien le pasó la posta en Hacienda, Mario Marcel, quien presentó su libro La montaña rusa el jueves justamente en la FEN, donde incluso participó Boric y varios exministros, pero Grau decidió restarse para no ser blanco de la prensa. Ese mismo día se había restado de otro evento que contaba con su nombre.
“Lo que busca su libro es discutir cómo un país puede crecer más“, dicen quienes están al tanto de la idea. Para esto, ha contado con apoyo de Rumbo Colectivo, think tank del Frente Amplio y espacio al que algunos miembros del centro de pensamiento aseguran que se sumará prontamente.
En su tiempo libre, en tanto, ha continuado con la práctica de deporte. De hecho, sigue jugando fútbol en Liga B, torneo con sede en Huechuraba, y en el que fue visto la noche en la que Boric encabezó una cena con el sector minero en 2024, lo que le valió de críticas del mundo de derecha.
La vida partidaria
En el Frente Amplio, Grau es reconocido como académico antes que como político.
Son varios los parlamentarios que acuden a él para resolver dudas técnicas sobre distintos proyectos de ley que tengan relación con los números. Su predisposición es uno de los atributos que los congresistas le destacan.
Por iniciativa propia, Grau también ha presentado propuestas a la bancada, tal como lo han hecho otros exministros de la administración anterior con sus respectivos temas de expertise.
En cuanto a su vida como militante, integrantes del partido dicen que no tiene un rol específico, que ha participado de los procesos del congreso ideológico y con los diálogos de las unidades congresales sin resaltar sobre el resto. Otros, en tanto, le reconocen un rol activo, en el que ha delineado algunos temas en esas instancias, aunque, reiteran, sin adquirir un protagonismo en especial.
Grau proviene de Convergencia Social, mismo partido en el que militaba el expresidente Boric, grupo que posteriormente se fusionó con Revolución Democrática para que se conformara el Frente Amplio como tienda única.
En el entorno de Grau son reticentes al referirse a las comunicaciones que ha tenido el exministro con Boric, aunque este intercambio se da por descontado y ocurrió cuando el expresidente estaba en Europa —desde la segunda quincena de mayo hasta inicios de junio, donde concurrió para ser parte de distintos eventos a los que fue invitado en Alemania, Gales e Inglaterra—, mientras en paralelo la ofensiva contra su exministro de Hacienda comenzaba. Se comunicó con él por el tema a finales de mayo.

Durante esta semana, en tanto, el expresidente hizo un gesto a Grau, al compartir en sus historias de Instagram la declaración que firmaron los 50 economistas apoyando al exministro, en el marco de la acusación constitucional.
La contraofensiva del Frente Amplio si Grau cae
En la colectividad en la que Grau milita no están tranquilos con la ofensiva contra su exministro y una de las figuras más importantes de su partido.
Desde el Parlamento han hecho llamados a que el argumento que se usa en la acusación contra Grau “perfectamente lo podemos usar el día de mañana en contra del ministro Quiroz“, como estableció la jefa de bancada del partido, Gael Yeomans.
En la colectividad han insistido que la situación significa un “punto de quiebre” en las relaciones entre el Gobierno y la oposición, lo que los ha llevado, incluso, a idear fórmulas para contestar en caso de que el libelo avance en el Congreso.
Dos alternativas de acción fueron conversadas la semana pasada, en una cita en la que se congregó a representantes de todo el abanico de la izquierda con representación parlamentaria, desde el PC al PPD.
En ese encuentro, según afirman presentes, se manifestó la idea de que, si la acusación sigue su curso, no dejarán que un subsecretario pueda ingresar nuevamente al hemiciclo de la Cámara o a las comisiones legislativas de la corporación, ya que se manifestó que no darán la unanimidad requerida para que participen de las discusiones del Congreso.
La segunda medida que se puso sobre la mesa, según reconocen dentro del mismo partido, sería avanzar en acusaciones constitucionales a los ministros de Kast, cosa que en estos tres meses no han realizado. Algunos incluso consideran que la ofensiva podría ser “mes a mes”, de manera de afectar el funcionamiento normal del Congreso y frustrando la discusión de iniciativas prioritarias para el Ejecutivo, dado que las acusaciones constitucionales tienen discusión inmediata.

“Les vamos a dinamitar el Congreso y no van a poder aprobar leyes“, dice uno de los diputados del Frente Amplio que adhirió a la idea. En el grupo de 16 diputados FA aseguran que todos sus integrantes se cuadraron con lo formulado, y que están a la espera de que a estas posiciones se sumen el resto de integrantes de la oposición.
Tales conversaciones las han llevado, según cuentan, la propia Yeomans con el diputado socialista Daniel Manouchehri.
Desde el equipo de Grau, al ser consultados por ese plan, consideraron que se trataba de una “pésima idea“.



