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16 de Junio de 2026

97 mil estudiantes que salieron de cuarto medio ingresaron a la educación superior este año marcando récord histórico: quintiles más bajos registraron su mayor alza

Un estudio del Mineduc analizó las estadísticas de la última década de los estudiantes que egresaron y entraron a la educación superior en dicho proceso, donde la admisión 2026 alcanzó una cifra récord de seleccionados y evidenció un fuerte aumento de los provenientes de los sectores con menores ingresos.

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Estudiantes que egresaron del colegio y fueron seleccionados en el proceso de admisión 2026 registran su máximo histórico y se ve gran alza en quintiles más bajos

Entrar a estudiar a la educación superior ya no es lo que se percibía hace treinta años. La realidad es que gracias a una serie de políticas públicas, facilidades de pago (como el CAE) y becas, hoy en día la cantidad de estudiantes que egresa del sistema escolar e ingresa a la educación superior está en el nivel más alto, con un registro histórico.

Según un análisis del centro de estudios del Ministerio de Educación, en la admisión 2026 se alcanzó la cifra más alta en la serie histórica, con 97.062 estudiantes que egresaron de cuarto medio y fueron seleccionados para ingresar a la educación superior.

La razón del alza, según el estudio, correspondería principalmente a una mejora sostenida en la preparación académica de los estudiantes recién egresados del sistema escolar.

El mismo documento plantea que entre 2022 y 2026 la proporción de estudiantes que rinde la prueba y resulta seleccionada aumenta en 9 puntos porcentuales, llegando a un 54%.

Entre 2016 y 2022 la cifra era entre un 34% y un 44%, donde entre 60 y 70 mil estudiantes ingresaban a la educación superior tras egresar del colegio, para luego en 2023 (año con la primera generación de estudiantes que rindieron PAES) aumentar a 52%.

En 2024 fue de un 50% (87.745 estudiantes) y en 2025 de 52% (93.334).

Francisca Figueroa, coordinadora legislativa y de contenidos de IdeaPaís, comenta que “los desafíos no están en los nuevos ingresos, sino en los egresos, esto es, si los estudiantes terminan o no la carrera, y por qué la deserción sigue siendo alta”.

Así también Fernanda Castillo, especialista en educación de Horizontal, comenta que “la expansión del acceso a la educación superior es una buena noticia. Los datos de la CASEN muestran que la participación de los quintiles I y II en la matrícula total pasó de 29,7% en 2011 a 41,9% en 2024. Que este aumento se mantenga en distintas mediciones a lo largo del tiempo sugiere un cambio estructural en la composición del estudiantado”.

Sin embargo, dice que “eso no significa que no existan desafíos. Hoy, el 44% de las carreras universitarias no supera el 70% de empleabilidad al primer año de egreso. Esta realidad obliga a revisar la calidad y pertinencia de parte de la oferta académica”.

Más estudiantes de quintiles socioeconómicos menores están ingresando a la educación superior

Además, se ha registrado un cambio en la composición socioeconómica de los estudiantes seleccionados, “con un crecimiento particularmente acelerado en los dos quintiles socioeconómicos más bajos”, lee el estudio.

De 2022 a 2026, el quintil socioeconómico más bajo multiplicó la cantidad de estudiantes seleccionados en más de siete veces, pasando de 594 a 4.370.

Así también el segundo quintil más bajo registró un crecimiento superior a tres veces la cantidad de estudiantes seleccionados, pasando de 6.094 a 25.379, siendo también la mayor cifra registrada históricamente.

Además, al observar los establecimientos de los cuales egresaron dichos estudiantes, se observa que en los quintiles socioeconómicos más bajos, entre quienes acceden a la educación superior, una proporción mayoritaria proviene de establecimientos públicos.

“En particular, el 78% de los/as estudiantes seleccionados/as pertenecientes al quintil socioeconómico más bajo egresó de establecimientos municipales o de servicios locales de educación pública (SLEP). Este patrón también se contempla, aunque con menor intensidad, en el segundo quintil socioeconómico en que la mayoría de los/as estudiantes seleccionados/as proviene igualmente de establecimientos públicos (51%)”, dice el estudio.

El fenómeno se revierte al mirar los sectores socioeconómicos más altos, donde en los quintiles 3 y 4 predominan los establecimientos particulares subvencionados, para luego en el quintil más alto predominar en un 83% los particulares pagados.

Según Figueroa, “el hecho de que cada vez ingresen más estudiantes de la educación pública es una buena noticia si su trayectoria es favorable. Por eso, antes de buscar nuevos desafíos en la masificación de la educación superior, deberíamos preguntarnos si la educación parvularia y escolar está entregando la base necesaria para que ese paso por la educación superior sea exitoso“.

Por su parte, Castillo comenta que “a pesar de los desafíos de empleabilidad, sí hay impactos positivos en la trayectoria de ingresos de esos estudiantes. La OCDE identifica a la educación superior como uno de los principales motores de movilidad social y económica. En Chile, quienes obtienen un título terciario perciben ingresos sustancialmente más altos que quienes solo cuentan con educación media”.

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