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20 de Junio de 2026El sacristán que encontró los planos perdidos de la Iglesia Sacramentinos en una maleta olvidada y reveló detalles de su cúpula que nunca llegaron a construirse
Los planos originales de la Iglesia de los Sacramentinos permanecieron durante décadas ocultos en una antigua maleta guardada en una bodega del templo. El hallazgo realizado por el sacristán Ricardo Parra permitió rescatar más de 130 dibujos inéditos de Ricardo Larraín Bravo, incluyendo elementos que nunca llegaron a construirse y que muestran cómo habría sido la versión original de uno de los edificios patrimoniales más emblemáticos de Santiago.
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Durante años, Ricardo Parra convivió con un tesoro sin saberlo en la iglesia Sacramentinos.
Desde 1997 trabaja en la Basílica de los Sacramentinos. Entre sus funciones están las labores de mantenimiento, revisar dependencias y recorrer espacios para intentar mantenerlos. Fue precisamente en medio de esas tareas cuando se topó con una antigua maleta guardada en una bodega del templo.
Lo que había en su interior parecía, a simple vista, un montón de papeles.
Pero no eran papeles cualquiera.
Eran los planos originales de la iglesia diseñados por el arquitecto Ricardo Larraín Bravo, documentos que muchos creían perdidos tras décadas de mudanzas, reorganizaciones y trabajos de mantención.
Durante años habían permanecido ahí, olvidados dentro de una vieja maleta, a pocos metros de quienes recorrían diariamente el edificio sin imaginar que uno de sus mayores tesoros patrimoniales seguía escondido en su interior.
“Yo encontré todos los planos de la iglesia, todos los planos antiguos”, recuerda Parra en un registro difundido por AmoSantiago. Cuando abrió la maleta descubrió decenas de documentos enrollados que habían permanecido ocultos durante décadas. “Pensamos que estaban botados, que estaban quemados. Y yo le dije al padre: no, estaban todos estos papeles. Esto es un tesoro”.
El hallazgo permaneció resguardado durante años. Sin embargo, volvió a adquirir relevancia en 2024, cuando investigadores de la Universidad Central comenzaron un trabajo de diagnóstico patrimonial del templo y tuvieron acceso al archivo.
La aparición de estos documentos ocurre en momentos en que la basílica enfrenta importantes desafíos de conservación. Como informó previamente The Clinic Lab, el edificio presenta deterioros estructurales asociados al paso del tiempo, los terremotos y la compleja mantención que exige una construcción de más de un siglo de antigüedad. En ese contexto, los planos originales se transformaron en una herramienta clave para comprender qué se construyó, qué se modificó y qué partes del proyecto nunca llegaron a ejecutarse.
“Jamás pensamos que nos iba a traer una maleta patrimonial llena de planos enrollados de Ricardo Larraín Bravo”, relata el historiador Simón Castillo, académico de la Universidad Central. Lo que encontraron fue un archivo compuesto por cerca de 130 piezas originales, muchas de ellas coloreadas a mano por el propio arquitecto.
Los documentos incluyen diseños de vitrales, rejas, manillas, ornamentaciones y distintos elementos constructivos concebidos para el templo. Pero también contienen algo aún más interesante: versiones alternativas.
Según explica Castillo, varios de los planos muestran soluciones arquitectónicas que nunca llegaron a materializarse. Algunos corresponden a retablos, configuraciones distintas de espacios laterales y detalles decorativos que quedaron únicamente en papel.
“El edificio se construyó durante más de veinte años. Estos documentos permiten reconstruir esa historia larga y compleja”, señala el investigador.
La comparación entre los planos y el estado actual del inmueble permitirá identificar elementos perdidos, transformaciones realizadas durante el siglo XX y sectores que fueron simplificados o modificados respecto de la propuesta original de Ricardo Larraín Bravo. En otras palabras, los documentos permiten observar no solo la iglesia que existe hoy, sino también la que el arquitecto imaginó construir.
La investigación forma parte de un convenio de colaboración entre la Universidad Central y la comunidad de Los Sacramentinos instituciones vecinas del barrio San Diego, un trabajo que no tiene una fecha de término definida y que busca sentar las bases para futuras iniciativas de conservación.
Entre los proyectos contemplados está la realización de una exposición abierta al público tanto en la basílica como en la universidad, donde se exhibirán parte de los planos recuperados de la iglesia Sacramentinos junto con los resultados de la catalogación y sistematización del archivo.