Jaime Bellolio (UDI): “Veo a figuras del Partido Republicano que insisten en la tesis de la superioridad moral. Esa lógica solo hace daño”
El alcalde de Providencia dice estar preocupado por el clima político dentro del oficialismo provocado por las diferecias en torno a la acusación constitucional en contra de Nicolás Grau. "Hay quienes en el Congreso pareciera que todavía siguen en campaña", sostiene el exministro, que apunta a dirigentes republicanos que, dice, estarían más preocupados de los "likes" en redes sociales y hablar a su barra brava. Aquí también defiende introducir un techo a la exención de contribuciones, advierte sobre el impacto que tendría en las finanzas municipales y plantea que el Gobierno debe focalizar mejor los recortes presupuestarios para no afectar áreas sensibles como la atención primaria de salud y la seguridad.
Por Eduardo Monrroy 28 de Junio de 2026
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A sus 45 años, Jaime Bellolio (UDI) atraviesa una etapa distinta de su trayectoria política. Tras asumir la alcaldía de Providencia —en reemplazo de Evelyn Matthei—, se ha consolidado como una de las voces más activas del municipalismo y como un interlocutor relevante con el Gobierno, especialmente en iniciativas como la propuesta de eximir de contribuciones a la primera vivienda de los mayores de 65 años, incluida en la megarreforma.
Desde su escritorio en el Palacio Falabella, sede de la municipalidad, el ingeniero comercial dice que este es el cargo que más ha disfrutado de su trayectoria política, habiendo ejercido antes como diputado y vocero de gobierno en el segundo gobierno de Sebastián Piñera. De hecho, Bellolio ya se proyecta por un nuevo período en la alcaldía “si así lo quieren los vecinos”, señala. Su gestión, en paralelo, ha comenzado a reflejarse en la opinión pública.
Bellolio apareció recientemente entre las cinco figuras políticas con mejor evaluación ciudadana, alcanzando un 52% de imagen positiva según Cadem, en un contexto donde los alcaldes destacan como las autoridades más valoradas.
—¿A qué lo atribuye?
—Agradezco que las personas valoren la tarea que estamos haciendo los alcaldes. Hoy las personas no ven solo a los alcaldes como la primera cara frente a sus necesidades, sino que también los ven como la última milla de la política pública para mejorar la calidad de vida. Además, se produce una lógica de colaboración: estás más disponible a colaborar con tu vecino y necesitas que tu entorno funcione, más allá de si el alcalde es de derecha o izquierda.
—¿Hay un contraste con otros líderes políticos?
—Sí. El nivel de la discusión en el Parlamento está demasiado exacerbada en la lógica de la polarización, en la que cada uno le habla a su propia barra brava. Eso genera un espacio gigantesco en donde las personas se desentienden de esa política.
—¿Se siente parte de ese municipalismo que se ha tratado de expresar en las últimas semanas?
—Una de las primeras cosas que hicimos apenas asumí fue firmar un convenio de colaboración con Ñuñoa, Santiago, pero también con Recoleta. Y si bien hay una distancia ideológica, cuando conversamos con el alcalde Fares Jadue, dijimos que el Barrio Bellavista era uno que había que rescatar, porque los barrios no le pertenecen a los partidos ni a los alcaldes, le pertenecen a las personas.
Entonces, sí, me siento parte de ese municipalismo, lo cual no quiere decir que tengamos las mismas opiniones políticas. Por ejemplo, con respecto a la megarreforma que se aprobó esta semana en el Senado, a diferencia de alcaldes de izquierda, yo estoy a favor del proyecto y de que haya un remezón en términos de inversión. Sin embargo, hay aspectos donde coincidimos en que hay que hacerle ajustes importantes.

—A propósito, ¿le pareció adecuado que se aprobara por solo un voto en el Senado?
—Siempre es mejor que se apruebe por más votos.
—¿Le hubiera gustado que tuviera apoyo transversal?
—Esta es la votación en general. Sí creo que es necesario que haya una estabilidad en ciertas reglas que permitan que las inversiones de largo plazo lleguen, y para eso contar con una gran mayoría, siempre será más positivo. Perro que se apruebe ya es una buena noticia.
“Hay coincidencia entre los alcaldes que la propuesta de eximir de contribuciones debe tener un techo”
—La megarreforma tiene un componente que afecta a los alcaldes con la exención de contribuciones. ¿Qué expectativas hay al respecto?
—Estoy a favor de que exista esa exención de contribuciones para las personas mayores de 65 años, pero con algunos resguardos. El primero es que no sean los municipios los que paguen ese beneficio, y el segundo es que esto debe tener un techo. Una persona que tiene una vivienda de US$1 millón (20 mil UF) no tiene por qué dejar de pagar este gasto común de la ciudad. Digo gasto común, porque así como estos existen en los edificios, alguien tiene que preocuparse de la iluminación, de los ascensores, de la seguridad del entorno… Eso es exactamente igual a lo que ocurre con la ciudad: las veredas, la seguridad, la salud, la cultura.
—¿Más allá de que para algunos esto sea un tema de hacer “justicia”?
—Lo que quiero decir es que hoy existe ese gasto común de la ciudad, que hoy se llama impuesto territorial. Pero llamémosle distinto: llamémosle derecho de ciudad. Y así como dentro de un edificio el departamento más grande paga más gastos comunes, en una ciudad pasa lo mismo: la casa más cara debe contribuir más. Y aquellos que no pueden pagar, tienen que ser subvencionados. Dentro de una ciudad tiene que haber solidaridad.
—¿No es elevado el techo de 20 mil UF?
—Puede sonar como mucho, pero el 4% de las viviendas en Chile vale más que eso, pero es casi un cuarto de las contribuciones. Es mucho dinero.
—¿Esta es una propuesta que ya se presentó?
—Se presentó y diría que hubo coincidencias entre distintos alcaldes en la idea de avanzar en una exención de contribuciones a personas mayores para que no terminen fuera de las comunas. Pero, segundo, esto debe tener un techo.
Y tercero, propusimos que se puede acumular el pago de la contribución en el caso de las personas que tienen bajos ingresos y no tienen recursos para pagar la contribución. ¿Cómo se puede resolver? Se acumula esa contribución hasta el final de la vida o cuando se vende la propiedad de la casa.
—¿Cómo ha sido la recepción de parte del Gobierno a estas ideas?
—Creo que es buena, porque está más acotado. Esta no es una crítica teórica, sino que es concreta. Además, cuando me tocó ir a exponer al ministro de Hacienda junto a otros alcaldes, hizo sentido esto de la población flotante: vienen a la comuna de Providencia 2 millones de personas al día. Entonces, los gastos que debo hacer en términos de retiro de basura y de seguridad no son solo para los residentes, sino que para toda la Región Metropolitana. En educación esto es muy claro: el 84% de los estudiantes que atienden las escuelas municipales de Providencia no viven en la comuna. Eso es un gasto público por definición, es una inversión que hacemos en toda la región. Y eso pasa en Viña del Mar, en La Serena, en Concepción…

Bellolio y comunas que se verían afectadas por las contribuciones: “Le contestamos al ministro Quiroz que no entiende cómo funciona una ciudad”
—El ministro Quiroz sostuvo que solo se ven afectadas las 12 comunas más ricas, entre las que está Providencia…
—Esa tesis es un contrasentido. Nosotros le contestamos diciendo que no entiende cómo funciona la ciudad, porque las personas que vienen acá a Providencia y se atienden en nuestros consultorios y van a nuestras escuelas, son de Pudahuel, de Renca, Puente Alto. Y si se perjudica la calidad de los servicios en Providencia, no solo afecta a quienes residen acá, sino también a quienes vienen a trabajar, a quienes vienen al hospital Salvador, a la región completa y en algunos casos al país.
—Se habla de ser más eficiente en el gasto de los recursos que tienen los municipios…
—Estamos de acuerdo todos los municipios en torno a que podemos mejorar la manera en que gastamos y ser más eficientes. Pero los recursos que hoy tenemos en vez de bajarlos, lo que hay que hacer es fortalecerlos. La lógica local tiene que ser fortalecida.
—¿El Gobierno les ha dado garantías de que no se tocará el fondo común municipal?
—Hasta ahora el compromiso siempre fue que todo lo que se dejaba de recaudar hacia el fondo común municipal, se iba a reponer. El ministro dijo que se iba a reponer lo que se deja de recaudar por contribuciones en UF, pero el problema es que crecen más que en UF, por lo que de alguna manera esto sería reducir el fondo común en el mediano plazo.
—¿Cuál compromiso hay de parte del Gobierno?
—El compromiso ha sido de recibir, escuchar y analizar nuestras propuestas. Esperamos que en la reunión que tengamos con el ministro Quiroz la próxima semana nos diga cuáles cosas se van a incorporar.
Jaime Bellolio y los recortes presupuestarios: “El Gobierno tiene que tener cuidado con dónde se aprieta el cinturón”
—Todo esto también se enmarca en un plan de eficacia y eficiencia en el gasto, impulsando recortes. ¿Usted los defiende a rajatabla o se han excedido?
—Siempre se puede ejecutar mejor, y la tecnología hoy nos ayuda a poder ser más eficientes y tomar decisiones en base a evidencia. En el caso de Providencia, estamos ad portas de recibir la certificación de What Works Cities, de Bloomberg, que está relacionada a cómo se usan los datos para tomar mejores decisiones.
En Providencia venimos de una herencia de Evelyn Matthei, donde no había ninguna duda de que se acrecentó muchísimo gasto. Nosotros continuamos esa senda, apretamos todo lo que pudimos y al mismo tiempo invertimos en el espacio público de manera importante. Por ejemplo, cuando en el estallido quemaron el Café Literario del Parque Bustamante, hubo que hacerlo completamente de nuevo con fondos de la municipalidad, no fondos del gobierno. Eso costó $1.600 millones. Todos estos bienes públicos se financian con recursos propios. Entonces, somos eficientes en el gasto. ¿Podemos hacerlo mejor? Sin duda.
Ahora, en el caso del Gobierno, es necesario que haga ajustes debido a la herencia de la administración anterior. Sin embargo, tiene que ver dónde hay realmente un espacio de mal gasto.
—Hubo reparos, por ejemplo, que se realizaran recortes en salud…
—No hay ninguna duda de que se puede mejorar la eficiencia de la producción en salud a nivel de los hospitales, pero a nivel de consultorios la pega es día a día y los programas que se hacen son intensos. Entonces, ese recorte a nivel de programa municipal es una mala idea, hay otros espacios donde se puede eficientar el gasto. El Gobierno tiene que tener cuidado con en qué parte aprieta ese cinturón para que tenga un sentido de realidad que no impacte en la calidad de vida de las personas.
“No hay otra oportunidad para que el Gobierno cumpla una promesa tan importante como es entregar mayor seguridad”
—¿Ha notado el “cambio de mano” con el nuevo gobierno?
—Sí, hemos notado una disposición distinta en términos de seguridad, particularmente asociado a la educación, donde hemos tenido hechos brutales como el intento de estudiantes de quemar el Liceo Lastarria. Nosotros nos querellamos en el gobierno pasado y nunca se hicieron parte. Ahora, en cambio, ha sido instantáneo el apoyo.
Ahora, si bien hemos tenido muy buena relación en términos de seguridad pública, creo que falta concretar algunos planes específicos, por ejemplo, en Bellavista. Las tareas que hemos hecho en conjunto con el alcalde de Recoleta significaron bajar un 40% los delitos violentos en ocho meses y parte de esas fiscalizaciones ayudaron a encontrar a algunos de los que operaban en la Operación Tokio. Pero llevamos varios meses pidiendo que haya un retén móvil en Bellavista con Pío Nono. Necesitamos compromiso más intenso en espacios locales.
—¿Y cree que los delincuentes notan el cambio de mano?
—No lo sé, porque no tengo contacto con ellos. Pero sí sé que hay algunos municipios donde los delincuentes saben que no es impune venir a delinquir. Cometer un delito en Providencia tiene una altísima probabilidad de que vayamos a pillar a la persona y que esa información se traspasará a la Fiscalía. En eso sí han entendido que hay municipios que colaboran entre sí, en donde cambió la mano.
—¿Se ha notado el rol del nuevo ministro de Seguridad, Martín Arrau?
—Creo que es una buena noticia que el ministro Arrau haya tomado las riendas, porque no hay otra oportunidad para que el Gobierno cumpla una promesa tan importante como es entregar mayor seguridad a las personas en la ciudad, así como también en las regiones y en las fronteras del país.
—¿Qué hacer con casos como el ocurrido en San Bernardo, ante la muerte de un niño luego de una encerrona?
—Es un caso horroroso y a todos los que somos papás se nos aprieta la guata. Lo primero es mejorar la coordinación de cámaras de televigilancia entre comunas; no basta con que una tenga buen sistema si no está integrado. Lo segundo tiene que ver con la ley de responsabilidad penal adolescente: más que bajar la edad, el foco debe estar en que los delitos violentos cometidos por adolescentes tengan sanciones reales y no terminen en libertad.
En Providencia, el 12% de los detenidos generales son menores de edad, y en delitos violentos alcanzan el 43% en lo que va del año. Muchas veces no perciben consecuencias, y hemos visto casos en que roban un auto para robar otros, como si fuera un juego. Pero en la vida real tiene que haber consecuencias.
Por eso, junto a otros alcaldes hemos planteado que, en delitos violentos cometidos por adolescentes, la sanción debe ser régimen cerrado, ya que hoy predomina el régimen abierto. Además, estos delitos deben quedar registrados en la hoja de vida y no borrarse al cumplir 18, para evitar que las bandas sigan utilizándolos.

“No es razonable que vayamos de gobierno a gobierno viendo quién rompe el récord de acusaciones constitucionales”
—Al principio de la entrevista usted decía que había un contraste entre los alcaldes y el congreso en cuanto a la polarización política. A propósito de eso, ¿le preocupa la relación entre los partidos que se vio dañada esta semana?
—Sí, me preocupa porque veo que hay quienes en el Congreso pareciera que todavía siguen en campaña. Y lo digo por ambos lados. Hay algunos que creen que esto se trata solo de la performance política y que si tienes más likes o alcanzas a tener una cuña en el noticiario central, eres mejor parlamentario o mejor político. Pero esa no es la forma de hacer mejor política.
Segundo, toda esta forma de menoscabar a otro tratándolo de “derecha cobarde” o de traidores por tener opiniones distintas, me parece que es una lógica obsoleta que puede servir a mediano plazo para conseguir un par de votos más o hablar a tu barra, pero no sirve para construir ni acuerdos ni política.
—Ahora ustedes son gobierno.
—Sí. El oficialismo es amplio y este debe tener suficiente coordinación y colaboración para apoyar al gobierno. Apoyar significa no ser obsecuente, significa que cuando hay errores hay que poner el punto crítico primero en privado y luego públicamente para enmendar ese rumbo.
Entonces, esa lógica de diferenciación permanente al interior del oficialismo para ver quién es más duro me parece improducente con la lógica de gobernar. Para gobernar se requiere acuerdos, esto no es un ring de 15 segundos. Gobernar es una película larga de varias horas. Y quienes solo piensan en la fragmentación de los 15 segundos, terminan produciendo errores. Y eso no es muy distinto a lo que nosotros le criticamos a los primeros meses del gobierno del Frente Amplio, donde ellos creían que bastaba con dar discursos para que las cosas pasaran.
—¿Dice que el Partido Republicano no ha comprendido que ya no está en campaña?
—No diría que es el Partido Republicano, diría que son algunas personas que están hoy en el Congreso. Porque yo he escuchado al senador Squella, presidente de los republicanos, y lo ha entendido perfectamente. Entonces, no quisiera generalizar. Pero sí veo que hay figuras del Partido Republicano en particular que insisten en esta tesis de superioridad moral de descalificar a otras personas del Congreso por tener opiniones legítimas distintas, ni siquiera es que sean temas de principios escritos en piedra. Esta lógica de descalificación solo tiene una ganancia cortita para hablar a la barra brava y hace daño. No permite enfocarnos en lo importante. Preferiría que ese mismo ímpetu que tienen algunos parlamentarios republicanos en descalificar a otros, lo ocupen más bien para construir.
—¿Fue un error impulsar esta acusación constitucional contra Nicolás Grau?
—Eso me parece distinto. Lo que quiero decir es que frente a la AC, es legítimo que estés a favor o en contra. Y pareciera que para algunos no es aceptable que una persona piense distinto. Una acusación es algo serio, se debe tomar con la suficiente seriedad. A nosotros nos tocó que, siendo gobierno, el FA y el PC la ocuparan como una herramienta política y algunos incluso se vieron mareados con la idea de botar al gobierno democráticamente electo. En algún momento uno tiene que decir que las instituciones no se construyen así. No es razonable que vayamos de gobierno a gobierno viendo quién rompe el récord de acusaciones constitucionales, más allá del mérito específico de esta. Tratar de medir a los otros o establecer que si no acusas a otro ni hiciste tu labor como parlamentario, es ridículo.
No he visto el detalle de la acusación, pero me pasa que hay que tener cierto cuidado en que debes probar que hubo dolo en querer inflar la cifra. A ver, no hay duda de que parte de los platos rotos los está pagando este gobierno. Pero otra cosa distinta es ocupar esta herramienta para sancionar este aspecto.
—Si hubiera sido diputado, ¿cómo habría votado?
—Tendría que haberla visto más en detalle. Como diputado y luego como ministro me tocó defender a nuestros ministros ante algunas acusaciones, porque si bien puede haber una crítica política legítima, se quiera ocupar esta herramienta de última ratio. Creo que hay que tener cuidado. Aquí no se piensa mucho en la consecuencia de lo que significa presentar este nivel de acusaciones constitucionales. Esto puede significar que de aquí en adelante parlamentarios del PC o el FA, que suman más de 10 diputados, presenten un tren de acusaciones constitucionales. ¿Y qué van a decir los diputados del oficialismo?
—Vimos que todos los diputados de la UDI apoyaron la AC. ¿Le hubiera gustado otra posición?
—Sé que hubo una discusión interna sobre el mérito mismo, pero no leí toda la fundamentación. Sí me pasa que hay que probar ese dolo.

“Lo que hace el diputado Romero me parece cobarde. Si realmente se cree patriota, que antes piense en Chile”
—Desde republicanos también hubo críticas a la exalcaldesa de Providencia Evelyn Matthei El diputado Agustín Romero dijo que era una figura poco relevante…
—Lo que hace el diputado Romero me parece inaceptable. Me parece cobarde. Por lo mismo es que aplaudo lo que ha hecho el senador Squella, que dice que es necesario llamar al orden y generar relaciones distintas, de respeto. Le pediría al diputado Romero que deje de pensar en el Instagram, en el tuiter y los likes, donde más encima le va mal, y que empiece a pensar en Chile. Si realmente se cree patriota, que antes piense en Chile.
Luego hay un reclamo de la exalcaldesa que es nacional, como decir que necesitamos seguridad. Y me parece que es una buena noticia que hoy sea el ministro Arrau a cargo de eso, porque me parece que ese es el camino correcto.
Pero en parte del reclamo que Evelyn Matthei hace, primero sobre el trato, lo comparto plenamente. Y lo segundo es que es muy necesario que este gobierno cambie la mano, que se ha empezado a ver en seguridad.
—¿No le incomodan las críticas que realiza?
—Ella es libre de hacer esos comentarios. Evelyn es una persona que admiro mucho, nos conocemos hace años. No hay duda que tenemos distintos carácteres, pero ella plantea un punto legítimo. Yo lo que veo es que el gobierno va en la línea correcta al haber puesto al ministro Arrau, al haberlo potenciado con un nuevo equipo de subsecretarios, y hemos visto una gran intensidad.
—¿Lo habría hecho mejor Evelyn Matthei a cargo del Gobierno?
—Evelyn Matthei fue mi candidata siempre a presidenta, pero no pasamos a segunda vuelta. Esa es la realidad. Desde acá, lo que me queda es que a este gobierno le vaya lo mejor posible y que a Providencia le vaya lo mejor posible.
—¿Será parte de la directiva de la UDI?
—Me lo plantearon hace un tiempo atrás y contesté que estaba cien por ciento dedicado a ser alcalde. La directiva requiere un compromiso en términos de tiempo.
—¿Quedó satisfecho con la dupla Alessandri-Longueira para la nueva mesa de la UDI?
—Jorge Alessandri es un gran amigo y parlamentario, y creo que será un gran presidente de la UDI.



