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Opinión

5 de Julio de 2026

Columna de Kike Mujica/ Pablo Milad: ¿El culpable de que lo miremos por TV?

Foto autor Kike Mujica Por Kike Mujica

Un mundial más sin Chile. Un cabreo más para el país. ¿Por qué no llegamos? ¿Quién o quiénes son los culpables? Si Jadue metió las manos, ¿quién metió las patas ahora? Pablo Milad está en la mira. Aquí va las tesis sobre nuestro fracaso redondo y los descargos de Milad.

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A mediados de los 90 el país crecía a tasas inéditas -se hablaba de “el milagro chileno”- y la Concertación parecía un proyecto político sin techo. Por esos días el periodista Mauricio Gallardo escribió una nota en El Mercurio. La tesis era algo así: la transición había alcanzado una inercia política sin pulsiones telúricas. Pinochet seguía ahí, pero ya no era un confabulador, porque su apuesta -caos político y económico- no se había concretado.

Gallardo, lúcidamente, asimilaba el modelo chileno al japonés: “economía exitosa + política intrascendente + fútbol mediocre”.

La economía se vigorizó. La política fue calma, incluso con el fantasma de Pinochet. En el intertanto, tal como escribió Gallardo, el fútbol siguió siendo mediocre (lamentablemente hoy sumemos a la política y economía hundidas también en la mediocridad: pero eso es otro tema).

Durante los gobiernos de la Concertación -1990-2010- Chile fue a un solo mundial de fútbol: 1998. Luego, vino un momento inolvidable de felicidad: la Generación Dorada con dos mundiales seguidos, 2010-2014.

Y tras ese paréntesis, otra vez la mediocridad: doce años sin mundial. Ha habido tiempos tristes antes en el fútbol chileno. Muchos. Vergonzantes como el Maracaná.

Pero el pasado, pisado. El fútbol chileno no puede seguir gobernado por dirigentes que convierten las ruinas heredadas en coartada para justificar su incompetencia.

Son muchos los chilenos que piensan “menos mal que no fuimos”. El papelón hubiese sido una humillación inolvidable. La última eliminatoria fue una calamidad: Chile terminó en el último lugar con apenas 11 puntos en 18 partidos.

¿Por qué vemos el mundial por TV?

Hablemos del señor de la pelota: Pablo Milad. Sí, de él, pero también del desastroso estado en que se encuentra el fútbol nacional. El huevo o la gallina.

¿Quiénes es él o los culpables?

De Curicó a Quilín

Pablo Antonio Milad Abusleme nació el 15 de febrero de 1964 en Curicó. Tiene ascendencia siria. Es licenciado en educación física de la UMCE y tiene estudios en fisioterapia y en rehabilitación neuro psicomotora en España.

Fue campeón sudamericano de bala y logró el récord chileno de lanzamiento de bala en mayores de 50 años.

Su padre -Abraham Milad Battal- fue un destacado dirigente deportivo de Curicó. De hecho el gimnasio de esa ciudad lleva su nombre. El lugar es sede del equipo profesional de básquetbol Deportivo Liceo, donde su hijo Pablo jugó.

El 2012, Pablo Milad decidió seguir los pasos de su padre: fue dirigente del histórico club de fútbol Curicó Unido.

Ese mismo año intentó llegar al templo redondo de Quilín: compitió por la presidencia de la ANFP. Arturo Salah lo derrotó. La dirigencia estaba en el suelo: Sergio Jadue había huido a EE.UU, después de ser acusado de coimas.

El 11 de marzo de 2018, el presidente Piñera lo nombró intendente de la Región del Maule. Renunció el 2020 para intentar, por segunda vez, llegar a la máxima testera del fútbol profesional.

Esta vez, ganó.

En abril de 2022 fue elegido tercer vicepresidente de la Conmebol. En noviembre de ese año fue reelecto en el cargo de Presidente de la ANFP hasta noviembre del 2026.

“Este será mi gobierno de verdad”, sentenció.

La verdad de sus gobiernos es que Chile no logró clasificar al mundial ni el 2022 ni el 2026.

El culpable

Milad es culpable del fracaso, me dice un dirigente.

“Pablo Milad nunca debió llegar al cargo que ostenta, porque era evidente que carecía de las competencias para un cargo de esa envergadura”, sentencia Danilo Díaz, uno de los mejores periodistas deportivos de la plaza.

Díaz explica que la llegada de Milad se entiende por el desgobierno que existió en la ANFP producto del affaire del cleptómano Jadue. Arturo Salah trató de recomponer, pero “no tuvo la energía necesaria para una tarea de tal magnitud”, me dice un periodista deportivo. Luego, en noviembre de 2018, fue electo Sebastián Moreno, un joven dirigente de Cobresal que ofició de secretario general de Salah.

Pero las luchas intestinas -de ego, intereses y billetes- y el caos, terminaron en “un golpe de Estado” contra Moreno.

Ahí emergió Milad.

“El golpe de Estado contra Moreno y las restricciones reglamentarias determinaron que un grupo de clubes levantara su candidatura. Eso es entendible en un primer momento. Pero luego de una gestión sin luces, decreciente en todo ámbito, con pésimo manejo en el plano de las selecciones, resulta inexplicable que lo reeligieran. En ese sentido, Juan Tagle, como presidente de la UC, ejerció el liderazgo para sostener a Milad. Su argumento fue que el fútbol podía caer en manos de los representantes, a pesar de que la candidatura de Fernando Aguad fue respaldada por dirigentes con otro peso. Si Tagle restaba el apoyo a Milad y se sumaba a Aguad, era evidente que se generaba un cimbronazo, por el peso de la UC”, dice Díaz.

Cercanos al ex presidente de la UC insisten que un grupo de clubes optó por Milad para derrotar a los candidatos promovidos por Victoriano Cerda, un todopoderoso que suele manejarse en la sombras y al cual se le atribuye la propiedad de varios equipos, incluso de la U.

“La política es el arte de lo posible. ¿Podría haber sido alguien mejor que Milad? Sí, pero él fue el nombre elegido para ganarle a los ‘victorianos’. Aguad se asomó muy tarde y tenía pocas opciones de ganar”, dice un directivo.

El periodista Francisco Sagredo -ha escrito exitosos libros sobre Harold Mayne-Nichols y Sergio Jadue- dice que “en una industria donde hay carencia de preparación, Milad escaló rápido, porque al final para llegar y mantenerte en la ANFP, lo que debes hacer es moverte bien, ser político, servicial y convencer a los clubes que les serás útil, porque los jefes son los presidentes, el directorio. Y si te pones muy creativo, te sacan”.

“El match no es no molestar al Consejo; así me quedó en la testera y con eso accedo a la parte linda: los beneficios Conmebol”, agrega. (Se estima que un presidente de federación con cargos en la dirigencia sudamericana puede ganar hasta 35 mil dólares mensuales).

El paradigma es Mayne-Nichols. Tuvo un acierto memorable: traer a Bielsa. Clasificó al Mundial después de 12 años de sequía. Pero se montó en el macho y termino desahuciado mediante un complot. “A Moreno le ocurrió lo mismo: se puso creativo. ¿Qué pasó? Fuera”, me dice un ex dirigente.

Según estos argumentos, miramos el Mundial por TV por una estructura dirigencial fallida, con representantes de jugadores disfrazados de dirigentes, muchos en la sombras y con multipropiedad. Sí, me dicen, esa estructura no la parió Milad; más bien, agregan, la estructura parió a Milad.

“Esta es la administración más larga de la historia del profesionalismo y, sin duda, la peor. El fútbol chileno está en el sótano. Lo peor de todo es que Milad perdió el control social, político y administrativo de la actividad”, sentencia Danilo Díaz.

Maldito Gareca

¿Por qué no fuimos al mundial?, le pregunto a tres importantes dirigentes.

“En gran parte por una mala elección de técnico. A ver: Gareca era un nombre atractivo. Sé que equipos chilenos lo sondearon para dirigir. Pablo se obsesionó con él porque con eso satisfacía a la prensa y a la gente, y se asignaba ser el dueño de la elección. Pero por lo que he averiguado hizo un trabajo horrible. Entonces aquí existió un problema de gestión de Milad y su staff: debieron presionar para mantener la motivación y el cumplimiento de las metas. Cierto: lo principal es lo que ocurre con los jugadores en la cancha, pero los buenos dirigentes deben estar encima”, opina un directivo.

Milad (ver entrevista más adelante) dice que el fracaso es colectivo, no es de él. Que recibió la manzana podrida, no que él la pudrió.

“A ver: él y su equipo eligen al cuerpo técnico. Ellos son los últimos responsables de quien se sentaba en el banco. Si dice lo contrario, está mintiendo. ¡Salimos últimos!”, me dice un dirigente.

“Si él pretende escudarse en la mala gestión de Jadue, le recuerdo que después de Jadue, estuvo Salah y Moreno. O sea, ya había pasado tiempo”, agrega.

¿Debió renunciar Milad luego del fracaso?

Un grupo de dirigentes, me dicen, le sugirió que diera un paso al costado para así poder elegir un nuevo presidente en marzo o abril de este año.

Pero él no quiso. Los dirigentes creen que en tras su decisión estuvo el orgullo y también el dinero que recibe como salario de la Conmebol.

¿La Roja de todos?

El senador Matías Walker es el principal promotor de la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, recientemente aprobada.

Le preguntó si Milad es el responsable del deficiente gobierno corporativo de la ANFP, que podría ser causa de los males que nos dejan fuera de los mundiales.

“Milad es síntoma del problema, pero no la causa de la enfermedad”, responde. El parlamentario cuenta que Milad le aseguró que intentó modificar los estatutos para terminar con los problemas, pero no tuvo apoyo dentro de los clubes.

Walker se explaya:

“A ver: El problema del fútbol es más estructural que la sola gestión de Milad. Representantes de jugadores, sobre todo extranjeros, terminaron siendo dueños de varios clubes. De ahí también surge el problema de la multipropiedad. Al no estar separada, la Federación de fútbol con la liga de clubes, ellos eran dueños de la Selección “

Según Walker, “esto derivó en un descuido total del fútbol joven. Salvo honrosas excepciones como Coquimbo Unido y otros, a los clubes no les interesa formar jugadores sino contratar a los futbolistas que los dueños de los clubes representan. A estos agentes lo menos que les interesa es la Selección”.

La nueva ley le quita la tuición de la Selección a la ANFP y se la traspasa a la Federación, prohíbe que representantes de jugadores sean dueños de clubes, proscribe la multipropiedad y obliga a transparentar quiénes son los verdaderos dueños de los clubes.

La Comisión para el Mercado Financiero será el ente regulador.

Los clubes no están felices con la nueva ley. No les gusta que la Federación sea “la dueña” de la Roja. Argumentan que la ANFA tiene cero experiencia en administrar fútbol profesional. Otros dicen que están molestos porque se quedaron sin el cofre de dinero que mueve la Roja.

“Han querido mantener la tuición sobre la selección más que nada por los recursos que genera”, dice Walker.

¿Qué dice Milad?

Conversé con Pablo Milad. Después del diálogo concluyo que sus descargos tienen que ver con el pasado -recibió, según él, un legado paupérrimo- y con el futuro: él trabajó para dejar algo. Algo que aún estamos lejos de ver. Si es que lo veremos algún día.

—¿Por qué no clasificamos al Mundial? La gran mayoría del país dice que usted es el culpable

—No estamos en el Mundial porque somos varios los culpables, no sólo la cabeza. Yo representó a un conglomerado de clubes que toman las decisiones en conjunto.

—¿Pero usted es el presidente?

—Lo básico es apuntar siempre a la cabeza, pero pocos se preocupan de las bases de esta pirámide ¿Por qué no tenemos jugadores en las cinco ligas más importantes del mundo, como sí ocurrió con la Generación Dorada? ¿Se han preguntado eso? Bueno, yo sí.

Milad enumera un sinfín de iniciativas que emprendió luego de reconocer que el fútbol y la selección enfrentaban una grave crisis de talento. Dice que recorrió todo el país para tener claro la realidad de los clubes. Esa evaluación se divulgó en un Congreso del fútbol, en 2022. “Los problemas sustanciales son infraestructura, metodologías de trabajo y ausencia de políticas deportivas”, cuenta.

Y reclama: “No me vengan con análisis superficiales: hemos trabajado mucho por el futuro del fútbol”

—Le repito la pregunta ¿Cómo explica que en su mandato no clasificáramos a dos mundiales? Fuimos últimos el 2025.

—No estamos en un Mundial porque no existen los jugadores de roce internacional que tuvimos en el pasado reciente. Ese es el principal factor. Y eso no es sólo un problema del presidente de la ANFP o de Iquique o el de la U. Es un problema de toda la actividad. La Generación Dorada tuvo tres técnicos. Con los tres técnicos les fue bien. ¿Qué es lo que no cambió ahí? Fueron los jugadores. Nosotros nos tuvimos esos jugadores.

—A usted lo critican por no haber tenido el don de mando para cambiar el rumbo

—Yo dependo del Consejo de Presidentes. Podría haber cambiado mil cosas, y traté de cambiarlas, pero siempre dependí de la decisión del consejo de presidentes.

—¿Por qué no renuncio después del fracaso?

—Renunciar es abandonar un proyecto sin buscar soluciones. Tengo alma de deportista: cuando tú eres deportista y te va mal en una competencia, eso no significa que vas a renunciar: tienes que luchar para mejorar. Y la mejor forma de luchar es consolidar los planes que estamos desarrollando a mediano y largo plazo. Hoy tenemos un plan nacional, tenemos una estructura, hay competencias escolares, hay capacitaciones. Estamos dejando ordenada la casa.

Todo parece muy lejano…

—Esto es a mediano y largo plazo, pues. No podemos esperar que surja espontáneamente otra Generación Dorada, porque digámoslo: esa generación no surgió de un trabajo específico, sino por la oportunidad que tuvieron de jugar cuando eran muy jóvenes. Por eso, están las normas para incentivar que los chicos debuten tempranamente en el fútbol.

—Por la salud mental de los chilenos Pablo: cuándo según usted saldremos de esta calamidad

—No te puedo decir fechas ni cuántos Alexis habrá de acá a diez años. La formación de los jugadores dura entre 6 y 8 años.

—¿Por qué no sacó a la representantes de la propiedad de lo clubes? Incluso de la multipropiedad. Con ellos ahí no habrá futbol joven

—Yo lo presenté dentro de la modificación de estatutos en el Consejo de Presidentes. No lo aceptaron.

—Cito a Francisco Sagredo: “Milad escaló rápido, porque al final para llegar y mantenerte en la ANFP, lo que debes hacer es moverte bien, ser político, servicial y convencer a los clubes que les serás útil, porque los jefes son los presidentes, el directorio. Y si se pone muy creativo y pretende no ejecutar, te sacan”.

—Sagredo parece que no sabe que las decisiones se toman en el Consejo de Presidentes y no en un directorio. Así es la estructura que yo asumí, y esa es la estructura que propuse cambiar.

—Cito a Danilo Díaz: “Pablo Milad nunca debió llegar al cargo que ostenta, porque era evidente que carecía de las competencias….”

Milad me interrumpe molesto:

“No, no, no. El análisis de Díaz es básico y primario. A ver: las competencias tienen que ver con lo que he realizado durante toda mi vida. Provengo del área deportiva, fui deportista, licenciado en Educación Física y fisioterapeuta, doctorado en España, con varias especializaciones en dirección deportiva. Llevo 25 años como dirigente. Las competencias profesionales no tienen que ver solo con el resultado de la selección adulta. Cuando la adulta no anda se instala un manto oscuro y dicen ‘este no ha hecho nada’. Yo los invito a Díaz y a todos a conocer lo que se ha hecho. A la persona que quiera, le mando con detalles todo lo hemos hecho en este período, independientemente de los resultados de la adulta.

—Pero el fracaso de la adulta obviamente marca su gestión

—Quiero decir algo: cuando salimos campeones de América, fuimos últimos en todas las categorías menores. Véanlo: ahí están las estadísticas. Y que yo recuerde nadie dijo nada.

¿Por qué Gareca?

—Se trajo un técnico que lo quería todo el mundo y que lamentablemente, no resultó. Gareca era lo mejor que había en el mercado.

—El campeonato chileno es mediocre… malas canchas, partidos suspendidos, jugadores de poco vuelo

—¡El campeonato chileno vale el triple de lo que valía cuando asumimos! ¿Cuándo se ha suspendido un partido este año? ¿Cuándo? En el pasado tuvimos problemas con las autoridades que paralizaron nueve canchas. ¡No sólo apunten a la directiva, entonces! Tu me dices ‘la competencia es mala…’ yo te digo que salimos campeones de la Libertadores sub-20 con Wanderers ¿Es mala la competencia y el fútbol formativo si salieron campeones de la Libertadores? Es tan mala la competencia nacional si estamos con equipos avanzando en las competencia internacionales? Hagamos un análisis más objetivo y no con un sesgo cognitivo, porque con ese sesgo, siempre encontraremos todo malo, compadre.

—¿De qué se arrepiente Pablo?

—Lo más fácil es apuntar hacia la cabeza. La gente no sabe todos los cambios estructurales que se han hecho. La Selección es distinto a un club: en un equipo, el directivo elige a los jugadores, forma futbolistas. En la selección, llegan formados por las instituciones. O sea, todos somos responsables de la carencia de jugadores de elite.

—Pero un mea culpa…

—No te podría decir algo puntual que me pueda arrepentir. Claro, que hay errores, pero siempre ha habido la mejor intención. Lo que hicimos fueron decisiones mancomunadas.

—Para terminar: ¿viene Pellegrini?

—Yo nunca he dicho que viene Pellegrini. Han sido puras especulaciones. Yo no he hablado con Pellegrini para traerlo. Sería un halago que él pudiera venir, pero no seré yo el encargado de firmar el contrato con el técnico que venga. No voy a firmar un contrato para que después -con la situación actual que tenemos en fútbol, con el nivel de los jugadores y la poca participación internacional- me apunten a mí por los resultados de ese entrenador. Eso es responsabilidad del directorio que viene.

Miled deja la presidencia el 31 de diciembre del 2026.

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