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8 de Julio de 2026“La política ha decidido empezar a inventar problemas, no a solucionarlos”: El ensayista Carlos Granés analiza la era de la indignación y polarización en Contracorriente
En una nueva edición de Contracorriente, el antropólogo y ensayista colombiano Carlos Granés explica cómo la política contemporánea adoptó lógicas de la transgresión, el escándalo y la polarización, y revisa sus efectos en liderazgos como Donald Trump, Javier Milei, Gustavo Petro, AMLO, Jair Bolsonaro, Gabriel Boric y José Antonio Kast.
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En un nuevo capítulo de Contracorriente, el podcast de Horizontal y The Clinic, Hernán Larraín Matte conversa con el destacado antropólogo y ensayista colombiano Carlos Granés, sobre cómo la política actual dejó a un lado la institucionalidad para transformarse en un espectáculo impulsado por la provocación, el escándalo y las emociones.
“La política, que solía ser una actividad sobria, que se dedicaba al servicio público, que bebía de fuentes técnicas, políticas públicas y que se preocupaba por lo real, ha decidido empezar más bien a inventar problemas, no a solucionarlos, sino a inventarlos para polarizar a los electorados”, afirma el antropólogo.
En su libro “El rugido de nuestro tiempo”, explica que las estrategias que solían caracterizar a las vanguardias artísticas, como la transgresión, el shock y la ruptura de consensos, fueron apropiados por la política, dando origen a liderazgos que construyen poder a través de la indignación y la polarización.
Granés señala que, por ejemplo, “el escándalo, antes funcionaba muy bien en cultura, ahora funciona muy bien en política. Tú armas un buen escándalo y puedes pasar de cero al parlamento o de cero a la presidencia, a una velocidad récord”.
En ese sentido, analiza el surgimiento en liderazgos como Donald Trump, Javier Milei, Gustavo Petro, Andrés Manuel López Obrador y Jair Bolsonaro, líderes que construyeron su poder a través de la indignación y la polarización.
El caso chileno
El académico también reflexionó sobre los últimos presidentes de Chile, señaló que Gabriel Boric, “tiene una virtud ajena, desconocida en Petro y en AMLO, que es la autocrítica y es capaz de ver que su obra tiene fallos. Y es una virtud política para el buen gobierno, aceptar la crítica y sobre todo de desandar sus pasos”.
“Cuando él vuelve a recuperar las figuras de la social democracia que había denigrado, que había despreciado y empieza a reconocer que de pronto la experiencia que tienen le puede resultar bastante más útil que simplemente el ímpetu juvenil y transformador con el que llegó”, agrega.
Sobre el actual mandatario, José Antonio Kast, opina que viene de una derecha muy conservadora, pero que si se le compara con otros exponentes de la nueva derecha, se empiezan a ver diferencias. “No es un outsider como Milei, no es un militar como Bolsonaro. Puede que no vea el pinochetismo con malos ojos, pero al menos no es un militar que reivindica la acción de los militares golpistas ni los torturadores”, afirma.
“Es más bien es un tipo sobrio, asentado, con experiencia, y tampoco parece tener esos instintos tan despóticos como Bukele. Responde más bien, como Boric, a una realidad más chilena, mucho más sobria, más institucional”, agrega.