
AUTO TEST
10 de Julio de 2026Chocaron una Blazer de 1996 contra una de 2026 y el mito de “los autos viejos eran más firmes” terminó hecho pedazos
La seguridad de los autos modernos se puso a prueba de la forma más literal posible: un choque frontal real entre dos generaciones de la misma camioneta. El resultado desarma la idea de que los autos antiguos protegían mejor a sus ocupantes.
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Dos Chevrolet Blazer avanzan una contra la otra a casi 64 km/h. Una lleva 30 años de por medio respecto a la otra. Cuando el metal se encuentra, no hay comunicado de prensa ni ficha técnica que valga: solo la física, un maniquí de pruebas y una cámara que registra cada milésima de segundo del impacto.
Ese fue el experimento con el que el Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras (IIHS) de Estados Unidos celebró los 30 años de su programa de pruebas de choque. Enfrentó una Blazer 2026 contra una Blazer 1996 en una versión modificada de su test de choque frontal con superposición moderada, en la que ambos vehículos viajaban a casi 64 km/h y se impactaban con un traslape del 40% de su frente, tal como ocurre cuando un conductor distraído invade el carril contrario.
¿Los autos viejos son en realidad más seguros que los nuevos? Es la pregunta que este video del IIHS busca responder de una vez. La respuesta, respaldada por el instituto, es tajante: no. Los autos modernos absorben mejor la energía del impacto, protegen la cabina y reducen drásticamente el riesgo de lesiones graves, pese a que muchos automovilistas siguen creyendo lo contrario por la sensación de robustez que transmite el metal antiguo.
No hubo un conductor real detrás del volante de ninguna de las dos Blazer, así que no fue posible localizar un testimonio humano de esta prueba en particular. El maniquí de pruebas, sin embargo, funcionó como el protagonista involuntario del experimento, y sus lecturas internas hicieron las veces de relato.
¿Qué pasó con la Blazer de 1996?
El compartimento de ocupantes de la Blazer 1996 se vio comprometido de inmediato. La columna A y la estructura del techo se deformaron, y el panel junto con la columna de dirección fueron empujados hacia el maniquí. El airbag, ya inflado por completo, golpeó la barbilla del muñeco de pruebas con fuerza suficiente para arrojar su cabeza hacia atrás.
Según el IIHS, esas lecturas indican que un conductor humano casi con certeza habría sufrido lesiones en la cabeza o el cuello, y probablemente también en las piernas. En 1996, este mismo modelo ya había obtenido la calificación más baja posible en la versión original de este test, cuando recién se introducía en la industria.
¿Y qué le pasó al conductor de la Blazer 2026?
En el otro extremo, la Blazer 2026 mantuvo su compartimento de ocupantes prácticamente intacto. Las zonas de deformación programadas absorbieron la energía del choque antes de que llegara a la cabina, mientras la estructura de acero de alta resistencia, los refuerzos laterales y las bolsas de aire adicionales hicieron su trabajo en conjunto.
De acuerdo con el IIHS, el conductor de este modelo habría salido de la prueba con, como mucho, una lesión menor en el pie derecho o la parte inferior de la pierna. Es la misma cifra de riesgo que separa hoy a un golpe leve de una lesión que puede ser mortal, y que en 1996 no existía como opción para nadie que manejara una Blazer.
El mito del metal grueso
Existe la creencia extendida de que, como los autos actuales usan más plástico que metal, los antiguos habrían sido construidos con un estándar superior. La propia prueba desmiente esa lectura: el metal grueso de la Blazer 1996 no impidió que su estructura colapsara sobre el conductor, mientras que las zonas de deformación de la Blazer 2026, hechas para ceder de forma controlada, evitaron que esa misma energía llegara a la cabina.
Videos como este cumplen, según el instituto, un rol educativo concreto: ayudar a que los consumidores entiendan por qué las pruebas de choque han hecho que los vehículos sean cada año menos peligrosos, en lugar de asumir que la seguridad retrocedió con el tiempo.
¿Cuánto ha cambiado realmente la seguridad automotriz en 30 años?
El IIHS estima que, desde que comenzó su programa de pruebas en 1995, los cambios que los fabricantes han implementado a partir de sus resultados han salvado cerca de 48.000 vidas, y algunas estimaciones del propio instituto redondean esa cifra a casi 50.000. El impacto económico asociado a esa reducción de siniestros graves rondaría los 500 mil millones de dólares, según cálculos del Departamento de Transporte de Estados Unidos citados por el IIHS.
La próxima frontera: los camiones
El instituto ya fija su próximo objetivo en un segmento que hasta ahora había quedado fuera de este tipo de exigencias: los camiones medianos y pesados. En 2023, 6.535 personas murieron en Estados Unidos en accidentes que involucraron camionetas de trabajo, camiones medianos o pesados y furgones ligeros, lo que representó un 16% de todas las muertes viales de ese país durante el año.
Para el IIHS, esa cifra justifica extender a los vehículos comerciales el mismo tipo de estándares que durante tres décadas ha aplicado a los autos de pasajeros. La lógica detrás del choque entre las dos Blazer es, en el fondo, la misma que ahora empuja al instituto hacia las camionetas de carga: cada avance que hoy parece exigente terminará, con los años, convertido en el mínimo esperable.
Preguntas frecuentes
¿Qué prueba realizó el IIHS con las dos Chevrolet Blazer?
Chocó de frente una Blazer 2026 contra una Blazer 1996, ambas a casi 64 km/h y con un traslape del 40%, para conmemorar los 30 años de su programa de pruebas de choque.
¿Es cierto que los autos viejos son más resistentes que los nuevos?
No, según el IIHS. La prueba mostró que la Blazer 2026 protegió mucho mejor al ocupante que la de 1996, cuya cabina colapsó durante el impacto.
¿Cuántas vidas ha salvado el programa de pruebas del IIHS?
El instituto estima que sus pruebas han salvado cerca de 48.000 a 50.000 vidas desde 1995, con un impacto económico cercano a los 500 mil millones de dólares.