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“Cada paso que uno da, te va formando para el siguiente”: cómo la apuesta de Agrosuper por el talento joven llevó a dos treintañeros a convertirse en jefes de sucursal
En tiempos en que muchos jóvenes sienten que deben cambiar de empresa para seguir creciendo, Pablo Nieto y Valentina Roa encontraron otro camino. Él construyó una carrera de diez años dentro de Agrosuper; ella asumió un desafío que la llevó de Santiago a Antofagasta. Dos historias sobre confianza, aprendizaje y liderazgo antes de los 35.
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La oficina de Pablo Nieto está en el segundo piso del edificio de Agrosuper, en la central de Rancagua. Desde su escritorio, un amplio ventanal da hacia el exterior de un recinto marcadamente industrial.
Es ingeniero civil industrial, padre de tres hijos y, tras diez años en la compañía y múltiples puestos, hoy es jefe de la sucursal de Agrosuper en Rancagua. Tiene 34 años.
En el norte del país, Valentina Roa, recibe con entusiasmo en la planta que está en medio del paisaje árido del desierto. Abrigada dentro de los pasillos de frigoríficos, con un trato y sonrisa cálidos, cuenta que llegó hace menos de dos años a la empresa y hoy está al frente de la operación en Antofagasta, como jefa de zona, después de dejar Santiago y aceptar un desafío que implicó cambiar completamente de ciudad y de vida. Tiene 35 años.
En un mercado laboral donde los profesionales jóvenes enfrentan mayor desempleo, cambian de trabajo con frecuencia o sienten que las posibilidades de ascenso son limitadas, construir una carrera de largo plazo dentro de una organización, o acceder a movilidad dentro de las organizaciones, no es siempre la norma.
En el caso de Pablo y Valentina, sus caminos fueron distintos, pero aterrizaron en el mismo punto: siendo treintañeros, llegar a cargos de liderazgo. Gracias a su empuje, a su sana ambición, y a aprovechar todas las instancias de crecimiento que una organización les entregó.

Una carrera de largo aliento
Cuando Pablo Nieto terminó Ingeniería Civil Industrial no tenía una hoja de ruta demasiado definida. La carrera le gustaba precisamente porque ofrecía múltiples caminos y todavía no sabía cuál terminaría tomando. Lo que sí tenía claro era otra cosa: quería trabajar en Rancagua.
Nació ahí, estudió en Santiago viajando todos los días y, al momento de buscar su primer empleo, tenía una prioridad.
“Soy rancagüino, entonces una de mis prioridades dentro de la búsqueda era entrar a Agrosuper, una empresa grande de la región, en la cual tenía conocidos, familiares que habían trabajado acá y tenía muy buena referencia“, recuerda.
El proceso para conseguir ese primer trabajo duró tres meses. Entró en 2016 como ingeniero de distribución, convencido de que encontraría estabilidad y oportunidades de aprendizaje, las que estaba dispuesto a tomar para proyectarse.
“Al saber que esta empresa era tan grande, sabía que podía aprender de distintas cosas. Me podía proyectar en el tiempo con crecimiento, pasando por distintos cargos“, dice.
Partió en gestión de ventas, pasó por negocios como Product Manager, luego trabajó en ventas internacionales viendo mercados tan distintos como México, Sudamérica, Europa, Corea y Japón. Cada cambio significó aprender un lenguaje nuevo, comprender otra parte de la cadena de valor y mirar el negocio desde un ángulo diferente.
Hoy, cuando dirige una de las sucursales más importantes del país, siente que cada uno de esos pasos, lo ayudó a construir un camino.
“Cada paso que uno da en Agrosuper te va formando para el siguiente y hoy día estoy en un cargo bien transversal, donde puedo rescatar herramientas de cada uno de los cargos en los que estuve“, dice.
Pablo reflexiona que en estos tiempos, donde la movilidad laboral suele asociarse a cambiar de empresa cada pocos años, su historia va en la dirección opuesta. No porque haya permanecido haciendo lo mismo, sino porque encontró nuevos desafíos sin salir de la organización.
“Cuando entré y pude conocer más el mundo desde adentro, me di cuenta que había una infinidad de áreas y cosas que se hacían donde uno podía aprender todos los días, pasar por distintos cargos, aprender de logística, del área comercial, de procesos y eso es muy motivante para uno como profesional“, explica.
Ese aprendizaje terminó desembocando en un cargo que llevaba años observando desde cerca: “El puesto de jefe de zona es uno al que siempre aspiré, porque vi muy buenos profesionales que pasaron por ahí, trabajé con ellos. Y muchos de ellos hoy día están en cargos superiores, lo cual también habla de la importancia que tiene este puesto”.
Convertirse en jefe de sucursal implicó asumir la conducción de un equipo amplio y una operación compleja. Pero, según él, el crecimiento no depende únicamente de la experiencia acumulada. También necesita confianza de la misma organización.
“No son muchas las empresas que confían en los jóvenes profesionales y eso lleva a que puedas sacar lo mejor de ti, tu potencial y demostrarle también a la empresa. Y con eso también proyectarse en el tiempo“.

Con una meta en mente
Valentina Roa estudió Pedagogía en Educación General Básica, luego Psicopedagogía y más tarde decidió dar un giro importante: cursó Ingeniería Comercial. Ese cambio terminó llevándola a una empresa donde, dice, encontró un espacio para crecer mucho más rápido de lo que esperaba.
Entró a Agrosuper como Key Account Manager, pero desde el primer día tenía claro cuál era su objetivo. “Tengo varios amigos que trabajaron acá y de ellos recibí muy buenos comentarios sobre el ambiente laboral, sobre las oportunidades de crecimiento que tiene la empresa, por lo tanto siempre la tuve en la mira”, dice.
Y agrega que el objetivo para llegar estaba claro: “Yo entré a la empresa queriendo ser jefe de zona, así que orienté toda mi trayectoria en ventas para poder llegar al puesto en el que estoy hoy en día. Estoy muy orgullosa de eso”.
Tras conocer que existía una vacante en el norte, Valentina hizo un trabajo de posicionamiento con el área de sucursales que le permitió identificar, también, un desafío en el segmento en el que trabajaba en ese momento: mejorar las ventas de crudos en los supermercados de la zona. Visitó las sucursales, levantó información y diseñó una estrategia comercial que permitió mejorar los resultados. Así se convirtió en la principal candidata para asumir como jefe de zona en Antofagasta.

“Agrosuper supo ver en mí no solamente la experiencia laboral que yo tenía como ingeniero comercial, sino también mi experiencia en el mundo de la educación, y eso me entrega la percepción de que estoy muy valorada”, dice ella.
Y añade que el cambio de ciudad, habiendo vivido toda su vida en Santiago, fue parte de la aventura. “Siempre he pensado que el crecimiento profesional también implica salir de la zona de confort. Si uno quiere crecer, tiene que estar dispuesto a moverse“, cuenta durante la conversación.
“Hoy día, el puesto de Jefe Zona tiene mucha independencia, está a lo largo de todo el país y permite que gente joven de la empresa se haga cargo de la operación de la venta y de cómo la empresa se posiciona en las distintas regiones”, explica, sobre su rol actual.
Aprender de quienes ya recorrieron el camino
Pablo y Valentina destacan que para llegar hasta donde están hoy, tuvieron jefaturas que les dieron espacio para crecer y colegas que compartieron experiencia sin guardarse el conocimiento.
Hay, por supuesto, una base para ese intercambioque es intrínseca en el funcionamiento de una compañía que trabaja en la ruta, como explica Valentina. “Hay un concepto que está muy arraigado en la cultura Agrosuper, que son las ‘horas de camioneta’. Esas horas que uno pasa arriba de la camioneta con los jefes, con personas de las otras áreas que nos vienen a visitar, conociendo el territorio. Pero también conociéndonos entre nosotros, impulsándonos en el desarrollo de nuestro día a día. Recibimos consejos no solamente de nuestro trabajo, sino también personales y creo que esa es una súper linda instancia que tiene la compañía”.
El aprendizaje cotidiano, además, también tiene una estructura formal. Agrosuper cuenta con programas de mentoría en los que líderes con más trayectoria acompañan a profesionales que comienzan a asumir nuevos desafíos, compartiendo experiencias y herramientas para enfrentar etapas de mayor responsabilidad.
“Tuve el privilegio de participar, con un mentor el cual llevaba muchos años más que yo en la empresa. El rol de ese programa es traspasar todo, todas las vivencias, toda la cultura Agrosuper, y uno se empapa de eso y también se proyecta”, explica.
Valentina, quien actualmente se encuentra en el programa de mentoría, complementa que el trabajo de formación es constante: “El equipo de personas está en constante preocupación de nosotros como líderes, para no solamente formarnos el mejor criterio para tomar las mejores decisiones para nuestro equipo, sino también impulsar el desarrollo y el crecimiento de las personas que tenemos a nuestro cargo”.
Pablo resume: “Estar hoy día en este lugar para mí es un orgullo y una satisfacción. Haber hecho un recorrido en la empresa, aprendiendo y hoy día puedo aplicar todos esos conocimientos aquí en esta sucursal, liderando un equipo grande de personas, de proceso”.
Luego añade: “Cuando uno hace las cosas bien y tiene ganas, esta empresa te brinda la oportunidad de desarrollarte en distintos ámbitos”.