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La embajada de Venezuela permanece cerrada desde julio de 2024. Foto de archivo. Crédito: Agencia Uno.

Ciudad

25 de Agosto de 2026

“No estamos dispuestos a vivirlo nuevamente”: La preocupación de los vecinos de Providencia por la inminente apertura de la embajada de Venezuela y sus gestiones para trasladarla

"Fue atroz". Así describe un vecino de la calle Bustos el periodo entre 2019 y 2024 cuando las aglomeraciones en torno a la embajada venezolana se volvieron habituales. Ante la inminente reapertura, los residentes se encuentran en alerta y realizando gestiones con diputados, concejales y el alcalde Jaime Bellolio, con una solicitud concreta para la Cancillería: que las dependencias consulares se trasladen a una zona que no sea residencial.

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El pasado 30 de julio el Gobierno anunció una medida que beneficiará a millones de chilenos y venezolanos: tras dos años del quiebre, se retoman las relaciones consulares entre los países.

La relación entre ambos países se quebró en julio de 2024, cuando el entonces Presidente Boric cuestionó la legitimidad de las elecciones venezolanas.

Desde entonces, los cientos de miles de migrantes tanto en Chile como en Venezuela se han visto impedidos de realizar trámites y los edificios de las embajadas han permanecido cerrados.

Sin embargo, tras el anuncio de que se retoman las relaciones consulares, la reapertura de los consulados (que muchas veces se ubican al interior de las embajadas, como es el caso de la de Venezuela en Chile) es inminente, lo que si bien mantiene a la mayoría de los extranjeros residentes en los respectivos países expectantes, tiene preocupados a los vecinos del sector.

Y es que la embajada de Venezuela se ubica en Bustos 2021, a pasos de Pedro de Valdivia y el metro Inés de Suárez. Un barrio que los vecinos describen que era tranquilo, pero que con el “boom” migratorio se volvió “una pesadilla” después de 2019.

“Dos o tres veces se pusieron a pelear con sables, con cuchillos, entonces era mucho. Por eso la gente está preocupada”

Con la llegada de miles de migrantes venezolanos entre 2017 y 2019, la embajada ubicada en Providencia no dio abasto a la demanda que tenía, por lo que comenzó a hacerse usual ver filas que se alargaban cuadras por Pedro de Valdivia.

“Dejaban todo sucio, y si bien no se puede generalizar y hay gente limpia y con más educación, muchas veces se traduce en que de repente hay pañales botados, chicles, comida, basura, papeles… Estaba todo pasado a pipí, usaban todo como baño, como dormían acá”, explica el dueño de un local cercano a The Clinic.

Y dado que la demanda era tal, las filas para la embajada no tenían término: también se hizo costumbre que pernoctaran en la calle, resguardando su puesto para ser atendidos al día siguiente.

Un vecino incluso menciona que comenzó a generarse un negocio de personas que pernoctaban en el lugar aguardando el puesto en la fila para otras.

Las extensas filas que se producían en torno a la embajada de Venezuela avanzaban cuadras por Pedro de Valdivia. Foto de 2022.
Crédito: Dragomir Yankovic/Aton Chile

Con ello no solo se generó un problema vial, dado que copaban las veredas y se complicaba el paso de los vehículos, comentan los residentes. Sino que también conllevó, en más de una ocasión, que se generaran riñas entre quienes aguardaban afuera de la embajada.

Un conserje del sector, por ejemplo, cuenta a este medio que “la gente ahora está preocupada por el tema de que vuelva el desorden (…). Era mucha la gente, y a veces no atendían y los venezolanos, por ejemplo, a veces hacían protestas y se ponían a gritar también. Dos o tres veces se pusieron a pelear con sables, con cuchillos, entonces era mucho. Por eso la gente está preocupada”.

Las gestiones de los vecinos con el municipio y Cancillería pidiendo el traslado de las dependencias consulares

Así, la preocupación de los vecinos este último mes no quedó ahí. Desde que se supo que se retomarían las relaciones y se volvería a abrir la embajada, comenzaron a hacer gestiones con autoridades locales pidiendo ayuda.

Felipe, por ejemplo, reside en uno de los edificios de la calle de mucho antes que comenzaran las largas filas y atochamientos a las afueras de la embajada, periodo que describe que “fue atroz”.

“Las condiciones urbanas o geográficas de este lugar no están aptas, y después de dos años en que los venezolanos no han podido hacer ningún trámite consular, a partir del primer día vamos a volver a vivir la mala experiencia de 2019 a 2024, con las filas, las peleas con arma blanca, los gritos… Esto era un baño”, comenta el vecino.

Es por lo mismo que, cuenta, entre los residentes de los edificios y casas del sector organizaron un comité, que ya ha tenido tres reuniones con algunos concejales y que mañana se reunirá con el alcalde, que tiene una finalidad principal: que se hagan las gestiones para que la embajada se traslade a un sector no residencial.

Incluso, menciona que la diputada Lorena Fries (FA) ya habría enviado un oficio a Cancillería en nombre de los vecinos solicitando precisamente aquello. “No es un problema político ni de xenofobia ni de inmigración, el problema es la aglomeración”, dice.

“Que se traslade a algún terreno en que puedan realizarse los trámites a los venezolanos de una manera más humana, porque también hay mujeres, viejitos, guaguas, con el problema de la higiene, los gritos… Entonces no estamos dispuestos a vivirlo nuevamente“, cuenta.

De todas formas, comenta, los vecinos saben que aquello escapa de las potestades del municipio, pero que “le estamos exigiendo que al menos ellos con su rol de autoridad comunal puedan dirigir este reclamo formal a las autoridades competentes”.

Incluso, asegura que algunos vecinos abogados han mencionado que en caso de que no se logre aquello podrían presentar un recurso de amparo, dado que “podemos apelar una situación crítica y llegar a los puntos que establece la ley, pero no es la idea”.

La recolección de decenas de firmas y una carta dirigida al alcalde de Providencia

El comité representante de los vecinos recolectó entre 60 y 80 firmas del sector para ir en su representación a dialogar con las autoridades comunales, pero también se redactó una carta dirigida al alcalde Jaime Bellolio que también se encuentra recolectando adherentes en las comunidades.

La misiva, a la que tuvo acceso The Clinic, se titula “Preocupación vecinal ante la eventual apertura de la Embajada de Venezuela y solicitud de traslado de dependencias consulares a un sector no residencial”.

Allí los vecinos y residentes explican su “profunda preocupación”, y explican que “nuestra inquietud no dice relación con la presencia de una determinada nacionalidad ni con el legítimo funcionamiento de una representación diplomática. El problema que deseamos plantear es estrictamente urbano, residencial, de seguridad y calidad de vida, considerando el impacto que una sede diplomática y, especialmente, la atención consular masiva pueden generar en un barrio destinado principalmente a vivienda”.

“La experiencia asociada a este tipo de dependencias permite prever un aumento considerable del flujo diario de personas, vehículos y servicios de transporte; congestión y dificultades de estacionamiento; concentración de público en las veredas y espacios públicos; mayores requerimientos de seguridad y presencia policial; eventuales manifestaciones o concentraciones; ruidos y otras externalidades que podrían alterar significativamente la tranquilidad y seguridad de quienes vivimos en el sector”, agregan.

Los vecinos piden al alcalde revisar los antecedentes urbanísticos, normativos, de seguridad y funcionamiento de las dependencias diplomáticas; evaluar anticipadamente su impacto en el barrio; adoptar medidas preventivas para resguardar la tranquilidad y calidad de vida de los residentes; gestionar ante Cancillería y otras autoridades el eventual traslado de las funciones consulares de atención masiva a un sector no residencial; y recibir formalmente a una representación de los vecinos para que expongan sus antecedentes y conozcan las medidas que puede adoptar el municipio.

“Queremos ser especialmente claros en señalar que nuestra solicitud no pretende impedir el funcionamiento de una representación diplomática ni afectar a la comunidad venezolana residente en Chile. Lo que solicitamos es que una actividad institucional de esta naturaleza y magnitud se desarrolle en un lugar apropiado, de manera que pueda cumplir correctamente sus funciones sin trasladar sus externalidades a un barrio residencial y perjudicar a quienes allí viven”, concluyen en la carta.

¿Cuándo van a reabrir los consulados?

Si bien tanto los vecinos como las comunidades respectivas están expectantes a la apertura de los edificios, la fecha en que aquello ocurra sigue siendo incierta.

En el caso de Chile, por ejemplo, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha informado que ya se designó al nuevo cónsul Felipe Orellana, quien asumirá en Caracas y deberá liderar la reapertura de la institución, lo que se espera que se realice en las próximas semanas.

Pero en el caso de Venezuela la reapertura sigue siendo un misterio. Si bien medios de comunicación venezolanos y el ministerio de Relaciones Exteriores de dicho país confirmaron que se acordó y formalizó la apertura del consulado en ambas capitales, aún no se comunica ni el cónsul designado ni algún avance en ese sentido.

Según los vecinos, no ha habido movimiento en el edificio de la embajada el último mes. Solamente mencionan que hace un par de semanas se vio a cerca de cuatro o cinco personas ingresando, pero que no han visto mayor flujo.

Lo que sí, en general creen que la apertura será inminente, algunos apuestan por septiembre, puesto que si bien no ha habido movimiento en el edificio, sí llamó la atención en el sector que se instaló un cartel nuevo en la esquina de Bustos con Pedro de Valdivia, precisamente indicando instrucciones para la realización de la fila para la embajada.

Foto: The Clinic.

El edificio como tal, eso sí, sigue sin grandes muestras de reapertura: la bandera de Venezuela muestra deterioro, igual que la pintura y fachada, y el timbre del edificio, por ejemplo, sigue desconectado.

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