Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Reportajes

“¿Por qué ensañarse con una nacionalidad?”: el relato del venezolano acusado por error de atropellar a Paz Ramírez y que terminó amenazado de muerte

Eliécer Padilla conducía por Andrés Bello cuando vio pasar a toda velocidad el auto que segundos después atropelló a la cineasta. Horas más tarde, una patente errónea lo convirtió a él en sospechoso: su nombre, su vehículo y fotografías de su esposa circularon en redes sociales y recibió amenazas de muerte. “Estamos acostumbrados a que cuando pasa algo con un venezolano, los canales, por tener más rating, empiezan a sacarle hasta la última gota del jugo", dice el hombre.

Por 28 de Agosto de 2026
venezolano
venezolano
Compartir
Resúmenes generados por Intelgencia Artificial Resúmenes inteligentes

Eliécer Padilla, conductor venezolano, fue acusado por error de atropellar a Paz Ramírez tras un cruce equivocado de patente. Su nombre, su vehículo y fotos de su esposa circularon en redes, recibió amenazas de muerte y dejó de trabajar por temor. Luego, la Fiscalía detuvo a otro hombre como presunto responsable.

  • Padilla vio el auto del atropello, pero una patente errónea lo convirtió en sospechoso.
  • Su nombre, vehículo y fotos de su esposa circularon en redes junto a amenazas de muerte.
  • La Fiscalía y Carabineros lo descartaron esa misma noche tras revisar cámaras y movimientos.
  • El conductor acusa que la cobertura televisiva expuso la patente y agravó el escarnio.
  • Luego fue detenido otro hombre como presunto responsable del atropello fatal.

El artículo relata cómo Eliécer Padilla, un conductor venezolano, quedó expuesto públicamente como supuesto autor del atropello que mató a Paz Ramírez, pese a que después fue descartado. La nota muestra el impacto de un error de patente, la difusión en redes y las amenazas que recibió antes de que surgiera otro sospechoso.

Estos resúmenes son generados por inteligencia artificial y chequeados por el periodista a cargo.

Por más de 48 horas, mientras la Fiscalía buscaba al responsable del atropello que mató a la productora audiovisual Paz Ramírez, el venezolano Eliécer Padilla vio circular su patente, su nombre y hasta una fotografía de su esposa en redes sociales. Lo acusaban de ser el conductor que había escapado después del accidente.

Recibió mensajes como este:

“El único veneco bueno es el veneco muerto”.

O cómo este:

“Asesino conchetumadre te tiraste, te vamos a hacer cagar”

Incluso como este:

“Cuida a tu hijo y familia por que se le viene peor que a ti. Y aún que te entregues van a sufrir más”.

El auto que lo adelantó

Ese domingo, Eliécer Padilla trabajaba como conductor de aplicación. Llevaba a un pasajero por avenida Andrés Bello cuando un vehículo apareció por detrás y lo adelantó por la derecha a gran velocidad.

“La persona que atropelló a la señora iba a toda velocidad. Yo iba por la pista del medio y lo veo por el retrovisor. Viene a todo lo que le daba, de verdad, viene a todo lo que le daba”, recuerda.

El auto siguió hacia Manuel Montt. Padilla alcanzó a observarlo durante algunos segundos y, cuando estaba aproximadamente a cien metros de distancia, vio algo extraño. “Yo veo a lo lejos que el auto como que pierde el control y veo como que se tambalea la parte trasera”.

Después vio a una persona rodando por el pavimento. Padilla se detuvo porque el semáforo estaba en rojo. Desde ahí alcanzó a ver a Paz Ramírez en el suelo y a una persona que corrió para auxiliarla.

“En principio pensé que había sido una moto porque vi plásticos que cayeron. Pero después, en segundos, veo que la persona rueda y yo digo: qué terrible”.

Había otro detalle que entonces no tenía ninguna importancia, pero que terminaría cambiándole los días siguientes: el vehículo que acababa de ver era muy parecido al suyo. Mismo modelo. Esa coincidencia, sumada a un error en el cruce de la patente que la Municipalidad de Providencia entregó a la Fiscalía de Flagrancia Oriente, hizo que la investigación llegara hasta él.

La bola de nieve

El lunes por la noche, mientras trabajaba en un segundo turno como transportista, Padilla recibió una llamada.

“Me llama una persona de Carabineros. El señor me dice: queremos conversar con usted algo muy delicado, ¿me puede enviar la ubicación? Yo pensé que me estaban bromeando”. Prefirió no entregar su ubicación y ofreció ir personalmente a una comisaría. Llegó hasta la 21ª Comisaría de Estación Central. Recién ahí entendió la razón del llamado.

“Ahí yo me enteré que estaba metido en esto”.

Las siguientes horas fueron de preguntas. Le consultaron dónde había estado, reconstruyeron sus movimientos y revisaron las cámaras de seguridad de su domicilio. El procedimiento se extendió hasta la madrugada. Padilla dice que, pese a todo, nunca sintió que Carabineros lo tratara como responsable.

“Nunca, jamás me trataron como culpable. El señor que me atendió fue excelente. Me dijo: lo que pasa es que su auto está incluido en esto porque coincide, para ver si lo utilizaron en un atropello o algo así”.

Las cámaras permitieron descartarlo.

Para Carabineros, esa misma noche, Padilla ya no era el hombre que buscaban. El problema fue que afuera todavía nadie lo sabía.

El martes por la mañana comenzaron las llamadas. Una persona le avisó que su vehículo estaba apareciendo en las noticias. Después encontró su patente en redes sociales. Luego su nombre. También fotografías de él y de su esposa.

“Ahí es donde empecé a recibir todo tipo de cariño por todos lados”, dice. Recibió insultos, amenazas de muerte y mensajes contra él por ser venezolano.

“Hay una persona que me dijo: te vamos a ubicar, ya sabemos quién eres, ya sabemos quiénes son tus hijos. Ya los tenemos ubicados y se van a lamentar. Y por la nacionalidad: mono, delincuente, un montón de cosas”.

Una publicación en Facebook mostraba, según relata, el vehículo, la patente y su nombre. Lo identificaban directamente como el dueño del automóvil que había “matado a Paz”. Padilla escribió a la autora y le pidió que retirara las fotografías suyas y de su esposa.

Pensó también en grabar un video para explicar que él no había atropellado a nadie. Finalmente no lo hizo. “Quise aclarar con un video, pero no me atreví por temor también”.

Chofer venezolano: “el daño que me hicieron a mí, ¿quién me lo repara?”

Padilla tiene claro que el error comenzó antes de que su nombre llegara a las redes sociales. Una patente equivocada había sido incorporada a una investigación por un atropello fatal y, en algún punto del camino, terminó convertida públicamente en la patente del supuesto responsable.

“Ustedes no pueden dar por hecho y señalar a una persona, y someterla al escarnio, sin tener la seguridad de que esa persona fue”. Pero hay un momento que para él terminó de cambiarlo todo.

En la cobertura televisiva apareció una imagen de su vehículo con la patente visible. Con esa información usuarios de redes sociales lograron identificarlo gracias a herramientas de búsqueda públicas.

“Fue el canal que no tuvo la delicadeza de al menos tapar la patente. Digan que fue un MG y que fue una persona de nacionalidad venezolana, pero dejar la patente puesta ahí para que me ubicaran, creo que fue lo más delicado que hicieron”.

Hay un concepto que Padilla repite durante la conversación. Mientras estuvo bajo sospecha, dice, su nacionalidad apareció una y otra vez asociada al atropello.

“Estamos acostumbrados a que cuando pasa algo con un venezolano, los canales, por tener más rating, empiezan a sacarle hasta la última gota del jugo. Sabemos la reputación que tenemos acá. La minoría es la que está haciendo el mal, pero la gran mayoría está haciendo las cosas bien. ¿Por qué sacar más leña al árbol caído que somos nosotros en este país?”, comenta.

Mientras su nombre seguía circulando, Padilla dejó de trabajar.

El martes no salió. El miércoles tampoco.

Calcula que perdió alrededor de $250 mil. Su cuenta en la aplicación de transporte también fue bloqueada y recién volvió a funcionar el miércoles por la noche. Pero había algo que le preocupaba más que el dinero.

Durante esos días evitó circular con su vehículo. Pensaba que alguien podía reconocer la patente y decidir hacer justicia por su cuenta.

“Uno dice: me consigo un loco en la calle. Pasaron dos, tres días de preocupación por eso”.

El miércoles, mientras Padilla todavía lidiaba con las consecuencias de haber sido apuntado como responsable, la Fiscalía de Ñuñoa-Providencia detuvo a otro hombre: un ciudadano chileno de 53 años, con antecedentes por manejo en estado de ebriedad. Su vehículo fue incautado y sometido a pericias. Era el hombre que ahora la Fiscalía vinculaba al atropello de Paz Ramírez.

En medio de ese contexto Padilla hace una reflexión: “pero el daño que me hicieron a mí, ¿quién me lo repara?”.

Notas relacionadas