El 3 de noviembre se estrena en Chile “El diario de Agustín”, documental de Ignacio Agüero y Fernando Villagrán que, sin odiosidades pero con rotundidad, da cuenta de cómo El Mercurio, bajo la atenta supervisión de su dueño, Agustín Edwards Eastman, complotó contra la reforma universitaria de la UC a fines de los años 60 y contra la UP en los 70. Pero sobre todo, el documental muestra, con testimonios y archivos claves y contundentes, cómo El Mercurio colaboró con la dictadura -con la DINA y la CNI-para hacer montajes que justificaran u ocultaran la desaparición, tortura y muerte de chilenos y chilenas. La razón de ser de este documental es que, a casi 20 años del fin de la dictadura, sobre El Mercurio nadie ha dicho nada y Agustín Edwards “disfruta de una comodísima y glamorosa impunidad”, según dice Villagrán en una columna escrita especialmente para The Clinic. Además, informamos sobre los montajes que denuncia el documental y encuestamos a políticos e intelectuales sobre su opinión de El Mercurio. Sólo resta que se pronuncie Agustín Edwards.

Fachada ex edificio de El Mercurio (Compañía con Morandé), Foto: Alejandro Olivares

Las mentiras que muestra el documental:
LOS MONTAJES DE AGUSTíN

EXTERMINADOS COMO RATONES
El 24 de julio de 1975, La Segunda, diario de la cadena El Mercurio, publicó la que se ha convertido en una de sus portadas más recordadas, no precisamente por su rigor periodístico: “Exterminados como ratones”. Se refería a 59 miristas chilenos que, según decía, fueron asesinados en un “operativo militar en Argentina”. Desde principios de junio, los diarios de Edwards “informaban” sobre la instrucción militar que “dos mil marxistas” recibían en Argentina para armar “guerrillas contra Chile”. Lo que trataban de “probar” era que los 119 nombres de chilenos desaparecidos, que la dictadura había incluido en sus listas de chilenos en el extranjero, habían muerto en manos de fuerzas de seguridad de otros países o en enfrentamientos con sus propios compañeros.

En esto, los diarios de Edwards trabajaban en conjunto con la dictadura, que a su vez, trabajaba con las dictaduras de todo el cono sur en la llamada Operación Cóndor. Así, la revista Lea, de Argentina, y O’Día, de Brasil, informaron sobre 60 y 59 chilenos diferentes cada una, supuestamente asesinados por fuerzas de seguridad de diferentes países y por sus propios compañeros en “un vasto e implacable programa de venganza y depuración política”.

Finalmente, a la Comisión de DDHH de la ONU se le negó la entrada al país y ¿qué había pasado realmente con el conocido Caso de los 119? Eran 119 asesinados y desaparecidos por la Dina, cuyos asesinatos se intentaron cubrir, incluso, con la creación de las dos mencionadas revistas extranjeras, que tuvieron en realidad sólo ese primer y único número.

TERRIBLE CRIMEN PASIONAL
“Estrangulan a hermosa joven”, titulaba Las Últimas Noticias, uno de los diarios de la cadena de la familia Edwards, el 14 de septiembre de 1976. En el interior del diario, el “enviado especial” Pablo Honorato informa que en la playa La Ballena, cercana a Pichidangui, se encontró el cuerpo de una “hermosa muchacha de 23 años”, estrangulada por un alambre y un pañuelo y que además presentaba fracturas en ambas muñecas y la mandíbula, además de heridas punzantes. El feroz crimen, dice LUN, probablemente fue cometido por “un maniático sexual”. La nota agrega que se piensa que la víctima es una estudiante de la capital y, para recalcar que en el sector donde fue encontrada sí suceden crímenes como éste, cuenta el caso de una profesora alemana que fue violada y estrangulada por un pescador tiempo antes.

Pero cierto es que la mujer muerta era la dirigente comunista Marta Ugarte, que había sido detenida y asesinada por la DINA en Villa Grimaldi y luego, como solía hacerse en esos años de dictadura, lanzada al mar para borrar las huellas del crimen. Pero el mar la devolvió y apareció en la playa La Ballena. Alguien tenía que tapar ese “error” y ahí estaba don Agustín, que prestó su cadena de diarios para armar este montaje como un asesinato pasional de una “bella y hermosa joven” que en realidad tenía 42 años al morir. Y como para que no quedara espacio para pensar si quiera la posibilidad de que “alguien” hubiera lanzado el cuerpo al mar, Honorato cita en su nota a un mariscador de la zona, que dice: “Eso es imposible, ya que en esta zona, debido a las corrientes, los cadáveres nunca aparecen en este sector”.

VIOLENTISTAS DEL PARQUE O’HIGGINS
“Identificados violentistas del PC en el parque”, titulaba en portada El Mercurio el 9 de abril de 1987, seis días después de los desórdenes en el Parque O`Higgins, durante la visita de Juan Pablo II. Y con fotos se señalaba a Iván Enrique Barra Stuckrath y Jorge Ernesto Jaña Obregón como los responsables del despelote durante el discurso de Wojtyla. Ese mismo día, los dos estudiantes y militantes de las JJCC, fueron detenidos por la CNI y durante los 10 días siguientes fueron torturados.

Luego de ser liberados, pues se comprobó que ellos ni siquiera estuvieron en el parque ese día, Barra y Jaña interpusieron una demanda por injurias y calumnias en contra de El Mercurio. Durante el juicio se hizo un careo entre Francisco Javier Cuadra, vocero de la dictadura, y Agustín Edwards, quien lo señalaba como la persona que le había entregado la información y las fotos que culpaban a Barra y Jaña. Cuadra negó los cargos y aseguró que probablemente la CNI se había comunicado directamente con Edwards, tal como ya había pasado en otras ocasiones. Por este caso, Edwards fue declarado reo y no se le permitió salir de Chile por un año. Un tiempo después, la Corte de Apelaciones lo dejó libre.