POR: P.F. • FOTO:ALEJANDRO OLIVARES

A Max Marambio le gusta vivir bien, tomar buen vino y hacer viajes de película. Conoce a medio mundo. Su participación en el ejército cubano y sus negocios con la isla lo han rodeado de un aura de sospechas que aquí desmiente. Dice que desde los años ochenta no tiene lazos institucionales con Cuba y que su relación con ese país es sólo de negocios, amistad y lealtad. Ahora se levanta oscuro para ejercer su cargo de jefe político de la campaña de Marco Enríquez-Ominami.
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Te fuiste de Chile revolucionario, y volviste empresario 20 años después. ¿Cómo te miraban esos empresarios con los que tuviste que encontrarte? La sospecha debe haber sido inmensa.
Seguramente, aunque la verdad es que no hacía mucho por juntarme con ellos. Como en todo grupo humano, con el tiempo uno va encontrando gente buena más allá de su posición política. Supongo que la mayoría me encontraría un tipo tremendamente raro, un advenedizo inaceptable, pero hubo quienes me entregaron simpatía y con los cuales empaticé.

¿Cuál fue tu impresión de ese empresariado chileno con el que te topaste? No era tu mundo familiar, más bien todo lo contrario.
Muchos muy conservadores, una buena cantidad de ellos también clasistas, con todo lo que eso lleva aparejado. Pero también otros valiosos y sorprendentes, que sin duda se salían de ese molde.

¿Te sigues sintiendo socialista?
No diría eso, no. Me siento progresista, sin definición estricta. Privilegio el derecho de las mayorías por sobre los privilegios individuales. No tiene sentido que en medio de un país que se precia de su crecimiento, de su potencia económica -todas cosas que reconozco- veamos a varios miles de niños durmiendo bajo los puentes. Cuando hablo de modernidad, hablo que eso no debiera estar pasando. O que la educación tenga el enorme déficit que tiene. Progresista significa tener la voluntad de resolver eso y considerarlo obsceno e inaceptable. Ahora, si socialista es alguien que se ocupa de resolver los problemas de inequidad dentro de la sociedad para preservar los derechos esenciales de esas personas, y eso pasa por considerar más legítimos los derechos de todos los que están en situación de inequidad que los de algunos que la provocan, sí estoy de acuerdo, soy socialista.

Pero ya no crees que tenga que ser la propiedad estatal la que…

No, no. Creo que el mercado es una herramienta, y que el brazo tiene que ser el Estado.

¿Parece que eso se llama social democracia?
Mmmm, pero digamos que corregida y aumentada.

EL CANDIDATO

Esta candidatura, prácticamente, nació entre tú y Marco. ¿Ha evolucionado mucho desde esas primeras conversaciones?
Marco paró el dedo y yo lo apoyé. Y desde allí ha crecido más de 20 puntos. Cuando hablábamos de esta idea con Marco, que nació de su preocupación por el desgaste del sistema político en Chile y de su decepción por lo que quería y no podía lograr desde el Parlamento, salió la idea de ser un testimonio de la inconformidad. Desde el principio, Marco tuvo la voluntad de avanzar hasta donde las circunstancias lo permitieran y se convirtió en un viajero por el país para expresar su disconformidad y auscultar qué es lo que la gente quería.

¿Marco es un candidato de izquierda?
Es un candidato progresista, porque encontramos que el encuadre de la izquierda le queda chico como definición.

¿Pero la incorpora?
Por supuesto.

¿Y por qué no están Arrate y Navarro con Marco?
Entre otras cosas, porque ellos hacen parte de una izquierda muy conservadora, que, sin quitarle legitimidad, se quedó en una visión antigua de una sociedad antigua, con un discurso antiguo, que no conecta con los problemas de la gente. Marco se instala en una posición constructiva; adhiere a aquella propuesta que dice “un mundo mejor es posible”, que es reconocer la dificultad y avanzar todo lo que se pueda. Cuando le preguntan a Marco ¿cuáles son los límites?, él dice: tenemos una posibilidad única, en un país único, que tiene potencial, recursos, capacidad de poder dar un salto gigante a la modernidad. Al final, el objetivo de hoy para un revolucionario debería ser tratar de convertir este país en un país moderno.

¿Y qué sería un país moderno?
Un país de oportunidades y no de privilegios. Un país donde la pobreza no sea insultante, y donde las formas de resolverla estén dadas por el Estado en función del objetivo de gobierno.

¿Le reconoces a la Concertación haber avanzado mucho en estos años hacía un país moderno?
Muchísimo. La candidatura de Marco nace necesariamente del éxito de la Concertación, y también de lo bueno y malo acumulado en la Concertación.

¿Para ese objetivo todos los que se sumen son bienvenidos? ¿Por qué les puede interesar Adolfo Zaldívar?
Perdón, no nos interesa Adolfo Zaldívar, lo hemos dicho en todos los tonos, está dicho públicamente.

¿Y José Piñera?
Tampoco. Esto no es bolsillo de payaso.

¿Y por qué sí te interesa Trivelli?
Bueno, porque Trivelli ha mostrado un compromiso con los cambios. Uno puede no estar de acuerdo con él en todo su planteamiento, pero ha buscado formas de innovación en la política, creemos que aplicado a un programa de gobierno es muy importante.

MAPUCHES

¿Qué opinan del conflicto mapuche? ¿Cómo se sale de eso?
Con una política a largo plazo. No creo que se pueda resolver de un día para otro, pero lo que te diría, es que como a cualquier otro conflicto hay que tratar de quitarle las aristas más jodidas. El camino no es el enfrentamiento ni la represión. Aunque hay un punto a favor de los mapuches, y es que tienen un derecho como pueblo, como nación, a un tratamiento distinto del que le están dando.

¿Y en democracia es licito usar la violencia?
Creo que sí, para defender, porque ante situaciones flagrantes no tienes otro camino; pero como política esa no puede ser respuesta. Es lo mismo que cuando hablamos de seguridad ciudadana: tienes que tener un criterio preventivo, y preventivo significa grandes reformas, más que un criterio represivo, porque eso no te lleva a ninguna parte.

No estoy pensando en la violencia del Estado para poner orden, sino en la violencia de los que se sienten explotados, postergados, imposibilitados de hacerse sentir de otra manera.
Te había entendido al revés.

Te lo pregunto en tanto ex revolucionario.
Soy un convencido, desde hace algún tiempo, de que la violencia debe estar excluida de la forma de acción de cualquier persona o grupo que pretenda lograr cosas enteramente justas. Ésta es una cuestión definitoria, pero puedo entender perfectamente la lógica de los mapuches, y cómo reaccionan ante cuestiones que se van eternizando, de soluciones que no llegan… Eso puedo entenderlo, y por eso digo que hay que tratar de desactivar esa forma de pensar.

¿Y puedes entender también al señor que tiene un campo que compró, cuando ve llegar a los cobradores de justicia centenaria?
Puedo entender también que se defienda, pero tampoco estoy de acuerdo que se tomen la justicia por su mano.

¿Tú no convertirías al pueblo mapuche en una nación independiente?
No creo que sea aceptable ni se pueda suponer eso. Lo que sí creo es que debe haber un tratamiento diferenciado que respete el ethos cultural de los mapuches, acepte la diversidad, y cree las condiciones de inclusión al país donde todos vivimos. Debiéramos apoyar una discriminación positiva, por ejemplo, en el Parlamento, donde hubiera cupos para los pueblos originarios y tuvieran sus representantes para que puedan levantar la voz y defenderse, y por ahí avanzar en un sistema de inclusión, con escuelas diferenciadas con una educación común, pero con lenguaje propio, que se haga cargo del ámbito cultural y los integre a la sociedad, ya veremos el estatus, puede ser un estatus especial.

PIÑERA

¿Qué te parecieron las últimas declaraciones de Lagos?
Me parece un gesto noble y valiente, que valoramos mucho.

Si no ganara Marco, ¿te da lo mismo Piñera que Frei?
No, no, no da lo mismo en absoluto. Por supuesto que nosotros no queremos que gane la derecha, aunque hay sectores de la Concertación que también son de derecha, pero finalmente Piñera los agrupó a todos. No, no me gustaría que ganara Piñera.

¿Pero Paul Fontaine no opina lo mismo?
Como dijo Marco, esta candidatura no es ni un regimiento ni un convento ni un arzobispado. Y mientras hable a título personal puede decir lo que quiera.

Entonces, ¿cuál es la postura de Marco?

Que no se pone en ese caso, porque va a pasar a segunda vuelta.

¿No han tenido conversaciones, como campaña, con gente de Piñera, para hacer un frente común en contra de Frei?
Nunca jamás. Ni lo hemos hecho, ni los vamos a hacer. Nos parecería muy poco ético.

¿Qué representa la derecha para ti?
Todo lo que le pasó al país y que le dio soporte al golpe militar, para hacértelo clarito, y eso significa una diferencia cultural imposible de soslayar. Eso es lo que produce una división central para nosotros, esa es la verdad.

CUBA

De ti, se dicen muchas cosas, y una de las que más se repite es que eres quien le maneja las platas a Fidel.
He escuchado eso, nunca dicho en mi cara, siempre chaqueteado por debajo. Eso tiene dos orígenes, uno, la actividad propia de la contrarevolución cubana que tiene muy pocos espacios para desarrollar una crítica seria y organizada sobre Cuba, y, a que, cuando Fidel era todavía presidente de Cuba, era una manera de atacarlo a él.

Y también a ti. ¿No tienes ninguna relación con las que podrían ser las platas de Fidel?
En absoluto. En eso te voy a decir lo siguiente. Forbes publicó en algún momento que Fidel tenía 50 millones de dólares, después publicó que tenía 300 y después que tenía 3000 (te invento la cifra). Cuando alguien le preguntó a Forbes, de dónde sacaron la información, Forbes dijo: nos basamos en cifras oficiales del gobierno cubano y en ciertas incongruencias para hacer una definición. A raíz de eso, en el tercer año de imputaciones, Fidel hizo una exhortación: “yo desafío que si alguna persona en este mundo demuestra que tengo un palo blanco, llámenlo como quieran, un representante que maneje un dólar mío, ofrezco mi renuncia desde ahora a todos mis cargos”. Imagínate, una persona que está escrutada por los órganos de inteligencia del país más poderoso de la tierra, si hubiera una coma que le pudieran sacar a Fidel sobre eso, ya lo habrían expuesto hace mucho rato. Mis cuentas son abiertas, mis negocios son abiertos…

¿Y qué le parece a Fidel que un hijo de Miguel Enríquez sea candidato a la presidencia de Chile?

No lo sé, no he hablado esto con Fidel, pero le debe parecer curioso al menos, sobre todo en estos tiempos.

¿Es posible ser un demócrata y seguir apoyando al gobierno cubano?
Mira, hay distintas leyes no escritas a las que los humanos adscribimos. Lo mío tiene que ver con un criterio de lealtad a lo que yo fui y a cuestiones que me parecen permanentes, como la intención ética de resolver problemas importantes de la humanidad. Y eso ha representado, es lo que representó durante mucho tiempo el proyecto de Cuba. Seríamos unos ingratos y unos desalmados si no lo reconociéramos. Para los que venimos del mundo de la izquierda, Cuba ha sido una contribución muy importante a la humanidad y a América Latina. Parte de las cosas que hemos podido hacer como país, de encontrar una senda distinta a la que tiene Cuba y otros países, es precisamente por lo que Cuba significó en la defensa de determinados valores, que hicieron que Estados Unidos modificara sus políticas hacia América Latina. Mi criterio con Cuba es un criterio de lealtad elemental a un pequeño país hasta hoy todavía agredido y asediado. El día que en Cuba se resuelvan los problemas que hoy lo singularizan, desde el punto de vista de la colusión de muchos países, encabezados por Estados Unidos, para destruirlo, ahí podríamos conversar, y te podré decir las cosas que hay que cambiar en Cuba. Me sentiría francamente miserable si tuviera otra posición.

¿Pero la candidatura de Marco no tiene por qué cuadrarse en una defensa de la misma calidad que la tuya?
No, no. Mi respuesta es la respuesta de un ser humano y no del jefe político de la campaña de Marco Enríquez, es decir, Marco es quien decide en todos los temas de su programa.

¿Y hay alguna postura al respecto?
La postura de Marco en esto es que se hará parte de la lógica de que desaparecieron las fronteras ideológicas en América Latina, y de una opción real de paz y amistad con todos los países de la región. Un énfasis en la unidad de la región, un respeto a nuestros vecinos, que van a estar ahí más allá de esto, y a su autodeterminación. Defensa de los principios democráticos que emanan de los acuerdos que se vayan tomando sin Estados Unidos. Éste es el foco que va a tener la política exterior de Marco. ¿Tú quieres que te diga con respecto a Cuba en particular? No hay definición política sobre eso, pero hay una aceptación de las mismas normas que rigen a Chile hoy en su relación con Cuba. Marco entiende que en Cuba hay un proceso que va a abarcar algún tiempo y donde se va avanzar a la fórmula de una democracia más perfecta. No nos hacemos parte, ni Marco tampoco, de la satanización…

¿En la candidatura de Marco, entonces, no dirían que Fidel Castro es un dictador?
Bueno, no lo es, entre otras cosas porque no se le puede adjudicar el carácter de dictador a una persona que está jubilada.

Bueno, ¿y lo fue?
Si me preguntan ¿lo fue?, yo te diría eso. Los países tienen sus lógicas de contextos históricos, circunstanciales. No se le puede poner nombre a cada cosa en cada lugar sin atender a su contexto histórico.

Lo mismo que decían los pinochetistas…compañero
Sí, pero eran pinochetistas. Esa comparación es inaceptable.