Por Teresa Valdés E.*

La legislación es uno de los mecanismos democráticos fundamentales para construir un orden social. Toda ley tiene un sentido político que busca responder al interés público y en su definición interviene una diversidad de actores que dan cuenta del balance de poder en la sociedad.

La agenda de la Concertación incluyó cambiar la situación de subordinación, discriminación, marginación y exclusión histórica de las mujeres. Ello se concretó en una institucionalidad (como el SERNAM) y en las políticas para la igualdad como los Planes de Igualdad de Oportunidades, entre otros. Para favorecer la autonomía económica de las mujeres promulgaron leyes antidiscriminatorias y desarrollaron políticas y programas, como la red de jardines infantiles y la ley contra la discriminación salarial, conscientes de que la maternidad es uno de los factores de mayor discriminación en el mercado laboral.

El impacto de estas políticas es evidente: la participación económica de las mujeres mayores de 18 años, según la Encuesta Voz de Mujer, alcanza hoy día al 60,6%, con enormes variaciones entre las de mayores ingresos (72%) frente a las de menores ingresos (45%). El 68% está afiliado a algún sistema previsional, pero sólo el 21% en el decil más pobre.

Una elevada proporción corresponde a mujeres en edad fértil, de modo que la participación entre las trabajadoras que cotizan, se ha traducido en un fuerte aumento de licencias pre y postnatales y también de licencias por enfermedad de un hijo/a menor de un año. Saltaron entonces las alarmas entre empresarios e Isapres: la participación económica de mujeres en edad fértil conlleva asumir mayores aportes a la maternidad. Para frenarlos la solución sería extender el postnatal a 6 meses. El “Caballo de Troya” ha sido la indicación pediátrica de las bondades de la lactancia materna de seis meses y del “apego” madre-hijo resultante.

Un análisis detallado de las cifras y argumentos utilizados revela que aquí están en juego los intereses económicos de empresarios e Isapres, que con esta medida podrían transferir los mayores costos por maternidad al Estado (postnatal y ahorro de licencias por enfermedad del hijo/a). Es visible que las beneficiadas serían sólo las cotizantes con derecho a licencia pre y post natal y por enfermedad -que se concentran en los deciles de mayores ingresos (VI a X), mientras las trabajadoras de sectores medios y bajos sin previsión ni siquiera acceden al derecho a pre y postnatal vigente en la actual legislación de protección de la maternidad. No interesa la equidad, que las tareas del cuidado sean de madres y padres, ni la responsabilidad social empresarial.

De contrabando y so pretexto de cautelar la salud de los/as recién nacidos, buscan reforzar aquellos roles que por siglos restringieron la autonomía de las mujeres, ensalzando la maternidad como única vía de realización femenina. Basta leer la prensa oficialista –la casi totalidad de los medios hoy día existente- y los mensajes con motivo del Día de la Madre. La AFP Cuprum saludó a las mujeres diciendo:

El mejor trabajo del mundo no paga un sueldo fijo
No entrega bono a fin de año
No da vacaciones para relajarse un rato
Ni licencia médica por enfermedad
Porque el mejor trabajo del mundo sólo se paga con amor.

*Socióloga, Investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer, coordinadora del Observatorio de Género y Equidad www.observatoriogeneroyequidad.cl