POR FRANCISCO MARÍN, DESDE HANGA ROA, RAPA NUI.
Ilustración: Max Bock
El 2010 estalló en Hanga Roa una suma de tensiones que se arrastra de hace décadas. Tomas y declaraciones han movilizado a los habitantes de Isla de Pascua. La otra rebelión indígena. Ayer el gobierno anunció que había llegado a un acuerdo con los manifestantes, pero hace una hora la agencia Ansa informó que las ocupaciones de tierra persisten. Marisol Hito, vocera del clan Hito, entregó un comunicado que señala que el único logro del Gobierno fue apurar la entrega de títulos de dominio de la hacienda Vaitea, situación que no se relaciona con el problema de su actual disputa por terrenos ancestrales.
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En el cenit del eclipse total de sol de hace un mes, Madgalena Hito –núa (madre) Hito, para su clan – dice haber visto una lluvia de estrellas que se le venían encima. “Lo primero que sentí –sigue- es que debía recuperar la tierra que me dejaron mis ancestros”.

Magdalena Hito es la matriarca del clan Hito, uno de los más poderosos de Rapa Nui y que desde el 31 de julio mantiene ocupado el reconstruido Hotel Hanga Roa, un edificio cuyo lujo contrasta con la cálida sencillez que le imprimen sus nuevos ocupantes.

El hotel es una de las tomas que comenzaron el 27 de julio en toda la isla, y que partieron con la que el clan encabezado por Ana Lola Tuki, de 84 años, hizo de la casa oficina que el Ministerio de Bienes Nacionales tiene en la isla, frente a la gobernación. Las acciones se han extendido por toda Hanga Roa, la capital, que hoy luce llena de banderas de Rapa Nui con el símbolo del reimiro, una canoa que evoca el viaje de los primeros colonizadores polinésicos a la isla.

En la práctica, las ocupaciones consisten en la instalación de tiendas de campaña, que incluyen parrillas donde se cocinan alimentos comunitarios. Allí se hacen reuniones y se discuten los pasos a seguir en la movilización, enfocada a que el Gobierno y la sociedad chilena entiendan su lucha y devuelvan las tierras a los rapa-nui.

En la Plaza de la Gobernación está el campamento del Parlamento Rapa Nui, entidad cuya relevancia crece en la misma medida que el Consejo de Ancianos -liderado por Alberto Hotus- se desvanece. Las instalaciones del Parlamento incluyen tres tiendas de madera, latas y ramas de palmera. En su interior, una docena de militantes mantienen la guardia entreteniéndose con añosas películas norteamericanas y fumando tabaco Bizon.

Leviante Araki, presidente del Parlamento Rapa Nui, dice que el problema es que Chile “no ha cumplido con el acuerdo de voluntades de 1888”, por el cual Pascua pasó a formar parte de su territorio. De no solucionarse a la brevedad el problema de las tierras y del autogobierno, asegura, el pueblo Rapa Nui impulsará la independencia de esta isla.

El Parlamento Rapa Nui dice tener conversaciones avanzadas con representantes de los 15 países independientes de la Polinesia, con los que buscan formar una federación de naciones. Los numerosos letreros escritos en rapa nui, inglés y español instalados en la Plaza de la Gobernación dan cuenta de ese anhelo. Para Araki, un buen modelo es el de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), del que forman parte las 15 repúblicas de la URSS tras su disolución en 1991. O sea, llegar a ser una nación independiente sin ruptura total.

Las posturas independentistas de Araki difícilmente pueden considerarse mayoritarias. Sin embargo, la influencia de este grupo crece, en gran medida, por la despreocupación que los sucesivos gobiernos tienen para con la Isla.

Para Marisol Hito, vocera de los Hito, los clanes en su mayoría buscan solucionar los problemas al interior de la institucionalidad chilena. Pero aclara: “en la medida que el Estado de Chile se desentienda de sus responsabilidades con nosotros, las fuerzas independentistas van a ir adquiriendo más y más fuerza”.

Hito señaló que, aunque quieren seguir siendo parte de Chile, es una causa común profundizar los vínculos con la Polinesia. “Eso nadie lo puede prohibir, puesto que los rapa-nui somos polinésicos”.

Hasta ahora, no ha habido violencia. Pero varias cabezas de clanes han expresado que defenderán con su vida las tierras recuperadas. El principal grupo de choque lo constituyen los yorgos, hombres rapa-nui que visten tenida de combate, andan a caballo o en modernas camionetas, son hábiles buzos y están provistos de sofisticados equipos de comunicaciones. Basan su orgullo en su disposición a la lucha y su destreza guerrera. No obstante, entre las familias y entre los mismos yorgos, prima el deseo que el conflicto se resuelva pacíficamente.

El Gobierno envió el 4 de agosto 160 efectivos del GOPE de Carabineros para respaldar las gestiones que por esos mismos días hacía el intendente de la Región de Valparaíso, Raúl Celis, y que buscaban forzar la desocupación de los terrenos. Esto no se logró, lo que le costó la salida de su cargo de gobernador de Isla de Pascua a Pedro Edmunds Paoa.

Contrariamente a lo que se ha informado en Chile continental, la policía militarizada no se ha desplegado en Hanga Roa. Ellos permanecen inactivos en la Comisaría. Las informaciones sobre la militarización de la Isla de Pascua han tenido como consecuencia una ostensible disminución en la llegada de turistas.

LA TIERRA

El problema principal es la tierra. Esta semana, el presidente del Parlamento Rapa Nui y la vocera de los clanes en conflicto, Marisol Hito, le mandaron una carta a Sebastián Piñera exigiendo “la inmediata restitución de (sus) tierras”. Éstas, aseguran, “les fueron solicitadas con objetivos de bien común, y ahora están siendo vendidas a privados por el Estado que sólo las tenía prestadas”.

Entre los terrenos reclamados están el Registro Civil, Sernatur, el aeropuerto Mataveri, la sede Bienes Nacionales, Entel, Emaza (Empresa de Abastecimiento de Zonas Aisladas), el Hotel Hanga Roa e incluso la Plaza de la Gobernación.

María Reina Púa Coretto Haoa, de 85 años, es la jefa del clan Rapu Haoa, que ocupa Emaza desde comienzos de agosto y fue la encargada de recibir al intendente Celis cuando la autoridad fue a pedir el desalojo. Ella cuenta que le dijo que “este terreno me lo regaló mi abuelo con mi abuela (…) Cuando mi hijo era alcalde -Alfonso Rapu (1966-1971)- aquí no había auto ni nada y toda la gente tenía que ir muy lejos (afuera del pueblo) a comprar provisiones a la ECA (estatal Empresa Comercial y Agrícola). Mi hijo me pidió mi terreno para que este centro de provisiones pudiera instalarse más cerca del pueblo”.

La núa (madre, señora) cuenta que accedió a prestar su terreno para facilitar la vida de los personas y con el fin que no tuvieran que caminar grandes distancias, en las que se mojaban y perdían muchas veces los pocos alimentos que podían obtener en el barco que una vez al año llegaba a la isla. No recibió nada a cambio, dice, “ni un rollo de confort”.

El problema, se queja, es que el Estado chileno fue transfiriendo la propiedad a otras reparticiones, que se dedican también al abastecimiento de Isla de Pascua.

“Hace poco supe que EMAZA va a desaparecer –continúa la matriarca- y que el fisco piensa vender este terreno a privados, siendo que es mío y yo no se los he vendido. Cuando me di cuenta de esto bajé desde mi casa y vine a recuperar mi terreno y aquí me voy a quedar hasta que muera”.

Algo similar es lo que ocurrió con la familia Hito, cuya reclamación pone en serio riesgo la existencia del Hotel Hanga Roa. El 7 de enero de 1970, Verónica Atamu Pakomio, viuda de Ricardo Hito, realizó “una cesión de derechos eventuales” al fisco de 6,7 hectáreas ubicadas entre Hanga Roa y el borde costero. Un terreno que en sí es una península y que tiene una hermosa vista a gran parte de la Isla.

Esta cesión o préstamo, lo hizo la viuda de Hito luego que representantes del Gobierno le solicitaran esta tierra para construir un hotel (tal como refrendó a este corresponsal el ex alcalde Alfonso Rapu), argumentando que el proyecto traería gran desarrollo para la Isla. Como permuta por este préstamo o cesión, se le construyó una pequeña casa a la señora Atamu en otro paño de su propiedad. Verónica Atamu no dominaba el idioma español, menos su escritura. A pesar de eso, en el contrato se planteó que ella sí lo manejaba. En diciembre de 1970, el Fisco de Chile, amparado en la inscripción de la totalidad de tierras de Pascua -que hiciera el fisco en el Conservador de Bienes Raíces de Valparaíso, en 1933- decidió traspasar este terreno a Corfo.

En diciembre de 1974 CORFO, inauguró el hotel Hanga Roa en dicho terreno; En 1981, lo vendió a Hugo Salas Román en $31 millones, convirtiendo a éste en el único no rapa-nui poseedor de terrenos en esta Isla, lo que contravenía en forma flagrante la Ley Pascua, de 1966, así como el decreto 2882, dictado en 1979.

En 2005, Salas traspasó la propiedad a la Sociedad Hotelera Interamericana, controlada por Cristoph Schiess. Éste hizo esta transacción a sabiendas que las tierras eran reclamadas por los Hito, que hoy ocupan el remozado edificio y pretenden crear un centro de educación y cultura Rapa Nui, “que sea luz de un nuevo tiempo, en el que se respeten los derechos humanos y la diversidad cultural”, como dice Marisol Hito.

En torno al Hotel Hanga Roa hay más: los Schiess son socios de Daniel Platovsky en la empresa comercializadora Mellafe y Salas. Platovsky, hombre de confianza de Piñera, fue designado por éste director de Sasipa, empresa estatal que maneja la carga y descarga de barcos y la administración de las mejores tierras isleñas. A Platovsky algunos isleños lo sindican como uno de los personeros que quiere “privatizar” la isla, como ha denunciado el consejero regional UDI Enzo Muñoz, que denunció el proyecto del empresario de construir un resort con canchas de golf en el fundo Vaitea, además de un casino.