El conductor chileno más vetusto de la última versión del rally, bautizado como el “viejo pascuero” por la prensa nacional y extranjera, fue uno de los civiles involucrados en el asesinato del entonces Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider Chereau, días antes que Salvador Allende fuera ratificado como Presidente. Amnistiado por Pinochet y convertido hoy en un poderoso agricultor de la Región del Maule, le dijo a la prensa hace pocos días que la famosa carrera era un gusto que quería darse hacía tiempo.

Diego Izquierdo Menéndez fue la novedad en la versión del Rally Dakar 2011 -que concluye hoy- y aunque terminó su participación el pasado lunes, los medios y algunos concursantes lo elevaron a la categoría de ídolo por ser el piloto más longevo de todos. Tanto así, que lo bautizaron como el “viejito pascuero” de la competencia. “Me gritan Papá Noé, Papá Noé, hasta me piden regalos”, le dijo a la prensa.

Pero la ternura que despierta en los niños el personaje más famoso de la navidad, está muy lejos del oscuro pasado de este novato piloto de 65 años, que vivió clandestino durante 6 en Argentina luego de que se fugara por su responsabilidad como uno de los autores del violento crimen del general René Schneider hace poco más de 40 años.

Patria y Libertad

La mañana del 22 de octubre de 1970, en la esquina de la avenida Américo Vespucio con Martín de Zamora, el General Schneider -minutos después de salir de su casa- fue acorralado por una banda de jóvenes ultraderechistas que se movilizaban en distintos vehículos. El plan era asesinar al general y obstaculizar el reciente triunfo del ex presidente Salvador Allende. En uno de ellos, viajaba Izquierdo junto a otros jóvenes (hoy connotados hombres de negocios).

Fueron ocho disparos a quemarropa, dos de ellos dieron en el cuerpo del jefe del Ejército, dejándolo moribundo y provocándole la muerte tres días después. El hecho, donde Izquierdo fue protagonista, conocido como la “operación Alfa”, conmocionó al país y se considera como el primer registro de lo que sería a la postre el movimiento “Patria y Libertad”.

Pero Izquierdo nunca pagó por ese crimen. Según el libro “El caso Schneider” de Editorial Quimantú (1972) -que recoge los alegatos del proceso judicial de los abogados Jorge Mera y Sergio Politoff, representantes del gobierno y la familia del general respectivamente- un día después del hecho y con todo Chile buscando a los responsables, Izquierdo salió del país hacia Argentina por el paso Caracoles. Fue declarado prófugo y encargado por radiograma a la Interpol de Buenos Aires recién el 29 de octubre de 1970, casi una semana después que cruzó la frontera. Nunca lo encontraron.

En 1976, con el general Pinochet a la cabeza de la Junta Militar y con la seguridad de no tener que responder por sus actos, Izquierdo regresó al país y dos años más tarde, sin pasar un mísero día en la cárcel por este hecho, fue favorecido con la Ley de Amnistía de 1978 (Decreto Ley 2.191).

Luego, se radicaría en Villaseca, un pueblo cercano a Parral, en la Región del Maule, convirtiéndose en un poderoso agricultor de la zona, donde habita en la actualidad.

Las redes

Izquierdo siempre ha sido un amante de los deportes tuerca. De hecho, mantiene una amistad con el experimentado piloto Carlo de Gavardo, quien incluso ha agradecido públicamente la ayuda que le prestó el poderoso agricultor en sus inicios. En esas lides hizo amistad con el Cóndor de Huelquén, principal responsable de la popularidad del Dakar en Chile, quien lo conoce desde hace años cuando se topaban en las carreras de motos Enduro que se realizaban en distintas ciudades del país.

“Él y su gente bordeaban los 30 años y yo era el cabro chico promisorio. Tenía unos 12 años en esa época”, cuenta a The Clinic Online de Gavardo. Pese a los años que se conocen, el piloto desconoce la participación de Izquierdo en el atentado al General Schneider. “No sé absolutamente nada de eso. Mi relación es sólo motociclista con él. Como te digo, es una familia amante de las tuercas y es en ese ámbito que los conozco. Nada más”, dice.

Según ha contado Izquierdo a la prensa, el huelquenino fue una de las inspiraciones para que participara en ésta versión. En el Dakar, Izquierdo corrió hasta la fecha del rally que unió Iquique con Antofagasta en una Toyota Hilux 3.0, inscrito en el equipo 4WD Jaton Racing. Una escudería hispano-argentina, donde invirtió más de 130 millones de pesos para la inscripción y gastos de la competencia, según las cifras que se manejan en el circuito.

Dicho monto es el que deben desembolsar todos quienes deseen darse el gusto, como lo hizo Izquierdo. De hecho, en comparación, los otro pilotos chilenos “amateur” del Dakar, como Jorge Latrach, Fernando León y Boris Garafulic, gastaron una cifra similar.

Pero la vida de Izquierdo no sólo ha estado rodeada de vacas, naturaleza y tuercas, como ha contado. El novato piloto es parte de un holding junto a sus hermanos, que mantiene el control del 8, 21% de Entel y donde además hay otros poderosos inversionistas como los grupos Hurtado Vicuña, Matte, Fernández León, Gianoli y Consorcio.

Entre otros hitos de su historia, en el 2004 él y sus hermanos se enfrentaron al estadounidense Douglas Tompkins por la compra de la Hacienda Chacabuco, en Aysén. Los hermanos Izquierdo también son dueños de una parte de la isla Rocuant, ubicada en Talcahuano.

La mayoría de sus sociedades las comparte con su familia y esposa, María Isabel Reyes Vargas, quien en su página de Facebook sólo es fan de dos grupos: “Mientras Chile exista, habrán Pinochetistas” y “Por la regeneración de la justicia, Garzón a la cárcel”.

“Algún día tendrá que pagar”

Víctor Schneider Arce, hijo del general asesinado y quien hace unos meses lanzó el libro “General Schneider, un hombre de honor”, explica a The Clinic Online sentirse una vez más defraudado por la impunidad del crimen de su padre, pero no le sorprende. “Yo no creo en la justicia terrenal, sólo en la divina. Perdí la esperanza en ella hace mucho tiempo. Estas personas lo que no pagan con cárcel lo pagan ahora como hombres. Ellos viven acomodados, siempre han tenido todo, pero viven con una espina clavada ahí por lo que hicieron. En algún momento tendrán que pagar”, dice.

Víctor, que tenía 15 años cuando asesinaron a su padre y era novato de la escuela de oficiales del Ejército, no deja de molestarse por que gozan los asesinos del general, aunque aclara no tener odio ni rencor. “No me sorprende que este ciudadano ande libre, después de perpetrar un asesinato así y dejar a una familia sin su padre, sin marido… No le tengo odio. No guardo rencor para ellos”, dice.

The Clinic Online intentó comunicarse con Izquierdo, pero no respondió a los llamados.