Obsesionado con la guerra, Ítalo Nolli Olivan es el presunto asesino de dos funcionarios de la PDI que murieron ayer acribillados en San Bernardo. El puzzle policial, en un comienzo insospechado, se inició a medida que pasaban las horas y luego de que personal de investigaciones le diera muerte en un cinematográfico despliegue en pleno centro de Santiago. Advertencia: contiene material no apto para menores de edad.

Por The Clinic Online / Foto: Alejandro Olivares

Lo había anunciado 15 años antes. En abril de 1996, Ítalo Jorge Nolli Olivan (68) había sido detenido por efectivos de Investigaciones producto de una serie de órdenes de captura en su contra.

Al momento de su detención, cargaba un maletín metálico que en su interior tenía dos pistolas de 9MM, 108 proyectiles, cuatro cargadores, una canana y un puñal de combate. Según la crónica de La Cuarta de ese tiempo, al ser interrogado por los detectives, Nolli no tuvo ningún problema para reconocer que estaba preparado para enfrentarlos en cualquier momento y –peor aún- dispuesto a matar por lo menos a dos de ellos.

Ayer, poco antes del mediodía y después de 15 años, cumplió su amenaza. Tal como aquella vez, en un rutinario control de identidad, Nolli desenfundó su Glock de nueve milímetros acondicionada para ráfagas y le disparó a quemarropa a la subinspectora Karin Gallardo, de 28 años, y al subcomisario Marcelo Morales, de 38.

Los funcionarios de la PDI no imaginaron nunca que las sospechas por el extraño movimiento de la camioneta roja en la que se movilizaba Nolli y el camión 3/4 que transitaba junto a él en el sector industrial de San Bernardo, terminaría con sus vidas.

Los profesionales, que investigaban el tráfico de cables de cobre en el lugar, recibieron 17 y 12 disparos respectivamente del total de 30 balazos, según se ha informado, que hizo con sus armas semiautomáticas a los cuatro efectivos de la PDI que se encontraban en el lugar.

Luego de la brutal escena, Nolli volvió a subir a su camioneta y junto al camión que lo acompañaba se dio a la fuga, desatando una persecución que llegó hasta pleno centro de Santiago y que mantuvo la atención de la prensa durante horas.

Minutos después de conocer los hechos, ya lo buscaban más de 500 policías que se movieron en autos de la institución y en sus vehículos particulares. Al poco tiempo, Nolli fue interceptado entre las calles San Pablo con Cumming y se enfrentó a otra patrulla, hiriendo nuevamente a dos efectivos. Ahí volvió a escapar, pero finalmente, cuando llegó a Cienfuegos con Agustinas, fue interceptado de nuevo. Allí descargó sus últimos disparos y luego cayó abatido sobre el asiento del copiloto de su camioneta. Terminaba así la historia del “rey de la chatarra” y su obsesión con la guerra y las armas.

El Rambo

La información respecto a su historial es abundante y podría fácilmente dar para un guión de teleserie. Nolli fue bautizado como el “Rambo” por sus fantasías bélicas y por su insospechada expertice con armamentos de guerra.

A mediados de los ochenta ya había ocupado las páginas policiales de los diarios cuando fue investigado por el intento de fraude que quiso hacer utilizando a su esposa, a quien la dio por muerta, la veló y la enterró en el Cementerio General.

Según relató el abogado Aldo Duque a TVN, quien conoció a Nolli a propósito del proceso que llevó en su contra en la Fiscalía Militar por posesión de armamento, el hombre había rellenado el ataúd con leña. Pero la trampa duró hasta que su propia esposa descubrió el engaño al leer su nombre en el obituario de un diario.

En 1996, su nombre abría nuevamente la crónica roja, pero esta vez fue violento, tal como ayer. Según La Cuarta, en 1996, “Rambo” –como lo bautizó el diario pop- acarreaba numerosas órdenes de captura en su contra por giro doloso de cheques, estafas y otro delitos. Fue así como se enfrentó a la policía de investigaciones y fue detenido.

Al igual que ayer, opuso resistencia, pero no le fue bien. En su poder, encontraron dos pistolas: CZ Parablum y una Brownin, entre otras armas.

En la historia policial que comenzó a escribirse ayer, se informó también sobre su pasado militar y su -a estas alturas- ya novelesca vida. El mito dice que Nolli habría sido mercenario en Vietnam, pero hasta ahora se trataría de una información que no ha sido confirmada.

De hecho, antes del cierre de esta edición, la Policía de Investigaciones -en el programa Última Mirada de CHV- salió a ponerle paños fríos a las historias que se estaban tejiendo y afirmó que se trataba de un dato difundido por la prensa, pero que aún no había podido ser confirmado por la Interpol.

El fin

Luego de los numerosos tiroteos, la policía comenzó a allanar sus domicilios. En uno de ellos, ubicado en el Condominio Parque de los Reyes II (Ricardo Cumming 1355), la PDI se encontró con otra sorpresa. Tras hacer un hoyo en la puerta para ingresar al departamento, según declararon a la prensa, los efectivos encontraron una escopeta cortada, amarrada desde la puerta al gatillo y mirando hacia otra parte del inmueble donde se encontraba una maleta y un extintor.

Estaba listo para explotar si es que un desprevenido entraba a la fuerza. En su interior, se encontraron además otras armas de alto calibre y precisión, más de 3.000 municiones de distintos tamaños y algunos explosivos. Un arsenal digno de un mercenario, loco por la guerra y las armas.

Más tarde fueron encontrados sus cómplices. Seis personas en total, entre los que contaba Mercedes Vellades, su pareja, y dos de sus hijos. También hallaron otras 600 municiones en un local comercial de su propiedad ubicado en San Pablo, donde presuntamente dejó el cargamento poco antes de ser ubicado por la PDI.

La policía trabaja ahora en armar la red de complicidades que habría entre estas personas y la muerte de los efectivos policiales. Una supuesta red familiar criminal, según se ha especulado, liderada por el temido rambo chileno.

Ítalo Nolli momentos después de asesinar a los dos detectives. Video del programa Última Mirada gentileza de Chilevisión.

Pericias sobre Ítalo Nolli

La imagen que ilustra esta noticia puede resultar perturbadora para algunos lectores. Pero se trata de la primera pericia al cuerpo de Ítalo Nolli. A simple vista, se pueden apreciar tres disparos y al parecer heridas en su rostro. Fuentes entendidas en este tema explicaron a The Clinic Online que estas diligencias son de mucha importancia al momento de determinar las armas utilizadas y la trayectoria de los disparos, entre otros asuntos de la investigación.

Foto: Alejandro Olivares. Click para ampliar