El 29 de septiembre el Gobierno Colombiano presentó ante el congreso una propuesta para reformar la Ley 30 de Educación, promulgada en 1992. La reforma planteada por la Casa de Nariño comandada por Juan Manuel Santos -ex ministro de Defensa de Alvaro Uribe- pretende saltarse el debate que decenas de miles de estudiantes a lo largo del país pedían al Gobierno sobre las condiciones de la reforma que, a su juicio, apunta a profundizar el modelo de mercado en el sistema educativo del país, abriendo la posibilidad de privatizar las universidades estatales y “chilenizar” el sistema.

Así como sucedió en el país, los estudiantes colombianos se agruparon para dar la pelea a los cambios. No es que no se necesiten modificaciones, alegan. Estas deben ser consensuadas y tener como base el concepto de educación superior como un derecho, no como un bien de consumo, como dijo alguno por ahí.

La semana pasada, las agrupaciones de estudiantes congregadas bajo la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, convocaron a más de 50 mil personas en una movilización que dejó un estudiante fallecido y que abrió la puerta al paro nacional indefinido de los centros educativos que se oponen a la reforma planteada por el Gobierno.

Jairo Rivera es el Secretario General de la Federación de Estudiantes Universitarios, una especie de Confech, que componen la mesa y rostro visible del movimiento. Tiene 22 años, estudia Ciencias Políticas en la Universidad Nacional en Bogotá y a continuación detalla los problemas del sistema educativo colombiano y de la reforma propuesta por el Gobierno de Santos -el único presidente sudamericano de derecha después de Piñera- donde curiosamente se repiten una serie de puntos que se han escuchado por más cinco meses en Chile.

Según cuenta, la ley vigente no considera la educación superior como un derecho y debido al sistema de financiamiento, las universidades estatales del país paulatinamente se fueron quedando sin dinero, ya que el sistema no contempla el aumento progresivo de los gastos de los planteles, que durante muchos años han vivido endeudados, teniendo que gestionar sus propios recursos, algo que el Gobierno propone solucionar con la entrada de la empresa privada a las instituciones estatales, siempre y cuando pueda lucrar en el proceso.

¿En qué consiste básicamente la reforma a la ley 30 de educación?
Una de las cosas que promete el Gobierno con esta nueva ley es que va a haber tasas de interés en niveles de cero, pero el problema en la educación no es la tasa de interés sino el crédito en sí. Así no haya tasas de interés la deuda es bastante alta. Además, la configuración social de Colombia, con unos niveles de inequidad social gigantescos, hace que la gente no se endeude, menos para una educación superior que te asegura cultura pero no necesariamente te garantiza que puedas acceder a un buen trabajo, ni que te puedas mantener ahí, porque los niveles de deserción son altísimos porque las universidades de calidad se convierten en filtros muy grandes y la educación media y básica se ha vuelto, por acción y omisión del Estado, en una educación de muy baja calidad. Entonces lo que vemos es un proceso de elitisación de la educación de calidad en Colombia.

Según explica Rivera, durante muchos años el Estado financió el acceso a la educación mediante préstamos otorgados por el Instituto Colombiano de Crédito y Estudios Técnicos en el Exterior, que funcionó como un banco de segundo piso, es decir, hace préstamos sobre préstamos para los estudiantes del país y eso exige unas tasas de interés enormes. Así, una de las reformas propuestas es rebajar esa tasa de interés, como sucedió en Chile con el GANE que hace más de dos meses presentó Piñera en cadena nacional.

¿Qué posibilidades de acceso a la universidad tiene un estudiante de un colegio público en Colombia? ¿Cuál es la correlación entre el tipo de colegio del que egresa un estudiante y el acceso a la educación superior?
-A ver, se dice que una persona de clase alta que no entra a una universidad de calidad es porque es un vago, mientras que para una persona de clase baja que logra entrar a la universidad es un milagro. Son casos excepcionales. Pero la crisis universitaria no se da con esta reforma a la ley. Viene de mucho tiempo, con esta se va a profundizar lo que viene mal, se va a profundizar el modelo de bajo financiamiento, obligando a las universidades a esforzarse para seguir vivas. Subiendo sus aranceles, terminando con sus programas de Bienestar Estudiantil como la Universidad Nacional, donde en Medicina tuvieron que cerrar varias materias por no tener un Hospital Universitario. La reforma plantea que no va a haber aumento significativo de los aportes del estado, el gobierno de santos se ha caracterizado por estar a favor de los intereses privados. Y las lógicas de la educación son muy diferentes a las lógicas del negocio.

Según Rivera, la oferta del Ministerio de Educación colombiano para aumentar los aportes del Estado a las universidades es aumentar el IPC a las asignaciones del año anterior, pero cada año las universidades reciben más gente, tienen más alumnos y por tanto, sus gastos suben por sobre el IPC, generando un déficit que las obliga a aceptar otro punto fundamental en la reforma planteada: la entrada de capital privado que use a la universidad como plataforma de inversión con grandes réditos.

-En el modelo de Santos la empresa privada vendría a subsanar esa falta de recursos. Se nos dice que no está mal que la universidad nacional se financie con sus recursos y tenga crisis de laboratorios y financiamiento, sino que había que profundizar esto y que ojalá el 90% de la financiación fuera privada, vía préstamos, inversión privada directa, un modelo que perjudica mucho a las universidades por el sentido de la educación. Por esto la propuesta impactó mucho. Uno no se hace ilusiones con este gobierno, pero se esperaba que la reforma solucionara el problema, no que lo profundizara.

Los sectores de la sociedad colombiana movilizados por el asunto alegan que la reforma sigue los pasos privatizadores de las modificaciones que hizo Uribe al sistema de Salud con la Ley 100 con la que el Gobierno abrió la puerta al capital privado, modificando el sentido de la salud de un derecho hacia un bien de consumo, por lo que el servicio redujó sus costos y calidad para aumentar su rentabilidad.


¿Crees que el Gobierno quiere dejar morir a la educación pública para abrir la puerta a las privadas?

-No creo que el objetivo central del ministerio sea crear un mercado de la educación, creo que ese es un subproducto del objetivo central, que es imponer un modelo de educación superior distinto al que plantea la mayor parte del país, que es una educación como derecho y una calidad académica gigantesca.
Lo que dice el ministerio es que un país no necesita que todo el mundo sea profesional, un país no necesita que todo el mundo sepa crear o investigar, eso en forma relativa puede ser cierto, pero el modelo que ellos plantean considera que en este país la mayoría de la gente no tiene la posibilidad de entrar a la educación profesional. Si bien en ningún país se profesionaliza toda la población, si existen países donde toda la gente tiene la posibilidad de estudiar.

¿Cómo?
-En Colombia el modelo propuesto plantea que como no todos quieren ser profesionales entonces que hagan carreras técnicas que es lo que necesita el país, y ese modelo que plantea el gobierno de Juan Manuel Santos se basa en la inversión extranjera en donde básicamente llegan las multinacionales a explotar los recursos naturales. Entonces se hacen cursos técnicos para trabajar para las multinacionales.
Si bien la educación técnica es muy pertinente para el país, en Colombia nació y sigue siendo de mala calidad, son universidades de garaje, como decimos acá.
Entonces el gobierno busca profundizar una educación mal financiada, financiada por privados y la creación de un mercado de la educación en que predominan las lógicas de oferta y demanda donde la educación es un bien de consumo.

¿Cómo es la relación de Santos con los dueños de las universidades privadas? Porque en Chile el ex ministro de Educación era fundador de una universidad.
-Es muy estrecha. La ministra de Educación no pertenece al sector educativo, es la anterior presidenta de la Cámara de Comercio, entonces Juan Manuel Santos la pone con la intención clara de “abrir el sector”. En contra de esta reforma son las universidades públicas y las universidades privadas de alta calidad, porque esta reforma implica eliminar el sentido de lo público en la educación y también bajar la calidad. Entonces lo que te ofrecen es descentralizar la educación de baja calidad, con un sentido de lo privado y donde la gente puede estudiar carreras técnicas que rondan un mercado laboral creado por la inversionista extranjera en el país. Este es un debate sobre el modelo educativo pero también sobre el modelo de país y de desarrollo planteado por el Gobierno de Santos, lo que lo hace más inquietante para la sociedad.

¿Tu crees que en esta reforma Santos vendría siendo una especie de vocero de los empresarios?
-El siempre ha sido un vocero de los empresarios, empezando porque fue presidente de la Asociación Nacional de Cafeteros, la agremiación histórica de las clases empresariales del país. Además, antes de ser ministro de Defensa de Uribe, fue ministro de Hacienda de Andrés Pastrana, cuando impulsó otra reforma que generó una movilización estudiantil de carácter nacional, que fue la reforma a la transferencias de recursos a las universidades de las regiones, bajo la premisa de que puede existir educación con ánimo de lucro.

Entiendo que dentro de las propuestas de reforma está el legalizar el lucro en la educación superior, muy similar a lo que se propuso en Chile.
-En este momento no pueden existir universidades con ánimo de lucro por ley, pero en la práctica eso no se cumple. El ministerio propuso explícitamente hacer de esto un negocio y crear universidades con ánimos de lucro, para captar así también inversión extranjera con universidades, abriendo la puerta a las universidades corporativas. Esto generó una reticencia tal, a la gente le pareció tan cínico esto, que el gobierno eliminó esta propuesta y al eliminarlo dice que la ley es buena y que fue consensuada con todos, cuando en la práctica ya existen universidades con ánimo de lucro y lo que se busca es acabar con esto.

¿Entonces, como acá, la ley buscaba legalizar la ilegalidad?
-Ni siquiera legalizarla, porque las universidades no tienen mucho problema en ocultar este lucro, porque dicen que reinvierten sus recursos, le ponen altos sueldos a profesores y recortes y así sacan una buena tajada. La ley lo que busca es profundizar el modelo actual. Hacer que este tipo de universidades se convierta en algo general, que aunque genere más cupos, también abriría la puerta a las universidades de garaje con educación de mala calidad.

El modelo chileno

¿Cómo es visto el modelo educativo chileno en este debate?

-El modelo chileno es el ejemplo a no seguir. Acá ha habido un debate muy profundo sobre el modelo chileno. El gobierno menciona muchas cifras de las diferencias del modelo colombiano y el chileno, y nosotros no queremos llegar allá, aunque todas las cifras tienden a mostrar que el modelo colombiano cada vez se parece más al de Chile, pero con agravantes, como el hecho de que el nivel de inequidad social en Colombia es mucho más alto que el de Chile. La posibilidad de un joven colombiano de entrar a la universidad es bajísima. Además, para nosotros lo que ha generado el modelo chileno es un modelo de financiación per capita, de subsidio a la demanda, es decir de bancarización de la educación con una eliminación del sentido de lo público en la educación. Acá ya hay universidades públicas que no tienen diferencia con las privadas, porque tienen matrículas altas y para las personas de escazos recursos es difícil acceder a ellas.

Desde el Gobierno nacional a ustedes se los ha acusado de estar infiltrados por las farc…
-Ese es el discurso que se instauró con Álvaro Uribe. Cada vez que había protesta decía que estaba infiltrada por la insurgencia. Acá mediatizaron la insurgencia para generar temor. Si paraba la rama judicial, entonces Uribe decía que la Corte Suprema estaba infiltrada por la insurgencia; si paralizábamos los estudiantes, entonces era que los estudiantes estábamos infiltrados por la insurgencia, y así con todos los sectores sociales para satanizar la protesta social. La realidad es que en Colombia la infiltración que más hay no es de grupos de izquierda sino de organismos del mismo estado, uno fácilmente puede encontrar a un infiltrado de la policía provocado para que las marchas se dañen.

¿Pero a diferencia de Chile, donde Piñera solo tiene un respaldo del 25%, no crees que Santos podría aprobar fácilmente esta reforma al tener una aprobación del 67%?
-Él está intentando pasar por sobre el movimiento, incluso ya presentó la ley en el Congreso. Lo que creemos es que esto le va a costar, de llegar a aprobar la ley será un hecho bastante ilegítimo, pero obviamente tiene un colchón más grande, además que él tiene el Congreso con la llamada Unidad Nacional y se va a votar en línea.

¿Y cuál es la estrategia para impedirlo?
-Estamos en un punto radical. Entramos a un paro nacional indefinido en todas las universidades, con grandes movilizaciones masivas, incluso con sectores sociales. El gobierno por su parte presentó la ley al Congreso, saca propagandas por los medios de comunicación dandole apoyo a la ley, ha sacado incluso por las redes sociales otro tipo de videos irrespetuosos sobre el movimiento estudiantil. Así que la pelea va a ser dura, porque el Gobierno está tratando de doblegar a su mayor ente de oposición hasta el momento.

¿Y si el parlamento colombiano la aprueba?
– La idea es que si lo hace, la gente sepa que esta reforma es completamente ilegítima y que eso permita generar un escenario para derrocar esa ley y presentar una ley diferente para la educación superior.

¿Cómo es la relación de ustedes con la Confech?

En Colombia hay muchas organizaciones estudiantiles que convergen en la Mesa Amplia Nacional Estudiantil. La Federación de Estudiantes Universitarios a la que pertenezco tiene muy buena relación con la Confech, que ha adquirido un gran renombre por sus movilizaciones. Esta relación se basa en la solidaridad de un movimiento estudiantil latinoamericano.

-Si se puede hacer alguna crítica a la Confech en este momento, es que después de cinco meses en las calles no han planteado un proyecto de ley que le pueda hacer el peso a los planteados por el Gobierno, ustedes tienen alguno para enfrentar la reforma del Gobierno?

-Nosotros tenemos un programa mínimo que es una propuesta alternativa donde hay propuestas como exigencias y se ha convertido en una bandera del movimiento estudiantil. En este momento estamos construyendo una propuesta de ley alternativa, pero esa es sencillamente llevar a ley eso que ya es propuesto en el programa mínimo. Y plantear un contrapeso al modelo educativo que propone Juan Manuel Santos.

Revisa un video sobre las razones de la movilización colombiana