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Profesores en fuga: cómo la sobrecarga, la violencia y los bajos sueldos empujaron a más de 9 mil docentes a abandonar el sistema escolar y reinventarse

La deserción docente sigue al alza en Chile, especialmente entre los profesores más jóvenes: más de 9 mil abandonaron el sistema en los últimos dos años. Violencia escolar, agobio laboral, bajos sueldos y problemas de salud mental aparecen entre las principales razones que empujan a muchos a dejar las aulas. “Pensé que había encontrado mi vocación, pero aquí estoy, en mi quinto año de profesora y desgastada", relata una de las docentes a The Clinic.

Por 24 de Mayo de 2026
Ilustración: Alejandra Acosta
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“Ahora trabajo en una botillería. Gano unas 200 lucas menos, pero soy más feliz. Estoy mejor”, relata Eduardo (35). Después de más de una década enseñando historia, hace un año y medio decidió abandonar definitivamente la docencia. El desgaste acumulado, con alumnos desinteresados o violentos, conflictos con apoderados, bajos sueldos y la sensación de que su trabajo no era valorado, terminó por empujarlo fuera de las aulas.

“Cuando trabajaba de profesor, yo estuve con terapia psicológica, con psiquiatra, tomaba escitalopram, tomaba sertralina”, cuenta Eduardo. Pasó por colegios particulares y subvencionados, experiencias que, asegura, terminaron por convencerlo de que ejercer la profesión ya no valía la pena. Hoy dice que la tranquilidad que encontró fuera del sistema escolar es algo que no está dispuesto a perder. “Es una mezcla entre que no quiero volver y otra como que siento que no vale la pena. Quizás volvería si mejoran las condiciones, si los cabros fueran menos falta de respeto, si se cambian las condiciones económicas, si hay más orden”, añade.

“Quizás volvería si mejoran las condiciones, si los cabros fueran menos falta de respeto, si se cambian las condiciones económicas, si hay más orden”.

El relato de Eduardo no es aislado. La sensación de desgaste y desprotección que describe volvió a instalarse con fuerza tras un caso que remeció al sistema educativo. “Es tal vez el hecho más grave que ha ocurrido en la educación chilena de violencia (…) no recordamos que una profesional de la educación falleciera ejerciendo su trabajo”, expresó el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, tras el fallecimiento de una inspectora de 59 años el pasado 27 de marzo de 2026. La profesora murió luego de ser atacada con un arma blanca por un alumno de 18 años al interior del Instituto Obispo Silva Lezaeta, en Calama.

En medio del panorma actual, las cifras revelan que cada vez son más los profesores que prefieren desertar del sistema educativo. Según datos del Centro de Estudios del Ministerio de Educación (Mineduc), en los últimos dos años se registraron 9.160 docentes fuera del sistema, equivalentes al 4,5% de la dotación nacional. El fenómeno golpea con más fuerza a los más jóvenes: los menores de 26 años, recién egresados en muchos casos, presentan una tasa de salida de 8%, la más alta de toda la serie analizada.

Los menores de 26 años, recién egresados en muchos casos, presentan una tasa de salida de 8%, la más alta de toda la serie analizada.

Por otro lado, un estudio llevado a cabo por Horizontal Chile reveló que existen 22.949 docentes menores de 40 años fuera del sistema educativo, lo que equivale a un 14% de la dotación actual de 169.115 docentes de aula en el sistema de educación básica y media científico-humanista. De los 22.949 docentes jóvenes que se encuentran fuera del sistema, un 76% lo hizo sin superar los cino años de experiencia.

“Esto va en línea con la evidencia levantada en CIAE (2025) y con cifras internacionales, sólo un 47% de los docentes de Chile tiene más de 10 años de experiencia, una brecha de 19 y 31 puntos porcentuales con el promedio de la OCDE y con Estonia, por ejemplo”, señala el informe de Horizontal.

A ese grupo de docentes jóvenes pronto se sumará Katherine (28), quien pese a su corta edad ya planea dejar las aulas. “Pensé que al fin había encontrado lo que realmente me gusta, mi vocación, ese propósito que todos buscamos en algún momento, pero aquí estoy, en mi quinto año de profesora y desgastada”, relata. La profesora entró a estudiar pedagogía como segunda carrera, luego de enamorarse de la profesión haciendo clases como voluntaria en una fundación.

“Hacía clases en una fundación, fue un trabajo tan significativo que sirvió para darme cuenta de que era lo que buscaba, más que mi carrera anterior. Pero prefiero retirarme. Es profundamente triste tomar esta decisión. Pero, ¿vale la pena sacrificar tu salud física, mental y emocional a cambio de tu vocación? No lo creo“, comenta.

“La labor docente se encuentra en su momento más vulnerable, todos lo saben pero nadie se hace cargo. Y el panorama, como bien podemos ver, a nivel gubernamental y político, no da esperanzas de que cambiará”, lamenta Katherine.

Yael Aravena (44) se suma a la lista de docentes que decidieron desertar del sistema escolar tras 15 años de trayectoria. Hoy sigue ligada a la educación, pero desde otro formato: hace clases particulares de matemáticas online, trabajo al que se dedica hace cuatro años. “He estado en instituciones privadas, públicas, subvencionadas, en todas las realidades y hay un común denominador que es el agobio y la injusticia”, relata.

La profesora trabajó en establecimientos con altos índices de vulnerabilidad, donde muchas veces le era imposible hacer sus clases. “Mis mismos colegas me decían ‘Yael, no trabajes, no pases materia, solo que no se maten los alumnos. Si igual te van a pagar’. Han sido como tres colegios donde me han dicho lo mismos profesores”, cuenta.

“La labor docente se encuentra en su momento más vulnerable, todos lo saben pero nadie se hace cargo. Y el panorama, como bien podemos ver, a nivel gubernamental y político, no da esperanzas de que cambiará”.

Agencia Uno

Las razones de la deserción en voces expertas

El presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, explica que esta deserción se está dando por múltiples factores. “Nuestra profesión hoy en día es una profesión de altísimo agobio, de mucho estrés, de condiciones de trabajo muy tensionantes, tanto en la relación con los estudiantes y apoderados, la falta de recursos, los problemas de infraestructura, la sobrecarga de trabajo administrativo, los problemas de violencia, la mala convivencia“, explica Aguilar.

“Por otro lado, si bien es cierto que los salarios han mejorado bastante en las últimas décadas, todavía no están al nivel de otras profesiones y todavía no están al nivel de otras actividades desde los cuales el mercado laboral tienta al profesorado”, añade Aguilar.

Desde la Fundación Elige Educar ven con preocupación el panorama, y en colaboración con la Fundación Reinaldo Solari, han estudiado los motivos detrás del abandono de las aulas. La investigadora de Elige Educar Alexandra Uribe concuerda en que “las razones detrás de esta deserción son múltiples”.

“Entre ellas destacan la sobrecarga laboral, los problemas de convivencia escolar, la rigidez horaria y la falta de oportunidades de desarrollo profesional. Estas condiciones contribuyen significativamente al desgaste y la desmotivación docente”, explica Uribe.

“Los resultados muestran, además, que las salidas del aula no suelen estar motivadas principalmente por una falta de vocación. Eso demuestra que el compromiso con la educación sigue presente. El desafío, entonces, es generar las condiciones necesarias para que más docentes quieran permanecer, desarrollarse y proyectarse dentro de las escuelas y jardines infantiles del país”, añade la investigadora de Elige Educar.

“Me sentía un fracasado (…) Sentía que no me había podido la pega de profe”

Michelle Rada (39) trabajó 15 años en colegios privados, y el año pasado decidió reinventarse: estudió medicina china y hoy se dedica a la acupuntura. “Trabajo menos horas y puedo lograr el mismo sueldo que tenía haciendo clases”, asegura.

“La educación de antes, en compración con la de ahora, ha cambiado un montón. Hay mucha inclusión en los colegios, que es buenísimo que haya inclusión, pero a las profesoras nos capacitan muy poco para eso. Son niños que necesitan más atención y contención. Entonces, es mucho lo que hay que hacer, planificando y además conteniendo, y a eso se suma que los sueldos están bajitos”, explica.

Juan Robles (32) es profesor de lenguaje de séptimo a cuarto medio y trabajó seis años en la educación pública, pero decidió dejar los colegios. Ahora trabaja en la educación superior. Al comienzo, le costó mucho tomar la decisión de dejar a sus alumnos: “Tuve mucho miedo al principio, me sentía un fracasado. Sentía que no me había podido la pega de profe, y pensaba que no había nacido para esto”.

Bárbara Guerrero (37) trabajó diez años en la educación pública, y decidió retirarse este año. La profesora se mantiene haciendo clases en una universidad. “Es un sistema muy insalubre, que maltrata mucho tu salud mental. Muchos de mis colegas toman pastillas para dormir, ansiolíticos o antidepresivos para poder sobrevivir a lo que significa trabajar en una escuela”, explica.

En ese contexto, dice Bárbara, no le sorprende que muchos profesores jóvenes terminen dejando las aulas pocos años después de comenzar a ejercer. “Si tú me preguntas hoy día si yo volvería a trabajar en colegio la respuesta es no”, sentencia.

Agencia Uno

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