-Es una obra post mortem,-, dice Catalina Saavedra al hablar de la nueva película de la dupla Silva-Peirano, Gatos Viejos.

Pero no es que se haya muerto Sebastián Silva, no es que se haya muerto Pedro Peirano, no es que se haya muerto su protagonista -Bélgica Castro- ni que se haya muerto alguno de los otros actores: Catalina Saavedra, Claudia Celedón, Alejandro Sieveking.

Fue el gato. Uno de los dos gatos increíblemente gordos que aparecen todo el tiempo en la película, que eran -en la vida real- de Bélgica Castro y que viven la vejez de manera más amable (tirados, durmiendo, mostrando la guata) que la protagonista de la película.

La película se trata -a los que no les gustan las sorpresas arruinadas, no sigan leyendo- de una anciana, Bélgica Castro, y lo que la rodea -su marido (Sieveking), la novia de su hija (Catalina Saavedra), que se hace llamar Hugo, y el de recomponer la relación con su hija terrible (Claudia Celedón)- pero también se trata de lo que está adentro: la sensación de estar volviéndose demasiado viejo, demasiado gagá.

Tal vez por eso no es una película de viejos para viejos. Un poco, porque a todos nos va a pasar. Otro poco, por lo que dice Catalina Saavedra:

-Tú pensai en los viejos que te va a tocar tener.

Esta es la tercera película del cuarteto Peirano+Silva+Saavedra+Celedón (sin contar que Alejandro Goic y Alejandro Sieveking, que aparecen acá, también estuvieron en La Nana y en La Vida me mata) y la primera en la que Peirano deja de ser sólo guionista y entra en la dirección. Sobre eso, Catalina no pela:

-Hay una cosa generacional con Peirano que es muy buena, en relación al Seba. Por un lado está la juventud inquieta del Seba y por otro la madurez de Peirano en enfrentar los problemas, que era como más mediador en enfrentar los estados de ánimo.

Gatos Viejos se estrena el 15 de diciembre y viene sin todo el colchón de éxito festivalero de La Nana. Por eso, dice Catalina:

-El marco de expectativa de Gatos Viejos es la Nana, cachai.