Poder
13 de Diciembre de 2011Resumen 2011: La crisis, ariete de la caída de Berlusconi y de la presidencia de Monti
La crisis se ha erigido como la verdadera protagonista de 2011 y en ariete de la caída definitiva del primer ministro Silvio Berlusconi, quien fue sustituido por el ex comisario europeo Mario Monti como nuevo presidente de un Gobierno de tecnócratas para hacer frente a una Italia casi en recesión. El que parecía imbatible Berlusconi, […]
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La crisis se ha erigido como la verdadera protagonista de 2011 y en ariete de la caída definitiva del primer ministro Silvio Berlusconi, quien fue sustituido por el ex comisario europeo Mario Monti como nuevo presidente de un Gobierno de tecnócratas para hacer frente a una Italia casi en recesión.
El que parecía imbatible Berlusconi, de 76 años, comprobó el pasado 8 de noviembre que había perdido la mayoría en la votación de las Cuentas del Estado de 2010 en la Cámara de Diputados al contar solo con 308 diputados, con la pérdida de ocho, debido a la traición de varios de sus correligionarios.
A la derrota del magnate no fue ajena la grave situación de la economía italiana con una profunda crisis de su deuda del 120 por ciento del PIB, por valor de casi 1,9 billones de euros.
Tampoco lo fue la caída de la confianza de los inversores en su economía, espoleada por las notas negativas impuestas por las agencias de calificación a la deuda italiana y a sus bancos, ni las escaladas vertiginosas de la prima de riesgo, que llegó a alcanzar el 9 de noviembre los 575 puntos básicos con un rendimiento de los bonos a 10 años del 7,4 %, situando al país el posición de rescate.
En Europa se desconfiaba absolutamente de Berlusconi, un hombre que entró con una amplísima mayoría en el Parlamento y que contó con cotas de popularidad muy altas, hasta que los juicios, las leyes que hizo a su medida y sus escándalos sexuales fueron restándole apoyos, principalmente por su fracaso a la hora de resolver la crisis.
En el frente judicial, Berlusconi afrontó tres procesos que no le dieron tregua: el juicio por el caso Mills, en el que está imputado por supuesta corrupción en acto judicial; el proceso de Mediaset, implicado por supuesta apropiación indebida y fraude fiscal, y el caso de la joven marroquí Ruby R., en el que está acusado de inducción a prostitución de menores y abuso de poder.
En el mes de febrero, la Fiscalía de Milán pidió el juicio inmediato para Berlusconi y hasta el Vaticano siguió “con preocupación” las narraciones proporcionadas por jóvenes asiduas a las residencias del magnate que inundaban los rotativos italianos e internacionales.
Entre otras noticias se supo que Berlusconi pudo ceder apartamentos gratis en el complejo Milano II, que había construido en los 70, a algunas de las chicas que participaron en sus fiestas.
Berlusconi, se escudó en la ley de legítimo impedimento, invalidada parcialmente por el Tribunal Constitucional, para evitar acudir a las vistas judiciales alegando motivos institucionales derivados de su cargo, pero el desgaste del primer ministro continuaba imparable.
La dudas que generaba Italia, la presión de los mercados internacionales, así como las de Alemania y Francia sobre Italia, obligaron al Gobierno Berlusconi a aprobar el 30 de junio un plan de ajuste de 47.000 millones de euros para 2011-2014 y quince días más tarde el Parlamento aprobó el plan de ajuste que el Gobierno aumentó hasta los 79.000 millones de euros, y que permitiría ahorrar 32.000 millones adicionales.
Enfrentado a sus socios de la Liga Norte por su negativa a recortar las pensiones, el Gobierno de Berlusconi aprobó el 12 de agosto un segundo plan de ajuste de 54.000 millones de euros que introdujo la subida del IVA del 20 al 21 % y retrasaba la edad de jubilación de las mujeres de 60 a 65 años.
Sin embargo, los planes de ajuste aprobados no fueron suficientes para calmar los mercados.
En medio del marasmo económico que se acentuó a fines de año, Berlusconi perdió la mayoría en la Cámara de los Diputados y se vio obligado a dimitir el 12 de noviembre.
La entrada en escena del neoliberal Mario Monti, de 68 años, supone, según los analistas, el comienzo del fin de una era en la política italiana, en la que los privilegios de la llamada “casta” y el anquilosamiento de su economía y de la administración pública estaban muy arraigadas en la cultura política del país.
Fue el presidente de la República, Giorgio Napolitano, de 86 años, el artífice, siempre de acuerdo con la UE, de la gestión de la transición política y el que sugirió el nombre del prestigioso economista italiano Monti para liderar un Gobierno técnico que acometiera las reformas profundas que necesita Italia.
Mario Monti anunció en tiempo récord un nuevo plan de ajuste de 30.000 millones de euros lleno de “sacrificios para los italianos”, con el aumento del IVA en dos puntos, así como el aumento del tiempo de cotización para jubilarse.
También congeló las pensiones superiores a 960 euros al mes, mientras que se mantiene su actualización basada en la inflación para otras inferiores, un anuncio que hizo prorrumpir en lágrimas a su ministra de Trabajo, Elsa Fornero.



