“Jennifer estaba a cargo de un restaurante en Cleaveland, Ohio y fui ahí para postular a un trabajo. Cuando llegué había un cartel que decía: “Estoy afuera comprando provisiones. Vuelvo en 15 minutos”. Así que esperé a la persona que estuviera a cargo. Entonces vi un Volkswagen Beetle negro estacionándose y me acerqué. Vi a Jennifer bajar del auto y supe ahí mismo que me iba a casar con ella.

Verás, en 1951 mi padre vio por primera vez a mi madre y supo inmediatamente que se casaría con ella. Dos semanas después le pidió que se casaran y este año celebrarán su aniversario número 62. Así que siempre supe que eso existía, pero no pensé que me pasaría a mí. Entonces cuando vi a Jennifer y tuve ese sentimiento, supe que era la mujer con que quería casarme. Pero ella no sentía lo mismo que yo.

Me contrató y un mes después ella se fue a trabajar para L’oreal en Nueva York. Se fue a vivir allá y yo quedé desconsolado porque no podía juntar el valor para decirle que estaba loco por ella. Después de eso hablábamos y teníamos unas conversaciones geniales. Yo iba a Nueva York porque estaba tocando en una banda de rock y tocábamos o grabábamos allá, pero yo siempre me arrancaba en algún momento para ir a ver a Jennifer. Y nunca podía decirle, siempre me arrepentía en el último momento. Así que una noche finalmente me cansé de verla irse y le dije que estaba enamorado de ella. Afortunadamente ella respondió que sentía lo mismo.

Comenzamos a salir en marzo del 2006 y tuvimos una relación a larga distancia entre Cleaveland y Nueva York hasta que el 3 de octubre del 2006 me fui a vivir a Nueva York. Esa misma noche estaba arrodillado en un restaurante italiano del Lower East Side lleno de gente y le pedí a Jen que se casara conmigo. Ella me gritó: “¡Cállate!”, supongo que porque estaba tan sorprendida. Y recuerdo haber pensado que había vendido todo lo que tenía, excepto por mi cámara, mi batería, y mi gato… y ella sólo gritó “¡cállate!”. Jajajaja. Pensé “oh por Dios ¿qué significa esto?” Pero después tomó el anillo y mi corazón empezó a latir de nuevo. Nos casamos en Central Park el primero de septiembre de 2007. Fue un día especial y maravilloso”.

Angelo Merendino cuenta el inicio de su historia con Jennifer como si aún siguieran juntos. Con una emoción infantil habla de su vida juntos, que cinco meses después de su matrimonio comenzaría a terminar con el diagnóstico del cáncer mamario de Jen en febrero del 2008. La noticia se haría aún peor en abril del 2010 cuando la enfermedad volviera. Fue ahí cuando Angelo, fotógrafo y músico, decidió retratar “La Batalla que no escogimos: la lucha de mi esposa contra el cáncer”, como se llama el proyecto fotográfico. En él pueden verse las imágenes que cuentan la historia de la pareja, hasta la muerte de Jen el 22 de diciembre del 2011. Ambos decidieron contar su experiencia con fotografías porque “nos dimos cuenta que nuestros familiares y amigos no lograban entender qué tan serio era lo que le pasaba a Jen y necesitábamos su ayuda más que nunca. Entonces empecé a fotografiarla con la esperanza de que ellos vieran lo que pasábamos cada día y entendieran porqué necesitábamos su apoyo”, dice Angelo con voz entrecortada en entrevista con The Clinic Online a poco más de un año de la muerte de Jen.

¿Las fotos les ayudaron a ustedes emocionalmente en esta lucha?
Creo que ayudó porque nuestros familiares y amigos comenzaron a estar más activamente en nuestras vidas. Y creo que me ha ayudado más ahora que Jen falleció porque puedo ver estas fotos y pensar en cosas que en ese tiempo no podía pensar, porque tenía que cuidar a Jennifer. Y ahora puedo volver a mirarlas y ver a Jennifer sonreír. Veo sus ojos y veo que está ayudando a otras personas, así que me ha ayudado a sanar desde que Jennifer falleció. Pero hay momentos en que se torna muy emocional y tengo que apagar el computador y hacer otra cosa para no mirar las fotos.

¿Ella accedió inmediatamente a ser fotografiada o fue difícil?
No, Jennifer estaba acostumbrada a que la fotografiara y era muy abierta sobre su experiencia con el cáncer. Porque Jennifer se dio cuenta de que mucha gente había compartido su experiencia con nosotros y esa información le ayudó mucho. Así que ella compartió su experiencia en su blog. Y con las fotografías, Jennifer sintió que también podía ayudar a compartir nuestra historia. Pensó que podía haber gente que se beneficiara de eso. Y Jennifer confiaba en mí. Sabía que sin importar lo que pasara, cuidarla siempre era la primera prioridad y que nunca tomaría una foto en un momento inapropiado. Luego hubo mujeres con cáncer que nos contactaron y dijeron que Jennifer las había inspirado y algunas mujeres nos dijeron que se hicieron mamografías por la historia de Jennifer. Creo que ella entendió que nuestra historia podía ayudar a la gente o al menos ofrecer una perspectiva distinta. Y yo espero hacer fotos que hagan a la gente pensar, eso es lo que queríamos hacer.

¿Cómo fue para ti, como esposo, estar ahí para Jen? ¿Cómo lograbas mantenerte fuerte?
Bueno, yo amaba a Jennifer, ella es mi mejor amiga, lo era todo para mí. No vi otra opción más que estar ahí para ella, sólo quería que estuviera cómoda y feliz. Eso era todo lo que me importaba. Y era difícil porque había ocasiones en que me sentía inútil cuando ella estaba sufriendo. Y no había nada que pudiera hacer más que estar junto a ella. Pero fue el mejor momento de mi vida. Nos divertimos, nos reímos y nunca imaginé que podía amar a alguien o ser amado de la forma en que Jen me amó. Y siempre estaré agradecido por eso. Realmente extraño estar ahí para Jennifer. Hay un vacío que siento al no poder cuidarla. Ese era mi propósito en la vida, cuando despertaba en la mañana era ver qué necesitaba Jen y cómo podía cuidarla. Y extraño eso.

Me imagino que eso debe ser muy difícil. ¿Cómo lo haces para llevar el día a día? Cómo es tu vida hoy?
Bueno, sabes, estoy mejor ahora de lo que estaba hace un año. Así que supongo que cuando la gente dice que el tiempo ayuda es bastante cierto, pero hay días buenos y días malos, y algunos días son muy deprimentes. En algunos momentos algo me recuerda a Jennifer y es muy doloroso. Hago mi mejor esfuerzo para recordar los momentos maravillosos. Recuerdo la risa de Jennifer y la forma en que nos ayudábamos y simplemente trato de recordar que estoy agradecido de estar vivo y de haber tenido este tiempo con Jennifer. Y sabes, algunas veces los buenos recuerdos llegan más rápido que los dolorosos, y se vuelven más fuertes. Pero es un momento muy confuso en la vida porque todo es diferente ahora. Todos mis pensamientos son diferentes, mis prioridades. La vida es mucho más preciada. Jennifer solía decir “ama cada parte de la gente que está en tu vida”. Y siento que ahora les digo a mis familiares y amigos que los amo en cada oportunidad que tengo. Así que quiero tomar todas estas cosas que aprendí de Jennifer y que sigo aprendiendo y tratar de vivir una buena vida.

¿Cómo fue el momento en que te enteras del cáncer de Jen?
Me bloqueé completamente cuando lo dijo. Recuerdo la llamada. Le dije: “anda a casa, yo tomaré un taxi y nos vemos allá. Nos juntaremos ahí y lo resolveremos”. No sabíamos que iba a pasar en nuestras vidas, pero dijimos: “estamos juntos y vamos a superarlo”. Recuerdo mirarla a los ojos y haberle dicho: “siempre estaré aquí y te voy a cuidar”. Nuestra vida se volvió muy seria después de ese punto. Y todavía no puedo creer todo lo que pasó. Todavía hay momentos en que despierto y creo que voy a ver a Jennifer. Y miro estas fotos y pienso: “oh por Dios, murió”. Todavía no puedo entenderlo, ¿sabes?

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