“Arcis en crisis” tenía escrito en su cuerpo una de las estudiantes que protestaron semidesnudas frente a La Moneda, la semana pasada. No es la primera vez que se repite esa frase en la casa de estudios ni tampoco la primera protesta en cueros de esta nueva crisis, luego que algunos estudiantes ingresaran desnudos a la conferencia dictada por el ministro de Educación de Venezuela, Héctor Rodríguez, el 7 de mayo.

Pero esta crisis es la más seria. Se destapó el día del Trabajo, cuando los funcionarios del Sindicato Nº 1 de la Universidad de Arte y Ciencias Sociales (Arcis) decretaron un paro para denunciar que no les han pagado el sueldo del mes de abril y tampoco las imposiciones desde enero. Es el tercer mes en que se retrasa el pago de sus sueldos.

Según el rector René Leal, hay $ 2.240 millones del Crédito con Aval del Estado (CAE) que no se han recibido, a su juicio, producto de un error administrativo del ex vicerrector de Gestión y Finanzas, Orión Aramayo. “Tenemos un aval muy poderoso que son los CAE. No deberíamos tener este problema, pero como la administración de finanzas no quiso hacerlo, tuvimos que hacerlo en marzo, y luego nos tiraron las cartas y todo lo demás. Ésta es una crisis de caja, no es que tengamos la universidad desfinanciada”.

El rector se refiere a la carta que Aramayo, destituido vicerrector de Gestión y Finanzas, envió el 9 de mayo al Presidente del Directorio de la Corporación, Claudio Lara y a otros, tras una pugna interna por el control de la universidad. En esta Amarayo asegura que la deuda total sería de $ 3.500 millones.

Pero eso es la punta del iceberg de una crisis mucho más profunda y que no se explica, tras la venta por $ 4.500 millones del patrimonio inmobiliario de la universidad durante los últimos 5 años y los $ 1.200 millones que recibió la inmobiliaria por concepto de arriendo durante 9 años. Esto inevitablemente está arrastrando el conflicto hasta las puertas del Partido Comunista, que hasta diciembre de 2013 controlaba la casa de estudios.
La semana pasada el Sindicato de Arcis envió una carta pidiendo explicaciones a Guillermo Teillier, presidente del PC; a Juan Andrés Lagos, miembro del comité político de La Moneda y ex presidente de la corporación de Arcis, y a Patricio Palma, integrante de la misma comisión y gerente de la inmobiliaria Libertad S.A., hasta hace poco dueña de los inmuebles de la universidad. No hubo respuesta.

EL DESEMBARCO DEL PC

La Universidad Arcis se constituyó como Instituto Superior de Comunicación y Diseño en 1981, un proyecto universitario de izquierda y cobijo para académicos y estudiantes opositores a la dictadura. En 1989, el ministerio de Educación aprobó su constitución como universidad, y en 1999 alcanzó la autonomía. La Corporación Universitaria fue presidida por Fernando Castillo Velasco y en la rectoría quedó Luis Torres.

Entrado el nuevo milenio, Arcis vivió una expansión. El año 2000, gracias a un leasing del banco BBVA compra un galpón en calle Libertad 53, adonde mueve la mayoría de las carreras que estaban en las sedes de Huérfanos y Moneda. Al año siguiente crea Arcis País, ambicioso proyecto con sedes en Chiloé y Valparaíso, que determinó su primera crisis, con sueldos impagos y con una toma que exigió la salida de Torres y el fin de su proyecto expansivo.

Para superarla, en 2004 se crea la Inmobiliaria Libertad S.A., que compra los inmuebles de Arcis con un aporte de $ 408 millones de Max Marambio, mediante la Fundación Joel Marambio y otros $ 408 millones del Partido Comunista, a través del Instituto de Ciencias y Ediciones Alejandro Lipschutz (Ical), quedando con el 51 % de las acciones y el control de la inmobiliaria. Los otros aportes son de $ 370 millones de la Fundación Salvador S.A. (23 %), empresa creada por los miembros de la Corporación, como Jorge Arrate, Roberto Celedón y José María Bulnes; quedando otros $ 400 millones en manos de la Corporación (26%).

Desde ese momento la inmobiliaria, cuyo gerente es Patricio Palma hasta el día de hoy, es dueña del patrimonio de la Universidad. La fórmula para recuperar la inversión, “sin fines de lucro”, según dijo Marambio en 2006, se estableció mediante el arriendo de las sedes que la inmobiliaria le haría a la universidad, con un costo de $ 128 millones anuales. Luego del retiro de Marambio en 2012 –aunque sigue siendo parte a través de Salvador S.A.-, el PC quedó como el controlador de la casa de estudios.

Sin embargo, a fines de diciembre de 2013, la decisión de ingresar al gobierno de Bachelet y el debate que abrió la reforma educacional, hizo que la directiva que dirige Guillermo Teillier se retirara de la universidad. Entonces, renunciaron a sus cargos como presidente y vicepresidente del directorio de Arcis, Juan Andrés Lagos y Jorge Insunza, miembros del comité central del partido. También Daniel Núñez, quien llevó a Amarayo a la universidad.

¿Y LAS LUCAS?

La universidad nunca ha vivido un esplendor económico. Según el dirigente Eugenio Ulloa, “el origen es histórico, con malos manejos y sólo sobreviviendo. Pero desde que Ical asume retirarse en enero, quedó la debacle. La investigación a fondo es saber cómo se manejaron los dineros desde diciembre hasta ahora”, dice.
La explicación de los ex controladores precisa que esta operación, que se extendió por 9 años, no dejó utilidades: el dinero obtenido en junio del 2013 por la venta a Tanner Leasing de las sedes de Huérfanos 1724 y Riquelme 240, las que eran propiedad de la Inmobiliaria ($1.050 millones). “Fue traspasado en su totalidad a la casa de estudios y ha sido utilizado para pagar deudas derivadas de su funcionamiento”, citó a una fuente al interior del PC el diario La Tercera hace unos meses.

Por el contrario, según explica un documento del Consejo de Delegados, que representa a los estudiantes de Arcis, la realidad es que el PC se habría llevado además $ 1.200 millones por concepto de arriendo, y dejó la universidad pagando renta con la promesa de tenerla de regreso.

“La salida de Ical fue simplemente una huida a campo traviesa, al galope y acelerada. El partido no podía aparecer siendo dueño de una inmobiliaria que lucraba a costa de la Universidad y formar parte del gobierno de la Nueva Mayoría. Ello implicó que traspasara la propiedad de la sede Huérfanos a un banco, de manera que recuperaba su capital y dejaba a la Universidad cancelando el canon por concepto de leasing del respectivo inmueble, en lugar de arriendo a Ical”, explica el documento del consejo de delegados.

Sobre la sede Libertad hay tinieblas aún. Cuando se creó la inmobiliaria en 2004, el campus era un leasing bancario (BBVA) que la corporación pagaba desde 2001, por lo tanto no se podía transferir a la inmobiliaria. En 2011 la Universidad se hace dueña del inmueble y se lo vende al BBVA, que paga 140 mil UF y vuelve a pagar arriendo. Sin embargo, la inmobiliaria tenía una opción de compra del inmueble, sobre lo que no hay claridad si se hizo efectiva en la operación.

De acuerdo a los antecedentes financieros a los que The Clinic tuvo acceso, en 2012 el pasivo de la institución era de $ 4.500 millones y el 2013 es aproximadamente el mismo, pese a la venta de los inmuebles de calle Huérfanos en 2011 y Libertad en 2013, lo cual solo deja dudas sobre la explicación del Partido Comunista.

Son preguntas sin respuestas en la universidad, que si se suman a los $ 4.500 millones que habría aportado Hugo Chávez en 2008, serían 10 mil millones de pesos. “Si el partido dice que se va con una institución saneada y esa es la explicación habría que preguntarle ¿qué significa saneada para ellos? Porque acá lo que tenemos es una crisis financiera y política”, dice el dirigente Eugenio Ulloa, “además deberían responder que pasó con las platas que entregó Venezuela, y eso incluye a Max Marambio”.