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El líder de Colonia Dignidad, el fallecido ex enfermero nazi Paul Schaefer, ejerció por décadas un férreo y hasta hoy desconocido control audiovisual de lo que ocurría al interior de la secta que fundó al sur de Chile, donde cometió masivas violaciones a niños, además de participar en operaciones internacionales de tráfico de armas y planes de exterminio contra opositores al general Augusto Pinochet.

Las grabaciones a las que accedió The Clinic incluyen actos privados de la secta, viajes desconocidos de Schaefer por Medio Oriente y reuniones inéditas con Pinochet, además del general de aviación Fernando Matthei. También hay registros de diálogos telefónicos, mensajes en morse y sermones de Schaefer a los colonos, incluidos los niños víctimas de sus abusos, quienes eran separados de sus padres al nacer, como estableció la Justicia en los diversos juicios efectuados contra los jerarcas de la secta desde 1990.

-“¡No! ¡Ahora debes quedarte de pie! ¡Sobre todo debes responder lo que te preguntan!¡En ningún caso se trata de que puedas sentarte! -grita en alemán Schaefer en una de esas conversaciones a un joven que no es identificado, frente a una asamblea de colonos.

-“¡¿Cómo se te ocurre decir qué sería edificante?! ¡¿De dónde puedes saber qué es edificante?¡ !¿De dónde lo has aprendido?!” -añade golpeando una mesa el jerarca, fallecido en 2010, a los 88 años, tras ser condenado por abusos sexuales y posesión de armas de guerra.

Los registros de audio, casi todos en alemán bávaro, contienen diálogos sobre procesos judiciales de las décadas de 1970 y 1980, llamadas desde el extranjero y también intercambios por radio, casi inaudibles. Sin embargo, la mayoría de los audios corresponden a los discursos en que Schaefer habla de los peligros del mundo a los colonos, citando la Biblia, libro que paradójicamente tenía prohibido leer al interior del alambrado recinto. Otro de los temas enarbolados por el jerarca es la amenaza del comunismo.

Estos registros audiovisuales, que fueron encontrados por fuentes anónimas al interior de Colonia Dignidad durante los últimos meses, serán donados a la Biblioteca Latinoamericana de las Memorias de la Universidad de Santiago de Chile, un nuevo proyecto documental y académico que busca recabar, sistematizar y digitalizar documentos de los regímenes autoritarios de la región, testimonios de las víctimas y materiales de relevancia, como los encontrados en el enclave alemán.

Los materiales encontrados, que aún no están a disposición de la justicia, constituyen esencialmente un viaje inédito a la vida cotidiana de una secta que enhebró lazos políticos, sociales y económicos con la élite chilena incluso desde antes de su arribo al país, cuando Schaefer tomó contacto en Alemania con el embajador chileno Arturo Maschke, quien lo invita a venir.

La secta, conocida también como Villa Baviera, poseyó 17.000 hectáreas en su época de mayor poder, además de aeropuerto, hospital y varios búnkeres, llegando a cooperar con el servicio de inteligencia de la República Federal Alemana, el BND. Instalada en 1961 en el fundo “El Lavadero” a 350 kilómetros de Santiago, fue un lugar de retiro para líderes de la derecha, como el ideólogo de la dictadura, el senador UDI Jaime Guzmán. Asimismo, contó con una amplia red de protección política y económica en Chile y Baviera, la que obvió por años los abusos sexuales y el trabajo esclavo al que eran sometidos los niños, como comprobó el libro “Asociación Ilícita, los archivos secretos de la dictadura”, cuyos antecedentes fueron requeridos por diversos tribunales desde 2012.

En Santiago, por ejemplo, el ex ministro del Interior Andrés Chadwick y el ex presidente del Senado Hernán Larraín crearon en 1994 el llamado Grupo de Amigos de Dignidad. “Se pretende detener a un anciano que sufre pérdida de la visión”, reclamaron en 1996, cuando Schaefer ya era acusado de violar a algunos niños dos y tres veces por día, como denunció el abogado Hernán Fernández ante los tribunales de la sureña ciudad de Talca.

En Alemania, en tanto, su mayor apoyo fue Franz Josef Strauss, fallecido primer ministro del Estado de Baviera, cuyos asesores hicieron gestiones a favor de Schaefer ante Pinochet en los años 1988 y 1989, según documentos secretos del régimen firmados por el canciller Hernán Felipe Errázuriz.

CIRCUITO CERRADO DE TV
El control sobre los 350 colonos no sólo incluyó al registro de audio ya descrito o a las sesiones de electroshock, además de la aplicación de sedantes y sicotrópicos en el hospital de Villa Baviera, dirigido por el médico Harmutt Hopp, hoy prófugo en Kredfel, Alemania. Paul Schaefer también dejó imágenes de cine y vídeo que provenían de un circuito cerrado y secreto de grabaciones que operó al menos hasta 1994, año en que los alemanes entregaron sus equipos al productor cinematográfico iraní Abdullah Ommidvar, radicado en Chile.

A estos registros audiovisuales, que aún no están en poder de la Justicia, se suman las 40.000 fichas que el juez Jorge Zepeda encontró en un búnker de la secta años atrás y que entregó ahora al Instituto Nacional de Derechos Humanos, órgano que está digitalizándolas. “Hay fichas de prisioneros que solo contienen su nombre y filiación política; otras entregan información de cómo se produjo su detención”, dijo en su momento la directora de esa entidad, Lorena Fries. Con los antecedentes de esos registros, el juez comenzó en junio la búsqueda de eventuales restos de detenidos desparecidos en el recinto.

Pero los actuales registros audiovisuales son distintos a los que encontró la justicia. Constituyen un viaje a la vida cotidiana de una secta que en sus cuatro décadas de existencia fue visitada por nazis como Josef Mengele y el traficante de armas alemán Gerhard Mertins, un ex miembro de las SS hitlerianas condecorado con la Cruz de Caballero.

Las fotografías incluyen almuerzos o encuentros con los jefes de la dictadura chilena. También hay imágenes del paseo al canal de “Las Turbinas”, adonde los niños y jóvenes de Dignidad iban acompañados solo por Schaefer. Allí el jerarca nombraba a un “elegido” que podía tocarle sus genitales, según recordó a la Justicia Friedhelm Zeitner, quien terminó siendo guardaespaldas del ex enfermero nazi hasta su captura en Argentina en 2005, tras seis años viviendo prófugo.

Los inéditos registros, que abarcan desde 1960 hasta fines de la década de 1990 en sus diferentes soportes, confirman reportes desclasificados de Estados Unidos y documentos secretos de la dictadura chilena en los que eran descritas las peculiares formas de vida en Dignidad.

De hecho, los gobiernos de Alemania y Chile supieron por décadas de los abusos sexuales y el trabajo esclavo al que fueron sometidos los niños de esta secta. “Ocurren efectivamente en dicho organismo (Colonia Dignidad) graves situaciones delictuales”, subrayó ya en 1987 el vicecanciller chileno Francisco Ramírez, en el oficio secreto número 09557.

Pese a todas las pruebas, recién en 1991 el presidente chileno Patricio Aylwin calificó el recinto como un “Estado dentro del Estado” y procedió a quitarle su personería jurídica. Y sólo en 2013, y tras años de investigaciones, varios de sus jerarcas fueron condenados, entre ellos los alemanes Gerhard Mücke, Günther Schaffrik, Hartmut Hopp, Klaus Schnellenkamp y Gerd Seewald. Hartmut Hopp, la mano derecha de Schaefer, quien huyó a Alemania cuando era investigado además por producción de armas químicas y su posible lazo con el asesinato y envenenamiento del ex presidente Eduardo Frei.

Por todos estos antecedentes, algunos colonos sobrevivientes creen posible demandar a ambos Estados por los daños sufridos, luego de décadas sometidos a un régimen de control que contaba incluso con un pormenorizado manual de torturas para someter a los que pensaran rebelarse.

No en vano, como estableció el juez Zepeda, gracias a la inacción de las autoridades, Schaefer pudo “desarrollar su conducta pedófila criminal, en contra de los desgraciados niños que quedaban a su alcance”.

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Aparecen-las-grabaciones-secretas-Paul-Schaefer,-de-camisa-blanca,-junto-a-Nathan-Bohnau,-ya-fallecido.-Eran-los-años-1960